Por: Pedro Santana Rodríguez / Director Revista Sur / 27 julio, 2026
Abelardo de la Espriella se codeaba con los abogados del "polvo blanco" para negociar libertad de narcotraficantes a cambio de convertirlos en informantes del gobierno de Estados Unidos.
En medio de denuncias por la opacidad de las autoridades
electorales que se apresuraron a entregar la credencial de elegido a Abelardo
de la Espriella, ahora a diario se ve la impreparación y la improvisación con
que el electo presidente incurre a diario por no hablar de las contradicciones
que también aparecen a diario en las alocuciones que realiza o las decisiones
que transmite.
Y es que esto se veía venir por la inexperiencia de De la
Espriella en el manejo de los asuntos públicos y en el manejo del Estado. Solo
por el silencio cómplice de la gran prensa corporativa se viene a ver ahora esa
inexperiencia y tuvo que ser el periódico The New York Times el que desnudara
de cuerpo entero al presidente electo de Colombia en sus turbias relaciones con
personajes del mundo del narcotráfico a quiénes ha defendido desde su bufete de
abogados.
Vamos por partes. Sobre la opacidad del sistema electoral
advertimos y apoyamos en su momento la solicitud pública de corregir errores
protuberantes como el desconocimiento del fallo del Consejo de Estado de 2017,
que declaro el fraude contra el partido Mira en las elecciones de Congreso del
año 2014 y que ordenó que el software electoral debería ser propiedad del
Estado y la Registraduría nueve años después sigue sin cumplir el fallo y sigue
contratando el software de los hermanos Bautista sin ninguna explicación y sin
ninguna justificación.
En el reciente proceso electoral el registrador Hernán
Penagos se negó a suministrar los códigos fuentes del software utilizado en las
elecciones recientes a los partidos políticos con argumentación sin sentido, el
principal argumento fue el que se pondría en riesgo la seguridad del proceso
electoral, en otros países estos códigos se entregan a los auditores de los
partidos sin ningún problema. En vez de aumentar los mecanismos de seguridad y
transparencia Penagos elimino algunos sin ninguna justificación.
Hoy se sabe, como lo afirmó la Misión de Observación
Electoral, MOE, que no hubo escrutinios físicos de las votaciones en el
exterior y hubo muchas quejas y denuncias sobre las votaciones en Estados
Unidos, sobre todo. Con una diferencia tan estrecha de 250 mil votos a favor de
De la Espriella las autoridades electorales debieron de actuar con diligencia y
transparencia, pero tanto el registrador Penagos como el Consejo Nacional
Electoral, CNE, actuaron con opacidad y generaron serias dudas con sus
decisiones y sus declaraciones.
Por eso hay un sin número de demandas ante el Consejo de
Estado que tendrá que resolver, solo que este organismo se ha caracterizado por
la lentitud en la toma de decisiones.
Sus fallos vienen a ser prácticamente inocuos. La demanda
que falló en 2005 sobre fraude en las elecciones a Congreso de 2002 lo hizo a
pocos meses de terminar la legislatura; lo propio ocurrió en el fallo que
reconoció el fraude contra el partido Mira proferido también a pocos meses de
terminar la legislatura o el fallo que anuló la reelección de Alejandro Ordoñez
como procurador General de la Nación a cuatro meses de terminar su segundo
período.
Esa es la lentitud de este organismo que no ha sido así con
el gobierno de Gustavo Petro donde se han suspendido decretos en tiempo récord.
Es por desgracia la politización de las altas Cortes, por lo
cual se requiere una profunda reforma a la justicia comenzando por reformar los
mecanismos existentes para la elección de los magistrados de las Altas Cortes
de Justicia.
Sobre la improvisación en las actuaciones de De la Espriella
la perla la constituye su capricho de posesionarse fuera de las instalaciones
del Congreso que es el Capitolio Nacional en Bogotá.
Primero decidió que se posesionaría en Popayán, pero ante
los reparos de sus invitados norteamericanos que le manifestaron que no
acudirían a dicha ciudad decidió trasladar su posesión a Cali a la sede de la
Universidad Santiago de Cali, porque Petro ordenó a los comandantes militares
que no prestaran guarniciones militares para la posesión. Este pulso lo ganó
Petro porque él es el comandante de las Fuerzas Armadas hasta que de la
Espriella tome posesión.
Entre tanto el Senado de la República tuvo que votar dos
veces la primera para autorizar la posesión en Popayán sin sitio definido
porque en ese momento de la Espriella persistía en posesionarse en una
guarnición militar, pero ante la negativa de Petro y sobre todo de sus
invitados gringos decidió trasladar la posesión a Cali.
Queda en evidencia las decisiones caprichosas e improvisadas
de De la Espriella y un Congreso genuflexo pues no existe ninguna realidad que
obligue a dar traslado de la posesión fuera del Congreso de la República.
La otra perla de las actuaciones y declaraciones de De la
Espriella la dio este 20 de julio en discurso en Medellín donde contrariando lo
que había dicho hace un par de meses sobre el narcotráfico y Medellín y
Antioquia en relación con el origen de este fenómeno en Colombia para condenar
unas declaraciones que había hecho el entonces candidato Iván Cepeda. En
aquella ocasión de la Espriella condenó las declaraciones de Cepeda que ubicaba
parte del origen de las mafias y el narcotráfico en esta región del país lo que
históricamente está probado y es un hecho.
Pues bien, delante de Federico Gutiérrez alcalde de Medellín
y Andrés Julián Rendón gobernador de Antioquia dijo que ubicaría la sede del
Escudo de las Americas en Medellín porque desde allí se imparten las órdenes y
Medellín y Antioquia son la cabeza de la serpiente del narcotráfico.
Allí además anunció que reasumiría las fumigaciones contra
los cultivos de coca que no se sabe cómo hará pues existe una sentencia de la
Corte Constitucional, Sentencia T-236 de 2017 que los prohíbe mientras no se
garantice la seguridad de esas fumigaciones para que no afecten ni el medio
ambiente ni la salud de las personas. Allí establece exigentes condiciones para
que el gobierno reanude las aspersiones.
La Corte ordena tener en cuenta el principio de precaución
demostrando con evidencia científica rigurosa que el herbicida y sus
componentes (mezclas con aditivos) no representan un grave riesgo para las
personas ni los ecosistemas. Ordena así mismo la realización de Consulta previa
con las comunidades étnicas y campesinas cuando estas puedan resultar afectadas
por estas aspersiones así mismo exige una licencia ambiental y un plan de
manejo específico para cada zona de intervención y mecanismos de control y monitoreo
de las autoridades de salud para mitigar cualquier afectación a fuentes de agua
o cultivos de pan coger.
¿Intentara de la Esperilla pasar por encima de las órdenes
de la Corte Constitucional?
Finalmente como ya indiqué tuvo que ser un periódico
internacional en esta ocasión The New York Times el que indagara y publicara
los negocios turbios de Abelardo de la Espriella desde su bufete de abogados en
la defensa de narcotraficantes en Estados Unidos, el título del informe que
cubrió seis páginas es muy certero “De defender narcotraficantes colombianos, a
declararles la guerra” y revela que mientras vivió en Miami de la Espriella fue
investigado por las autoridades, aunque nunca fue imputado.
Y a renglón seguido el artículo señala “en Miami, Abelardo
de la Espriella se movía en el turbio mundo de los abogados del “polvo blanco”:
el de los defensores de alto costo que asisten a narcotraficantes
latinoamericanos acusados, con el objeto de evitar sentencias severas, a cambio
de convertirlos en informantes o testigos del gobierno de Estados Unidos”. Y
ahí aparece lo que Gerardo Reyes y Daniel Coronell han venido rastreando desde
hace meses y son las relaciones de Abelardo con un narcotraficante de Valledupar,
Jorge Luis Hernández, alias Boliche que dice el artículo se presentaba como
asistente del bufete de De la Espriella.
Yo concuerdo con Cecilia Orozco que reseñando el artículo
del periódico concluye que “Yo estoy segura de que el gobierno de Trump conocía
muy bien esta historia antes de la elección, pero era más rentable ignorarla
para mantener bajo su yugo tenaz al sucesor de Petro”. (El Espectador.
29.07.2026).
El que un narciso como Abelardo de la Espriella haya logrado
llegar a la presidencia sin ninguna experiencia ni merito no solo nos muestra a
unas clases dominantes sin reales alternativas de liderazgo sino lo que muestra
es la decadencia de estas clases dominantes y de sus pérfidos medios de
comunicación.
Corresponde ahora a la oposición pensar en serio cómo va a
organizar sus medios de comunicación alternativos ahora que se viene la toma y
el marchitamiento de los medios de comunicación públicos tardíamente utilizados
por el gobierno de Petro. Esta es una tarea inaplazable.






