Por: Germán Navas Talero
En la imagen: Germán Navas Talero / Jurisconsulto - excongresista colombiano
Editor: Francisco Cristancho R.
Da tristeza que este país haya votado en la forma en que lo hizo
Cuando uno mira los resultados electorales de este domingo y ve que el pueblo colombiano vota porque sí, porque le ofrecen algo, porque le dan plata, o porque le dan tejas, y nadie vota por ideales, se llena de tristeza.
Y vimos por noticieros la cantidad de gente a la que han capturado entregando plata; gente que llevaba tranquilamente100, 200, y hasta 300 millones en el bolsillo, ¿qué piensa uno? Cuando uno mira que hay un candidato que representa a los ricos y otro candidato que representa al pueblo, y la gente -ese pueblo- vota por el que representa a los ricos, piensa muchas cosas sobre el origen y el destino de esos dineros.
Es triste, muy triste, de verdad. Colombia da tristeza. Cuando uno ve que, existiendo gente de las calidades del doctor Iván Cepeda, y la gente prefiere votar por ese pelagatos o matagatos, lo único que queda es una profunda vergüenza. ¡Es que tenían más opciones! Pero votar por la persona de quien se ha dicho todo lo que se ha dicho -sin que sean calumnias-, demostrando lo que ha hecho, a la gente a quien defendió, a la gente a quien le tumbó sus dólares, a la gente a quien engañó so pretexto de ser abogado, eso no tienen justificación alguna.
En un país medio decente no ocurre esto. Claro que nosotros hoy nos estamos pareciendo mucho a los Estados Unidos. Donald Trump tiene 34 condenas encima por picardías y delitos, y por él votaron muchos gringos. Aquí les muestran todo lo que ha hecho el tal De La Espriella, como precisamente lo ha denunciado el periodista Gonzalo Guillén, a propósito de los negocios que ha llevado a este individuo, pero eso parece que los tiene sin cuidado. Para esa gente vale más el concepto de cualquier chiflamicas que el de una persona íntegra y seria, como Guillén, o como el del mismo Daniel Coronell, quien ha probado y publicado los oscuros nexos del matagatos con el también delincuente Alex Saab.
Entonces, cuando uno mira el resultado electoral y luego los informes de las capturas de la gente que lleva millones y millones en efectivo, se pregunta: ¿será que los van a llevar como propinas por comprar paletas? ¿serán que son para entrar al cine? Es que ve uno, por noticias, a un tipo en una moto con 300 millones en un maletín, ¿será que los lleva para comprar pan de yucas? No nos crean pendejos, ¡todo eso es para comprar votos!
Y ahí en televisión nos mostraron a muchas personas que estaban recibiendo dinerito. Ahí las mostraron. Pero este es el país que nos tocó. ¿Hasta cuándo tendremos que soportar un país sin principios? Un país donde la gente no le gusta nada más que el dinero, porque no le gusta nada más. Y, a parte de eso, el dinero fácil, que es peor. Eso es el colmo. En cualquier país decente no se vota por un sujeto con todos los antecedentes que la gente conoce del señor De La Espriella. Habría que ver cuántos miles de millones se repartieron este domingo entre los electores para obtener esos millones de votos que tuvo el pelagatos.
Colombianos, a uno comienza a darle tristeza este país. Este país no quiere mejorar. Este país quiere de lo mismo que le han dado durante 200 años, los mismos que han manejado el país a base de trapisondas, lo seguirán manejando, mientras los colombianos sigan votando por gentes como ese pelagatos.
Ahora, esperemos a ver qué más dice la gente esta semana. Qué opinarán de esto. Qué propuestas habrá. Lo que sí es cierto es que habrá una segunda vuelta y, lógicamente, personas como yo, votaremos por Iván Cepeda. Porque creemos en Iván Cepeda. Porque sabemos qué clase de persona es él. Sabemos que es un hombre honrado, que ha sido víctima de la violencia. A su padre lo asesinaron las extremas derechas, muy seguramente algunos de esas mismas derechas que el domingo pasado votaron por el tal De La Espriella; porque a Manuel Cepeda lo asesinaron simplemente por pensar, por pensar diferente a los mafiosos que han manejado por décadas este platanal.
Pero eso es lo que parece que le gusta a este país. Les gusta la gente de gatillo fácil; gente de chanchullos, de peculados. ¡Eso es lo que les gusta! No entiendo cómo una persona de antecedentes limpios, como el doctor Iván Cepeda, deba disputarse algo con un tipejo tan bajo como el tal Abelardo. Conozco al doctor Iván Cepeda, conocí a su señor padre y a su señora madre. Sé de la clase de familia decente de la cual proviene. Sé cómo fue víctima de la violencia, cómo ha sido perseguido y cómo ha sido maltratado.
Este es el momento para darle la posibilidad a Iván de que nos demuestre qué es lo que sabe hacer. Él sabe de economía, sabe filosofía. ¡Es un hombre de paz! Pero parece que a los colombianos no les gustan la paz. Eso lo vivimos hace un tiempo, cuando pusieron a este país a votar o por la paz o por más guerra, e inexplicablemente y contra todos los pronósticos, ganó la guerra.
Los que están votando por el señor De La Espriella están votando por la guerra, por la trampa, por los chanchullos, por la mafia, por la corrupción, y por todo lo negativo que hoy nos ofrece este caballerito, este matagatos, este dandi de pueblo venido a más.
Un tipo que se jacta de haber hecho ‘despegar’ gaticos con voladores atados a sus patitas no es nada más que un criminal; un sádico; un matón. Y 10 millones de colombianos votaron por eso. Votaron por alguien que se entretiene maltratando, matando, violando derechos. Eso es por lo que votaron.
Coletilla por Deisdre Constanza. Resulta difícil comprender la contradicción de un país como Colombia, donde millones de personas que viven las consecuencias de la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades terminan respaldando un proyecto político favoreciendo a las élites económicas. Llama la atención que quienes más necesitan educación, empleo digno, salud y protección social voten por propuestas que poco responden a esas necesidades. Y si ese el proyecto de La Espriella llega al poder, también está en juego la riqueza natural de Colombia. Nuestra biodiversidad, una de las más grandes del planeta, podría quedar sometida a intereses económicos que privilegian la explotación sobre la conservación. Los pobres perderían oportunidades, y el país arriesgaría un patrimonio natural que pertenece a las generaciones presentes y futuras. La coherencia también es una forma de votar. Porque cuando se vota contra los propios intereses, no solo se compromete el bienestar de quienes menos tienen. Se compromete también el futuro de una nación. Que cada uno vote en libertad, pero también con memoria y conciencia.
Adenda del editor: Mucha gente ha criticado la posición de Gustavo Petro por atreverse a denunciar las oscuridades y vacíos del mecanismo electoral del país. En las anteriores elecciones al Congreso, se advirtió que el preconteo no era del todo confiable, y fue hasta la conclusión del proceso que se logró develar un sinnúmero de irregularidades que, al ser descubiertas, otorgaron más curules a quienes misteriosamente se las habían ‘bajado’. El domingo, una vez más, Petro cuestionó el sistema, y advirtió irregularidades con más de 800.000 registros. Amanecerá y veremos. La verdad, es que no es mucha la confianza que se le puede brindar al elector cuando los vigilantes del proceso electoral son la Procuraduría y la Registraduría. Eso lo único que produce son carcajadas.





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