LA VITRINA DE LA CONVERSA

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sábado, enero 31, 2026

Davos: el lugar donde el poder decide y el mundo obedece sin mirar *

 

Protestas en Davos - Suiza. Imagen tomada de Yahoo-Finanzas

Por: Jhon Flórez

El problema no es Davos. El problema es un mundo que aprendió a mirar hacia otro lado mientras le escriben el futuro… y que, en un gesto final de obediencia agradece no haber sido invitado a decidirlo.

Cada enero, mientras la mayor parte de la humanidad sobrevive atrapada en deudas que se reproducen con más eficacia que cualquier política pública, bajo salarios licuados, trabajos fragmentados y angustias cuidadosamente privatizadas, las pantallas cumplen su función histórica: seducen, distraen y anestesian. Fútbol, farándula, guerras convertidas en espectáculo y crisis reducidas a titulares fugaces componen la vieja estrategia del pan y circo, ahora relanzada en 4K, interactiva y con patrocinio financiero. En ese paisaje de distracción administrada, un pequeño pueblo alpino se consagra como el auténtico kilómetro cero del poder global. Davos no es una postal suiza ni un foro más: es el retiro invernal donde las élites, envueltas en lana cara, cafés orgánicos y jerga tecnocrática, ensayan el rediseño del mundo con la serenidad de quien jamás pagará el precio de sus decisiones.

Lo que allí se acuerda no desciende como política, sino como destino. No llega como debate, sino como “realidad”. Se filtra luego sobre sociedades que apenas perciben el evento como ruido blanco, sin tiempo ni margen para preguntarse qué se decide, quién decide y —detalle sistemáticamente omitido— quién cargará, una vez más, con las consecuencias. Davos no convoca pueblos: administra daños. No gobierna Estados: calibra el perímetro de lo posible. Su éxito no reside en la visibilidad, sino en la opacidad funcional con la que convierte decisiones políticas en fatalidades técnicas.

El Foro Económico Mundial nació en 1971 como un discreto encuentro de ejecutivos europeos interesados en aprender las “buenas prácticas” del management estadounidense. Con el tiempo, mutó en una liturgia anual del poder global: jefes de Estado, altos ejecutivos, banqueros, burócratas transnacionales, gurús tecnológicos y fabricantes de opinión reunidos bajo un mismo techo, hablando de diálogo, cooperación, sostenibilidad e innovación, mientras el mundo real se fragmenta, se empobrece, se endeuda y se militariza sin invitación. Davos no representa a la humanidad: la gestiona simbólicamente. No expresa intereses universales: los sustituye por narrativas de consenso.

Su verdadero poder no radica tanto en decidir (que también se hace), sino en hacerlo sin votar, sin actas, sin control democrático y sin responsabilidad política directa. Allí no se gobierna, pero se orienta; no se legisla, pero se condiciona; no se despliegan ejércitos, pero se diseña el terreno donde estos se vuelven necesarios. El poder contemporáneo ya no necesita imponerse por la fuerza: le basta con hacer pasar lo decidido como inevitable. La ideología triunfa cuando se disfraza de sentido común.

En 2026, Davos llega atravesado por una tensión internacional extrema. La llamada “era de la competencia” dejó de ser una categoría académica para convertirse en experiencia cotidiana: guerras abiertas, disputas territoriales, chantajes energéticos, colapso climático y un orden internacional que se deshilacha a plena vista. El retorno de Donald Trump ya no aparece como anomalía histórica, sino como síntoma estructural: la amenaza sobre Groenlandia, el reciclaje explícito de la doctrina Monroe —ahora con branding renovado— y la confirmación tácita de que el derecho internacional es un adorno prescindible cuando incomoda a Washington. La legalidad global se tolera solo mientras no interfiera con la acumulación.

Gaza, Groenlandia, Ucrania, Taiwán, Venezuela y el Ártico no son episodios aislados, sino piezas de un mismo tablero. En Davos, incluso el despojo se formula con lenguaje técnico: la rapiña se presenta como “negociación racional”; la guerra se vuelve “ajuste geopolítico”; el saqueo, “optimización de recursos”. Tucídides sigue vigente: los fuertes hacen lo que pueden; los débiles sufren lo que deben. La diferencia es que ahora el cinismo se pronuncia en inglés corporativo y se aplaude en paneles patrocinados.

Klaus Schwab comprendió algo esencial: el capitalismo no sobrevive solo con ganancias; necesita relato. De ahí emergen fórmulas como “capitalismo participativo”, “economía social de mercado”, “desarrollo sostenible” o “Gran Reinicio”: oximorones cuidadosamente pulidos para maquillar una concentración de poder cada vez más obscena. La Cuarta Revolución Industrial avanza expulsando trabajadores, normalizando la vigilancia, privatizando datos y delegando decisiones humanas a algoritmos que nadie eligió y nadie controla. La promesa de eficiencia encubre una transferencia silenciosa —pero brutal— de poder.

El paso de Elon Musk por Davos fue una caricatura perfecta del momento histórico: bromas cínicas, confusión entre paz y pedazo, promesas de robots cuidadores y la fantasía de un mundo donde los vínculos humanos son un estorbo. La sátira se vuelve tragedia cuando se constata que el sistema ya ha producido sujetos suficientemente domesticados como para aceptar ese horizonte sin resistencia. El futuro ya no se discute: se consume como demo tecnológica.

Si Davos funciona como el laboratorio del nuevo orden global, América Latina comparece allí no como sujeto histórico, sino como objeto de administración. No delibera: es deliberada. No propone: es procesada. Su lugar no es el de la decisión, sino el de la ejecución. Y lo más grave es que esta condición no obedece únicamente a presiones externas, sino a una elección consciente de amplios sectores de las élites políticas y económicas regionales, que han convertido la subordinación en estrategia, la obediencia en virtud y la renuncia a la soberanía en proyecto político. La dependencia ya no se impone solo por la fuerza: se internaliza como racionalidad de gobierno.

En ese esquema, la regla es simple y brutal: los gobiernos dóciles son premiados; cualquier atisbo —incluso tímido— de autonomía es castigado. Argentina, Ecuador, El Salvador y el giro reciente de Chile encarnan la obediencia convertida en política de Estado. México, Cuba, Colombia y Brasil son periódicamente disciplinados cuando ensayan márgenes propios de decisión. La presión mediática, financiera, diplomática y jurídica opera como una pedagogía del sometimiento finamente calibrada. No persuade: adiestra.

Venezuela, sin embargo, no encaja del todo en ese libreto. No ha sido convertida en epicentro de disputa por la naturaleza de su régimen político, ni por la retórica selectiva de los derechos humanos, ni siquiera por el sufrimiento real de su población bajo un bloqueo económico prolongado. Su singularidad es más elemental y peligrosa: posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta. En el orden global contemporáneo, esa riqueza no es un derecho soberano, sino una provocación geopolítica. Venezuela no es castigada por lo que hace, sino por lo que es. Su tragedia no es solo política ni moral: es material. Y revela una verdad incómoda del sistema internacional: la soberanía es tolerable hasta que se ejerce sobre recursos vitales; a partir de ahí, se convierte en amenaza.

Colombia, enclave histórico de Washington, enfrenta hoy con particular crudeza su dilema más persistente: profundizar su proyecto progresista que conciba la autonomía —política, económica y geopolítica— como condición material del desarrollo, o replegarse, una vez más, sobre la senda conocida de la dependencia administrada, presentada cínicamente como estabilidad. Cualquier intento de avanzar hacia la paz, la justicia social, la integración regional o una política exterior mínimamente no subordinada activa de inmediato los dispositivos del cerco político, mediático y financiero, verdaderos aparatos de corrección ideológica del orden hemisférico. No se trata de una anomalía coyuntural, sino de la reiteración mecánica de un libreto disciplinario largamente ensayado. En Colombia, como en buena parte del sur global, la autonomía nunca ha sido un problema técnico: es una falta moral imperdonable.

Si Davos es el laboratorio del orden global, sus réplicas regionales funcionan como salas de ensayo. No deciden el guion, pero aprenden a recitarlo. Bajo esa lógica debe leerse el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, organizado por la CAF en Ciudad de Panamá: una versión tropicalizada del ritual, con más calor humano, menos nieve y el mismo léxico cuidadosamente higienizado. Se habla de inclusión sin tocar acumulación; de crisis climática sin incomodar al capital fósil; de soberanía sin rozar el control real de los recursos. El foro no engaña: administra expectativas.

En ese escenario, la intervención de Gustavo Petro introduce una fisura incómoda. No rompe el dispositivo, pero lo tensiona. Petro no habla el idioma de la resignación tecnocrática: nombra la desigualdad como producto histórico, la crisis climática como consecuencia directa del capitalismo fósil y la deuda como mecanismo estructural de dominación. No ofrece recetas de manual ni promesas de “estabilidad macroeconómica” vaciadas de contenido social. Recuerda —con una obviedad casi subversiva— que la riqueza no nace del mercado, sino de la tierra y del trabajo vivo; que no hay transición energética sin justicia social; que no existe democracia viable bajo desigualdad extrema.

Por eso incomoda. Porque introduce política donde se esperaba gestión, conflicto donde se buscaba consenso, historia donde se exigía olvido. La reacción del foro es elocuente: escucha atenta, aplauso medido, archivo inmediato. La crítica es absorbida, neutralizada, convertida en “voz interesante”. Así opera el poder contemporáneo: no censura, encuadra; no reprime, diluye; no silencia, administra. Davos no es un lugar. Es un método. Un dispositivo que produce realidad mientras simula discutirla. Y su mayor triunfo no es concentrar poder, sino lograr que la mayoría no entienda cómo opera, ni dónde, ni para quién.

América Latina sigue entrando allí como proveedor, experimento o súbdita. El verdadero riesgo no es quedar fuera de Davos ni de sus sucursales tropicales. El verdadero riesgo es seguir entrando de rodillas, aceptar el guion como destino y llamar a esa renuncia “pragmatismo”.

Porque cuando la dominación ya no necesita esconderse, cuando el poder se presenta como consenso y la desigualdad como orden natural, el problema no es Davos. El problema es un mundo que aprendió a mirar hacia otro lado mientras le escriben el futuro… y que, en un gesto final de obediencia perfecta, incluso agradece no haber sido invitado a decidirlo.

* La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

miércoles, enero 21, 2026

Tres Curules para dos millones de indígenas: Una deuda democrática

 

Imagen tomada del portal de DeJusticia
Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com-

Un millón de voces, si se articulan, no pueden seguir contentándose con solo tres escaños. La deuda no es solo con los pueblos indígenas, sino con la calidad misma de nuestra democracia

La Constitución de 1991 reconoció el carácter pluriétnico y multicultural de la Nación colombiana. En tal sentido, un pilar fundamental de ese reconocimiento fue la creación de circunscripciones electorales especiales, un mecanismo de acción afirmativa que permitió, por primera vez, que voces indígenas llegaran al Congreso de la República con sus propias banderas. Sin embargo, más de treinta años después, es imperativo señalar que este instrumento de inclusión étnica ha quedado estructuralmente obsoleto y es insuficiente para representar la realidad demográfica y política de los pueblos originarios colombianos.

El núcleo del problema es aritmético y demográfico, puesto que, mientras la población indígena en Colombia supera, según estimaciones conservadoras, los dos millones de personas (con un crecimiento más dinámico que el promedio nacional), su representación en el Capitolio Nacional se ha mantenido estática y minúscula: solamente Tres Curules (dos en el Senado, una en la Cámara). Esto significa que, demográficamente, cerca del 4% de la población nacional lucha por una representación que no llega ni al 1% de las sillas del legislativo.

Sumada a esta realidad demográfica-electoral, se tiene que la proyección del DANE y el subregistro reconocido por las organizaciones indígenas pintan una realidad en la que el potencial electoral indígena ronda el millón de votantes, un contingente que, de estar unificado, sería decisivo en cualquier contienda. No obstante, el actual sistema electoral colombiano los confina a disputarse migajas de representación.

Esta distorsión se traduce en vulnerabilidad política y manipulación ya que, por ejemplo, la misma arquitectura del sistema incentiva la fragmentación, tal y como puede advertirse para las elecciones de 2026, donde 14 organizaciones diferentes avalan listas para apenas tres curules, la dispersión es enorme: 24 candidatos para 2 senadores, 22 para un solo representante a la Cámara. En este orden de ideas, esta multiplicación de esfuerzos, lejos de reflejar una riqueza plural, diluye la fuerza electoral, debilita los programas unitarios y expone a las comunidades a las maquinarias políticas tradicionales. La pugna electoral entre AICO, MAIS, el CRIC, el Pueblo Zenú y otros, aunque legítima, termina jugando en favor de quienes ven en la división indígena una oportunidad para el clientelismo, el "trasteo" de votos y la cooptación de líderes. [1]

A esta fragilidad política se suma una desidia administrativa crónica, en la que la Registraduría Nacional, responsable de garantizar el derecho al voto, ha esgrimido históricamente el orden público como justificación para una presencia débil y una logística precaria en los territorios indígenas. Esta excusa se desmorona ante el hecho irrefutable de que son las guardias y autoridades indígenas quienes, con mayor frecuencia y eficacia, garantizan la seguridad y transparencia en sus propios territorios durante los comicios. La cifra oficial de la misma Registraduría de 974,563 votantes habilitados en circunscripciones especiales no es solo un número; es un síntoma de un Estado que no ha hecho lo suficiente para documentar, incluir y facilitar el ejercicio político de una parte vital de su ciudadanía. [2]

Esta falla del Estado y la sociedad colombiana ha sido advertida por la Corte Constitucional, al señalar, reiteradamente, el "Estado de Cosas Inconstitucional" que afecta a los pueblos indígenas. Parte de esa inconstitucionalidad radica, precisamente, en una participación política limitada, desproporcionada y llena de obstáculos. Los gobiernos posteriores a la entrada en vigor de la Constitución del año 1991 han sido miopes ante el dinamismo poblacional indígena y han carecido de la voluntad política para actualizar la representación.

Se requiere, por tanto, un gran acuerdo nacional, que tenga claro que no se trata de un regalo, sino de un ajuste democrático pendiente que posibilite el tránsito urgente y eficiente de dos caminos no excluyentes: primero, una reforma política que revise y amplíe el número de curules especiales con base en criterios demográficos reales y no en una fotografía de 1991. Segundo, un esfuerzo mayúsculo y autónomo al interior del pueblo indígena colombiano para construir una plataforma política unificada y estratégica.

Un millón de voces, si se articulan, no pueden seguir contentándose con solo tres escaños. La deuda no es solo con los pueblos indígenas, sino con la calidad misma de nuestra democracia, que no podrá llamarse plena mientras su representación en el Congreso siga siendo simbólica y no sustantiva. El avance normativo fue solo el primer paso; ahora toca la justicia electoral, pero, sobre todo; la unidad política del pueblo indígena colombiano.

 

martes, enero 20, 2026

Cretinos gobernando *

Por: Germán Navas Talero

Editora: Deisdre Constanza Vargas Sanabria


EE.UU. actúa como matón de barrio con los países pequeños, pero cuando Rusia y China exigen sus derechos sobre el petróleo venezolano que financiaron, retrocede. El "trampas" imperial no se atreve a desafiar a quienes pueden responder con igual fuerza. 

Hay gente que cree que los cretinos son los oriundos de Creta. Hay que explicarles que no. Que los oriundos de Creta son los cretenses. Cretinos son ciertos individuos que gobiernan el mundo. Un ejemplo, así para no molestar, un cretino, entendido en el sentido del mal uso de una inteligencia negativa, es el presidente de los Estados Unidos. Es el cretino más grande que usted pueda imaginarse.

Pero es el que manda en Gringolandia. Obviamente, la mentalidad del gringo es bastante deslucida. La cultura del gringo no es como la cultura de un francés o un alemán. El gringo sabe manejar un carro, sabe cambiar dólares y meter coca entre las narices. Eso es lo que saben los gringos. Pero cuando uno tiene la oportunidad de estar allá y se da cuenta de lo poco, de lo poco, de lo poco intelectuales que son.

Es cierto que han tenido unos dos, tres o cuatro que vale la pena destacar. Pero los demás, olvídese señor. Por eso les insisto, si quieren educarse, vuelvan a Europa. Allá está la cuna de la educación. Si quieren maleducarse, vayan y vivan como bien todos arrimados allá en los Estados Unidos. Un poco de colombianos desarrapados que se van a los Estados Unidos a que los maltraten y los escupan.

Todos los días critican la violencia en los Banana Banana República, como dicen los gringos para referirse a nosotros. ¿Qué dicen ustedes de esa democrática colonia? Porque eso fue una colonia de los ingleses. Que hoy en día mata sin contemplaciones a la gente de la calle.

Raptan a esa ciudadana que iba en su carro y se dirige en buen tono, a un enarme de esos, un asesino (ICE) uniformado gringo, y la mataron. La mataron de dos balazos y listo. Pero lo más infame es que las protestas fueron del común de la gente, pero el resto de la gente le dio lo mismo, un muerto más. Y antier mataron a otro mexicano en igualdad de condiciones. Le pusieron la rodilla en el cuello y lo estrangularon. Y a otra señora la arrasaron, y eso se lo vimos en televisión, por el piso uno de esos guardias. Esa es la cultura gringa. Ellos enseñan a matar, enseñan a estafar, pero nunca enseñan a respetar.

Los derechos humanos se desconocen en los Estados Unidos. Allá eso no se usa. Allá es la ley del más fuerte. Pónganse a revisar la prensa. ¿A cuánta gente han matado en lo que va corrido de este año esa policía de inmigración (ICE)?  Miren a ver a cuántos han matado. Si hubiera sido un muertico nuestro, uy, el escándalo.

Que Petro es un asesino. Pero como los muertos dos de ellos por gente de allá, nadie dice nada. Les parece tremendo lo que pasa en Irán, donde se agarran la policía y los manifestantes, pero las manifestaciones en los Estados Unidos, donde maltratan al ciudadano. Ahí vimos una toma que hace de una señora que se le atraviesa a un asesino de esos, disfrazado de policía allá. Y por ese hecho la botan al suelo y la cogen a patadas. Eso es, eso es. Si usted quiere que lo cojan a patadas, que le ofendan su dignidad, que le quiten sus cosas, vaya a los Estados Unidos.

Pero otra cosa, para quienes ejercen el periodismo. En los Estados Unidos, libertad de prensa no hay. Se ha llegado en los últimos días al extremo de que han llegado a las oficinas de los periodistas, les han robado los computadores para extraer la información que ellos tienen.

Y el argumento es que hay muchos periodistas que en esa información tienen secretos que afectan a la seguridad nacional. Eso que llaman ellos seguridad nacional. Nunca pude saber qué era la seguridad nacional. Porque la seguridad nacional es soportar a un presidente como ese que tienen. Y entonces van a las oficinas de los periodistas les quitan los computadores, les quitan las USB, todo para averiguar qué grabó, a quién le grabó y esa información de ese tipo. Porque según ellos, según el país de la libertad de prensa, no se pueden publicar informaciones que puedan afectar la seguridad nacional.

De manera, que, si usted como periodista se entera que el presidente de la República tiene una mosaica en otro país, eso no lo puede contar, porque eso afecta a la seguridad nacional. Porque eso indica que si tiene su mosaica en otra parte tendrá que ir a verla y cuando tenga que ir a verla tendrá que desplazarse en el avión 001. Eso no lo puede saber nadie porque es seguridad nacional.

Son unos ridículos. Cuando yo vi esa información quedé aterrado. ¿Hasta dónde ese país llegó? ¿Hasta dónde lo que llamaban democracia se acabó? Si usted quiere conocer la democracia vaya a un país comunista.

En serio, no es mentira. Yo he estado en los dos regímenes, y les quiero contar la atención que he recibido cuando he ido a los regímenes comunistas, han sido muy amables, muy atentos con uno, nadie me ha maltratado ni me han requisado en la calle, nada, nada, nada. Usted presenta su visa, entra y listo.

Mientras no cometa ninguna contravención nadie lo molesta, nadie le está averiguando a usted si va a comer o no. En cambio, en los Estados Unidos desde que usted llega ya le están averiguando donde va a vivir, qué va a hacer, cuanta plata trae, a mí nunca me preguntaron.  En países que en la época del comunismo duro nunca me lo preguntaron. Pasé con mi progenitor al antiguo Berlín comunista, a la Alemania oriental, pasamos, fuimos, hicimos compras, nadie nos molestó.

Había que hacer un chequeo en la frontera, nos dieron un permiso, ¿cuántos días van a estar? Dijimos tres días, no más preguntas, no más. Señores, feliz día. Cuando regresamos, ¿cuál fue su visita? Señores, no nos molestaron para nada, mi papá aterrado, se ha visto el trato que le dieron y esto dice que es un régimen comunista porque él había tenido aquí a los Estados Unidos y ha tenido que sacar visa.

Nosotros nada, llegamos allá al check point ¿qué van a hacer? No, queremos conocer aquí, ¿cuántos días están listos? Pasaportes y entramos y salimos, pero nadie nos maltrató, ni nos ofendió, ni nos dijo capitalistas, nada de eso, nada de lo que a usted le dicen cuando intenta cruzar la frontera de la antidemocrática de Estados Unidos. Señor, si usted tiene respeto por su patriotismo, por su patria, por su familia, no vaya a esa tortura que llaman Estados Unidos.

Yo admiro mucho al presidente Petro, lo aprecio, lo admiro fui su elector, fui su compañero de banca en el Congreso, pero sí lo creo muy ingenuo cuando se atreve a ir a encontrarse con el tramposo, perdón, el Trump allá en Estados Unidos. Ese inescrupuloso no tiene ningún empacho de si está Gustavo Petro en los Estados Unidos hacerlo capturar. Él no tiene respeto por los derechos humanos, ni el derecho internacional, ese sujeto no sabe qué es el derecho internacional. Lo demostró cuando hizo lo que hizo en Venezuela.

Me pareció fabulosa la jugada que hace ahoritica Rusia y China cuando le dicen, señores, ese petróleo que ustedes tienen ahí es nuestro, nosotros compramos esos derechos de explotación. China y Rusia habían hecho un acuerdo con el gobierno venezolano para la explotación de unos pozos con plata que había invertido Rusia y que había invertido la China y como los gringos quieren coger todo le dijeron un momentico. Eso sí no lo cogen porque eso no es de ustedes, eso es de nosotros, los chinos, y eso es de nosotros, los rusos.

Nosotros pagamos derechos por eso. Aquí están los contratos, quiten las manos de ahí que ese petróleo es nuestro. Y así se la hicieron y le tocó al señor Trump que es alzado con todo el mundo achicarse junto a los grandes y los barcos rusos llegaron hasta puerto y los chinos y sacaron el petróleo y se fueron, en las narices de los gringos, porque ellos son valientes con el pequeño al grande le tienen miedo, le tienen pánico.

Ellos no se atreven a hacerle una pilatuna a Rusia porque Rusia el día que coja un cohetico que se inventaron. Oiga hablando de inventos raros, impresionante, ese cañón de láser que acaban de fabricar los chinos, es un cañón que no dispara balas, dispara un rayo láser, un rayo láser que lógicamente va a la velocidad de la luz, o sea que si están chequeando para un avión extraño, basta simplemente oprimir el botón y el rayo láser llegará en lo que gasta un rayo de luz y llegará de un sitio a otro, es decir será indefectible para tumbarles todos los aviones que los gringuitos quieran si intentan asomarse por el lado de la China.

A la vuelta de 15 años el mundo estará manejado por los chinos y los prefiero a los gringos.

Bueno hasta la próxima.

Coletilla por Deisdre Constanza. La entrega de la medalla de paz a Donald Trump por parte de María Corina Machado constituye una ofensa abierta al sentido mismo de los galardones de paz. La señora Machado, que se presenta como defensora de la democracia y la ética pública, incurre así en una contradicción profunda, al entregar la medalla del nobel al presidente norteamericano. Este hecho no eleva el debate sobre la paz, ni cuestiona el uso político de los reconocimientos; por el contrario, lo constituye como una banalización. La paz no se decreta, ni se regala, se constituye con coherencia, responsabilidad y respeto por las instituciones que la representa. Este acto no dignifica a Trump ni fortalece ninguna causa democrática. Lo que deja es una herida simbólica en los galardones de paz y un precedente peligroso. Cuando el reconocimiento se entrega por conveniencia, la paz pierde su valor moral y se convierte en un simple trofeo político. La paz no se improvisa ni se regala por complacencia, es degradarla. Las reacciones oficiales y de opinión en Noruega han sido de crítica, incredulidad y rechazo. Recordando que el galardón no puede ser transferido ni compartido una vez otorgado por el Comité Nobel de Oslo. María Corina no defendió la paz, la convirtió en un obsequio para el ego de Trump.


* Esta columna fue publicada originalmente en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.


miércoles, enero 31, 2024

La gaseosa da fresco mientras el fiscal sigue de ‘refresco’

                                

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas*

Editor: Francisco Cristancho R.

Llegará el fin del castigo injusto y el perdón impune.

El legado de Barbosa se resume, en una palabra: Puestos. En lugar de investigar, de inspirar o al menos de exigir buenos resultados a sus subordinados, el fiscal general se ocupó de avanzar una candidatura presidencial que desde su llegada y hasta la fecha se advierte imposible de ganar por su evidente incapacidad

Hay palabras que tienen muchos significados, piénsese por ejemplo en el término fresco: así se le dice al pescado que ha caído en la red y que emprende rumbo a la cacerola; también al sol que no maltrata y que, por el contrario, invita a su disfrute; pero también se emplea para reprochar al individuo que entra a un lugar sin intenciones de abandonarlo, haciéndolo suyo sin serlo. Existe otra palabra fonéticamente semejante: refresco, que describe aquella bebida que con su ingesta provee la hidratación necesaria para sentirse a gusto; aunque también se admite su uso como superlativo del individuo fresco, quien por su conducta también pasa por rudo, atrevido y conchudo.

Fresco, rudo, atrevido y conchudo es el señor fiscal general, Francisco Barbosa, un refresco impotable en Bogotá y en Washington, a juzgar por los acontecimientos recientes. Barbosita se llevó a su compinche –la vicefiscal cuestionada por vínculos con el narcotráfico, Martha Mancera– de viaje por los corredores del gobierno federal de EE. UU. pues, como lo reportó el veterano periodista Gonzalo Guillén, fueron pocos quienes quisieron abrir sus puertas al avistarlos. Anticipando su fracaso y haciendo gala de su insuperable capacidad para mentir, Barbosa afirmó ante la prensa que el gobierno de Estados Unidos veía con buenos ojos a la vicefiscal Mancera y expresaba su ‘respaldo total’ a quien presentó como “fiscal general encargada”, sin percatarse –claro está– de que con ese artificioso título él se quedaba sin cargo y sin corte que le llevara el equipaje.

El legado de Barbosa se resume, en una palabra: Puestos. En lugar de investigar, de inspirar o al menos de exigir buenos resultados a sus subordinados, el fiscal general se ocupó de avanzar una candidatura presidencial que desde su llegada y hasta la fecha se advierte imposible de ganar por su evidente incapacidad, dejando una estela de compromisos que no podrá satisfacer. En lo único en lo que Barbosa pudo haber acertado es en asegurar que la Corte Suprema de Justicia se vea obligada a elegir su reemplazo entre la terna enviada por el presidente Petro, pues con el paso de las horas se develan los favores recibidos por algunos magistrados, ensombreciendo la pretendida independencia que invocaron como defensa tras imponerse el voto en blanco en la primera ronda, opción de voto que no debe consentirse ni debería permitirse, pues la obligación constitucional del alto tribunal es de escoger entre las opciones puestas a su consideración por el nominador, sin lugar a dejar el cargo vacante o a sonsacarse un candidato del organigrama de la entidad excediendo sus competencias legales.

Quienes conocen los intríngulis de ese aparato llamado Fiscalía sostienen que la danza de la nómina sigue imperando, aun cuando el dueño de la chequera ya está haciendo maletas. Lo cierto es que corre el reloj para que Barbosa abandone el búnker y con ello libere finalmente la sala de evidencias que su señora esposa ocupó con prendas de vestir y demás pertenencias. A la celebración que por su salida unirá al país decente se harán partícipes los perros de la familia Barbosa, quienes se alegrarán al tener a ambos amos en casa y con el clóset de zapatos completo para desgastarlos en las caminatas que sus antiguos paseadores –pagados por los contribuyentes– ya no podrán darles.

Adenda: hay quienes llegan al mundo a pelechar, a encontrar toda ventaja posible y a hacer cuanto daño les es consentido. Estos individuos, perniciosos en su propia existencia, se tornan en un peligro inminente cuando son investidos con funciones públicas. Nos corresponde a los ciudadanos detenerlos, bien con el voto; con la voz o con la movilización pública y pacífica.

Sugerencia de viaje: sea usted amigo del juego o no, nos permitimos recomendar a nuestros lectores la ciudad de Las Vegas, en la que los autores de esta columna disfrutamos un par de días sin ser muy duchos en las cartas. A apenas dos horas por carretera puede conocer el borde occidental del Gran Cañón y en el recorrido maravillarse por el ingenio humano que permitió construir –en plena crisis económica y con un décimo de la tecnología disponible hoy– la imponente presa Hoover.

Hasta la próxima

*Texto originalmente publicado en el portal SONOTICIAS y compartido a la comunidad de La Conversa de Fin de Semana gracias a la generosidad de nuestro aliado, el periodista Hernán Riaño.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.


lunes, noviembre 13, 2023

Colombia es un partido de fútbol*

 

Por: Hernán Riaño

De acuerdo con las diferentes reacciones de los colombianos respecto a los hechos que ocurren en el país, no cabe duda de que son con el corazón y no con la razón, como si todo se tratara de un partido de fútbol.

En uno de esos espectáculos ve uno a esos aficionados, llorar, echar “madrazos”, maldecir al técnico y a los jugadores, agarrarse a puños con otros aficionados, en una discusión constante con el árbitro (porque sí y porque no), en muchos casos peleas en las tribunas o en las afueras del estadio y, lo más grave, atacar, en muchos casos, hasta la muerte, a hinchas de otro equipo. Todo ello sin mediar un análisis, siquiera mínimo, tanto de las acciones como de las consecuencias.

La extrema derecha pregonando un “nuevo panorama político” para tratar de limitar el trabajo del presidente en favor de los colombianos y una izquierda pidiendo cabezas, es nuestro panorama poselectoral.

De igual forma lo hacen con todo lo que tiene que ver con la vida nacional y la política. Así lo presentaron los grandes medios y muchos políticos en las elecciones regionales. Para la derecha fue un referendo de censura para el gobierno de Petro, que solo lleva un año y tres meses gobernando después de más de 200 años de saqueo, pobreza y miseria que ha dejado esa misma derecha feudal, como si todos los males que afectan al país hubieran llegado con Gustavo Petro, a pesar de que ese planteamiento que estas elecciones fueran un plebiscito fue impulsado, erróneamente, por el excandidato a la alcaldía de Bogotá en una de sus acostumbradas salidas.

Para los afectos al gobierno nacional representaron un avance de consolidación de una fuerza nueva en el ámbito nacional, el Pacto Histórico tiene aproximadamente dos años y como fuerza que plantea otros argumentos para el desarrollo y bienestar del país, representaron un buen resultado.

Aparecieron, en ambos lados, los profetas del apocalipsis de siempre, los de los partidos tradicionales presagiando el fracaso y desaparición de esta nueva fuerza política democrática tratando de evitar que se les han destapado cantidad de hechos de robo y saqueo de los recursos públicos, como nunca antes, e intentan con estas acciones, quitarle importancia y tapar todo. Para los seguidores del gobierno más recalcitrantes se ha debido ganar rotundamente en todo el país olvidando que quienes siguen en el poder son los dueños del país. La pérdida en la capital y en una de las ciudades importantes, sede del más radical de los extremismos de derecha, es un fracaso que requiere una autocrítica, autoflagelación y desenmascarar a los “culpables” para que sean llevados a la hoguera.

Se olvidan de varios factores, en la capital, hoy se habla de fraude en las elecciones para favorecer a los empresarios y constructores con un candidato, que su único mérito visible es ser el hijo del inmolado candidato líder de un movimiento político y candidato presidencial, que se alió con quienes su padre denunció y posiblemente lo asesinaron. También que la alcaldesa de la capital hizo política descarada en favor de ese candidato, sin que ningún ente de control se pronunciara, dejándola actuar a sus anchas y con una grosería inusitada. Todos los medios de comunicación comerciales y hasta muchos comunitarios y alternativos “trabajaron” para que ese candidato fuera el triunfador, los primeros inventado cosas, diciendo mentiras y calumniando al único candidato democrático y los segundos haciendo eco, sirviendo de altavoz, reproduciendo las falsedades que se inventaban los periodistas de la prensa tradicional. También hay que señalar que muchos ciudadanos creyeron estúpidamente todas las cosas que esa prensa difundió.

En la capital del uribismo, se aliaron esas fuerzas para consolidar esa extrema derecha que, infortunadamente, va a mantener ese fortín de muchos hechos de corrupción y delitos en Colombia. Lo raro fue que en el periodo anterior hubiera gobernado un alcalde de corriente política diferente al uribismo. El personaje electo, que “brilla por su inteligencia” y falta de atributos de un buen gobernante solo quiere continuar con lo que hizo en su primer gobierno con más desfachatez, llevando a esa ciudad a límites insospechados.

La falta de experiencia en política de muchos activistas, agravada por la ineficiencia de los partidos que conforman el Pacto (que los dejaron a la deriva, no los capacitaron y no les informaron de los riesgos electorales), fue un factor importante para que se diera la presente coyuntura. ¿Es que no sabían que se iban a robar las elecciones? En el caso de Bogotá, el candidato del pueblo se entregó anticipadamente aceptando la pérdida sin siquiera poner en duda los resultados, concejales del Pacto dándoselas de decentes y diplomáticos felicitando al nuevo alcalde, sin esperar los escrutinios y las demandas respectivas. ¿No aprendieron de las elecciones para parlamento en la que hubo fraude y que gracias a muchos ciudadanos que estaban atentos se pudieron recuperar votos y por ende curules? ¿En qué estaban pensando, que por el hecho de haber un gobierno honesto todo el funcionamiento del aparato electoral ahora era decente? La registraduría y el CEN contribuyeron en que no se pudiera tener más alcaldes afines al gobierno nacional con un actuar soterrado que incluyó no permitir testigos electorales, la caída de la página de la registraduría, el impedimento de consulta de esas páginas posterior al 29 de octubre y con denuncias muy graves que los involucra.

La extrema derecha pregonando un “nuevo panorama político” para tratar de limitar el trabajo del presidente en favor de los colombianos y una izquierda pidiendo cabezas, es nuestro panorama poselectoral

Como en un partido de fútbol, todos creen tener la razón y quieren imponerla a como dé lugar, sin criterio, sin información, sin análisis y solo porque el aficionado, en este caso el colombiano, decidió que es así. Nos hace mucha falta cultura política, entender quien representa a quien, qué intereses están detrás de cada acción y sobre todo dejar de creerle, como si fuera una secta religiosa, a los medios de comunicación tradicionales y a los periodistas que allí trabajan, que además de creerse vacas sagradas de la comunicación, no son sino unos difusores de mentiras y falacias para favorecer a la extrema derecha de Colombia.

*Texto publicado originalmente en SoNoticias – Periodismo   y compartido con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño

 Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

 

miércoles, septiembre 20, 2023

ASPIRANTE A CONDUCTOR DE TRACTOMULA*

 

En la imagen senadora del Centro Democrático; Fernanda Cabal,
en la cabina de una tractomula

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Editor: Francisco Cristancho R.

Lo único que le faltaba a este país era que, para ser presidente, quien a ello aspire, deberá acreditar que es capaz de manejar una tractomula. Esta parece ser la teoría de la actual senadora y próxima candidata a dirigir los destinos de la nación, María Fernanda Cabal

Lo único que le faltaba a este país era que, para ser presidente, quien a ello aspire, deberá acreditar que es capaz de manejar una tractomula. Esta parece ser la teoría de la actual senadora y próxima candidata a dirigir los destinos de la nación, María Fernanda Cabal, a quien vimos recientemente a bordo de uno de estos vehículos. Aunque no advertimos lo formativo de la experiencia, nos aventuramos a creer que guarda relación bien con lo brusco del país ora con lo mulas de sus dignatarios. La señora Cabal aspira a gobernar una mula de país, o mejor, un muladar. Antes de aprender a manejar una tractomula, nuestros políticos precisan formarse, en síntesis, sindéresis y sintaxis. Y antes de que nos acusen de algo, por sintaxis no nos referimos a que acaben con los taxis, precisamente. Ahora que veíamos a María Fernanda abordando camiones pesados, recordamos un vehículo de carga que vimos en Bielorrusia, de dimensiones que asombran hasta al más conocedor, y nos preguntamos, ¿si aquí hubiere una de esas se subirían también los candidatos?

El país está triste por la marcha de nuestro excelente pintor y escultor, Fernando Botero, el padre de las gorditas. Botero siempre inspiró en quienes lo admirábamos un sentimiento de felicidad, de gracia y de tributo por su talento, pero este último tomaba un lugar preponderante cuando uno se cruzaba, esperándolo o por sorpresa, con una de sus obras en alguna ciudad del extranjero. Botero enalteció a las gorditas y al mismo tiempo honró a su país y a sus conciudadanos. Su talento y su recuerdo permanecerá con sus obras y en quienes hallaron en estas su inspiración, pero en el entretanto su pérdida solo produce lástima.

–Cambiando de tema– Escuchábamos con no poca pena la despedida sin gracia de la alcaldesa Claudia López, quien hábilmente infringe la prohibición de atribuirse obras de la administración al nombrar el dominio web de la rendición de cuentas “https://bogota.gov.co/que-esta-haciendo-claudia-alcaldesa/”. Solo alegría se siente y se percibe en el ambiente con la salida de la señora López, quien en sus cuatro años al mando de la ciudad no exhibió sino risas burlonas, comentarios ofensivos y expresiones faltas de gracia y de garbo. Por fortuna quedan pocos meses de la malhadada y el hecho mismo de su reemplazo debe ser motivo de celebración, con independencia de quien resulte electo como nuevo alcalde. Lamentar, señora Claudia, su pronto viaje, ojalá sin tramo de regreso al poder, y asegurarle que somos muchos quienes no dejaremos perder en el recuerdo el daño que usted hizo a la ciudad y cuya marca indeleble será un espantoso viaducto que fracturará y hará de la avenida Caracas un tugurio. Cada vez que salimos a la calle nos condolemos del estado de la ciudad: un lugar abandonado a su suerte y sin ningún control, la desidia total pero presidida por una impecable alcabala.

Germán estuvo recientemente en un pequeño país europeo, Georgia, cuya capital con poco más de 1.200.000 habitantes cuenta con un sistema de metro subterráneo conectado con otros medios de transporte que le asisten. El buen transporte público no ha sido óbice para la provisión de vías amplias, suficientes y seguras, con límites de velocidad que superan ampliamente los nuestros. Ojalá los candidatos de por aquí miren hacia allá y reconozcan que todos los ciudadanos merecen movilizarse, con independencia del medio que escojan para ello. Similar situación se observa en grandes ciudades como Estambul y Dubái, que pertenecen a países con un distintivo rasgo: bajos impuestos a personas naturales. Mientras tanto, aquí las tasas de tributación solo incrementan y la provisión de servicios por parte del Estado para el común de los ciudadanos es cada vez menos perceptible.

Para el cierre, queremos celebrar la más reciente publicación del periodista y gran amigo, Gonzalo Guillén, esperado libro presentado en la biblioteca del Gimnasio Moderno que volará de las estanterías. Por nuestra parte nos devoraremos este título, ya que nos hemos hecho a él anticipadamente y no podemos esperar para conocer las investigaciones de un maestro en su oficio. ¡Felicitaciones, Guillén!

Adenda: para terminar las desgracias que se avecinan para Bogotá, otro que aspira a burgomaestre es el general de los popped eyes –de los ojos reventados– y quien propició las agresiones aleves contra ciudadanos en Bogotá y Cali durante el paro nacional. ¿Se imaginan qué vendría para los jóvenes bogotanos en un eventual pero improbable gobierno de Jorge Luis Vargas? Ciegos, pero antes leídos los misterios gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos.

*Texto publicado originalmente en SoNoticias – Periodismo y compartido generosamente con la Conversa de Fin de Semana por el periodista Otto Hernán Riaño

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miércoles, agosto 30, 2023

¿Compraría un carro para guardarlo en el garaje?*


Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Editor: Francisco Cristancho

uno de los dueños del país –quien por estos días anda en toda clase de enredos con Odebrecht-Aval– pretende, por intermedio de su banco, endeudar a unos cuantos con créditos para la compra de automotores. ¿Para qué va a comprarse un carro hoy en día? Si el carro en Colombia es para guardar en el garaje, como consecuencia de la epidemia del pico y placa inoculada por Peñalosa en ciudades capitales e intermedias

Esta semana hay de todo, como en botica; pero no como en botica del gato con botas, sino como en una droguería. ¿Por qué decimos que hay de todo? Pues porque en las noticias escuchamos políticos sinvergüenzas; parlamentarios vagos y candidatos a la alcaldía lacrimosos. Vamos a lo que nos interesa: está al aire un programa –de televisión o no sabemos de qué cosa– en el que cada candidato a la alcaldía de Bogotá prepara una receta. Está la receta de Carlos Fernando Galán, el candidato preferido de la derecha –no porque maneje por la derecha– sino porque es más godo que un hijo de Laureano Gómez, aunque no lo exhiba en sus videos que inundan las redes sociales, quien propone la receta conocida de polisombras, TransMilenios, pico y placa; y eso sí, cero metros subterráneos. Desconocemos si es por desconocimiento o con un ánimo venal, pero lo cierto es que, en su tercer intento, Galán adopta al pie de la letra el recetario de Enrique Peñalosa y Claudia López.

Al momento de redactar esta columna por medio de teléfono, Germán se encuentra en una pequeña ciudad europea llamada Tbilisi, capital de un país que no destaca por su riqueza ni por sus avances tecnológicos; que cuenta con cipote metro para una población de dos millones de habitantes. Sus ciudadanos parecen disfrutar el viaje en metro, y en privado elogian este sistema, en una actitud diametralmente opuesta a la de los bogotanos que corren con la mala suerte de verse obligados a usar TransMilenio para llegar a sus trabajos y regresar a sus casas después de jornadas extenuantes y recurrentes demoras en los servicios. En Bogotá el sistema de transporte público no sirve ni servirá porque hay un par de vivos –o una cadena de vivos– que les gusta negociar con buses y que cuentan con el favor de los mandatarios locales, como es el caso de Enrique Peñalosa y de la que sabemos. En Tbilisi también hay bicicletas y se observan algunos biciusuarios que viajan con ellas en el metro, pero ello no ha obstado –como pareciera que lo ha hecho en Bogotá– a la prestación de un servicio público de transporte multimodal eficaz, seguro y rápido.

En las ciudades colombianas no se justifica gastar en un carro lo que con enorme esfuerzo logran ahorrar los trabajadores, como lo sugiere el Banco de Occidente en reciente publicidad de divulgación exhaustiva. Fíjense lo curioso, uno de los dueños del país –quien por estos días anda en toda clase de enredos con Odebrecht-Aval– pretende, por intermedio de su banco, endeudar a unos cuantos con créditos para la compra de automotores. ¿Para qué va a comprarse un carro hoy en día? Si el carro en Colombia es para guardar en el garaje, como consecuencia de la epidemia del pico y placa inoculada por Peñalosa en ciudades capitales e intermedias durante su etapa como consultor “experto”.

No hace falta engañarse. La principal razón por la que los ciudadanos adquieren un vehículo –pocos de contado y la mayoría a crédito, con tasas de interés altísimas– es para evitar la ordalía diaria que supone el transporte público basado en BRT de la mayoría de las ciudades colombianas, con la notable excepción de Medellín. Nuestra recomendación es que desatiendan el canto de sirena del banquero caído en desgracia e inviertan en cosas que puedan disfrutar cuando les plazca. Como están las cosas, resulta más beneficioso comprarse un garaje que un vehículo, pues al menos aquel lo puede usar como depósito sin que le impongan absurdas y onerosas cargas adicionales al impuesto correspondiente. Teniendo en cuenta las limitaciones al uso y goce del vehículo particular que dejaron los alcaldes Peñalosa y López, ¿qué puede esperarse de uno de sus más juiciosos alumnos y antiguo compañero de andanzas?

Nos dispensarán por lo breve de esta columna, pero Germán está muy lejos de Pablo y debemos sortear todo tipo de obstáculos para redactarla. Les pedimos que, mientras Germán descansa, ustedes –nuestros apreciados lectores– digieran esta columna y en la medida de lo posible se abstengan de acompañar su lectura con un trago, pues, aunque entendemos que el panorama de la ciudad desazona a cualquiera, no pueden desaprovechar el día en que la alcaldesa les permite disfrutar de su propiedad móvil.

Adenda: Mucha atención les recomendamos pongan a los debates, a propósito de las elecciones que se avecinan. Aquí en Bogotá, el ‘estadístico’ no disimula su gusto por el tal “corredor verde”, que no es otra cosa que más TransMilenio pintado de otro color. Como dice uno de los Gasca: “y después no digas que no te avisamos...”

¡Hasta la próxima semana!

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

 Texto publicado originalmente en: SoNoticias – Periodismo verídico para proporcionar elementos para la creación de conceptos propios (wordpress.com) y compartido en La Conversa por cortesía del periodista OTTO HERNÁN RIAÑO


jueves, agosto 17, 2023

Quilichao: Publicidad política engañosa


 Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com-

Por allá, en mayo de 2022, este servidor advertía sobre los peligros que correría el Pacto Histórico al intentar una estrategia de alianzas sin filtros ni condiciones con los partidos políticos tradicionales, con tal de asegurarse el triunfo en las elecciones presidenciales, tal y como terminó aconteciendo.

Terminaba la nota en que advertía sobre esos peligros afirmando que: “Ojalá y en las elecciones regionales y locales, no tengamos que observar cómo; el cadáver exquisito (Bonilla, Ortega, Cárdenas, Iragorri, Piso, Muñoz, Grijalba, etc.) tomará el vino nuevo del petrismo en el poder nacional.” (Ver columna: El Pacto Histórico en el Cauca: ¿un proyecto?, ¿una colcha de retazos?, ¿un cadáver exquisito? (las2orillas.co)) Tristemente, para los habitantes de Santander de Quilichao, los temores que compartía en aquel entonces, acerca de la posibilidad de que el proyecto político del Pacto Histórico pudiera ser tomado por los habilidosos politiqueros de siempre; al parecer se han confirmado.

¿Por qué tratamos el mercado de ideas políticas tan distinto a como tratamos el mercado de bienes? ¿Por qué defendemos con ahínco tan distinto la libertad de mentir en política de la de ofrecer productos engañosos? Ambas cosas son una forma de “estafa

Expertos en el arte de la manipulación y de las componendas electoreras, los y las integrantes del Bonillo-Grijalbismo, echando mano de su propio camaleonismo y el de nuevos-viejos amigos, ahora disfrazados de zurdos, como Roy Barreras y hasta la misma Dilian Francisca (Ver columna: Camaleones al acecho – Proclama del Cauca), diseñaron una estrategia  de publicidad política engañosa para tratar de infiltrarse o acaparar los avales de los movimientos y partidos del Pacto, de modo que el Bonillo-Grijalbismo, en cuerpo propio (Eduardo Grijalba), en cuerpos remozados (Andrés Sadovnick) o en cuerpos nuevos (Fabian, Elías, Jesús, Alfonso y John), obtuvieran el respaldo de todos los partidos y movimientos de derecha y de izquierda, asegurándose, por enésima vez, su permanencia en el poder político administrativo de Quilichao.

No fue necesario hilar tan finito para poder haber llegado a la anterior conclusión; basta con observar como fueron inscritos quienes aspiran a la alcaldía de Quilichao, para darse cuenta, no sólo de que casi que acapararon todos los partidos y movimientos con personería jurídica que existen en Colombia, sino que existe un relacionamiento casi que incestuoso entre todas las campañas, a saber: Eduardo Grijalba fue funcionario de Carlos Bonilla quien a su vez es o “fue” el jefe político de la actual alcaldesa Lucy Guzmán, a quien apoyó en su campaña y gestión el mismo Grijalba, lo mismo que Alberto Bustos, sempiterno funcionario de las últimas 4 o 5 administraciones, quien a su vez mueve los hilos de la campaña de Fabian.

La endogamia continúa: Los ahora candidatos Elías y John fueron impulsados en sus carreras políticas por Guzmán y Bonilla respectivamente. Para nadie es un secreto que, para las recientes elecciones a congreso, el grupo de la actual alcaldesa Guzmán, lo mismo que Jesús, el aspirante del Pacto, apoyaron al hoy congresista Oscar Campo. En ese orden de ideas, no se puede perder de vista que Oscar Campo es Representante por Cambio Radical, partido de oposición al Pacto y que sin asco alguno coavala las campañas de Grijalba y de Sadovnick, quien, entre otras cosas, fue funcionario de las pasadas administraciones y quien ha sido respaldado y al parecer sigue respaldado por algunos alfiles del Pacto que lo acompañaron en su pasada campaña a la alcaldía de Quilichao.

Lo cierto, en medio de esta endogamia politiquera, comparable al árbol genealógico de los Buendía de Cien Años de Soledad, es que todas y cada una de esas campañas, excepción hecha de la liberal, tiene al menos un coaval de un partido o movimiento del Pacto. Al parecer la otra parte de la estrategia de publicidad política engañosa, consistiría en inducir al electorado, sobre todo el de opinión, a mantener la inercia ganadora de la coalición del Pacto, al fin y al cabo, durante tres años más estará en el poder central de Colombia y conviene ser amigo del presidente, así no se lo haya apoyado y los partidos que avalen estas candidaturas sean opositoras al gobierno de Petro y Márquez. Así de acomodadas y así de engañosas son las campañas en Quilichao.

Comparto plenamente las reflexiones del académico Alfredo Bullard, específicamente aquella en que pregunta: ¿Por qué tratamos el mercado de ideas políticas tan distinto a como tratamos el mercado de bienes? ¿Por qué defendemos con ahínco tan distinto la libertad de mentir en política de la de ofrecer productos engañosos? Ambas cosas son una forma de “estafa””[1]

 



[1] Alfredo Bullard. (2021). Populismo y publicidad engañosa. https://www.elcato.org/populismo-y-publicidad-enganosa

 

viernes, abril 28, 2023

EL TIMONAZO HACIA UN GOBIERNO DE EMERGENCIA*

Análisis de los cambios en el gabinete del presidente Petro

Por Luis Alfonso Mena S.

Varias de las claves del timonazo dado este miércoles 26 de abril por el presidente Gustavo Petro en su gabinete de gobierno las encontramos en lo ocurrido en disímiles escenarios: en su discurso ante las comunidades campesinas de Zarzal (Valle del Cauca), en decisiones del Congreso de la República sobre tierras y en los recalcitrantes boicots de los jefes de los partidos del viejo régimen contra las reformas sociales.

 En su demoledor discurso del 25 de abril en Zarzal, municipio donde entregaba mil hectáreas de tierra fértil del predio La Calera, administrado por la SAE, a 90 familias campesinas, el Presidente denunció, en primer lugar, decisiones tomadas en el Congreso que atentan contra su política de tierras y demuestran el poder de los latifundistas en esa corporación.

 ¿Por qué el Congreso de la República, en sus comisiones económicas, quitó el artículo que permitía comprar las tierras sin expropiarlas, ministra (de Agricultura, Cecilia López), para poder entregárselas al campesinado colombiano? Ahora solo queda vigente un artículo en la ley y es que hay que expropiar. El mismo Congreso de Colombia quita el artículo que permitía una negociación suave, pacífica, y obliga, si se quiere cumplir el Acuerdo de Paz, a expropiar a quienes tienen, los latifundistas, la tierra. Yo no entiendo si el Congreso de Colombia quiere guerra”, expresó el presidente, haciendo alusión al trámite del Plan de Desarrollo.

En segundo lugar, en Zarzal rechazó con vehemencia la gavilla de los partidos del establecimiento contra la Reforma a la Salud, a propósito de un pronunciamiento en tal sentido del expresidente Juan Manuel Santos, a quien no dudó en calificar de mentiroso cuando dijo que el sistema de salud actual “es uno de los mejores del mundo”, todo lo cual avizora un trámite pedregoso del proyecto en las cámaras legislativas.

Creen que, por llevar los hijos a la Fundación Santa Fe, en el norte de Bogotá, se tiene el mejor sistema de salud y no saben qué pasa con un niño aquí en un rancho, al lado de esta hacienda, si se enferma.  Y entonces van diciendo que tienen el mejor sistema de salud del mundo porque no han salido de las calles de Chapinero, o no han podido entender en qué consiste en realidad la paz”, enfatizó el mandatario dirigiéndose a Santos.

 Y, tercero, sobre todo, el Jefe del Estado se extendió en la urgencia de tener un equipo de colaboradores de su plena confianza, comprometido a fondo con sus políticas, y por eso anunció un “gobierno de emergencia” con funcionarios que “trabajen de día y de noche” por el cambio y que “no simplemente devenguen un sueldo o unas comisiones”. “Ya no podemos esperar más”, le dijo el presidente a la comunidad reunida en Zarzal.

 El Gobierno debe declararse ya en emergencia. Emergencia significa que, día y noche, equipos del Gobierno estén trabajando en cómo bajar el precio de los alimentos, en cómo entregar tierra al campesinado, en cómo tener más alimentación sembrada y, por tanto, más menores precios. Quien ya no sea capaz de hacer esto, ya no tiene espacio en nuestro gobierno”, dijo el Jefe del Estado.

 Y agregó: “Un gobierno de emergencia que tenga funcionarios cuyo corazón esté a favor de la gente humilde y no simplemente de ganar un salario y unas comisiones, y que sea capaz de adelantar los enormes retos que se nos demandan en el campo rural. Ya no podemos esperar más”.

SE CUMPLIÓ EL CICLO DEL CENTRO

De esta forma, la mayoría de los cambios expresa que la etapa de la presencia en el gabinete de personajes liberales y de centro que operan solo desde las oficinas ministeriales empieza a llegar a su fin, pues al retiro de Alejandro Gaviria (neoliberal, en MinEducación), ocurrida hace dos meses, el 27 de febrero, siguieron las salidas de José Antonio Ocampo (samperista, en MinHacienda), Alfonso Prada (santista, en MinInterior) y Cecilia López (socialdemócrata, en MinAgricultura), nombramientos orientados en principio a desactivar a la extrema derecha con los llamados “tranquilizadores” del mercado, los cuales que ya cumplieron su ciclo.

Como Alejandro Gaviria, que se había vuelto un botafuego contra la Reforma a la Salud desde el propio Gobierno, Cecilia López también disparaba dardos contra el proyecto y contra la política de transición energética, en tanto que no dio los resultados esperados en el cometido presidencial de avanzar en la Reforma Agraria y en la entrega de tierras a los campesinos.

Por su parte, José Antonio Ocampo ya no daba respiro con su cerrada posición sobre la llamada regla fiscal, que frena el gasto público en los programas sociales, y a Alfonso Prada, escudero de Gustavo Petro en la campaña, lo afectaron la posición de su jefe, Juan Manuel Santos, contra la Reforma a la Salud y su falta de resultados respecto del trámite de ésta en el Congreso, como responsable de la cartera política y del relacionamiento con el Legislativo.

Además, en consonancia con la declaratoria que hizo el presidente del fin de la “coalición de gobierno” con los partidos Conservador, Liberal y de la U, salieron otros dos de sus representantes en el gabinete: Sandra Milena Urrutia (de la U, en MinTic) y Guillermo Reyes (conservador, en MinTransporte).

La permanencia de Sandra Milena Urrutia era insostenible, pues además de ser una funcionaria burocratizada, era la vocera de Dilian Francisca Toro, quien la recomendó a nombre del Partido de la U, colectividad en la que la señora Toro aplica disciplina dictatorial a sus congresistas para obligarlos a votar contra la Reforma a la Salud, lo mismo que hacen César Gaviria, en el Partido Liberal, y Efraín Cepeda, en el Conservador.

Sobre la salida de Guillermo Reyes, cuota del Partido Conservador, se tiene en cuenta no sólo la ruptura de la coalición en la que estaba su colectividad, sino también fuertes reparos que se le hicieron en las últimas semanas por su desempeño frente a la crisis de las dos aerolíneas “de bajo” costo que tanto daño hicieron al turismo y a los usuarios durante la Semana Santa, hecho que fue usado por la extrema derecha para generar otra matriz contra el Gobierno.

 Arturo Luis Luna, ministro de Ciencias, también fue removido, pues no dio la talla, su desempeño fue intrascendente, anodino, lo cual demuestra que no es suficiente la juventud y una hoja de vida con muchos títulos, factores que condujeron a Gustavo Petro a designarlo.

Sorprendió el traslado hecho por el Presidente de Mauricio Lizcano (del Partido Gente en Marcha) del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, Dapre, al Ministerio de las TIC, seguramente para aprovechar sus conocimientos en nuevas tecnologías. Lizcano tendrá que aclarar los cuestionamientos de diferente orden que se le han formulado desde hace meses.

CAROLINA, EN EL CORAZÓN DEL PUEBLO

El hecho inesperado del timonazo lo constituyó la salida de Carolina Corcho del gabinete, pues se la había jugado a fondo por la Reforma a la Salud, fue contra ella que enfilaron baterías todos los cabecillas de los partidos de la derecha, a los que, insaciables, no les sirvió ninguno de los puntos en los que cedió el Gobierno respecto del proyecto.

Siempre recibió el respaldo del Presidente, quien insistía que ella representaba el pensamiento del Gobierno, y por ello nadie imaginaba que pudiera quedar por fuera.

Tal vez en estos más de ocho meses de gestión no ha habido una funcionaria del Gobierno del Cambio más atacada y vilipendiada por los negociantes de la salud y por múltiples sectores empresariales y mediáticos que Carolina Corcho, quien estoicamente luchó por sacar adelante la reforma medular del mandato Petro.

El Presidente retiró a la Ministra seguramente para tratar de salvar la Reforma, una decisión riesgosa que ojalá no salga caro y que, desde nuestro punto de vista, es lamentable, así como lo fue el retiro, el 27 de febrero último, de la ministra de Cultura Patricia Ariza, cuya salida nunca fue explicada por el mandatario.

En todo caso, difícilmente se encuentra una profesional como ella tan competente y sólida conocedora de todo el complejo andamiaje jurídico del sistema de salud en Colombia, y tan denodada luchadora por sacar adelante una Ley que acabaría con el desastre de la salud en manos de particulares, usufructuarios de la multimillonaria inversión del Estado en unas sanguijuelas denominadas EPS.

Carolina Corcho sentó las bases de la Reforma a la Salud, la defendió con inteligencia y valentía, se enfrentó a los mercaderes del sistema y sale del gabinete como una de las mejores ministras, leal no solo al Gobierno del Cambio, sino a las luchas y derechos del pueblo colombiano. Admiración y reconocimiento merece esta extraordinaria luchadora de la humanidad.

A Carolina Corcho y a Patricia Ariza el movimiento popular colombiano las valora y tendrá en cuenta siempre sus esfuerzos y persistencia. Se quedan en el corazón del pueblo.

LOS RETOS DE LOS QUE LLEGAN 

En la imagen los rostros de quienes ingresan al gabinete del presidente Gustavo Petro.
Tomada de la red

Al médico Guillermo Alfonso Jaramillo, ex gobernador del Tolima y colaborador del Presidente cuando ejerció la Alcaldía de Bogotá, como nuevo ministro de Salud le espera el desafío de llevar adelante la Reforma en el Congreso, frente a lo cual ya dijo que el proyecto sigue vivo y se muestra optimista. La designación lo saca de la carrera por la Alcaldía de Bogotá y deja libre el camino para tal postulación por el Pacto Histórico a Gustavo Bolívar.

En reemplazo de José Antonio Ocampo llega al ministerio de Hacienda el destacado economista Ricardo Bonilla, actual director de la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter, y hombre de confianza plena del Presidente. Será muy importante su aporte en la sustentación financiera de las reformas sociales, caballito de batalla de los adversarios de ellas, así como también en la forma cómo se enfrentará el enorme déficit dejado por el régimen de Iván Duque en relación con el Fondo de Estabilizaciónde Precios de los Combustibles y en la brega contra la inflación.

En el ministerio del Interior asumirá Luis Fernando Velasco, dirigente liberal con amplia experiencia parlamentaria y fuerte crítico de César Gaviria. Podría revitalizar el acercamiento a los proyectos de reformas sociales de un número importante de congresistas que se rebelaron (18 en total) y dirigieron una carta al jefe de su partido en la que rechazan las amenazas que les hizo el expresidente neoliberal a quienes votaran en favor de la Reforma a la Salud. Velasco es actualmente consejero presidencial para las Regiones.

La nueva ministra de Agricultura es la abogada Jennifer Mojica Flórez, actual directora de Asuntos Étnicos de la Unidad de Restitución de Tierras. Fue subdirectora de la Asociación Colombiana de Juristas y ha hecho parte de procesos como el de la Asociación de Autoridades Arhuacas de la Sierra Nevada y de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad. Sus grandes retos son el impulso de la reforma agraria, contribuir a mejorar la producción de alimentos y a combatir la intermediación para que bajen de precio.

Al ministerio del Transporte llega el ingeniero William Camargo, actual director de la Agencia Nacional de Infraestructura. Es experto en planeación urbana y sistemas de movilidad. Entre sus desafíos se encuentran soluciones al lío con Ultra Air y Viva y, más estratégicamente, desarrollar toda una política para las vías terciarias que faciliten la movilización del campesinado y de sus cosechas a lo largo del país.

La antropóloga Yesenia Olaya Requene, oriunda de Tumaco, Nariño, reemplaza a Arturo Luis Luna en el ministerio de Ciencias. Es viceministra de Talento y Apropiación Social del Conocimiento del MinCiencias. Enfrenta grandes desafíos en una entidad que aún no despega en el actual Gobierno y en la cual Gustavo Petro tiene sembradas expectativas por la importancia que él otorga a la investigación científica como motor del desarrollo de las comunidades y del país.

Aunque es de confianza del Jefe del Estado, Mauricio Lizcano no es el funcionario que requiere un ministerio de tanta importancia para el Gobierno, como el de Comunicaciones, teniendo en cuenta su paso gris por el Dapre, lo cual deja en evidencia la falta de estrategia comunicacional global del Ejecutivo hacia los medios radiales y televisivos, pues se centra en los medios digitales y en lograr la expansión de la internet a las zonas rurales del país.

Abogado y polítólogo especializado en medio ambiente, Carlos Ramón González será el nuevo director del Dapre. Es otro hombre de plena confianza del Presidente, fue director de Alianza Democrática M-19 y viene de ser copresidente del Partido Alianza Verde. Por su oficina y por la de la jefe del Gabinete, Laura Sarabia, pasa todo el andamiaje de la Casa de Nariño y de la agenda presidencial. 

LOS QUE CONTINÚAN

Permanecieron en el gabinete las ministras del Trabajo, Gloria Inés Ramírez; la de Minas y Energía, Irene Vélez Torres, y la del Medio Ambiente, Susana Muhamad. Así pues, se quedaron con los cresposhechos los medios y políticos de derecha que han tenido en la mira siempre a la ministra Vélez, sometida incluso a mociones de censura en el Congreso, de las que ha salido indemne.

También siguen incólumes otros dos ministros contra los cuales la extrema derecha uribista y de “Cambio Radical” han convocado mociones de censura y debates de control político en el Congreso, el canciller, Álvaro Leyva Durán, y el ministro de Defensa, Iván Velásquez Gómez. Este último, el mismo día del timonazo en el gabinete comparecía ante el Congreso para responder por señalamientos absurdos, malintencionados de la oposición, como también ocurrió hace pocos días con el ministro de Relaciones Exteriores. 

Aunque de origen liberal, en el gabinete siguen los ministros de Justicia, Néstor Iván Osuna; la de Vivienda, Catalina Velasco, y el de Comercio e Industria, Germán Umaña, a quienes analistas vinculan ahora como “del resorte” del Primer Magistrado de la Nación.

Las recientemente designadas ministras de Educación, Aurora Vergara Figueroa, y de Deportes, Astrid Bibiana Rodríguez, quienes reemplazaron a Alejandro Gaviria y a María Isabel Urrutia, respectivamente, en los cambios del 27 de febrero, siguen en sus cargos.

Finalmente, causó extrañeza que en el remezón de este 26 de abril tampoco fue nombrado ministro de Cultura en propiedad, para suceder a Patricia Ariza, y continúa en calidad de encargado Ignacio Zorro.

Tampoco se produjo el tan esperado y anunciado nombramiento de gerente de Rtvc Sistema de Medios Públicos, entidad clave en materia comunicacional del Gobierno, que sigue en manos de funcionarios dejados por el régimen de derecha de Iván Duque, una actitud cuestionada fuertemente por los medios alternativos y por la opinión progresista del país, que ve cómo el Presidente desaprovecha esta red que contribuiría a contrarrestar la campaña de desinformación de los medios hegemónicos y de la prensa del sistema oligárquico.

El Gobierno del Cambio ingresa, así, en una nueva fase, sin representantes de los partidos de la derecha que hicieron parte hasta el martes 26 de abril de una coalición de gobernabilidad, al lado del Pacto Histórico, la Alianza Verde, Comunes y curules de Paz.

Es un timonazo a la izquierda, que permitirá definir más claramente el perfil del Gobierno y enrutarlo por el camino del cambio de verdad. Todo depende, también, de la movilización en calles y veredas, de trabajadores, campesinos y capas medias, como lo ha planteado el presidente Gustavo Petro.

El 1 de Mayo de 2023 habrá una nueva prueba de fuego, en la que las gentes del pueblo esperan ver a sus ministros desfilando palmo a palmo con ellas en las calles, conmemorando el Día Internacional de la Clase Obrera y respaldando las reformas sociales en movimiento.

Cali, jueves 27 de abril de 2023.

PERIODISMO LIBRE

*Texto publicado originalmente en: http://luisalfonsomenas.blogspot.com/2023/04/analisis-de-los-cambios-en-el-gabinete.html