 |
| En la imagen el jurisconsulto y excongresista Germán Navas T. |
Por: Germán Navas Talero
Editor: Francisco Cristancho R.
Y
mientras Trump insiste en que los Estados Unidos está mejor que nunca, el resto
del planeta reconoce que ese país jamás había estado tan mal como ahora
Cuando uno escucha a alguien que se adjudica todo y dice
ser el héroe de la historia, se acuerda de Pecos Bill; y luego lo
compara uno con aquel demente que hoy es presidente de los Estados Unidos, y se
dice: definitivamente quien compuso Pecos Bill no conocía aún a Donald Trump.
Esto, porque el señor Trump -según sus propias versiones-,
evitó ocho guerras; cambió el nombre al golfo de México; mejoró la economía de
los Estados Unidos “como nunca en la historia”; puso fin a la violencia en su
país; y todo lo ‘bueno’ que ha pasado en este siglo ha sido gracias a él.
Por eso, si uno escucha la versión de Pecos Bill, cantada
por Luis Aguilé, encuentra que Pecos Bill hizo de todo: Pecos Bill hizo el Río
Bravo; formó el golfo de México; evitó sequías; eludió ciclones, y hasta acabó
con los indios… Todo eso lo hizo Pecos Bill, y cuando ustedes escuchan la
biografía que de sí mismo hace el tunante de Donald Trump, encuentra que el que
compuso a Pecos Bill ha debido componerle más bien a Pecos Trump… ¡Porque es
igualito!
Y mientras Trump insiste en que los Estados Unidos está
mejor que nunca, el resto del planeta reconoce que ese país jamás había estado
tan mal como ahora. La economía de los Estados Unidos es -como diría el
cachaco- una birria. Está absolutamente por el suelo. Pero, como no faltan los
mentirosos, le vamos a dedicar a Donald Trump esta canción de Pecos Bill,
reiterando que su título deberías ser: Pecos Trump
https://youtu.be/OsXIhit3kbg?si=w7GHT9d79w0wyhOq
Letra de Pecos Bill…
Arre caballo
Pecos Bill fue un súper hombre en todo Texas
Y por más que se hable de él no es presumir
Era el vaquero más temible, más terrible y más valiente
Ese era el famoso Pecos Bill
Ay ay ay ay lo digo yo
Fue el vaquero más auténtico que existió
...
Unos indios merodeaban Texas City
Y eso a Pecos para nada le gustó
Con su revólver desde un árbol
Mientras se está afeitando
A 2,500 de ellos liquidó
Ay ay ay ay lo digo yo
Fue el vaquero más auténtico que existió
Retrotrayéndonos a nuestra propia realidad, podemos decir
que Colombia no ha cambiado nada en este siglo, ni en el pasado tampoco, porque
el desbarajuste que había en 1.900, después de la Guerra de los Mil Días, es el
mismo desbarajuste que hay hoy en día con diversos actores. En aquella época
estaban de moda unas personas como Marco Fidel Suárez o Rafael Reyes, a todos
esos no es sino cambiarles el nombre y apellido y nos los encontramos hoy, a
través de personajillos como el señor Pastrana, como al presidente de la Cámara
de Representantes, o al del Senado; como a los que se roban el presupuesto…
¡son los mismos! Los mismos personajes con distintos nombres; todos igualmente
irresponsables y fantoches, a quienes lo único que les importa son los votos.
Ahorita, que se están preparando para las elecciones,
comienza uno a ver las vallas. Miren ustedes esas vallas, en ellas aparecen los
mismos sujetos con quienes tuve la mala suerte de trabajar hace algunos años en
el Congreso de la República. Son los mismos con las mismas mentiras. Sin
vergüenza alguna afirman “es que yo sí les voy a cumplir”, y yo me
digo: este sujeto era el que se sentaba hace un tiempo junto a mí allá
en el Congreso, ¡y no hacía un carajo!; y ahora, con la misma cara, la
misma ropa, pero con afiche de otro color, dice que va a cambiar.
Esos piscos, por lo menos los que yo conocí en el Congreso
-con unas cuatro o cinco excepciones-, no van a hacer un carajo. Van a hacer lo
que hacen personajes como el tal Polo Polo. Quizá algunos se cambien de afiche
e incluso cambian de partido, pero siguen siendo los mismos de siempre… Y ni
qué decir de las damas. Nunca la mujer colombiana ha estado tan mal
representada en el Congreso como en los últimos años. Creo que -con dos o tres
excepciones- las demás son iguales a las que ya conocemos: la Cabal, la misma
Claudia López…
Y ya que menciono a Claudia López ¿se la imaginan haciendo
campaña para la presidencia de la República? Esa señora que fue absolutamente
inepta cuando estuvo en la alcaldía de Bogotá, cuando fuera de tirarse a Bogotá
no hizo nada más, y ahora dice que va a ser la presidente de este país.
¡Colombia no puede ser tan de malas!
Señores… ¡Piensen antes de votar!
Cuando uno ve una candidata como Claudia López se debe
cuestionar bastante; entre otras cosas porque sería bueno que en su campaña la
señora López dijera qué pasó con las investigaciones que hay en su contra por
despilfarro de dinero en el Distrito. Sería bueno que nos contara cómo se
repartió la tajada del Transmilenio entre ella y su socia-esposa. ¿Qué pasó
realmente? Alguien que tenga poder jurisdiccional que investigue. A nosotros no
nos queda más que chillar por ser tan de malas. La tuvimos como alcaldesa y
ahora dizque como aspirante a la presidencia. ¡Qué tal esa señora como
presidente de la República! Sería la vergüenza más grande para este pobre país.
Piénsenlo antes votar. Miren bien quién va a ser su
candidato. Hay personas muy claras y con buena trayectoria.
Y qué me dicen de aquel otro tunante que también aspira a
ser presidente de la República de Colombia: el señor Enrique Peñalosa. ¡El
padrino de Claudia! Ese sujeto fue alcalde de Bogotá dos veces. Fue el tipo que
arruinó a Bogotá, que la destruyó. Comenzó a desbaratarla con el cuento de
Transmilenio en 1999 y no ha acabado de tirársela. Bogotá está deshecha desde
esa época. Hay obras que comenzaron en el 99 y aún no terminan. Vayan ustedes a
la calle 100 y díganme cuánto hace que esa calle está vuelta nada en aras de
las obras que dizque dejó planificadas el individuo ese.
¡Se imaginan ustedes! Si ese sujeto hizo las barbaridades
que hizo siendo alcalde, ¿qué haría como presidente de la República? Porque
para ser alcalde de Bogotá dijo que era doctorado en urbanismo de París. Pues,
según averiguaciones, allá en París pasó junto a la Torre Eiffel y tomó café en
una tiendita. Eso fue todo lo que hizo. En algún momento se sacó una fotografía
en una universidad por la cual él pasó, pero por el frente, porque nunca
estudió ahí. Nosotros averiguamos y allí no aparece ninguna constancia de
estudios de ese mentiroso, y sin embargo en su hoja de vida pone que es
doctorado de la capital francesa. ¡Mentiroso! Quién sabe qué mentira nos va a
traer esta vez que aspira a ser presidente de la república.
Pero hay otras joyitas con la misma
aspiración: como el señor De La Espriella, de quien se dice mucho, y cuando el
río suena… piedras lleva. No puedo afirmar si lo que se dice de él es cierto o
no, pero, ante la duda, abstente. -Y no de opinar, sino de acompañar-. Yo tengo
mis dudas sobre el señor De La Espriella y no me las han disipado nunca.
Entonces, me abstengo de votar por esos sujetos sobre quienes le caen tamañas
dudas.
Hace poco, en uno de esos debates que organiza la ‘gran
prensa’ de este país, les preguntaron a algunos candidatos sobre el genocidio a
los palestinos en Gaza, y respondieron, a excepción de uno de ellos, que allá
no hubo genocidio. Yo creo que no les explicaron qué es un genocidio. Ellos,
seguramente, confunden genocidio con un piquete.
Uno de los que afirmó que allí no hubo genocidio fue el
señor Juan Manuel Galán, el mayor de los buenos puesteros, el
hermano de la corbata que está de alcalde en Bogotá. Para
ellos, los miles de palestinos asesinados cobardemente en Gaza seguramente
fueron producto del destino o el azar. Genocidio no es una palabra que esté en
su léxico.
Recientemente dije en un programa al que me invita Urías
Velásquez que seguramente a ellos no les dijeron qué era un genocidio antes de
hacerles la pregunta. Para ellos eso debe ser griego. ¿Será que Galán ha
estudiado alguna vez qué es eso? ¿O cómo nos justifica los miles de muertos que
hay en Gaza? ¿Será que eso fue una pandemia que solo atacó a los palestinos, y
principalmente a sus niños? Afirmaron que no ha habido genocidio cuando ya la
Corte Penal Internacional tiene procesado a Benjamín Netanyahu. Lo tiene
emplazado por genocida, y estos sujetos que aspiran a la presidencia de la
República dicen que allá no ha habido ningún genocidio.
Por favor, colombianos, antes de votar para presidente de la
República miren quiénes son los candidatos y qué han hecho esos individuos. Qué
cosas positivas han hecho, y cuántas mentiras han tenido que aceptarles. Y por
favor, lean. La lectura es una de las cosas que más les facilita entender por
qué el comportamiento de ciertos políticos en Colombia es así. La respuesta es
algo obvia: los políticos en Colombia son así, porque los colombianos siguen
votando por ellos.
Coletilla por Deisdre Constanza. La figura de Iván
Cepeda incomoda porque desarma los pactos silenciosos. Su mayor virtud no es
solo la coherencia ética, sino la persistencia. Cepeda ha sostenido durante
décadas una defensa inquebrantable de los derechos humanos, la verdad histórica
y la justicia, incluso cuando eso le ha significado persecución política,
estigmatización y amenazas. No es un candidato de coyuntura, es el resultado de
una trayectoria que no se acomoda al vaivén electoral. Precisamente por eso,
presenta un bloqueo político sistemático. Sus contradictores no discuten sus
ideas de fondo, prefieren enredarlo en laberintos jurídicos, interpretaciones
forzadas de la ley y maniobras procedimentales que buscan excluirlo sin
derrotarlo políticamente y en las urnas. Es el viejo truco, cuando no pueden
vencerlo en el debate público, intentan sacarlo del tablero. Cepeda representa
una izquierda incómoda porque ha demostrado independencia real. El intento de
bloquear su participación no es una discusión técnica ni jurídica, es una disputa
netamente política, Iván molesta porque recuerda que la ética también es una
forma de poder, valor innegable que a muchos políticos se les ha olvidado lo
que sígnica.
Hasta la próxima semana.
* La Conversa de Fin de semana valora el sagrado
derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a
nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las
reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).