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| En la imagen: Germán Navas Talero / Jurisconsulto - Excongresista |
Por: Germán Navas Talero
Editor: Francisco Cristancho R.
Cepeda tiene buenas intenciones, es un hombre sensato, es un hombre que no lo hemos visto nunca fallarle a la opinión pública.
Entre esa inmensa cantidad de personas me encontré al expresidente Ernesto Samper Pizano, quien aprovechó para mofarse de este columnista. Como siempre, él, una persona muy lúcida, hizo una intervención no muy larga, pero sí muy precisa. En ella, lanzó una crítica de lo que están haciendo los directivos de la colectividad con el partido Liberal. Una radiografía de lo que allí está ocurriendo.
Sostuvo allí el expresidente Samper que “hay que volver a ser liberales, pero liberales de verdad”. Eso fue, ni más ni menos, un vainazo para los gaviristas, porque ahí él dio a entender que hay personas que han desvirtuado la razón de ser del partido Liberal. Por lo menos así lo entendí yo; y aun cuando no soy liberal, sí tengo que decir que lo que César Gaviria ha hecho es tirarse ese partido. En eso coincido plenamente con el doctor Samper. Y si Samper no lo dijo así, así lo entendí yo.
En ese cierre había toda clase de gente, y obviamente no faltaron los lagartos de siempre: esos que van a pelechar, esos que solo van a ver qué encuentran y qué lagartean; porque esos no son políticos practicantes, son solo oportunistas.
Ahí también vi a una delegación del partido Verde, -aun cuando sabemos que los menos izquierdistas de este país son ellos-, puesto que vimos lo que hicieron en este gobierno y en todos los demás. Donde usted vea a un verde es porque está buscando chamba. Eso es lo que nos vienen demostrando gobierno tras gobierno. De hecho, ahí hablaron como tres verdes de esos.
Me pregunté entonces… ¿Será que estos se van a quedar verdes toda la vida, o algún día van a madurar políticamente? Porque, si ustedes se fijan, los verdes brincan. Ellos parecen unas ranitas –verdes, además- que se la pasan brincando de un partido a otro. Ejemplo de ello una reconocida señora de esas, que, por brincar tanto, miren hoy dónde está. Y así son la mayoría.
Ahí en la plaza estaban los amayas, los dos verdes: uno, que es gobernador, y el otro senador, o algo así. Ojalá esos verdes no se le metan al gobierno de Iván Cepeda, porque Cepeda tiene buenas intenciones, es un hombre sensato, es un hombre que no lo hemos visto nunca fallarle a la opinión pública. Los que hemos trabajado con Iván sabemos qué valores tiene este futuro presidente de la República.
Pero cuando uno ve tanto verde metido ahí, se sorprende. Los verdes son buenos cuando están escondidos entre el pasto, como las ranas verdes, las que el pasto no las deja ver. Espero que nuestro partido, que es el de nuestro candidato Iván Cepeda, no se nos vaya a verdear, sino que sigamos en la izquierda, donde hemos estado siempre, y donde vamos a seguir. Porque, en el caso de quien esto escribe, ha sido siempre de izquierda, y no se va a cambiar ni por un puesto ni por lo que sea.
De cualquier forma, fue muy buena la concentración del viernes. Mis reconocimientos y mi apoyo sin condiciones ni ambición alguna.
-Cambiando de tema, como dicen los chismosos- Los gringos siguen tratando de meterse en todas partes. Por ahí escuché recientemente a un pizco de esos diciendo que si gana la izquierda en Colombia ellos no van a reconocer ese triunfo. ¿Cuándo estos gringos dejarán de hacer daño? Esos gringos no hacen sino armar problema en todas partes. Ya estarán viendo a quién le mandan una nueva bomba atómica, porque eso es lo que ellos saben hacer: ocasionar tragedias como la que ocasionaron en Hiroshima y Nagasaki, y toda clase de genocidios en el mundo.
En estos días tuve la oportunidad de salir de Colombia, y fui a un proyecto de país -negado quizás en primer debate-. Estuve en su capital, Paramaribo, y tuve oportunidad de ver lo que es la China, lo que es el Japón, y lo que es aquel pronorteamericano y, definitivamente, me sorprendieron los chinos. Ellos son realmente admirables. Póngalos a hacer lo que ustedes quieran y lo hacen. El japonés, póngalo a organizar cosas, y lo organiza. Por el contrario, hay otras culturas, como la gringa, que lo único que parecen pensar es cómo quebrar bancos y hacer el mal a alguien. La peor desgracia de Colombia es estar cerca de los Estados Unidos. Entre más lejos estamos de ellos, mejor vamos a estar en un futuro. Por lo menos así pensamos los que queremos que Colombia sea un país libre. Que no sea un títere más del imperialismo norteamericano.
Muy triste, por ejemplo, lo que ha pasado con Venezuela. Ese país se volvió un botín de los gringos. Ya uno no sabe quién gobierna allá, si gobierna el señor Trampas o si gobierna la tal Delcy Rodríguez, porque a ese país lo desbarataron. Los gringos acabaron con ese país; acabaron con su economía. Pobre Venezuela, se le están robando su petróleo, sus riquezas y todo. ¿Qué otros males querrán hacer los gringos ahora? ¿A qué país pensarán invadir? ¿A quién pensarán bombardear? ¿A qué región mandarán ahora sus bombitas, esas que tienen por ahí guardadas?
Es curioso escuchar las declaraciones de Trampas y las del presidente de Irán. ¡Son tan distintas! Trump dice una cosa hoy, mañana otra y pasado mañana termina haciendo otra muy distinta. Amenaza todos los días y, en realidad, no hace un carajo. Ya ni siquiera se puede mantener de pie. Son tantas las estupideces que dice y que no le caben en la cabeza que quizás su cuerpo ya no la soporta. En cambio, mira uno al gobernante de Irán, y qué precisión cuando habla. Qué concreción cuando va a hacer cargos, y la manera como tiene a su país. Es que lo ha sacado adelante. Lo ha repuesto de todas las vagabunderías que los gringos han querido hacerle, porque a ese país los gringos sí que le han hecho toda clase de males: Le han impuesto sanciones absurdas y todo lo que ustedes quieran imaginar. Todo se lo han hecho a ese país, y ahí está. Es un país firme. Y después de que el Trampas dijo que los había acabado, resulta que en tres meses se repusieron de todos los daños que dijo Donald Trump que les había hecho. Repusieron sus misiles, repusieron todo, y hoy están a la vanguardia en esa parte del mundo.
Esos son países que hay que admirar. A los gringos sí que nos los envuelvan, los empaquen, y se queden todos por allá arriba. Y por favor, señores, cuando se refieran a los gringos no digan que son americanos, porque ustedes aquí en Colombia también son americanos; ellos serán norteamericanos, más no son los dueños de América. Porque da risa cuando escucha que le dicen a uno de esos “un americano”. Resulta que yo soy americano y seguramente quien me está leyendo en estos momentos también es americano. Ellos son norteamericanos, precisémoslo siempre, porque no vamos a permitir regalarles nuestra cuota de América a esos gringos.
Olvidaba decirles que, de mi encuentro con el expresidente Samper Pizano quedó una fotografía, la cual quise incluir. Fotografía que nos tomamos con él y con Deisdre Constanza, nuestra coletillera. El expresidente Ernesto Samper ha tenido la gentileza de ser colaborador ocasional de esta columna y asiduo lector. Este viernes nos acogió con la simpatía de siempre, pues nos tomó el pelo un rato, y de ese encuentro quedó esta fotografía, la cual da cuenta de las buenas relaciones que hay entre el doctor Samper y este servidor.
¡Hasta la próxima!
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Nota original publicada en: SoNoticias
y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del
periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado
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