
En la imagen: Germán Navas / Jurisconsulto - Excongresista colombiano
Por: Germán Navas Talero
Editor: Francisco Cristancho R.
Parece cómico, pero fue cierto: Colombia le ofreció asesoría a Panamá frente al terremoto que sufrió ese país la semana pasada.
De verdad que es gracioso. ¿Qué clase de asesoría podrá ofrecer nuestro país a Panamá en materia de atención tras el terremoto? Es que resulta ridículo, más si tenemos en cuenta que aquí, en el tiempo que ha pasado desde el terremoto en el Chocó, ni siquiera hemos podido establecer la verdadera magnitud de la tragedia. No sabemos a ciencia cierta lo que pasó en Quibdó, Cali o Pereira, entonces ¿en qué van a asesorar a Panamá? ¿Asesorarla en cómo no hacer nada?
Cuando uno mira las escenas de lo que produjo el terremoto en ciudades como Cali se da cuenta de que no han hecho nada. Todavía hay muchos edificios que están a punto de caerse y ni siquiera han podido tumbarlos. Entonces, ¿en qué puede asesorar Colombia a Panamá frente a una calamidad de estas? Eso es algo que no se logra entender. ¡No sean ridículos!
Pero hay otra cosa que causa mucha más risa, y es cuando se refieren a las recolectas. Afirman -sin vergüenza alguna- que “Colombia sí tiene experiencia en recolectas y ayudas”. Sí, claro que la tiene. Y les podemos incluso mandar como asesora en ese tema a la esposa de nuestro actual presidente. La señora esta que montó una fundación y recibió un jurgonón de plata y ahoritica nadie sabe qué hizo con ella ni dónde está esa platica. A esta señora sí que la pueden sugerir como asesora para recaudar fondos en Panamá. Lo que puede pasar es que les enseñe cómo recaudar los fondos y también cómo quedarse con ellos; porque no olviden que aquí se dijo que se recolectaron varios millones de dólares por parte de auxilios que enviaron colombianos que viven en el extranjero con destino a las víctimas. Esa plata la recolectó la esposa del presidente de la República y todavía no ha querido rendir cuentas de dónde se encuentra.
A esa señora no me referiré jamás como primera dama, porque para mí la primera dama es mi esposa o mi mamá, ella es simplemente la señora o la esposa del presidente. Ese el nombrecito que le endilgan de puro cepillo déjenselo más bien a una corte imperial; eso no es más que otro término que le copiaron a los gringos: la first lady. En esta casa la primera dama es mi esposa. ¡Y punto!
¿En qué parte de nuestra Constitución está consagrado el cargo de primera dama?: En ninguna parte. Eso es -y lo ha sido siempre- pura fantochería; una fantochería muy a la colombiana, porque este país copia todo lo que los demás hacen, o si no miren ustedes esos ridículos que ahora hacen. Por ejemplo, hoy no dicen 2.026 (dos mil veintiséis) sino 20-26 (veinte – veintiséis) ¿Qué es 20-26? 20-26 son dos números que sumados nos dan 46, pero como tienen que copiar todo creyendo que eso es moda o elegancia. Eso no es ninguna elegancia, eso es estupidez. Y lo peor de eso es escucharlo de gente supuestamente educada e inteligente, incluyendo a ministros y directores de entidades.
De ahí el auge de la copialina en las aulas, porque como todo se debe copiar, y si es copiar al gringo, pues mucho mejor. O qué me dicen ustedes, amigos lectores, de ese término copiado durante la pandemia y que se quedó aquí: el emprendimiento. “Es que fulanito montó un emprendimiento”, lo que montó fue una zapatería, ¡imbécil! ¡Qué emprendimiento ni qué ocho cuartos! Montó una zapatería o una carnicería o una panadería…, pero si no emplean esa palabreja ¿qué hacen?, se quedan desprogramados el resto de la vida.
En lo único que somos pioneros es en materia de violencia. ¡Eso sí! A la violencia le ponemos toda clase de condimentos para que sea bien violenta, porque si no, no es made in Colombia. Tiene que ser bien estrafalaria para que lleve nuestro sello, de resto, no. De resto, copiemos todo lo que los gringos hagan y digan, todo lo de los franceses. Emprenda un emprendimiento que sirva para crear un emprendimiento, entonces ya no será usted un inventor, sino un simple emprendedor.
Se podría hacer un llamado a la lógica, pero obviamente la lógica es difícil para el colombiano. Cómo será de ilógica nuestra sociedad que aquel que llaman Consejo de Estado ahora está viendo cómo acaba con el salario mínimo. Por lo menos eso es lo que dicen los medios de incomunicación. Que pongan entonces un salario máximo. En el mundo entero existen unos topes mínimos con los cuales se puede contratar, por debajo de esos topes no puede hacerse; pero aquí ya resolvieron que no, que hay que acabar con el salario mínimo. Como van las cosas, con este presidente que tenemos, no solo acaba con el salario mínimo, sino con todo lo demás.
Se me ocurre que deberían encargar a la esposa del usurpador la tarea de fijar el salario mínimo. Ella se llevaría la mitad, por comisión; una poca parte para el beneficiario, y lo que quede se lo haría llegar a esa fundación que se inventó para guardar allí los aportes de los colombianos. De eso no volveríamos a saber nada porque, como es una fundación privada, ella dice que no está obligada a rendir cuentas. Parece que esta señora entendió que esa plata no era para las víctimas del terremoto sino para irse a París, a cualquier desfile de modas.
Aquí puede que no haya plata para pagar pensiones, pero para mandar a la señora de ‘el ilegítimo’ a París, para eso sí hay dinero. El ilegítimo, porque así le puso con mucha gracia, pero con gran exactitud, el senador Iván Cepeda. Así se quedó y la gente lo reconoce hoy como el ilegítimo. Hay otros que lo confunden con un animal, como los gringos, quienes lo llaman el tigre. Se lo han dicho tantas veces que él ya se identifica como un animal… ¡como una bestia! Yo sí creo que ese es una fiera, pero para hacer trampas. No olvide usted que el apellido de ese animal quizás provenga de Italia, lo mismo que la mafia, la Cosa Nostra. Italia tiene buenos cueros, pero también tiene ‘buenas’ mafias.
Coletilla por Deisdre Constanza. Con los adultos mayores no se juega. Desde agosto, adultos mayores esperan una respuesta sobre su subsidio, una ayuda que para muchos significa comer o acostarse con hambre. No son cifras en un presupuesto, son seres humanos que merecen respeto y dignidad. ¿Y dónde está el gobierno dando explicaciones claras? ¿Dónde están las respuestas para quienes más necesitan ayuda? Y un jalón de orejas para los grandes de los medios de comunicación. ¿Dónde están las cámaras, los micrófonos y los titulares de RCN y Caracol? ¿Por qué tanto silencio frente a la angustia de los más pobres? Para otras noticias sí hay escándalo, pero cuando se trata de los abuelos que esperan su sustento, parece que no hubiera nada de contar. Los adultos mayores no necesitan discursos ni promesas, necesitan respuestas y cumplimiento. La pobreza no puede ser un negocio político, el hambre no puede esperar y el silencio mediático frente al sufrimiento de los más vulnerables también merece un fuerte llamando de atención.
Hasta la próxima semana.
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Nota original publicada en: SoNoticias
y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del
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