LA VITRINA DE LA CONVERSA

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miércoles, enero 21, 2026

Tres Curules para dos millones de indígenas: Una deuda democrática

 

Imagen tomada del portal de DeJusticia
Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com-

Un millón de voces, si se articulan, no pueden seguir contentándose con solo tres escaños. La deuda no es solo con los pueblos indígenas, sino con la calidad misma de nuestra democracia

La Constitución de 1991 reconoció el carácter pluriétnico y multicultural de la Nación colombiana. En tal sentido, un pilar fundamental de ese reconocimiento fue la creación de circunscripciones electorales especiales, un mecanismo de acción afirmativa que permitió, por primera vez, que voces indígenas llegaran al Congreso de la República con sus propias banderas. Sin embargo, más de treinta años después, es imperativo señalar que este instrumento de inclusión étnica ha quedado estructuralmente obsoleto y es insuficiente para representar la realidad demográfica y política de los pueblos originarios colombianos.

El núcleo del problema es aritmético y demográfico, puesto que, mientras la población indígena en Colombia supera, según estimaciones conservadoras, los dos millones de personas (con un crecimiento más dinámico que el promedio nacional), su representación en el Capitolio Nacional se ha mantenido estática y minúscula: solamente Tres Curules (dos en el Senado, una en la Cámara). Esto significa que, demográficamente, cerca del 4% de la población nacional lucha por una representación que no llega ni al 1% de las sillas del legislativo.

Sumada a esta realidad demográfica-electoral, se tiene que la proyección del DANE y el subregistro reconocido por las organizaciones indígenas pintan una realidad en la que el potencial electoral indígena ronda el millón de votantes, un contingente que, de estar unificado, sería decisivo en cualquier contienda. No obstante, el actual sistema electoral colombiano los confina a disputarse migajas de representación.

Esta distorsión se traduce en vulnerabilidad política y manipulación ya que, por ejemplo, la misma arquitectura del sistema incentiva la fragmentación, tal y como puede advertirse para las elecciones de 2026, donde 14 organizaciones diferentes avalan listas para apenas tres curules, la dispersión es enorme: 24 candidatos para 2 senadores, 22 para un solo representante a la Cámara. En este orden de ideas, esta multiplicación de esfuerzos, lejos de reflejar una riqueza plural, diluye la fuerza electoral, debilita los programas unitarios y expone a las comunidades a las maquinarias políticas tradicionales. La pugna electoral entre AICO, MAIS, el CRIC, el Pueblo Zenú y otros, aunque legítima, termina jugando en favor de quienes ven en la división indígena una oportunidad para el clientelismo, el "trasteo" de votos y la cooptación de líderes. [1]

A esta fragilidad política se suma una desidia administrativa crónica, en la que la Registraduría Nacional, responsable de garantizar el derecho al voto, ha esgrimido históricamente el orden público como justificación para una presencia débil y una logística precaria en los territorios indígenas. Esta excusa se desmorona ante el hecho irrefutable de que son las guardias y autoridades indígenas quienes, con mayor frecuencia y eficacia, garantizan la seguridad y transparencia en sus propios territorios durante los comicios. La cifra oficial de la misma Registraduría de 974,563 votantes habilitados en circunscripciones especiales no es solo un número; es un síntoma de un Estado que no ha hecho lo suficiente para documentar, incluir y facilitar el ejercicio político de una parte vital de su ciudadanía. [2]

Esta falla del Estado y la sociedad colombiana ha sido advertida por la Corte Constitucional, al señalar, reiteradamente, el "Estado de Cosas Inconstitucional" que afecta a los pueblos indígenas. Parte de esa inconstitucionalidad radica, precisamente, en una participación política limitada, desproporcionada y llena de obstáculos. Los gobiernos posteriores a la entrada en vigor de la Constitución del año 1991 han sido miopes ante el dinamismo poblacional indígena y han carecido de la voluntad política para actualizar la representación.

Se requiere, por tanto, un gran acuerdo nacional, que tenga claro que no se trata de un regalo, sino de un ajuste democrático pendiente que posibilite el tránsito urgente y eficiente de dos caminos no excluyentes: primero, una reforma política que revise y amplíe el número de curules especiales con base en criterios demográficos reales y no en una fotografía de 1991. Segundo, un esfuerzo mayúsculo y autónomo al interior del pueblo indígena colombiano para construir una plataforma política unificada y estratégica.

Un millón de voces, si se articulan, no pueden seguir contentándose con solo tres escaños. La deuda no es solo con los pueblos indígenas, sino con la calidad misma de nuestra democracia, que no podrá llamarse plena mientras su representación en el Congreso siga siendo simbólica y no sustantiva. El avance normativo fue solo el primer paso; ahora toca la justicia electoral, pero, sobre todo; la unidad política del pueblo indígena colombiano.

 

miércoles, enero 14, 2026

En el Cauca: Desencanto con el gobierno nacional vs respaldo a Petro*

 


Por: Andrea B. Romero

Clanes políticos tradicionales del Cauca, como los de Temístocles Ortega y Óscar Campo, el liberalismo gavirista y otros han consolidado alianzas que les permiten sobrevivir y obstruir las iniciativas del gobierno central. Su principal objetivo no es el desarrollo regional, sino preservar sus redes de influencia y clientelismo

El departamento del Cauca, bastión electoral del Pacto Histórico y símbolo de las luchas históricas por la tierra, la autonomía y la paz, vive una paradoja profunda y potencialmente explosiva, ya que, mientras aún se mantiene un apoyo mayoritario a la figura del presidente Gustavo Petro y a su proyecto de cambio; en sus territorios más golpeados por la violencia y el abandono (como la zona norte, cuna de la vicepresidenta Francia Márquez), crece un sentimiento tangible de frustración y desencanto. 

Este descontento, que comienza a articularse desde las organizaciones sociales de base: indígenas, afrodescendientes y campesinas; no es un rechazo al ideario del “vivir sabroso” o a la necesidad de una paz total (política en la que la organización Indígena ha presentado propuestas propias), sino un cuestionamiento agudo a la incapacidad del gobierno nacional para materializar sus promesas en el territorio y de erradicar la incompetencia activa de las viejas estructuras políticas locales y la inercia de una burocracia estatal mediocre.

Esta contradicción se evidencia en el hecho de que, a pesar de las numerosas visitas de ministros, de las expresiones de solidaridad y de contar con la segunda mandataria del país, oriunda de Suárez, el Cauca no experimenta la transformación prometida. La percepción entre las comunidades es que el gobierno nacional ha delegado su implementación en una capa de funcionarios de nivel medio, tanto en las carteras ministeriales como en las entidades descentralizadas, que actúan con lentitud, descoordinación y, en muchos casos, con una desobligación que raya en el sabotaje pasivo. El presidente Petro, concentrado en grandes batallas nacionales e internacionales, no ha priorizado la tarea de “poner en cintura” a este aparato administrativo, dejando que proyectos clave se pierdan en la maraña de los trámites, las licitaciones fallidas y la falta de voluntad política operativa. El resultado es un catálogo de promesas incumplidas y obras estancadas que alimentan el escepticismo.

Este fracaso en la implementación no ocurre en un vacío político, sino que se potencia por una situación electoral y de poder local profundamente contradictoria. Mientras el Cauca votó masivamente por Petro y eligió un significativo número de congresistas del Pacto Histórico, en el ámbito territorial el poder sigue estando capturado por los históricos cacicazgos de los partidos tradicionales de derecha. Clanes electorales como los del exgobernador y congresista Temístocles Ortega (Cambio Radical), el liberalismo de César Gaviria y Fernando Velasco, lo mismo que la maquinaria política del congresista y exgobernador Óscar Campo (también de Cambio Radical) han demostrado una habilidad magistral para la cooptación y la supervivencia. Estas nuevas alianzas electorales han logrado neutralizar, desviar o empantanar las iniciativas del gobierno central. Su objetivo no es el desarrollo del Cauca, sino mantener sus redes de influencia y clientela, actuando como un dique de contención contra el cambio.

En este escenario, el silencio y la ambigüedad de la vicepresidenta Francia Márquez resultan desconcertantes y son fuente de creciente malestar. Su imagen, esencial para la legitimidad étnica y popular del gobierno, parece diluirse en fotos protocolarias con la misma clase política tradicional que bloquea las transformaciones. Las comunidades perciben una figura distante, cuya capacidad para torcerle el brazo a los operadores políticos locales y a la burocracia ministerial parece ser nula. El “vivir sabroso” se convirtió en un eslogan vacío, mientras la violencia del ELN, las disidencias y los grupos narcotraficantes sigue diezmando a los líderes sociales y envenenando la vida comunitaria.

Un caso emblemático de este fracaso es el Hospital Regional del Norte del Cauca, una obra demandada por décadas y prometida de manera reiterada. El proyecto fue sistemáticamente empantanado por maniobras burocráticas locales, incluyendo las muy sospechosas dilaciones del actual alcalde de Santander de Quilichao con la complicidad de grupos políticos que hoy siguen ejerciendo poder. Este patrón se repite en otros proyectos de infraestructura y desarrollo social que, ante la falta de vehemencia en su gestión por parte del gobierno nacional y la obstrucción local, avanzan hacia un estatus de “elefantes blancos”. Paralelamente, los gobiernos locales (alcaldías y gobernación) muestran una notoria ausencia de gestión y solidaridad, puesto que hasta ahora no atinan en la articulación de proyectos propios, de real impacto que alivien la crisis social.

Ante esta situación, no sería extraño que se produjera una reactivación de la protesta social pacífica y masiva en el Cauca. Las organizaciones indígenas, afros y campesinas tienen un histórico acumulado de movilización y podrían dirigir su demanda, no ya contra un gobierno hostil de derecha, sino contra un gobierno propio al que consideran en deuda. La exigencia sería clara: que el presidente Petro ejerza su autoridad para desbloquear la implementación, que remueva los obstáculos burocráticos internos y que enfrente políticamente a los cacicazgos locales que traban el desarrollo. Entienden las limitaciones que imponen los gobiernos locales opositores, pero no perdonan la falta de fuerza y de estrategia territorial de su propio gobierno nacional.

La paz y el “vivir sabroso” no se construyen solo con discursos en Bogotá; exigen una presencia transformadora, obstinada y efectiva en el territorio. Allí, por ahora, la fuerza de Gustavo Petro brilla por su ausencia.

* Las opiniones expresadas en las columnas son responsabilidad de sus autores. La Conversa de Fin de Semana agradece los valiosos aportes de sus colaboradores e invita a opinar, criticar, sugerir y/o contestar con respeto.

martes, diciembre 23, 2025

Los uribistas tratan a los uribestias como lo que son: estúpidos e ignorantes*

 

Imagen tomada de La Silla Vacía.

Por: Hernán Riaño

Los uribestias, no contentos con no tener nada, tratan a sus compatriotas como enemigos, si pudieran, les darían bala, así lo han manifestado en muchos escenarios, hasta candidatos políticos y humoristas abogan por la desaparición física de quienes quieren que todos tengan una mejor calidad de vida.

Este juego de definiciones ha surgido en las redes sociales a propósito del papel de cada uno de ellos en nuestra sociedad. Veamos, Uribista es el narco ultraderechista, dueño de empresas, lavador de dinero, traficante de drogas, personas, armas, oro, o cualquier elemento que produzca dinero de forma ilegal, terrateniente, saqueador del Estado o miembro de partidos políticos que representen estas actividades. Tienen mucho dinero, y quieren muchísimo más, sobre todo, el dinero de todos los colombianos, el cual debería ser destinado a la salud, pensiones, educación, medicamentos, vivienda y en general cualquier cosa que beneficie a los pobres. 

En cambio, el uribestia, es aquel pobre estúpido, estrato 0, 1, 2 y 3 que no tiene empleo, salud, educación, vivienda ni, en general, lo que dignifica la vida del ser humano, porque el uribista se lo robó. Pero este miserable lo defiende a ojo cerrado, hasta con su vida, porque se siente rico como el primero.

En épocas de la esclavitud, los llamaron cipayos, hoy no se le conoce adjetivo destinado a esos seres que prefieren a sus verdugos que a sus pares. No dudan en atacar a quien levanta la voz para defender los derechos de todos, hasta los de esos mismos uribestias. Atacan hasta físicamente a quien protesta por el despojo de los derechos que ha hecho la oligarquía, antes conservadora-liberal y hoy unificada en torno a Álvaro Uribe Vélez como el gran mentor de los negocios ilícitos, del saqueo de los recursos públicos y de la violencia que, en los últimos 40 años, desde que él apadrinó las Convivir, madre de las autodefensas, hasta la fecha con todas sus secuelas. 

Estos personajes característicos, pero no exclusivos de la fauna colombiana son esclavos, sicarios y asesinos que cumplen los deseos sin chistar de quienes consideran sus líderes naturales, todos ellos reconocidos de la ultraderecha, el paramilitarismo y la corrupción.

Pero lo más llamativo es que los encopetados copartidarios del expresidente y él mismo no los respetan, solo los utilizan, tanto para que los elijan, como para les hagan el trabajo sucio de traficar, ser los mandaderos de la droga, asesinar, desaparecer, torturar, desplazar, violar, y hacer todo lo que las derechas no hacen directamente; para eso los tienen a ellos. Además, los tratan como lo peor, en sus caras les dicen que no tienen derecho a la salud, a pensionarse, o por lo menos a recibir una ayuda por parte del gobierno, a la educación, al acceso a los derechos que garantiza la Constitución Nacional ni a cualquier beneficio o subsidio que les otorgara el Estado. 

Lo hemos visto, primero, con el hundimiento de las reformas que pretendían solucionar muchas de estas falencias, luego con las demandas ante las altas cortes que esos mismos uribistas han interpuesto para que ningún, léase bien, ningún derecho llegue al pueblo colombiano, todo incluyéndolos a ellos, a los uribestias, los que le sirven de soporte al expresidente y sus socios. 

Y desde el “ex” Uribe hasta los funcionarios de más bajo nivel que profesan esa nefasta corriente, se lo dicen en su propia cara, que no tienen derecho a tener derechos, que son ciudadanos de quinta, que los únicos que pueden son ellos, los oligarcas. De todas las formas se lo hacen saber, esa es una de las banderas del Uribe, como campaña electoral, que les va a quitar todos los derechos recuperados por Petro y su gobierno, las horas extras, el pago completo de dominicales y festivos, la jornada nocturna vuelva a empezar a las 10 de la noche, que la salud siga en manos de las EPS, que los fondos de pensiones les sirvan para que ellos puedan hacer sus negociados, que se les devuelva la tierra a los despojadores o ladrones de baldíos de la nación, como es el caso de la misma familia de Uribe y demás yerbas, que se acabe el programa de salud a su casa, que no haya agua para los colombianos, que vuelvan los apagones y cobros abusivos a las comunidades que hoy tienen energías limpias, que vuelvan los empresarios que han explotado a los colombianos con muchos servicios que debiera prestar el Estado pero por el neoliberalismo de la ultraderecha se volvieron negocios muy lucrativos a costa de los colombianos. Ahora Uribe se destapó, no quiere aumentos en el salario mínimo con diferentes excusas, de que se van a quebrar los empresarios hasta que habrá desempleo masivo, falacias ya demostradas desde que asumió el gobierno Gustavo Petro.

Además, estos uribestias fanáticos son los que los han subido al poder para que nos exploten. Lo hemos visto en las elecciones regionales, por ejemplo, en la última atípica en Bucaramanga, en donde han padecido todo el cáncer producido por este sector político, ya no tienen ni transporte público, volvieron a elegir a un espécimen representante de este sector corrupto.  

Esos, los uribestias, no contentos con no tener nada, tratan a sus compatriotas como enemigos, si pudieran, les darían bala, así lo han manifestado en muchos escenarios, hasta candidatos políticos y humoristas abogan por la desaparición física de quienes quieren que todos tengan una mejor calidad de vida y unos derechos humanos y constitucionales para todos, ellos incluidos. 

Aquí es obligatorio preguntar nuevamente: ¿Cuál de las reformas que ha impulsado el gobierno del cambio no beneficia a los pobres, miserables y en general a todos los colombianos? Reto a algún uribestia a que me conteste, con argumentos, cual perjudica a la sociedad colombiana y el por qué. Obviamente, casi estoy seguro de ello, habrá un silencio muy incómodo para esos que quieren que vuelvan al gobierno Uribe y sus buenos muchachos.

Es muy embarazoso hacer este análisis de quiénes han perjudicado al país, pero es necesario ponerle cara a esos que tanto han perjudicado al país, los primeros, son multimillonarios y lo hacen para su beneficio, eso está muy claro y los otros, los que no tienen ni en qué caerse muertos, son los actores fundamentales, sin ellos, los mafiosos neoliberales nunca hubieran podido llegar al poder para poner en práctica sus políticas de saqueo y expoliación, han sido su soporte fundamental, pero pasan de agache y, peor, siguen alimentando a esa bestia de 7 cabezas que representa el uribismo con su violencia, despojo y saqueo del país.

Para terminar, destaco lo paradójico, entre peor los tratan sus patrones, entre más les quitan derechos, entre más les dicen que son unos brutos, ignorantes y estúpidos, más los ayudan, más están al servicio de ellos, más amenazan a quienes luchan por tener una sociedad más equitativa, más atentan contra sus conciudadanos y no quieren dejar de ser uribestias. Pero es necesario exigirles a los uribestias que asuman su responsabilidad histórica y su papel en la imposición del neoliberalismo en nuestro país, con el consecuente deterioro de la calidad de vida de los colombianos, la violencia, los asesinatos, desplazamientos, masacres y desapariciones que han representado cerca de 400 mil muertos, todo un genocidio a cuentagotas. No solo Uribe y sus cómplices directos son responsables, también los que lo apoyan y defienden a toda costa. No se trata de venganzas ni generar más violencia, solo que con el simple acto de que ellos asuman sus culpas avanzaremos en edificar una sociedad más justa y próspera. Claro que algunos me dirán que es una utopía y puede ser, pero soñar no cuesta nada.

*Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

Esta columna fué publicada originalmente en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.




viernes, noviembre 10, 2023

El secuestro del que nadie habla: el de la Registraduría*

 

En la imagen: Edificio sede central de La Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia,
tomada de la página oficial de la RNEC.

Por: 

Ricardo Esteban Ruiz

Días han pasado ya desde las elecciones. Mientras las ciudades principales tienen definidos sus electos, en la periferia pululan las quejas de reconteo de votos en alcaldías y concejos. La Registraduría dispone de un archivo por mesa a nivel nacional, pero no lo hace público y deja que la opinión pública gire alrededor de E-14’s tachados que validan discursos contra la transparencia electoral.

Desde las postrimerías de las elecciones a hoy, la atención nacional ha ocupado la mayoría de su tiempo en el secuestro de los padres de Lucho Díaz, y con total razón, era una situación - secuestro a figuras socialmente relevante y ajenas a la política - que no ocurrió hace más de veinte años.

La Registraduría y sus funcionarios no solamente optan por no difundir públicamente los avances a través de este archivo único, sino que se filtra de forma selecta a políticos, académicos y empresas del capricho de los funcionarios de turno.

En medio de dicho escándalo, ocurrieron las elecciones de autoridades territoriales en Colombia. La mayoría de nosotros acudió a las urnas con la esperanza de decidir que quienes conformen los nuevos gobiernos locales y regionales sean afines a nuestras ideas y que su declaración de victoria fuese más o menos transparente.

Lastimosamente, un manto de duda acaparó estas elecciones por dos temas específicos: primero, la falta de orden público. Pasamos de las elecciones más pacíficas en medio siglo (las de 2018) a volver al secuestro, la destrucción de urnas y mesas de votación en varios municipios del país.

Como segundo tema, al haber muchos nuevos partidos políticos; ¡35!, más los movimientos por firmas para corporaciones como juntas administradoras, concejos y asambleas; el umbral y su consecuente cifra repartidora fue bastante peleada (salvo sitios muy definidos como Medellín o Barranquilla). Esto hizo que muchos candidatos, partidos políticos y movimientos solicitaran preconteo, teniendo como casos de referencia tres casos relevantes: el candidato Jorge Bolívar en Ibagué, Gustavo Bolívar en Bogotá y el partido Fuerza de La Paz en Cali.

Más allá de qué tan válidos sean sus reclamaciones, todos guardan un mismo patrón: el reconteo de votos en escrutinio. ¿Por qué? Redes sociales están llenas de números corregidos, mal tachados, acomodados… en fin. Sin embargo, este tipo de situaciones son normales, pues quienes cuentan los votos deben hacerlo en tiempo récord para que, a la hora de terminar el límite para votar, se tengan unos resultados previos, lo que es conocido como el preconteo.

El preconteo tiene dos particularidades: tiene una labor informativa (por eso a la hora sabemos quiénes son más o menos los electos) y no tiene peso jurídico. La importancia se cobra a partir del conteo de escrutinio. En todo caso, desde la etapa de preconteo la Registraduría genera, entre varios archivos, dos muy importantes:

 

  • Un archivo de texto plano, es decir, un archivo de texto que sólo trae números y que se actualiza de manera automática conforme va avanzando preconteo y escrutinio. Este archivo es una lista de números que, por ejemplo, pueden venir como “0101001001008001015”, en donde los dos primeros corresponden al departamento, los siguientes tres al municipios, los siguientes al puesto, la mesa… y así con varias particularidades a nivel de cada mesa de los cerca de 13 mil puestos de votación. Fácilmente puede pasar los siete millones de filas de información, pero en contraste al ser un archivo de texto, pesa relativamente poco.

 

  • Otro archivo de texto plano, con secuencias similares, pero que indica los votantes efectivos por edad y género según la mesa. Por poner un ejemplo, en el puesto de votación de Unicentro, en Usaquén, Bogotá, sabemos que en la mesa 2 el 75% de los votantes son mujeres entre los 55 a 60 años.

Estos documentos son esenciales porque demuestran el continuo avance tanto del preconteo como del escrutinio a nivel de mesa. Si estos datos estuvieran disponibles para el público, cualquier ciudadano podría analizar, georreferenciar, hacer veeduría y revisar cómo va su sector político, su territorio, sus intereses, en fin… todo lo que constituye el sentido de lo público y las oportunidades que ofrece en una democracia que tiene en lo electoral su herramienta principal.

Lamentablemente, la Registraduría y sus funcionarios no solamente optan por no difundir públicamente los avances a través de este archivo único, sino que se filtra de forma selecta a políticos, académicos y empresas del capricho de los funcionarios de turno. Es así como vemos notas de prensa, análisis y un montón de resultados que tienen como base la buena fe de quién las realiza, pues como se reitera, no es un documento público. Con suerte, las bases se encuentran a los tres o cuatro meses de pasada la elección, y probablemente a nivel municipal o de puesto, nunca por mesas.

*Texto originalmente publicado en el perfil de Linked In del Politólogo | Asesor Electoral | Analista de Datos y Columnista Invitado de La Conversa de Fin de Semana: Ricardo Esteban Ruiz


 

lunes, septiembre 11, 2023

…Y LLEGARON LAS ELECCIONES*

 

Por: Hernán Riaño

vemos una campaña en la que no se notan diferencias sustanciales entre los de derecha y los de izquierda, poco de programas, mucho de propaganda, cerveza, lechona, tamal y lo más grave todo tipo de posibles delitos electorales.

Cada dos años, nuestro país hace elecciones; unas regionales, como las de este año, y las otras nacionales.

Las de este año tienen unos ingredientes distintos a las de otras épocas, ya que es la primera vez que se hacen, teniendo un gobierno democrático elegido libremente por el pueblo. En las anteriores, los poderosos gamonales, como se conocen en nuestro país y en el mundo como feudales, obedecían (y aún lo hacen), a poderes obscuros, unos entronizados en las élites nacionales y otros con intereses particulares de dominio feudal sobre la tierra y la subyugación de los residentes de determinado departamento o municipio. Cuando no existían elecciones para los ejecutivos regionales, llámense alcalde y gobernadores solo para concejales y diputados, las llamadas elecciones de “mitaca” eran decididas en el escritorio por los líderes políticos nacionales o regionales unilateralmente; las llamadas papeletas de votación, en las que se consignaba la lista a determinada corporación con una asignación a dedo o a bolígrafo de los candidatos. Este año hubo una polémica por el tema de listas abiertas o cerradas, controversia que no se aclaró del todo, pero la lista mayoritaria afín al gobierno optó por la cerrada alternativa, aunque con inconformidades por su confección.

La forma “tradicional” de llevar a cabo las elecciones por parte de la derecha, es a través de compra de votos, clientelismo, cerveza, lechona y tamales con los que convencen a la gente para que “me regale el votico” y seguir viviendo del erario, haciendo contratos y perpetuando la corrupción. No podemos esperar que cambien su forma de hacer política, pero sí podemos exigirles a los votantes que no les sigan alcahueteando a estos personajes.

Este año, las elecciones llamadas regionales ha tenido una importancia inusitada por cuenta del primer gobierno democrático de Colombia y la necesidad de unos de seguir implementando las reformas que benefician al pueblo y de otros por tratar de bloquearlas, seguir saqueando los recursos públicos y mantener su poder en los territorios. Este panorama no se había visto nunca en nuestro país, que tuviéramos un gobierno democrático y unas listas afines a este gobierno, en las que los candidatos quieren llegar a las corporaciones públicas para poder colaborar en los cambios que el país requiere.

Infortunadamente no es nada fácil por varios factores, el primero, como lo dije antes, el poder que tienen los gamonales, paramilitares y políticos tradicionales en los diferentes departamentos y municipios en los que, con una gran presión de todo tipo, económica, social y armada, obligan a los ciudadanos a votar por sus candidatos. El otro factor son los infiltrados y poderes feudales que se han entronizados en los partidos llamados de izquierda o “alternativos”. A este punto específico me referiré.

Muchos de estos candidatos autodenominados alternativos están en la disyuntiva de seguir comportándose como políticos tradicionales o cambiar a una nueva forma. Se dedican a hacer la campaña con el mismo estilo extremo derechista de los últimos tiempos. No plantean propuestas, ni siquiera saben el funcionamiento de tal o cual corporación legislativa, llegan al extremo de decir que van a hacer cosas que no están dentro de las funciones de ediles, concejales o diputados, en el caso de las legislativas. Solo se dedican a promover un número, en el caso que vayan por lista abierta, como si fuera algo mágico o de suerte tipo chance o un logo símbolo, en caso de lista cerrada. Se venden como marca publicitaria con el argumento de crear «recordación» en el elector, lo que les aconseja un “experto” publicista. También se la pasan «cazando» con los candidatos de la derecha o de su propio partido (¡!), que desgastan, confunden y no contribuyen en nada a la democracia. Es entendible, aunque no justificable, que esto pase, pues el modelo que se tiene de campaña es el tradicional que ha impulsado la derecha. Pero ¿dónde está el cambio?, ¿dónde están las propuestas y programas?, ¿dónde está la diferencia con los candidatos derechistas?

La campaña se ha caracterizado porque los candidatos de la extrema derecha, muchos investigados y condenados, no ofrecen soluciones, solo hablan mal del nuevo gobierno, mienten, calumnian y provocan discusiones con los alternativos. Muchos que se dicen de centro (que son lo mismo que la derecha), salen a decir que son el cambio pero que van a poner distancia con el nuevo gobierno, ¡cuidado los identifican con Petro!; estos son los que terminan unidos y en alianzas con los de siempre. Tenemos varios ejemplos en el congreso que hoy “se arrepienten de haber votado por Petro” y se fueron a la oposición habiendo hecho campaña con las banderas del presidente.

La deuda de la clase dirigente y la extrema derecha es muy grande con los colombianos y es una oportunidad que podríamos calificar de única para consolidar el cambio en Colombia, pero se exige un cambio en la forma de hacer política.

En esta campaña de la llamada izquierda, hemos visto de todo, zancadillas, trampas, traiciones y toda clase de vicios electorales sin diferencias con una campaña de la derecha. Son muy dicientes la traición que le hicieron dirigentes del Polo al concejal de ese partido Carlos Carrillo, que después de ser el precandidato a la alcaldía, terminó en que ni siquiera lo incluyeron en la lista al concejo de la capital sacándolo de la posibilidad de estar en la corporación, habiendo sido uno de los pocos concejales de oposición al gobierno de Claudia López. O los problemas en Cali, Barranquilla y otras ciudades en las que los intereses y los celos dejan muy mal parados a los partidos alternativos del país.

Quedan unas pocas semanas para las elecciones y el tiempo de campaña se ha ido en hechos que dejan muy mal parados a los alternativos y sus candidatos, con no muchas excepciones. Los colombianos debemos exigir campañas electorales claras, a unos y a otros. Los ciudadanos debemos saber cuáles son los programas y propuestas de los partidos, de dónde proceden los dineros que financian las campañas, qué grupos económicos o empresas o contratistas ponen a sus pupilos en las corporaciones para que defiendan sus intereses, quién financia la lechona, la cerveza o las tejas que se reparten durante la campaña y con qué intención lo hacen, y algo muy importante: saber y preguntarle a quienes quieren llegar, especialmente a los hijos, de los hijos, de los hijos de los que siempre han estado allá, para qué lo quieren hacer e invierten miles de millones de pesos con tal de lograrlo. Cuando el ciudadano entienda que tiene el derecho de saber todo esto y más y exija que se lo informen, los ladrones, corruptos y saqueadores de erario pensarán dos veces si participan o no en unas elecciones.

En conclusión, vemos una campaña en la que no se notan diferencias sustanciales entre los de derecha y los de izquierda, poco de programas, mucho de propaganda, cerveza, lechona, tamal y lo más grave todo tipo de posibles delitos electorales.

ADENDA: en el enlace adjunto encontrarán las palabras de Jaime Garzón que reflejan, aún hoy, la realidad del país.

https://www.facebook.com/reel/240811565525710

*Texto publicado originalmente en https://www.sonoticias.com.co y compartido a lectores de La Conversa de Fin de Semana por la cortesía del Periodista: OTTO HERNÁN RIAÑO

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

miércoles, junio 28, 2023

Camaleones al acecho

Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-

La lectura del interesante texto de Robert Misik: Los fascistas históricos también fueron camaleones políticos [1] permite comprender algunos de los comportamientos de la derecha colombiana, tan afín a la ultraderecha internacional, incluida su capacidad camaleónica para adaptar sus discursos y comportamientos a contextos zurdos o progresistas, como vergonzantemente se auto percibe hoy día, la timorata izquierda colombiana.

Y es que; tanto en Europa como en Latinoamérica han aparecido (desde hace rato) los síntomas del resurgimiento del Fascismo como respuesta a la crisis cultural, ambiental y, sobre todo económica, ocasionadas por el innegable éxito del capitalismo, llevado a sus límites de eficiencia por el sector financiero y por los avances en las tecnologías y estrategias de la información y las telecomunicaciones. La incertidumbre y la desesperanza de cientos de millones de personas alrededor del mundo víctimas de todas las formas de violencia (exclusión, falta de oportunidades, analfabetismo tecnológico, desempleo, hambre, delincuencia, guerras, desplazamiento y muerte) se constituyen en el terreno abonado por las, cada día más reducidas, élites económicas para seguir aumentando sus obscenas riquezas y su poder político.

En un preocupante contexto social, como el recién descrito y aprovechando el importaculismo colombiano, consecuencia del modelo educativo predominante, en el que la capacidad de análisis crítico de un importante número de paisanos y paisanas es nula, la derecha colombiana ha emprendido la tarea de la reconquista del gobierno nacional, usando la manipulación demagógica a través de sus mandaderos en los medios de comunicación y en tiempos electorales, de sus mandaderos en los partidos políticos.

Tristemente, un buen número de dirigentes “progresistas”, ahora degustando las mieles del poder se han contagiado de las malas artes de quienes “sí saben hacer la política” y han implantado al interior de la estructura del Pacto Histórico, las mismas prácticas clientelares y transaccionales de los partidos tradicionales de derecha.

La histórica y desesperante falta de seriedad de una vieja dirigencia de izquierda, que, salvo haber renunciado a su identidad ideológica, con tal de conseguir los votos de los indecisos, nada ha hecho desde su privilegiado pedestal en la dirección de los movimientos y partidos llamados ahora como progresistas, para ponerlos a tono frente a las nuevas realidades sociales y económicas de Colombia. Frente a esta papaya estratégica, los mandaderos políticos de las élites han emprendido la tarea de infiltrar sus fichas, e incluso camuflarse ellos mismos entre esa masa informe de organizaciones que se llaman eufemísticamente como Alternativas, para aprovechar el buen nombre del Pacto Histórico y así poder reafirmar el poder local y regional de una derecha, cada vez más poderosa y cada vez más cercana al fascismo.

A lo largo y ancho del territorio colombiano es posible constatar cómo, de la noche a la mañana, el camaleonismo político hace de las suyas. Aprovechando el éxito alcanzado por el exsenador Roy Barreras (epítome del camaleonismo (voltearepismo que llaman)), por el santismo y una buena parte de la godarria no uribista; el Pacto histórico se ha visto asaltado por una serie de personajes, devenidos de la nada política e incluso, de la misma derecha extrema, reclamando para ellos la vocería zurda del Pacto. Háganos el bendito favor.

Tristemente, un buen número de dirigentes “progresistas”, ahora degustando las mieles del poder (¿?) se han contagiado de las malas artes de quienes “sí saben hacer la política” y han implantado al interior de la estructura del Pacto Histórico, las mismas prácticas clientelares y transaccionales de los partidos tradicionales de derecha. De cara a las próximas elecciones regionales y locales, se oyen y se leen denuncias sobre intercambios de votos por puestos, contratos, proyectos o recomendaciones; cuando no, el intercambio de apoyos a candidaturas en lo regional a cambio del favorecimiento de tal o cual candidatura local. El mercantilismo electoral de la derecha ahora rampante entre algunos dirigentes del Pacto. Háganos el bendito favor.

Y ahí al lado derecho del Pacto, los nuevos partidos y movimientos recién inaugurados con personería jurídica, lo mismo que movimientos y organizaciones sociales legitimadas dentro del pacto, entregando avales y recomendaciones a lo que da el pupitrazo y la firma; postergando, una vez más, la esperanza de cambio de las formas de hacer política y de gobernar por la que votamos el año pasado. No es raro entonces, ver concejales, diputados y ex funcionarios de los partidos de derecha, haciendo lobby presencial en Bogotá, vía telefónica o por zoom con los coordinadores del Pacto, para poder hacerse a los preciados avales del pacto y así poder reencauchar a esos cadáveres exquisitos de la rancia derecha colombiana, ahora perfumados con el logo del Pacto Histórico.

! Háganos el bendito favor. El camaleonismo político al acecho y al ataque ¡

Las ñapas: 

1a. El autor de estas líneas sigue auto percibiéndose de izquierda.

2a. La auto crítica es la vacuna contra la autocomplacencia y los desafueros del Poder.

3a. Se le recomienda a la dirigencia de los partidos y movimientos del Pacto Histórico, pero, sobre todo, a su militancia y simpatizantes la lectura de:

Si la izquierda no asume que tiene que construir dispositivos ideológicos y comunicacionales para dar la batalla cultural, estamos muertos”. Pablo Iglesias en: https://larosaroja.org/si-la-izquierda-no-asume-que-tiene-que-construir-dispositivos-ideologicos-y-comunicacionales-para-dar-la-batalla-cultural-estamos-muertos-pablo-iglesias/

 

 





[1] Los fascistas históricos también fueron camaleones políticos. Publicado en: https://ctxt.es/es/20221201/Firmas/41407/ultraderecha-fascismo-nazismo-historia-judios-hitler-robert-misik.htm



sábado, noviembre 12, 2022

100 días de trabajo con poca información y muchas falsedades

 

Collage periódicos colombianos. Imagen tomada de: Las 2 Orillas.

Por: Otto Hernán Riaño - Colectivo Periodismo por La Verdad

E n los últimos días, en nuestro país, han aparecido noticias que, al contrastarlas con las de los gobiernos anteriores, son muy buenas para el pueblo colombiano. El presidente está demostrando capacidad de trabajo para resolver la maltrecha economía que nos dejaron, sobre todo, los gobiernos de Uribe, Santos y Duque. En escasos 100 días de mandato ha demostrado que conoce al país y sus necesidades como nadie, y no solo eso, sino que sabe cómo corregir lo hecho por los malos gobiernos y poder llevar una mejor calidad de vida a los ciudadanos. El trabajo está en las zonas más vulnerables, en los campos, en las barriadas y comunas de las ciudades y hasta allá ha llegado para llevar las propuestas de solución a los diferentes problemas en que está sumida nuestra sociedad. Pero la arremetida mediática no deja que la mayoría de los colombianos sepan de lo realizado hasta el momento y de otro lado la información no fluye como debiera desde el gobierno y los parlamentarios que se hicieron elegir por el Pacto Histórico, no han aprendido o no entienden la importancia de decirle a los colombianos todo lo que hacen.

Los hechos aclararán la desinformación en algún momento, el riesgo es que algunos despistados y muchos estúpidos, repetirán como loros las informaciones que les proporcionan los medios y la extrema derecha.

La información en nuestro país está “acaparada” por unos periodistas y los medios para quienes trabajan con un sesgo ideológico, lo cual es legítimo, pero a lo que se han dedicado es a mentir, calumniar y a crear caos de todo tipo, especialmente el económico. Para dar un solo ejemplo ha sido el de la reforma tributaria. Un periódico de cubrimiento nacional tituló uno de esos días en que se presentó el texto, así “Subió el pan”, diciendo que con esta reforma subía el pan, alimento indispensable en la mesa de muchos colombianos, sin aclarar que era el pan ultra procesado que tendría un impuesto saludable, para que sus fabricantes cambiaran sus métodos de fabricación por unos que no les hiciera daño a los consumidores. El escándalo fue monumental, desde periodistas de los llamados alternativos hasta los ciudadanos del común se fueron lanza en ristre contra Gustavo Petro, porque según ellos estaba incumpliendo al atentar contra la menguada economía familiar. Y el impuesto solo era para los productos ultra procesados, un tributo que se tiene en muchos países para evitar que la gente se enferme por la mala alimentación y llegue a los servicios de salud habiéndose podido evitar.

Tuve conversaciones con una ciudadana, quien me dijo que había votado por Petro pero que se arrepentía por ese impuesto al pan de panadería (¿?), al final el tributo que era para proteger la salud de los colombianos, no fue aprobado por el congreso, pero el daño quedó hecho, cumpliendo con el cometido de la gran prensa. También hablé con uno de los campesinos que trae víveres a la ciudad y le pregunté que por qué el queso estaba tan caro, me respondió que por las políticas de Petro de querer solo sembrar la tierra y, según él, acabar con el ganado productor de leche (¿?). Yo le contra pregunté, que desde cuándo estaba el queso caro y me dijo hace más o menos dos años, le dije, pero Petro está hace algo más de dos meses, ¿por qué le echa la culpa a esa política a la que se refirió si aún no se ha implementado y no se sabe sus consecuencias?, no me supo contestar. De lo que se concluye que el trabajo que realizan los medios y les está dando los resultados que desea. Cabe anotar que ninguno de los dos temas tratados es cierto, pero la gente ya lo da como hecho real. Lo mismo es con el precio del dólar, que ha tenido un aumento significativo en todo el mundo frente a muchas monedas, pero aquí la culpa de que la divisa norteamericana haya aumentado su precio es solo de Petro, desconociendo el fenómeno mundial y las políticas de Estados Unidos al respecto, que son para proteger su economía.

La derecha se ha centrado en atacar los impuestos a los ricos, los grandes patrimonios, los altos sueldos y a las grandes corporaciones, Miguel Uribe Turbay (que lo único que ha hecho en su vida política es atacar a Petro), afirmó en una entrevista, que la reforma tributaria afectaba a la clase media que porque en Colombia ese estrato tenía unos ingresos de entre 20 y 60 millones (1), falsedad total. Y por supuesto que no informan los aspectos que con la reforma se beneficia el país (2).

No vale que el presidente esté resolviendo cosas y ya tenga hechos concretos que mostrarle al país. Junto con el Congreso, se han hecho muchos cambios, como por ejemplo: condonación de créditos del Icetex a jóvenes de escasos recursos (3), aprobar y firmar la ley de Paz Total (4), pidió estudios para metro subterráneo por la Avenida Caracas en Bogotá (5), anunció mil equipos médico inicialmente para prevención en el país (quiere llegar a los 20 mil) (6), entrega tierras a campesinos (7), apertura y reactivación de la frontera con Venezuela (8), se ratificó y firmó el acuerdo de Escazú (9), aumento de aranceles para proteger la industria textil (10, programa de mejoramiento de más de 10 mil viviendas (11) y muchas más cosas logradas en sus primeros 100 días de gobierno, con una prensa más que hostil, enemiga y una extrema derecha que no sabe cómo opacar tantos logros en tan corto tiempo. Todas las realizaciones se encuentran en muchas publicaciones en redes y van desde la reforma tributaria, hasta la entrega de bienes de la mafia a víctimas y la promulgación de decretos y leyes que favorecen al pueblo colombiano (12). Muchos países están tan sintonizados con sus propuestas que anuncian ayudas y auxilios para los diferentes proyectos.

Capacidad de trabajo y compromiso con los colombianos que contrasta con lo que hacían sus antecesores recién posesionados, que acostumbraban a hacer vida social y mostrarse como si fueran reyes de esta “banana republic”.

Uno puede o no estar de acuerdo con el señor presidente, pero lo que no puede negar y mucho menos atacar es su capacidad de trabajo y su conocimiento del país. El plantea y lleva a cabo las soluciones necesarias y pertinentes para poder volver este régimen feudal en uno capitalista desarrollado. En los escenarios internacionales en donde interviene y da conocer sus puntos de vista y propuestas es recibido como un líder real y el mundo se está sintonizando con lo propuesto por Petro.

Preocupados por este problema de información, el viernes 4 de noviembre de 2.022, se realizó en Cali, ciudad capital del departamento del Valle del Cauca, el primer Foro de periodistas conocidos como “alternativos” por no pertenecer a las grandes compañías de comunicación de la extrema derecha y por producir contenidos diferentes a los que se ven en esos medios, lo llamaron: FORO NUEVO PODER, periodismo alternativo y democratización de la información” (13). Cabe destacar que fue en Cali en donde se vieron las mayores protestas del conocido como “estallido social” del 2.021 con un saldo trágico de muchachos muertos, lisiados, especialmente, de sus ojos y detenidos, muchos aún siguen en la cárcel por el simple hecho de protestar contra un gobierno, que hoy se conoce por todos los informes de prensa y condenas de la justicia como corrupto: Es en esa misma ciudad en la que nace esta iniciativa de comunicación “contra hegemónica”, como quieren que se le llame a la nueva forma de periodismo. Como conclusión del evento expidieron un manifiesto de conclusiones, en el que se destacan algunas recomendaciones al gobierno Petro (14).

Los hechos aclararán la desinformación en algún momento, el riesgo es que algunos despistados y muchos estúpidos, repetirán como loros las informaciones que les proporcionan los medios y la extrema derecha, esos estúpidos cumplen a cabalidad la estrategia de la derecha y sus medios, la cual es, repetir, repetir y repetir todas las mentiras, que al final algo queda... ¿Qué daño pueden causar? Esa es la incógnita que queda.

(1) https://www.rcnradio.com/politica/senador-uribista-genero-polemica-por-decir-que-clase-media-gana-entre-25-y-60-millones https://www.hsbnoticias.com/senador-miguel-uribe-afirma-que-clase-media-gana-20-millones-mensuales/

(2) https://fb.watch/gESkBs0Kew/ https://www.radiosantafe.com/2022/11/03/senado-aprobo-reforma-tributaria-sin-impuestos-para-el-pan-y-la-leche-pero-si-para-productos-ultraprocesados-y-bebidas-azucaradas/

(3) https://cuartodehora.com/2022/11/02/mas-de-3000-jovenes-fueron-priorizados-por-el-gobierno-nacional-para-condonar-sus-deudas-con-el-icetex/?fbclid=IwAR1Mdc1LmMis2OkuNSdmLYHOaL93lqwoHGX3XGDTPUWYptVPA-mMMHtCu9Q https://twitter.com/ELTIEMPO/status/1588905611177107456

(4) https://cuartodehora.com/2022/11/04/plenarias-de-camara-y-senado-aprobaron-la-conciliacion-de-la-paz-total-y-pasara-a-sancion-presidencial/?fbclid=IwAR2nKhUcbodV0zPiwMxwwdcHihs6mh7HPkfE7tWvN87duKVFPcDFYA7EYxkhttps://twitter.com/petrogustavo/status/1588696759060279297

(5) https://www.elespectador.com/bogota/metro-de-bogota-por-la-caracas-sera-subterraneo-petro-y-claudia-lopez-se-reunieron-esto-se-sabe-noticias-hoy/?fbclid=IwAR1-Uaw1LyKmw5ZtkhccycTK2tPkE9kqn__l2mZ5MkB9-iMQa5mN21OQe0M

(6) https://twitter.com/petrogustavo/status/1588328977470717952

(7) https://twitter.com/activosSAE/status/1587540282232430594

(8) https://fb.watch/gEUg4fRK1Q/

(9) https://medioambiente.uexternado.edu.co/aprobado-el-acuerdo-de-escazu-en-el-congreso-de-la-republica-de-colombia-retos-y-oportunidades-para-su-implementacion-efectiva/ https://www.wwf.org.co/?379170/Aprobado-El-Acuerdo-de-Escazu-en-el-Congreso-de-la-Republica. https://www.cancilleria.gov.co/newsroom/news/presidente-gustavo-petro-sanciona-ley-aprueba-acuerdo-escazu

(10) https://twitter.com/petrogustavo/status/1587932403011502082

(11) https://twitter.com/petrogustavo/status/1587962875238354945https://twitter.com/infopresidencia/status/1587906631668563970

(12) https://www.eltiempo.com/politica/congreso/los-40-logros-que-segun-el-senador-bolivar-ha-conseguido-petro-en-90-dias-715690?utm_content=Contenido_ET&utm_medium=Social&utm_source=Twitter#Echobox=1667830171-1

(13) https://youtu.be/sZTY2kk-dlM

(14) http://luisalfonsomenas.blogspot.com/2022/11/conclusiones-del-foro-del-4-de.html