
En la imagen: Germán Navas T. / Jurisconsulto - ex congresista colombiano
Por: Germán Navas Talero
Editor: Francisco Cristancho R.
Resolvieron que el show del Usurpador se realizaría en Cali, y resulta que en Cali no lo quieren. La prueba es que en Cali él perdió. Entonces lo que va es a retar a los caleños.
Cuando uno ve el deseo de algunos colombianos de que el presidente de la República -ese que se coló ahí a la presidencia- se posesione en su municipio, y ve la felicidad que les causa eso, yo me pregunto: ¿de qué le sirve a un pueblo de esos, o de una ciudad de esas, que este badulaque se posesione allí? ¡No les sirve para nada!
Recuerdo, en mis épocas de fiscal instructor, cuando me tocaba andar de pueblo en pueblo por todo el país, que un día estaba en una población donde llegaría el obispo. Y eso fue la locura. Todo el mundo engalanando su casa, arreglándose, gastándose lo que no tenía en regalos, detalles y viandas para el señor obispo. Hacia las once de la mañana llegó el fulano obispo, dio una misa, les echó la bendición, y se largó. Y el pueblo siguió igual de vaciado. No ganaron absolutamente nada, no les dieron absolutamente nada… ¡Ah, pero había ido el obispo!, y ya con eso tuvieron.
Exactamente eso es lo que va a pasar ahora con la ‘brillante’ idea del presidente usurpador. Va a llegar a Cali, y una vez posesionado, se larga, y eso queda igual. No va a aumentar el presupuesto para esa ciudad, no va a disminuir impuestos, y ni siquiera va a rebajar el pasaje del bus. ¡Todo va a continuar igual! Pero… “¡Ve, el presidente se posesionó acá!”
Pero a nosotros, los contribuyentes, sí nos cuesta un jurgo de plata que este señor se vaya a posesionar allá, y por puro capricho. El presupuesto para ese lujito, según los medios de comunicación -o de incomunicación-, costará más o menos 14 mil millones de pesos. Claro, porque tienen que pagarle tiquetes al personal del Congreso, a los representantes y senadores; también a los invitados. ¡A todos! A los secretarios, y hasta a los escoltas. Pero como, según los entendidos, Petro entregó el país arruinado. Si lo entregó arruinado, pues no se gasten lo poco que queda. Inviértanlo, aunque sea en una escuelita, pero no.
Yo me pregunto, ¿qué va a ganar Cali con que ese pisco vaya allá? Lo único que va a ganar es un problema, porque ya los estudiantes de la universidad Santiago de Cali, con justa razón, dicen que no admiten que ese señor se vaya a posicionar en su universidad. Escuché a un estudiante que dijo: “nuestra universidad es para estudio, no para el maltrato.” Y otros reconocen que su universidad no va a ganar nada con que ese sujeto se posesione allá.
Obviamente hay algunos que creen que porque les llegó el obispo se les arregló la suerte. Me gustó la posición de los estudiantes de la Santiago de Cali. Desde esta columna les envío un fuerte aplauso; porque no se dejaron contaminar ‘de pueblecito’. Es que esa es una universidad con prestigio; una universidad donde los estudiantes han pagado sus estudios, porque allá no les están regalando nada, y consideran que su campus no debe ser profanado por un capricho de este pisco; porque no hay razón ni jurídica ni práctica para que se vaya a posesionar allá.
El presidente usurpador iba a ir en un principio al Cauca, y allí le ofrecieron balas. Entonces resolvieron que no; que eso era muy peligroso. Entonces resolvieron que su show se realizaría en Cali, y resulta que en Cali no lo quieren. La prueba es que en Cali él perdió. Entonces lo que va es a retar a los caleños.
Pero también la intentó hacer en un cuartel, pero por fortuna habemus presidente, y Petro ordenó: “mientras yo sea presidente de la República, no lo dejo posesionar en ningún cuartel ni puesto de policía.” ¡Hizo bien! Hasta que el payaso no se posesione no puede darle órdenes a la tropa. Las órdenes las da Petro, y los militares tienen que obedecer, porque hasta que este badulaque no jure que va a incumplir la Constitución, pues el que manda es Gustavo Petro.
¿O será que el usurpador va a hacer dos posesiones, una con civiles y otra con militares? ¿Qué gana este sujeto posesionándose en un cuartel? ¿Qué gana nuestra democracia? ¡No gana nada! Es pura fantochería de ese corroncho. Un costeño que hizo plata de un momento a otro y quiere hacer aspaviento en todas partes. Algo típico de ciertas clases en esa región del país.
Sería bueno que alguien le dijese al usurpador que con la modestia se gana más que con la imprudencia. ¿Pero quién convence a este fantoche de eso? Es que hay que verlo exhibiendo su reloj, y sus zapatos sin medias, y sus pantalones pegados. Todo un maniquí, pero de los más ordinarios. Hay quienes, por ofenderlo, le dicen dizque filipichín. Pero decirle filipichín a ese vagazo, es una flor. Filipichín es una persona que está siempre muy bien arreglada, alguien bien vestido; alguien que tienen cierta condición o clase social; pero el usurpador no es más que un badulaque del que ni siquiera sabemos cómo hizo su fortuna. Lo único que sabemos es lo que muchos aseguran: que tumbó a varios delincuentes. Tumbó hasta DMG. Es un estafador de estafadores. Embaucador de narcotraficantes; a todo el bajo mundo le sacó tajada y se llenó de plata.
Tan llenito está de plata el usurpador que, según las malas lenguas, la casita que tiene en Miami le costó en su época 3 millones y piquito, de dólares obviamente. ¿Y de dónde sacó esa plata? Pues de estafar a estafadores. Según quienes tienen el disgusto de conocerlo, el tipo se mofa de aquel adagio que dice que ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón. Lo que deduzco es que se tiene que ser más delincuente que el delincuente para poderle quitarle la plata al delincuente. Y ese será nuestro futuro presidente.
Es que esos millones de dólares que tiene no se hicieron a punta de recoger limosnas, no. Fueron negocios sucios. Si incluso terminó robando a quien robó a los venezolanos. Ahora, como a él le gusta tanto la posesión entre uniformados, lo mejor sería que se posesionara en una cárcel, y así va a estar rodeado de uniformados. De pronto, y si estamos de buenas, se amañan con él y lo dejan de una vez guardado.
Este país es muy de malas. Recuerdo que el 13 de junio de 1953 se dio el golpe de Estado al godo Laureano Gómez Castro, un tipo que odiaba a los liberales; ¡los odiaba!, y estaba a punto de exterminarlos. Él quería acabar con todo lo que fuera liberal. Ese sujeto fue el responsable de la violencia en Colombia después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Los curas lo adoraban porque era godo, como ellos; y este señor manejaba el país con sangre; se bañaba con sangre; teñía su ropa con sangre. Y el 13 de julio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinillas, harto ya de la matanza de este pueblo, le da un golpe de Estado y lo saca. Lo sacó. Lo exportó. Y el godo terminó en Madrid, obviamente. Los que estábamos vivos en ese entonces recordamos cómo el país entero estaba de fiesta. La gente gritaba, aplaudía, pitaban, cantaban. Todos estábamos felices, porque nos habíamos quitado de encima a ese asesino.
Cualquiera que esté vivo hoy y que haya vivido en esa época podrá dar fe del júbilo del país cuando Rojas Pinilla sacó a Laureano Gómez. Y el tipo corrió para España, donde gobernaba otro godo del corte de él: Francisco Franco, dictador de España. Semejante asesino, que mató miles y miles de personas de izquierda; que permitió que se ensayaran armas en su país; ese era el presidente de España de aquella época, y obviamente se entendía a la perfección con Laureano Gómez, porque eran del mismo estilo: rezanderos hasta la médula. Porque el que reza mucho es porque debe mucho, y el que no reza es porque nada debe.
Laureano debía mucho y rezaba mucho. Y obviamente Francisco Franco también. Franco entregó España a los curas, y su dictadura fue como de 40 años, de puro oprobio. Se prohibió hasta el cine. Estableció la censura. Aquí, por fortuna para nosotros, vino Rojas Pinilla y nos quitó ese sambenito de encima. Yo recuerdo que nosotros estábamos niños, íbamos en el carro de mi papá, y por toda la calle veíamos a la gente pitar, y votar flores, y hasta se compartían el aguardiente de carro a carro.
Semejante felicidad porque nos habíamos quitado de encima a el monstruo. Y pasan los años, y pasa el tiempo; el país por primera vez tiene un gobierno decente, de izquierda, el de Gustavo Petro. Y al salir, Petro cumple su palabra de entrega del poder. Y ahora viene este payaso y nos ofrece los tres descendientes de Laureano Gómez. Uno, hijo de su hermano; otro, sobrino, y el otro bisnieto. Cambiamos después de 60 años a un godo por tres ultra godos. ¿Será de malas este país? Ahora, por falta de uno, tenemos que soportar a tres.
¿Será que no aparece otro Rojas Pinilla para que nos haga el favor de quitarnos de encima a este fantoche y a sus tres Gómez? Porque en aquella oportunidad, recuerdo, que cuando Rojas sube al poder la guerrilla en los llanos estaba bastante fuerte. Los llaneros estaban bravos, y fue general Duarte Blum quien se fue hasta los llanos, se entrevistó con los guerrilleros liberales y ellos se entregaron, y entregaron las armas. Una entrega pacífica. Recuerdo que publicaron fotografías de una fila larguísima de guerrilleros entregándoles las armas al general Duarte Blum. Ojalá volviera Gustavo Rojas Pinilla y nos quitara todos estos males, y de paso que nos quite a los elenos, y que haya un poquito de paz. Porque este sujeto que viene ahoritica, después del 7 agosto, ese sí que es un mal augurio. Ese sujeto ya nos está mostrando qué clase de individuo es. Cuando miramos los nombramientos que ha hecho, cuando vemos que la hija de uno de los asesores de Pablo Escobar Gaviria va a ser ministra, nos damos cuenta de la desgracia que se avecina. Porque el papá de la señora Paola Holguín fue testaferro de Escobar.
¿Nos les parece que este país es un chiste? Este país no alcanza a ser una ópera, es que no llega ni a opereta. Acá hay circo para todo: tiene animales y hartos. Si uno ve quiénes votaron por el usurpador, razón tienen de considerarse una manada. Son, efectivamente, unos seres irracionales.
Y miren con calma a los demás. Miren a quién puso como ministra de Salud, el de Hacienda, el de Defensa, y miren con calma, con cuidado. Creo que bueno no hay nada. Son los mismos con los peores. El cambio fue el gobierno de Gustavo Petro, que entregó la economía saneada, y que reconstruyó el país, algo que han querido negar. Qué tristeza tanto esfuerzo del país y destruir todo por la llegada de un animal a la presidencia. Gracias, Gustavo Petro.
Coletilla por Deisdre Constanza. De la Constitución al cuartel.Hace apenas unos días se hablaba de respetar la Constitución. Hoy, el discurso parece haber cambiado. Resulta paradójico que quien invoca la defensa del orden constitucional plantee ahora trasladar, en la práctica, el centro de poder político fuera de Bogotá, proponiendo que Barranquilla sea la capital y que la posesión presidencial se realice en una guarnición militar. La Constitución Política no deja esos asuntos en capricho de ningún gobernante. Bogotá es el Distrito Capital de la República y la transmisión de mando presidencial tiene un profundo significado institucional; el presidente hace su juramento ante el Congreso de la República, representante de la soberanía popular. No es un simple protocolo, es un símbolo de poder al orden constitucional y al principio de separación de poderes. Cuando se pretende reemplazar el recinto democrático por un escenario militar, el mensaje es más peligroso. Las Fuerzas Militares están llamadas a proteger la Constitución, no a convertirse en el escenario de legitimación del poder político. Y la pregunta inevitable ¿Cuánto le costará al país mover toda la logística, los esquemas de seguridad y la infraestructura? ¿Dónde quedó la austeridad que tanto pregonaba? como dice el refrán: Abra bien los ojos, “por el desayuno se conoce el almuerzo.”
*
Nota original publicada en: SoNoticias
y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del
periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado
derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a
nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las
reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).





