LA VITRINA DE LA CONVERSA

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sábado, enero 31, 2026

Davos: el lugar donde el poder decide y el mundo obedece sin mirar *

 

Protestas en Davos - Suiza. Imagen tomada de Yahoo-Finanzas

Por: Jhon Flórez

El problema no es Davos. El problema es un mundo que aprendió a mirar hacia otro lado mientras le escriben el futuro… y que, en un gesto final de obediencia agradece no haber sido invitado a decidirlo.

Cada enero, mientras la mayor parte de la humanidad sobrevive atrapada en deudas que se reproducen con más eficacia que cualquier política pública, bajo salarios licuados, trabajos fragmentados y angustias cuidadosamente privatizadas, las pantallas cumplen su función histórica: seducen, distraen y anestesian. Fútbol, farándula, guerras convertidas en espectáculo y crisis reducidas a titulares fugaces componen la vieja estrategia del pan y circo, ahora relanzada en 4K, interactiva y con patrocinio financiero. En ese paisaje de distracción administrada, un pequeño pueblo alpino se consagra como el auténtico kilómetro cero del poder global. Davos no es una postal suiza ni un foro más: es el retiro invernal donde las élites, envueltas en lana cara, cafés orgánicos y jerga tecnocrática, ensayan el rediseño del mundo con la serenidad de quien jamás pagará el precio de sus decisiones.

Lo que allí se acuerda no desciende como política, sino como destino. No llega como debate, sino como “realidad”. Se filtra luego sobre sociedades que apenas perciben el evento como ruido blanco, sin tiempo ni margen para preguntarse qué se decide, quién decide y —detalle sistemáticamente omitido— quién cargará, una vez más, con las consecuencias. Davos no convoca pueblos: administra daños. No gobierna Estados: calibra el perímetro de lo posible. Su éxito no reside en la visibilidad, sino en la opacidad funcional con la que convierte decisiones políticas en fatalidades técnicas.

El Foro Económico Mundial nació en 1971 como un discreto encuentro de ejecutivos europeos interesados en aprender las “buenas prácticas” del management estadounidense. Con el tiempo, mutó en una liturgia anual del poder global: jefes de Estado, altos ejecutivos, banqueros, burócratas transnacionales, gurús tecnológicos y fabricantes de opinión reunidos bajo un mismo techo, hablando de diálogo, cooperación, sostenibilidad e innovación, mientras el mundo real se fragmenta, se empobrece, se endeuda y se militariza sin invitación. Davos no representa a la humanidad: la gestiona simbólicamente. No expresa intereses universales: los sustituye por narrativas de consenso.

Su verdadero poder no radica tanto en decidir (que también se hace), sino en hacerlo sin votar, sin actas, sin control democrático y sin responsabilidad política directa. Allí no se gobierna, pero se orienta; no se legisla, pero se condiciona; no se despliegan ejércitos, pero se diseña el terreno donde estos se vuelven necesarios. El poder contemporáneo ya no necesita imponerse por la fuerza: le basta con hacer pasar lo decidido como inevitable. La ideología triunfa cuando se disfraza de sentido común.

En 2026, Davos llega atravesado por una tensión internacional extrema. La llamada “era de la competencia” dejó de ser una categoría académica para convertirse en experiencia cotidiana: guerras abiertas, disputas territoriales, chantajes energéticos, colapso climático y un orden internacional que se deshilacha a plena vista. El retorno de Donald Trump ya no aparece como anomalía histórica, sino como síntoma estructural: la amenaza sobre Groenlandia, el reciclaje explícito de la doctrina Monroe —ahora con branding renovado— y la confirmación tácita de que el derecho internacional es un adorno prescindible cuando incomoda a Washington. La legalidad global se tolera solo mientras no interfiera con la acumulación.

Gaza, Groenlandia, Ucrania, Taiwán, Venezuela y el Ártico no son episodios aislados, sino piezas de un mismo tablero. En Davos, incluso el despojo se formula con lenguaje técnico: la rapiña se presenta como “negociación racional”; la guerra se vuelve “ajuste geopolítico”; el saqueo, “optimización de recursos”. Tucídides sigue vigente: los fuertes hacen lo que pueden; los débiles sufren lo que deben. La diferencia es que ahora el cinismo se pronuncia en inglés corporativo y se aplaude en paneles patrocinados.

Klaus Schwab comprendió algo esencial: el capitalismo no sobrevive solo con ganancias; necesita relato. De ahí emergen fórmulas como “capitalismo participativo”, “economía social de mercado”, “desarrollo sostenible” o “Gran Reinicio”: oximorones cuidadosamente pulidos para maquillar una concentración de poder cada vez más obscena. La Cuarta Revolución Industrial avanza expulsando trabajadores, normalizando la vigilancia, privatizando datos y delegando decisiones humanas a algoritmos que nadie eligió y nadie controla. La promesa de eficiencia encubre una transferencia silenciosa —pero brutal— de poder.

El paso de Elon Musk por Davos fue una caricatura perfecta del momento histórico: bromas cínicas, confusión entre paz y pedazo, promesas de robots cuidadores y la fantasía de un mundo donde los vínculos humanos son un estorbo. La sátira se vuelve tragedia cuando se constata que el sistema ya ha producido sujetos suficientemente domesticados como para aceptar ese horizonte sin resistencia. El futuro ya no se discute: se consume como demo tecnológica.

Si Davos funciona como el laboratorio del nuevo orden global, América Latina comparece allí no como sujeto histórico, sino como objeto de administración. No delibera: es deliberada. No propone: es procesada. Su lugar no es el de la decisión, sino el de la ejecución. Y lo más grave es que esta condición no obedece únicamente a presiones externas, sino a una elección consciente de amplios sectores de las élites políticas y económicas regionales, que han convertido la subordinación en estrategia, la obediencia en virtud y la renuncia a la soberanía en proyecto político. La dependencia ya no se impone solo por la fuerza: se internaliza como racionalidad de gobierno.

En ese esquema, la regla es simple y brutal: los gobiernos dóciles son premiados; cualquier atisbo —incluso tímido— de autonomía es castigado. Argentina, Ecuador, El Salvador y el giro reciente de Chile encarnan la obediencia convertida en política de Estado. México, Cuba, Colombia y Brasil son periódicamente disciplinados cuando ensayan márgenes propios de decisión. La presión mediática, financiera, diplomática y jurídica opera como una pedagogía del sometimiento finamente calibrada. No persuade: adiestra.

Venezuela, sin embargo, no encaja del todo en ese libreto. No ha sido convertida en epicentro de disputa por la naturaleza de su régimen político, ni por la retórica selectiva de los derechos humanos, ni siquiera por el sufrimiento real de su población bajo un bloqueo económico prolongado. Su singularidad es más elemental y peligrosa: posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta. En el orden global contemporáneo, esa riqueza no es un derecho soberano, sino una provocación geopolítica. Venezuela no es castigada por lo que hace, sino por lo que es. Su tragedia no es solo política ni moral: es material. Y revela una verdad incómoda del sistema internacional: la soberanía es tolerable hasta que se ejerce sobre recursos vitales; a partir de ahí, se convierte en amenaza.

Colombia, enclave histórico de Washington, enfrenta hoy con particular crudeza su dilema más persistente: profundizar su proyecto progresista que conciba la autonomía —política, económica y geopolítica— como condición material del desarrollo, o replegarse, una vez más, sobre la senda conocida de la dependencia administrada, presentada cínicamente como estabilidad. Cualquier intento de avanzar hacia la paz, la justicia social, la integración regional o una política exterior mínimamente no subordinada activa de inmediato los dispositivos del cerco político, mediático y financiero, verdaderos aparatos de corrección ideológica del orden hemisférico. No se trata de una anomalía coyuntural, sino de la reiteración mecánica de un libreto disciplinario largamente ensayado. En Colombia, como en buena parte del sur global, la autonomía nunca ha sido un problema técnico: es una falta moral imperdonable.

Si Davos es el laboratorio del orden global, sus réplicas regionales funcionan como salas de ensayo. No deciden el guion, pero aprenden a recitarlo. Bajo esa lógica debe leerse el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, organizado por la CAF en Ciudad de Panamá: una versión tropicalizada del ritual, con más calor humano, menos nieve y el mismo léxico cuidadosamente higienizado. Se habla de inclusión sin tocar acumulación; de crisis climática sin incomodar al capital fósil; de soberanía sin rozar el control real de los recursos. El foro no engaña: administra expectativas.

En ese escenario, la intervención de Gustavo Petro introduce una fisura incómoda. No rompe el dispositivo, pero lo tensiona. Petro no habla el idioma de la resignación tecnocrática: nombra la desigualdad como producto histórico, la crisis climática como consecuencia directa del capitalismo fósil y la deuda como mecanismo estructural de dominación. No ofrece recetas de manual ni promesas de “estabilidad macroeconómica” vaciadas de contenido social. Recuerda —con una obviedad casi subversiva— que la riqueza no nace del mercado, sino de la tierra y del trabajo vivo; que no hay transición energética sin justicia social; que no existe democracia viable bajo desigualdad extrema.

Por eso incomoda. Porque introduce política donde se esperaba gestión, conflicto donde se buscaba consenso, historia donde se exigía olvido. La reacción del foro es elocuente: escucha atenta, aplauso medido, archivo inmediato. La crítica es absorbida, neutralizada, convertida en “voz interesante”. Así opera el poder contemporáneo: no censura, encuadra; no reprime, diluye; no silencia, administra. Davos no es un lugar. Es un método. Un dispositivo que produce realidad mientras simula discutirla. Y su mayor triunfo no es concentrar poder, sino lograr que la mayoría no entienda cómo opera, ni dónde, ni para quién.

América Latina sigue entrando allí como proveedor, experimento o súbdita. El verdadero riesgo no es quedar fuera de Davos ni de sus sucursales tropicales. El verdadero riesgo es seguir entrando de rodillas, aceptar el guion como destino y llamar a esa renuncia “pragmatismo”.

Porque cuando la dominación ya no necesita esconderse, cuando el poder se presenta como consenso y la desigualdad como orden natural, el problema no es Davos. El problema es un mundo que aprendió a mirar hacia otro lado mientras le escriben el futuro… y que, en un gesto final de obediencia perfecta, incluso agradece no haber sido invitado a decidirlo.

* La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

martes, diciembre 30, 2025

El Salario Vital Familiar frente al dogma económico y la hipocresía de la derecha

Imagen tomada de: Crónica del Quindío

Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com-

Por primera vez, en mucho tiempo, la discusión en Colombia se centra en cómo distribuir mejor la riqueza y apalancar el crecimiento desde la base y no en cómo sacrificar los derechos de los muchos en el altar de los privilegios de unos pocos.

El anuncio de entrada en vigor del decreto presidencial que materializa la figura del Salario Mínimo Vital Familiar, prescrita en la Constitución Política de Colombia, pero postergada durante décadas, ha desatado una tormenta predecible de críticas por parte de los representantes de los grandes gremios económicos, junto con sus voceros políticos y periodísticos. 

Haciendo de lado un verdadero y necesario debate técnico sustentado, la virulenta reacción de la derecha colombiana desnuda, tanto la histórica mezquindad de una élite acostumbrada a privatizar las ganancias y socializar las pérdidas y los costos entre los más vulnerables, como la obstinada adhesión de sus círculos académicos a un dogma económico fracasado, hoy repintado con nuevos nombres, pero con la misma esencia regresiva. En torno a las denuncias de un pretendido error técnico, amplificadas por la prensa orgánica de los gremios, se puede advertir la incomodidad que ocasiona la materialización de este derecho constitucional entre quienes se aferran a unos postulados teóricos ya desmentidos por la realidad y los indicadores socioeconómicos.

La crítica central de la derecha colombiana está sustentada en un mantra heredado directamente de la Escuela de Chicago de Milton Friedman, según el cual, cualquier aumento salarial, especialmente uno estructural como este, genera inflación incontrolable y destrucción de empleo, apelando al simplismo de la rígida "curva de Phillips"  y a la teoría del "derrame" o de los "vasos comunicantes", esa noción mágica en la que por obra y gracia del credo neoliberal, al enriquecer a los más ricos eventualmente se beneficiaría a los pobres. 

Sin embargo, no obstante los esfuerzos de los círculos académicos de derecha, pero sobre todo, de la prensa  a su servicio por mantener a flote los postulados de la Escuela de Chicago; la evidencia empírica acumulada en las últimas décadas ha demolido este credo, demostrando que el esperado "derrame" de las migas de riqueza de los vasos comunicantes de los ricos hacia los pobres no ha ocurrido y que, por el contrario, donde más se aplicaron estas recetas (con ajustes, privatizaciones y flexibilización laboral), las brechas de inequidad se ampliaron de manera escandalosa, como lo vienen demostrando los informes anuales de Oxfam y el Laboratorio sobre la Desigualdad Global, en los que Colombia misma es un caso de estudio: tras años de políticas inspiradas en ese consenso, se consolidó como uno de los países más desiguales del mundo.

Contra este dogma, se alzan voces de enorme peso académico. Varios premios Nobel de Economía de los últimos años han cuestionado la relación mecánica entre salarios e inflación. Joseph Stiglitz, por ejemplo, ha argumentado repetidamente que la inflación actual en contextos como el global es multifactorial (disrupciones en cadenas de suministro, crisis energéticas, especulación en mercados de commodities, ganancias corporativas extraordinarias) y que culpar a los salarios es un argumento forzado de conveniencia para proteger los altísimos márgenes de rentabilidad de un mínimo porcentaje de la población. 

El También premio Nobel de Economía, el estadounidense Paul Krugman ha señalado que, en economías con subutilización de capacidad, como muchas tras la pandemia, un aumento del poder adquisitivo de las familias puede estimular la demanda agregada, impulsando la producción y generando un círculo virtuoso de crecimiento. La teoría keynesiana, relegada por el fundamentalismo de mercado, resurge con fuerza ante la evidencia de los indicadores que demuestran que una masa salarial robusta no es un costo, sino que es la base de un mercado interno dinámico. El gobierno de Petro, al aumentar los ingresos de las familias está inyectando combustible directo a la demanda de bienes y servicios básicos y no básicos, lo que puede dinamizar a miles de pequeñas y medianas empresas que abastecen ese consumo.

Frente a la crítica hipócrita soportada en una supuesta preocupación por la supervivencia de las PyMEs, la historia reciente desnuda la doble moral de la oposición en Colombia. Durante décadas, los mecanismos de subsidio, apalancamiento y alivio fiscal establecidos en la ley colombiana fueron sistemáticamente desviados hacia los grandes emporios económicos, amigos y patrocinadores de los gobiernos de turno, durante la hegemonía de una derecha que se esforzó en construir y reforzar un sistema clientelista para proteger a los grandes capitales, no obstante que, de paso, se dejó desamparados a los verdaderos destinatarios de la protección estatal. 

El reto legítimo para el gobierno de Petro es, precisamente, romper ese histórico patrón de desvío y garantizar que los mecanismos de apoyo (subsidios a la nómina, líneas de crédito blandas, asistencia técnica) lleguen efectivamente a los pequeños y medianos productores, no para eliminarlos, sino para integrarlos a una economía de mayor demanda.

El crecimiento económico colombiano, pese a un panorama internacional adverso (estancamiento del precio del petróleo y la incertidumbre arancelaria generada por políticas de Donald Trump), ha mostrado una resiliencia notable, con un impulso creciente del consumo interno. Medios económicos especializados internacionales, como Bloomberg y Reuters, han reseñado en 2024 y 2025 la fortaleza de los indicadores laborales colombianos y su sorprendente recuperación macroeconómica. Por primera vez, en mucho tiempo, la discusión en Colombia se centra en cómo distribuir mejor la riqueza y apalancar el crecimiento desde la base y no en cómo sacrificar los derechos de los muchos en el altar de los privilegios de unos pocos.


viernes, diciembre 26, 2025

COLFUTURO y la farsa aspiracional de la centroderecha colombiana

 

Por: Omar Orlando Tovar -ottroz69@gmail.com-

Según las propias cifras de COLFUTURO, entre 2007 y periodos recientes, sólo el 1% de sus beneficiarios provenía del estrato 1, el 5% del estrato 2 y el 20% del estrato 3. Es decir, el programa ha servido predominantemente a quienes ya contaban con capital económico, social y cultural significativo.

La reciente decisión del gobierno nacional de replantear la intermediación de COLFUTURO en la asignación de becas para estudios en el exterior ha dejado al descubierto las verdaderas prioridades y los métodos de una coalición política y mediática. Políticos como la congresista Catherine Juvinao del Partido Verde, junto con una sección de medios que fungen como altavoz orgánico de los grandes gremios, han montado un espectáculo de indignación en defensa de una entidad que, bajo un barniz de meritocracia, ha operado históricamente como un mecanismo de reproducción de privilegios. Su estrategia no es novedosa, pero sí profundamente eficaz: capitalizar el “síndrome de doña Florinda (síndrome de clase aspiracional)” de algunos integrantes de la pobrería y la clase media colombiana, junto con la desinformación estructural de amplios sectores de la población para defender a una minoría realmente privilegiada.

Los datos son elocuentes. Según las propias cifras de COLFUTURO, entre 2007 y periodos recientes, sólo el 1% de sus beneficiarios provenía del estrato 1, el 5% del estrato 2 y el 20% del estrato 3. Es decir, el programa ha servido predominantemente a quienes ya contaban con capital económico, social y cultural significativo. Esta no es una falla logística; es un patrón clasista institucionalizado. La intermediación de una junta directiva dominada por la ANDI, Fenalco y Asobancaria (los mismos actores que hoy se indignan en redes sociales y prensa tradicional) garantizaba que los criterios de “mérito” y “potencial de impacto” estuvieran filtrados por una lógica corporativa y una visión del desarrollo que rara vez prioriza a las comunidades más vulnerables.

Olvidando que el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso a la educación y  desmontar estos filtros que perpetúan la desigualdad; la congresista Juvinao y sus aliados mediáticos no defienden el acceso a la educación sino que defienden un modelo de subsidio público para la elite, similar en su esencia a los escandalosos auxilios de Agro Ingreso Seguro o al bochornoso caso del hijo de la senadora Fernanda Cabal, en los que, los recursos públicos terminaron financiando los privilegios de unos pocos. Este discurso apela de manera cínica al talante aspiracional de millones de colombianos con una movilidad social real estancada, para quienes la promesa de una beca en el exterior opera como un poderoso símbolo de ascenso.

La manipulación se sustenta en la “brecha de capital informacional en la que muchos ciudadanos, abrumados por la saturación de noticias y la complejidad de los datos, no tienen herramientas cognitivas suficientes para contrastar la retórica emocional (“les quitan las becas a los jóvenes”) con la evidencia fría (el 74% de los beneficiarios son de estratos 4, 5 y 6). Los medios gremiales, a su vez, amplifican el relato de alarma presentando la defensa de los intereses de la ANDI, Fenalco y Asobancaria como si fuera la defensa del ciudadano común. Esta maquinaria corresponde a una campaña de desinformación preelectoral, que usa una cortina de humo fabricada con miedo y aspiración manipulada.

El patrón se extiende más allá de COLFUTURO. Programas como Ser Pilo Paga o iniciativas privadas conmovedoras como Vamos Pa’Lante de la W Radio, que ha recaudado miles de millones de pesos, tienen un sesgo estructural crucial: dirigen los recursos públicos y la filantropía ciudadana hacia el pago de matrículas en instituciones de educación superior privadas y de alto costo. Se crea así un círculo virtuoso para los dueños de estas universidades: el Estado o la caridad popular subsidian su clientela, mientras se consolida un modelo donde la “educación de calidad” sigue siendo un bien privatizado y muy costoso. Se abusa de la buena fe y el sentimentalismo del ciudadano y, en el caso de algunos los empresarios donantes, se facilita una elusión de impuestos socialmente aplaudida.

Lo que está en juego no es la educación de los jóvenes más talentosos, sino el control sobre un mecanismo clave de distribución de oportunidades y prestigio. La furia de la ANDI, Fenalco, Asobancaria y sus voceros políticos no es por la pérdida de becas, sino por la pérdida de un canal de influencia sobre la formación de las futuras élites técnicas y profesionales del país. El gobierno nacional, en cabeza del Pacto Histórico, al reclamar esta potestad para el Estado, busca reorientar el criterio hasta ahora mediado por la lógica del capital corporativo hacia la lógica del interés público y la justicia territorial. El debate, por tanto, es una pulseada entre una visión de la educación como bien común y otra que la ve como un instrumento de reproducción social y acumulación privada.

Desenmascarar esta farsa aspiracional es el primer paso para construir un sistema donde la verdadera excelencia, surgida de todos los rincones de la nación, sea apoyada sin filtros discriminatorios de clase social por parte de entidades estatales y no por los intereses capitalistas del sector privado.

 

sábado, enero 25, 2025

Gaza: entre el alivio y la desazón

Imagen tomada de: BBC News Mundo | Se anuncia un cese al fuego en Gaza El gobierno de Israel y el grupo militante palestino Hamás alcanzaron este miércoles un acuerdo de... | Instagram

Por:  Consuelo Ahumada 

Solo la presión de los pueblos del mundo garantizará la vida y soberanía del pueblo palestino.

Las imágenes del inicio de la tregua en Gaza no pueden ser más conmovedoras.  Sobrevivientes celebran al aire libre, en medio de las ruinas en que quedó convertido su territorio tras 466 días de bombardeos ininterrumpidos. Cantan, bailan, se abrazan. Guardias de Hamás patrullan abiertamente, en ejercicio de soberanía.

El acuerdo, logrado con mediación de Qatar, Egipto y EEUU, se trabajó durante meses, pero Israel siempre lo saboteaba. Por supuesto que es un alivio, tras un genocidio que llegó a los extremos más aberrantes y se ensañó con la población más indefensa: niños y niñas, mujeres, personas mayores. Las evidencias son escalofriantes.  

Se plantean tres fases, cada una de tres semanas. La primera da inicio al intercambio entre los casi cien rehenes que todavía subsisten, vivos o muertos, por mil prisioneros y prisioneras palestinas; el ingreso de ayuda humanitaria y el regreso de las personas desplazadas a su territorio.

En las otras dos fases se discutirán temas cruciales: cese al fuego permanente, retiro del ejército israelí, reconstrucción de Gaza y carácter de su gobierno.

¿Qué queda después de 15 meses de genocidio?

46.900 personas muertas y miles de heridos, según la autoridad de salud del enclave. Sin embargo, como señala la publicación inglesa Lancet, la cifra es bastante más alta, considerando las muertes por enfermedades y desnutrición.

Catherine Russell, directora ejecutiva Unicef, reafirmando lo que mostraron varios informes anteriores de la ONU y otras entidades, reiteró el impacto catastrófico sobre la infancia y sus familias. Más de 14.000 niños y niñas muertos, miles de heridos o mutilados. Experiencias traumáticas que los marcarán de por vida. Todos sufren de trastornos psicológicos y crisis de ansiedad.

En Gaza hay 1.9 millones de personas desplazadas, el 90% de su población.  Mayoritariamente niños y niñas. Muchos lo han hecho varias veces y han perdido sus hogares, a sus padres y seres queridos.  

La directora ejecutiva de UNRWA, España, Raquel Martí, recalca también que buena parte de la población sobrevive en condiciones de hacinamiento y hambruna en campos de refugiados en Al Mawasi, zona considerada humanitaria, pero atacada y bombardeada reiteradamente por Israel.  

A la falta de alimentos y agua se suma la escasez de servicios esenciales, como saneamiento. Proliferan las enfermedades respiratorias infecciosas que afectan a aproximadamente 300.000 personas. 9 de cada 10 niños y niñas tienen al menos una enfermedad. Para las madres y mujeres en general la situación es igualmente catastrófica.

La capacidad sanitaria para atender a personas heridas y enfermas es crítica. Apenas funciona la mitad de los hospitales que, como las escuelas y campos de refugiados, han sido bombardeados.

Por todo lo anterior, no hay duda de que la primera fase de la tregua traerá alivio humanitario inmediato.

Sin embargo, el pueblo palestino no tiene muchas razones para el optimismo. En 76 años de ocupación, Israel ha incumplido todos los acuerdos pactados, así como centenares de resoluciones de la ONU.

La situación actual pareciera todavía menos favorable para que cumpla con lo estipulado, al menos por dos razones.

La primera, el triunfo arrollador de Trump cambió la actitud de Netanyahu, quien finalmente aceptó la tregua como muestra de buena voluntad, antes de su posesión. “Tu histórico regreso a la Casa Blanca ofrece un nuevo punto de partida para EEUU y una poderosa renovación del compromiso con la gran alianza entre Israel y EEUU”, le dijo.

Recordemos que durante su primer mandato propició el paso de la embajada de su país a Jerusalén y su reconocimiento como capital de Israel. Igualmente, en enero 2020 presentó, conjuntamente con Netanyahu, un plan de paz que representaba la anexión de Palestina.

No queda duda entonces, que Trump seguirá apoyando el anexionismo de Israel. Basta con escuchar su discurso de posesión ayer y constatar la fuerte presencia y expresión del sionismo en la ceremonia.

La segunda razón es que el Oriente Medio está en guerra y la recuperación económica de EEUU depende de su industria bélica y de sus conquistas imperiales. El respaldo a Israel es fundamental.

La misma postura de Netanyahu es muy clara. La tregua fue una derrota política frente a sus propósitos iniciales. Por ello, intentará por todos los medios seguir su cruzada contra el pueblo palestino. Ya hay varias declaraciones al respecto.

Después de que se ratificara el acuerdo, amenazó a Hamás, señalando que Israel combatirá “de formas nuevas y con mucha fuerza” en Gaza si fracasa la tregua, asegurando que cuenta con el apoyo de Trump para retomar la guerra si fuere necesario. 

El Ejército israelí volverá al combate en Gaza después del alto el fuego, según comentó Herzi Halevi, jefe del Estado mayor: “Nos enorgulleceremos y estaremos decididos a volver a los combates en el futuro”.

También está el ministro de Finanzas Bazelel Smotrich, poderoso ultranacionalista, representante del partido Sionismo Religioso. Para evitar que renunciara al gabinete, Netanyahu le garantizó “reforzar la seguridad de Cisjordania”, mediante el incremento de los asentamientos judíos. El ministro exige retomar los bombardeos tras la primera fase del acuerdo.

El ministro de Defensa, Israel Katz, le dio a la derecha ultranacionalista al frente del movimiento colonizador de Cisjordania una compensación por la tregua: la liberación de los colonos israelíes extremistas que estaban detenidos.

Así, la aplicación de la tregua estará supeditada a pactos secretos entre Netanyahu y Trump. Ya nombró en puestos clave a personas cercanas a la ultraderecha israelí. La perspectiva de bombardear de nuevo Gaza cuando “considere” que Hamás trata de reagruparse, o de anexionarse el territorio de Cisjordania, parece muy cierta.

Señalemos también que el inmenso poderío de Trump y Elon Musk intentará proporcionarle toda la legitimidad al colonialismo sionista.  

Afortunadamente, los procedimientos legales contra Netanyahu siguen su curso. El Tribunal Internacional de Justicia tomó medidas cautelares en su contra por presunto genocidio. La Corte Penal Internacional emitió orden de arresto en su contra.

Pero solo la presión de los pueblos del mundo garantizará la vida y soberanía del pueblo palestino. “Si muere Gaza, muere la humanidad”, dijo Gustavo Petro.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

* Esta nota fue publicada en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño

martes, octubre 29, 2024

Periodismo tradicional en Colombia: Entre la libertad de prensa y la lealtad empresarial


Por: Omar Orlando Tovar Troches 

Los periodistas tienen el deber de mantener un nivel ético superior al del promedio de la sociedad, porque son a la vez líderes y educadores de los ciudadanos.  (Javier Darío Restrepo, en su Decálogo de ética periodística) (1) 

El debate sobre la ética periodística, la libertad de prensa y las complicadas relaciones de la prensa con los distintos círculos del poder económico y político en Colombia, nuevamente se ha puesto al orden del día en la opinión pública de base, a raíz de las denuncias sobre el uso del software de espionaje israelí conocido como Pegasus. 

Coincide este resurgimiento del viejo debate sobre el papel de la prensa en sociedades como la colombiana, con los recientes resultados de estudios sobre audiencias y credibilidad de los medios realizados por organizaciones como Invamer y el Instituto Reuters para el estudio del periodismo de la Universidad de Oxford, que dan cuenta de la manera en que la prensa tradicional colombiana ha venido perdiendo credibilidad. (2)  

Esta caída en los índices de credibilidad de la prensa colombiana, así como las denuncias sobre la presunta vinculación de algunos periodistas cercanos (as) al Uribismo con el uso indebido del software Pegasus; inmediatamente suscitaron las acaloradas reacciones por parte de quienes se han sentido aludidos, quienes, voz en cuello y a teclado ardiente afirman que todo el asunto (ya en manos de las autoridades judiciales colombianas) se trata de una retaliación por parte del gobierno nacional colombiano, en cabeza del Pacto Histórico, en contra de la llamada gran prensa colombiana. 

Por enésima vez, medios y periodistas en oposición al actual gobierno nacional de Colombia asumen la estrategia de la victimización y la manipulación de la información para intentar desprestigiar al presidente colombiano y a las autoridades judiciales. Arropándose en supuestas persecuciones políticas, en el abuso del poder del gobierno y una inexistente censura; quienes han venido labrando la caída en los índices de credibilidad en la prensa, ahora pretenden que una sociedad desconfiada les crea sus relatos; así, porque sí. 

Olvidan, convenientemente, estos trabajadores de los medios privados de comunicación, que ha sido su irresponsable, pero, sobre todo, mal intencionado ejercicio periodístico el que ha ocasionado este deterioro en la confianza de sus lectores y sus teleaudiencias.  

Era de esperarse que el recurrente desacato de medios y periodistas a la extensa jurisprudencia (3) sobre el ejercicio periodístico, en la que se ha venido reiterando la obligación que tienen medios y periodistas de abstenerse de difundir información que no corresponda a la verdad, o que presenta una visión parcializada o incompleta de los hechos, que afecten a una persona en su imagen o reputación, especialmente, la del actual presidente de Colombia; empezara a cobrarles factura, con la impresionante disminución de sus audiencias y la escasa credibilidad de la que ahora gozan. 

Esta constante y habilidosa negativa de la prensa en oposición política al gobierno nacional a reconocer el derecho que tiene la persona afectada con su campaña de desinformación (normalmente el presidente Petro) a que estas falacias y noticias tendenciosas sean actualizadas, aclaradas o corregidas; ha puesto en evidencia la existencia de una agenda, no tan oculta, en la que esta irresponsable actuación de medios y periodista obedece a intereses políticos y económicos de poderosos sectores de la sociedad colombiana. 

Más allá de la existencia de todo un plan político y económico de desestabilización y defenestración del gobierno de Gustavo Petro, gestado por poderosos lideres empresariales y políticos; se hace necesario el debate académico al interior de las instituciones educativas superiores que están formando a los comunicadores sobre unos mínimos principios éticos, e incluso; sobre unos mínimos de calidad para su ejercicio profesional. 

En ese mismo orden de ideas; las actuales sociedades del mundo están en mora de plantear una seria discusión sobre el derecho a la información, en la que se discuta sobre la conveniencia o no de mantener un esquema en el que los medios tradicionales de comunicación y las plataformas en internet (incluidas las poderosas redes sociales), en manos de una minoría; sigan dictando lo que se informa y como se hace. 

De igual manera, a nivel local, los profesionales de la comunicación, y en términos generales, quienes ostenten el privilegio de grandes audiencias y lectores, también deben plantearse la solución al dilema: Libertad de prensa o lealtad empresarial. 


las 100 mejores frases de Javier Darío Restrepo sobre ética periodística ver en: https://fundaciongabo.org/es/etica-periodistica/recursos/las-100-mejores-frases-de-javier-dario-restrepo-sobre-etica-periodistica  

según la encuesta Invamer Poll, la cual publica cada dos meses, la confianza en los medios de comunicación atraviesa un momento crítico en el país. Según los datos recientes de Invamer, el 78% de los ciudadanos desconfía de la prensa (https://www.rtvcnoticias.com/medios-desaprobacion-invamer-encuesta).

El consumo de las principales marcas sigue disminuyendo, en parte debido a la evasión de noticias (44%), los bajos niveles de confianza (35%), la desinformación online y la polarización. (https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/es/digital-news-report/2024/colombia) 

3 Sentencia C-453 de 2013 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-040 de 2013 Corte Constitucional de Colombia, Sentencia T-229 de 2019 Corte Constitucional de Colombia.

 

jueves, octubre 17, 2024

Desorden acá, allá y acullá

Por: Germán Navas Talero y Pablo Ceballos Navas

Editor: Francisco Cristancho R.

El Consejo Nacional Electoral dice ser instancia judicial sin tener jurisdicción, sus funcionarios se arrogan la calidad de magistrados, aunque no ejerzan funciones judiciales ni detenten competencia para enjuiciar a nadie, y ahora, como si fuera poco, decidieron que el fuero integral del presidente, uno de los elementos torales del equilibrio de poderes, no les es oponible.

¿habrá quien crea lo que se dice en un documento firmado por César Lorduy, sindicado de haber asesinado a una mujer? ¿Presta alguna confianza la firma de Álvaro Hernán Prada, quien próximamente tendrá que firmar el libro de invitados de la Corte Suprema de Justicia, instancia que lo llamó a juicio por sus andanzas fraudulentas con Álvaro Uribe?

El mundo no está para hacer obleas: al tiempo que por acá nos aquejan conflictos de todo orden, en los demás países la situación no pinta mejor. Durante la semana anterior la crisis en Medio Oriente alcanzó contornos desconocidos tras la respuesta a las operaciones de Israel en territorio libanés. Drones y misiles provenientes del Líbano eludieron la cúpula de hierro e impactaron instalaciones civiles y militares, mientras Israel se debate si ocupará indefinidamente el norte de Gaza –como lo ha considerado desde el comienzo de la guerra– o si acatará a regañadientes el consejo internacional de desescalar las hostilidades.

Mientras los simpatizantes de Netanyahu protestan por las restricciones a la avanzada que presuntamente habría impuesto el gobierno de Biden, en Michigan y otros estados de la Unión con una población musulmana importante se debaten si vale la pena respaldar a la candidata demócrata o si prefieren quedarse en casa el día de la elección. La cosa está tan seria que figuras poderosas dentro del partido como la expresidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, han empezado a virar en sus posiciones sobre el conflicto, al punto de cuestionar durante una entrevista en televisión nacional si el primer ministro israelí “alguna vez” quiso la paz. Los votos de esta población –cuya afinidad con el partido menos derechista de Estados Unidos es casi absoluta– pueden definir quién será el sucesor de Joe Biden y, para desgracia de ambos candidatos, la campaña pasa indefectiblemente por los territorios palestinos ocupados y para algunos llega hasta Beirut.

Occidente ya no sabe qué hacer con su aliado de marras en Medio Oriente. Se dice que mientras Macron reprendía al gobierno de Netanyahu en público, su homólogo alemán negoció con éxito un acuerdo con el ministerio de defensa de Israel para incluir previsiones “antigenocidio” en los contratos de suministro de armas y demás elementos de defensa que adquiere el país hebreo de fabricantes con sede en Alemania. La guerra sin rumbo de un político sub judice que teme a sus ciudadanos y que por ello les priva de la paz tiene al mundo en vilo, a una región entera en crisis, a cientos de miles de israelíes sitiados; atemorizados y sometidos a un régimen cada día más autoritario, y a millones de palestinos y libaneses padeciendo hambre, enfermedades, duelos, destierros y vejámenes inimaginables para el siglo XXI. Esto lo saben los líderes de las grandes naciones y visto que están dispuestos a que continúe acuden a regaños y letras muertas, con los que puedan engañar o al menos distraer a unos cuantos incautos.

De vuelta al terruño, la cosa no está para ponerse a jugar. Violando la Constitución al atribuirse una función que no le asiste por mandato de esta y amenazando la separación funcional de los poderes públicos al ocupar una competencia de la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes, el Consejo Nacional Electoral formuló cargos en contra del presidente de la República, infringiendo su fuero integral y por vía de esta actuación administrativa –aparentemente fútil– constituyendo las pruebas necesarias para un proceso penal posterior con el que los artífices seguro pretenderán, como lo han intentado en el pasado, herir de muerte la carrera política de Petro.

Al margen de la discusión sobre la espuria atribución de competencia nos preguntábamos, ¿habrá quien crea lo que se dice en un documento firmado por César Lorduy, sindicado de haber asesinado a una mujer? ¿Presta alguna confianza la firma de Álvaro Hernán Prada, quien próximamente tendrá que firmar el libro de invitados de la Corte Suprema de Justicia, instancia que lo llamó a juicio por sus andanzas fraudulentas con Álvaro Uribe? ¿Conocen algún mérito académico, jurídico o al menos profesional de Maritza Martínez? Con el perdón de un par de magistrados capaces y ecuánimes, los miembros del Consejo Nacional Electoral deslucen las calidades de “magistrados” y puede que no les alcance siquiera para funcionarios.

En lo que refiere a estas diligencias mañosas, confiamos en que el presidente mantendrá el fuero con el respaldo de sus abogados –cuyas capacidades están demostradas más allá de duda– bien en instancia nacional o internacional, y estamos seguros de que los demás vinculados podrán rendir las explicaciones que presentó el jefe de Estado en alocución y que consideramos razonables. Para quienes se relamían pensando en un inexistente “juicio político” al presidente, sepan que no pasarán, ni siquiera con conceptos truchos de altas cortes como los dos que confirieron apariencia de legalidad al golpe que el Consejo Nacional Electoral le dio a la Constitución y al Congreso de la República.

Adenda: contundente como siempre nuestro amigo Hernán Riaño en su columna de la semana pasada, que pueden leer acá. Con ocasión del rifirrafe entre el presidente Petro y el acusado por fraude procesal con asiento en El Ubérrimo, nos permitimos transcribir un aparte de la columna de Hernán que nos quedó sonando: “el ‘ex’ sofisticó el término traición, volviéndolo una política de Estado no oficial, en la que ninguna autoridad civil o militar osaba llevarle la contraria o hacer cosas inconvenientes para el hoy acusado, imponiendo un régimen del terror que haría poner colorado al sucedido en nuestro país en la época de la independencia. Por ello, hoy, muchos congresistas, las altas cortes, los juzgados de cualquier municipio, entes de control, autoridades regionales y funcionarios de todas las instituciones públicas lo obedecen ciegamente, con un terror inenarrable”.

Esta nota fue publicada originalmente en SoNoticias y compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

lunes, junio 17, 2024

Ni chicha ni limonada


Por: Hernán Riaño 

Es hora de que los verdaderos demócratas defiendan el primer gobierno afín a sus creencias, no le sigan haciendo el juego a los que no lo son y menos a la extrema derecha y sus áulicos, abracen y defiendan los programas y reformas para dar el salto que nos aleje del feudalismo atrasado y caduco que nos ha regido. 

El panorama colombiano es sui generis, generalmente, lo que ocurre en nuestro país es, como decía García Márquez, solo realismo mágico. Nada es coherente ni obedece a las leyes de la naturaleza, aquí todo pasa y nada pasa. En esta oportunidad resaltaré las posiciones de muchos petristas y/o progresistas que se montaron al bus de la victoria pretendiendo continuar con la corrupción, en algunos casos, otros por moda y otros con un miedo a la derecha creyendo que nunca se podría hacer otro tipo de gobierno que no fuera el de los feudales – narcos políticos que han estado en el poder toda la vida.  

Me referiré a cada uno de estos “votantes” que inundan nuestra geopolítica. 

Los primeros, son los que hicieron campaña por el actual gobierno, teniendo compromisos previos con la extrema derecha y los gamonales de las regiones, pretendiendo, con esta figura, engañar al señor presidente y seguir esquilmando el erario.  

En este grupo por ejemplo los Olmedos López, que quedó al descubierto y se conoció el entramado de corrupción en la UNGRD, que según se supo, se inició desde la creación de la unidad, siendo una vena rota por la cual salían los dineros públicos a engrosar los bolsillos de politiqueros de varias regiones, de estos hay muchos que falta descubrir y denunciar. 

En el segundo grupo están lo que se dejaron seducir por la “moda del momento” del estallido social; pensaron que con la “subida” de un presidente se iban a solucionar todos los problemas como por arte de magia, sin entender la verdadera situación política del país, que si bien es cierto se llegó al gobierno, los colombianos pobres y miserables están muy lejos de conquistar el poder, este sigue en manos de los grupos económicos, sus partidos políticos de ultraderecha y de los corruptos y ladrones de todo nivel. Y, claro, al no ver “solucionado “su problema particular, empiezan a despotricar del gobierno y hacerle el coro a la oposición inteligente. Solo les interesa su situación del momento, son egoístas y envidiosos y nunca han sabido lo que es una lucha popular y además se creen estrato 6 siendo en realidad 1, 2 o 3, lo que en redes sociales se ha llamado la nueva clase social colombiana, los uribistas estratos bajos. Son los que siempre votan por moda, por el que va primero en las encuestas, o porque el(la) candidato(a) es bien parecido(a) o se ha sacado fotos con el reguetonero de actualidad. Son ignorantes y se dejan llevar por las oleadas impuestas por los publicistas. 

El tercer grupo se caracteriza por el miedo al cambio, a una nueva política, no aceptan las transformaciones de fondo, solo quieren maquillaje y modificar en “alguito” para no “molestar” a la extrema derecha. Viven pendientes de las opiniones de políticos y periodistas de esa corriente y las comparten en sus redes como una verdad incontrovertible, como si fuera “palabra de dios” y además con calificativos superlativos de su cosecha, advirtiendo los peligros que representa para el país proponer o hacer determinada reforma o tomar alguna decisión que beneficie al pueblo. Son petristas vergonzantes, y digo petristas porque muchos de estos personajes se autodenominan así y se dicen radicales, pero al primer asomo de un “error” o de algo que no está conforme a su posición. al final siempre la ponen a favor de la ultraderecha.  

Estas posiciones de la variada fauna “progresista” siempre terminan poniéndose del lado de los opresores, por una u otra razón abandonan a sus congéneres para hacerle la segunda a una ultraderecha que los usa como “desechables”, ya que cuando cumplen con su función de abandonar y ponerse en contra del gobierno democrático, se olvidan de ellos en el mejor de los casos, pero en otros los procesan judicialmente o los eliminan físicamente para crear otras situaciones de hecho que perjudiquen a la democracia. 

Para la muestra un botón, en la votación para aprobar la reforma pensional, aparecen tres parlamentarios del Pacto Histórico que votaron negativa la propuesta o sea que se pusieron a favor de los fondos de pensiones y los banqueros. Se queda uno sin palabras ante este hecho y surgen preguntas que el país exige las respondan, Se suman a los que se hicieron elegir con las banderas progresistas como JP Hernández, ahora conocido por montajes fotográficos (1), Katherine Miranda, que, según denuncias del señor presidente Gustavo Petro ocultó un artículo fundamental para la compra de tierras y no dejó debatir (2) y Catherine Juvinao, que en los últimos debates de las reformas que benefician al pueblo, más pareciera que fuera una “uribista pura sangre”, muy parecida a las palomas o las cabales, tan es así que ahora es la preferida de la revista de marras y de los partidos reaccionarios. ¿Fue para eso se hizo elegir con los votos progresistas?, traición total (3).   

Hay que hacer varias consideraciones que no tienen en cuenta estos personajes por estar imbuidos en sus intereses personales, el famoso “yo voy por lo mío” tan conocido en las tierras paisas y que inundó al país entero. 

Este gobierno es el primero que ocurre en más de 500 años de dominación feudal, 300 de colonia española y de 200 de una aristocracia rancia que no ha soltado el poder y que ahora lo que quiere es que no gobierne la voluntad del pueblo.   

¿Quién dijo que Petro y los demás que están en el gobierno son perfectos? Están tratando de hacer una política diferente, pero con la contaminación corrupta del país es muy demorado y existen riesgos de cometer errores. No los estoy justificando, solo quiero poner las cosas en contexto, al corrupto hay que denunciarlo, que las autoridades judiciales los juzguen y condenen. Pero al funcionario o parlamentario que comete un error por falta de experiencia, o porque la extrema derecha, con argucias, lo hizo equivocar o por no conocer los intríngulis del manejo burocrático, estos petristas le caen con todo, lo crucifican en las redes sociales, además con unos calificativos que no le dan ni a la extrema derecha.  

Muchos de estos se la pasan diciendo es que yo si critico y condeno al gobierno actual porque para eso le di el voto. Nunca hizo nada contra los gobiernos de extrema derecha y ahora, sin fórmula de juicio, sin permitir la defensa, atacan y contraatacan, dándole armas a la oposición inteligente.  

Pero lo más sorprendente es que están a la caza de las críticas de los periodistas de la ultraderecha para promocionarlas, difundirlas y “viralizarlas” haciéndole un favor grande a esos comunicadores que con esa ayuda logran su cometido. Aun no entiendo por qué se empeñan en mantener en primer plano a ciertos políticos y periodistas que están cazados (en algunos casos literalmente) con la extrema derecha, sus empresarios y politiqueros.  

Todos estos grupos, en últimas, son o se convierten en armas de las derechas, de esto deben ser conscientes todas las fuerzas realmente progresistas. 

Para completar hay un sector que tiene un mercado ganado, que es el de los “influenciadores”.  El caso de esta nueva generación nacida de las redes sociales es muy diferente, porque a muchos de ellos solo les importa el escándalo que les den “likes” o “me gusta” para monetizar (ganar dinero) todo lo que puedan; a estos no les importa la verdad, solo el escándalo. Entre más amarillista sea el título, más “vistas” tiene y por tanto más dinero. Pero a falta de un periodismo comprometido con la democracia, ellos han cumplido ese papel con todo y sus fallas y distorsiones. Un influenciador dijo, para justificarse, de que toca hacerles eco a esos periodistas, porque son figuras populares (¿?). 

Esto último es un argumento para reclamar un periodismo democrático y comprometido con la verdad, fuera de la telaraña del poder feudal que nos ha denominado y un sistema de noticias ciudadano que instruya a los colombianos de lo que realmente está pasando en el país.  

Es hora de que los verdaderos demócratas defiendan el primer gobierno afín a sus creencias, no le sigan haciendo el juego a los que no lo son y menos a la extrema derecha y sus áulicos, abracen y defiendan los programas y reformas para dar el salto que nos aleje del feudalismo atrasado y caduco que nos ha regido. 

(1) https://caracol.com.co/2024/06/04/jota-pe-hernandez-hizo-un-montaje-para-aparecer-en-la-posesion-de-nayib-bukele/  https://www.minuto30.com/polemica-por-supuesto-montaje-del-senador-jota-pe-hernandez-en-posesion-de-nayib-bukele/1611746/https://www.colombia.com/actualidad/politica/memes-y-burlas-a-jota-pe-hernandez-por-montaje-de-la-posesion-de-nayib-bukele-469991 

(2) https://www.rtvcnoticias.com/katherine-miranda-articulo-presidente-petro-tierras 

(3) https://www.facebook.com/share/v/5orzx8qyhNFzP9Fc/ 

Esta nota fue publicada originalmente en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista HERNAN RIAÑO

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto. 


 


 

viernes, enero 05, 2024

ROBO PANAMERICANO *

 ¡Qué Juegos Panamericanos ni que mondá!

 Por: Felipe Priast.

La premisa es: ningún contrato en donde estén involucrados los Char, es honesto o legítimo.

Partiendo de esa base, hay que darle las gracias a Petro (o a la supuesta ineptitud de su ministra del deporte) por esos Juegos Panamericanos que se perdieron. Unos juegos de $500 millones de dólares en manos de los Char es como soltarle un contenedor de "Bom Bom Bum" a un curso de prekínder: se iban a robar al menos la mitad, eso para no decir que se iban a llevar toda la gloria, lo cual hubiese sido como añadir insulto al daño, lo cual ya era mucho.

Ahora, Petro, inteligentemente, mató esa vaina, también para joder a esos lavadores inmundos de los Char que están a "dos Doritos" de ser extraditados por traquetos de los carteles mexicanos, eso para no hablar del agravio causado por los Char sobre su hija y sobre él mismo en los partidos de la Selección Colombia en Barranquilla; y más recientemente, en escenarios taurinos.

 ¿A cuenta de qué iba Petro a financiar unos juegos para que la gloria se la lleven sus enemigos? Los argentinos tienen un dicho: “Calentar el mate para que se lo tome otro”, así, igualito.

Habiendo dicho todo esto, esos juegos panamericanos estaban torcidos desde el inicio.

Que dizque no fue la asamblea la que escogió a Barranquilla, sino que fue una decisión “ejecutiva”. ¡Éche!, ¿cómo así? Eso a lo que huele es a que los Char sobornaron a alguien por ahí para ganarse esos juegos, y ensillaron al gobierno de Iván Duque y al de Petro con esos juegos de manera arbitraria.

Ahora, Duque se montó en ese tren porque no le podía decir que no a los Char, a quienes les debía su elección por el cuento de la “Ñeñe Política”, y quizá también porque Duque está untado en el cuento de la facilitada de los puertos para el tráfico de estupefacientes de la Organización del Mayo Zambada. A ese cuento de que los Char fueron los que torcieron los puertos para la salida de droga de los cárteles mexicanos le falta un pedazo, y ese pedazo es el rol de Duque en ese esquema, pues los puertos son supervisados por el Estado, no por un político en particular, y torcer esos puertos requería del poder ejecutivo.

Entonces, Duque accedió a la vaina de los Juegos Panamericanos porque estaba comiendo del billete que generaban los Char con ese cruce. Pero lo que no puso fue el billete. Le dejó todo firmado a Petro para que este hiciera el desembolso. En otras palabras, esos Juegos obtenidos corruptamente fueron una granada con temporizador que le dejó Duque a Petro, quien no es ningún estúpido y vio por donde venían los tiros. Ahí es cuando yo creo que Petro maniobró para no pagar la cuota y así matar esos juegos de mierda.

Y seamos honestos: un país pobre como el nuestro con un presupuesto de $1 billón anual para deporte, ¿en realidad se iba a gastar $2 billones de pesos en esos juegos para que los Char y sus asociados se robaran la mitad?

¡Tú me tienes que estar jodiendo! ¡Bien muertos están esos juegos y ojalá no los revivan con nada!

 ¡Qué los organicen en otra parte, Colombia, y este gobierno de izquierda, tiene otras prioridades!

A mí lo que me da risa son las ambiciones de grandeza de los barranquilleros. Que Fórmula 1, que Juegos Panamericanos, que estatua gigante de Shakira. Es todo un velo de “grandiosismo” para robar. Los Char le están vendiendo milagros y eventos fastuosos a los barranquilleros para robar y lavar a lo perro. Toda la economía de Barranquilla es un lavadero asqueroso, toda la ciudad funciona con base al narcotráfico y el lavado de activos. Nada más hay que ver cómo ha crecido la construcción en Barranquilla en los últimos 30 años. Ha sido todo con dinero sucio o de dudosa procedencia. Es una ciudad narca al 100% y los capos de este “cartel” son los Char.

Barranquilla está en la misma situación que estaba Cali en los 90s. con los Rodríguez Orejuela.  Y a los que reclaman que porque Petro esto, o Petro lo otro, más bien cállense la puta boca.

 ¡A Dios gracias! Petro, mató esos juegos que no iban sino a servir para que los Char y su maquinaria de amigos y contratistas corruptos se robara la mitad y la lavara…

Loco, confórmense en Barranquilla con organizar el “Campeonato Nacional de Chequita”, porque las finanzas de Barranquilla no dan para más….  ¡Qué Juegos Panamericanos ni que mondá!

Eso lo que iba a ser era un “Robo Panamericano”.

Gracias Presidente Petro por proteger esos $500 millones de dólares…Y los Char que se coman un contenedor repleto de cotopla... ¡turcos traquetos de mierda! 

*Texto tomado del Grupo: Seminario Taller de Periodismo Alternativo y Contrahegemónico