LA VITRINA DE LA CONVERSA

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martes, enero 27, 2026

Poder, violencia y silencio: La realidad global que padecen las mujeres *

 

Por: Andrea B. Romero

La mujer asesinada a tiros por un agente federal de inmigración en la ciudad estadounidense de Minneapolis ha sido identificada como Renee Nicole Good, una madre de tres hijos de 37 años que acababa de mudarse a la ciudad. https://www.bbc.com/news/articles/c1jepdjy256o 

La comunidad educativa del norte del Cauca está de luto tras el fallecimiento de Lucely Villegas Ipia, reconocida profesora indígena, quien murió luego de resultar gravemente herida en un hecho de fleteo ocurrido en Santander de Quilichao. https://proclamadelpacifico.com/tristeza-por-muerte-de-docente-tras-fleteo-en-quilichao/ 

El dolor es inmenso y la indignación desborda el cuerpo, pero los escribo con nombre de mujeres: Lucely y Renee. Y me niego a que se disuelvan en el anonimato de las estadísticas. 

Soy una mujer que escribe con las manos temblorosas, no de miedo, sino de una rabia fría y lúcida. Una rabia que nace de leer, en un mismo día, dos historias sepultadas en la inmensa cantidad de información de dos países distintos, dos mundos que se creen distantes. En Minneapolis, Renee Good, una activista que documentaba los excesos del ICE, es hallada muerta. En el norte del Cauca, Lucely Villegas Ipia, una maestra que sembraba conocimiento en tierra fértil es arrancada de la vida por asaltantes. Dos mujeres. Dos luchadoras. Dos muertes que, lejos de ser casualidades aisladas, son las puntas de un mismo iceberg de horror que está hundiendo a nuestra humanidad.

Renee y Lucely no se conocieron, pero compartieron una enemiga común: la naturalización de la violencia como herramienta. La violencia del estado que, a través de agencias como el ICE ejerce un poder brutal y deshumanizante y que ahora parece ensañarse con quienes alzan la voz para denunciarlo. La violencia del crimen común, que en territorios como el Cauca ve en una profesora, no a un pilar de la comunidad, sino a un “blanco fácil”, en un cálculo macabro de poder territorial. Ambas violencias, la legal y la ilegal, beben de la misma fuente envenenada: la creencia de que el cuerpo del otro, especialmente si es mujer, si es pobre, si es indígena, si es migrante; es un territorio conquistable, desechable o silenciable.

Al conectar estos puntos en el mapa global, el patrón es aterrador. No es coincidencia, por el contrario; es el síntoma de un mundo donde el machismo no es solo un problema de relaciones interpersonales, sino la columna vertebral de un sistema de poder. El mismo desprecio por la vida que permite a un agente del ICE abusar de su autoridad o a un ejército lanzar bombas sobre escuelas en Gaza, es el que alimenta la decisión de un hombre de asesinar a su pareja, de reclutar a una niña para la guerra o de silenciar a una líder social. Es la lógica perversa que convierte la fuerza física, económica y militar, en el argumento supremo y la empatía en una debilidad.

Señalo con el dedo, consciente de que me acusarán de politizar el dolor; pero no puedo callar el hecho de que esta epidemia de violencia encuentra un caldo de cultivo fértil en aquellas ideologías que priorizan la riqueza individual, la acumulación desmedida y la libertad sin responsabilidad social. En ese espectro político que llamamos derecha, en donde el mercado se erige como dios único; la vida humana y, sobre todo, la vida de las mujeres, suelen reducirse a una ecuación de costo-beneficio. Allí, la defensa a ultranza de la propiedad y el orden suele justificar la violencia para mantenerlos, cerrando los ojos ante los abusos que esa “defensa” genera.

Y sí, en ese lado del espectro ideológico hay mujeres. Mujeres que han ascendido en estructuras pensadas por y para el poder patriarcal. Mujeres que, en su búsqueda de éxito, riqueza o prestigio, aprenden a guardar un silencio cómodo. Un silencio que es también una forma de violencia. Miran para otro lado cuando se denuncian tropelías, porque el precio de romper filas es muy alto en un mundo que premia la lealtad al sistema por encima de la lealtad al género. Son víctimas que a veces se convierten, por inercia y miedo, en cómplices de un fascismo que, aunque las use como bandera ornamental, nunca las verá como verdaderas iguales.

Renee y Lucely nos gritan desde su silencio forzado. Su sangre, pero, sobre todo, sus vidas se rebelan contra la normalización del horror. Nos recuerdan que cada vez que aceptamos un abuso menor, cada vez que justificamos el exceso en nombre de la seguridad o el progreso, cada vez que una mujer en una posición de poder calla ante la injusticia que no la toca directamente, estamos nutriendo la misma sombra que las mató.

El desafío no es solo llorarlas, el verdadero reto es reconocer que la batalla contra la violencia que las segó es la misma batalla contra un sistema económico que depreda, una política que oprime y una cultura que desprecia lo femenino. Es entender que nuestra liberación como mujeres está atada a la liberación de todos aquellos cuerpos considerados desechables por la maquinaria del poder. Hasta que no desmantelemos colectivamente la idea de que la fuerza es poder y que la vida es negociable, seguiremos escribiendo columnas sobre mujeres asesinadas cuyo único pecado fue existir, resistir o enseñar en un mundo que ha olvidado cómo ser humano.

El dolor es inmenso y la indignación desborda el cuerpo, pero los escribo con nombre de mujeres: Lucely y Renee. Y me niego a que se disuelvan en el anonimato de las estadísticas. Su memoria es ahora nuestra brújula en esta oscuridad que nos cobija a todas.


martes, enero 20, 2026

Cretinos gobernando *

Por: Germán Navas Talero

Editora: Deisdre Constanza Vargas Sanabria


EE.UU. actúa como matón de barrio con los países pequeños, pero cuando Rusia y China exigen sus derechos sobre el petróleo venezolano que financiaron, retrocede. El "trampas" imperial no se atreve a desafiar a quienes pueden responder con igual fuerza. 

Hay gente que cree que los cretinos son los oriundos de Creta. Hay que explicarles que no. Que los oriundos de Creta son los cretenses. Cretinos son ciertos individuos que gobiernan el mundo. Un ejemplo, así para no molestar, un cretino, entendido en el sentido del mal uso de una inteligencia negativa, es el presidente de los Estados Unidos. Es el cretino más grande que usted pueda imaginarse.

Pero es el que manda en Gringolandia. Obviamente, la mentalidad del gringo es bastante deslucida. La cultura del gringo no es como la cultura de un francés o un alemán. El gringo sabe manejar un carro, sabe cambiar dólares y meter coca entre las narices. Eso es lo que saben los gringos. Pero cuando uno tiene la oportunidad de estar allá y se da cuenta de lo poco, de lo poco, de lo poco intelectuales que son.

Es cierto que han tenido unos dos, tres o cuatro que vale la pena destacar. Pero los demás, olvídese señor. Por eso les insisto, si quieren educarse, vuelvan a Europa. Allá está la cuna de la educación. Si quieren maleducarse, vayan y vivan como bien todos arrimados allá en los Estados Unidos. Un poco de colombianos desarrapados que se van a los Estados Unidos a que los maltraten y los escupan.

Todos los días critican la violencia en los Banana Banana República, como dicen los gringos para referirse a nosotros. ¿Qué dicen ustedes de esa democrática colonia? Porque eso fue una colonia de los ingleses. Que hoy en día mata sin contemplaciones a la gente de la calle.

Raptan a esa ciudadana que iba en su carro y se dirige en buen tono, a un enarme de esos, un asesino (ICE) uniformado gringo, y la mataron. La mataron de dos balazos y listo. Pero lo más infame es que las protestas fueron del común de la gente, pero el resto de la gente le dio lo mismo, un muerto más. Y antier mataron a otro mexicano en igualdad de condiciones. Le pusieron la rodilla en el cuello y lo estrangularon. Y a otra señora la arrasaron, y eso se lo vimos en televisión, por el piso uno de esos guardias. Esa es la cultura gringa. Ellos enseñan a matar, enseñan a estafar, pero nunca enseñan a respetar.

Los derechos humanos se desconocen en los Estados Unidos. Allá eso no se usa. Allá es la ley del más fuerte. Pónganse a revisar la prensa. ¿A cuánta gente han matado en lo que va corrido de este año esa policía de inmigración (ICE)?  Miren a ver a cuántos han matado. Si hubiera sido un muertico nuestro, uy, el escándalo.

Que Petro es un asesino. Pero como los muertos dos de ellos por gente de allá, nadie dice nada. Les parece tremendo lo que pasa en Irán, donde se agarran la policía y los manifestantes, pero las manifestaciones en los Estados Unidos, donde maltratan al ciudadano. Ahí vimos una toma que hace de una señora que se le atraviesa a un asesino de esos, disfrazado de policía allá. Y por ese hecho la botan al suelo y la cogen a patadas. Eso es, eso es. Si usted quiere que lo cojan a patadas, que le ofendan su dignidad, que le quiten sus cosas, vaya a los Estados Unidos.

Pero otra cosa, para quienes ejercen el periodismo. En los Estados Unidos, libertad de prensa no hay. Se ha llegado en los últimos días al extremo de que han llegado a las oficinas de los periodistas, les han robado los computadores para extraer la información que ellos tienen.

Y el argumento es que hay muchos periodistas que en esa información tienen secretos que afectan a la seguridad nacional. Eso que llaman ellos seguridad nacional. Nunca pude saber qué era la seguridad nacional. Porque la seguridad nacional es soportar a un presidente como ese que tienen. Y entonces van a las oficinas de los periodistas les quitan los computadores, les quitan las USB, todo para averiguar qué grabó, a quién le grabó y esa información de ese tipo. Porque según ellos, según el país de la libertad de prensa, no se pueden publicar informaciones que puedan afectar la seguridad nacional.

De manera, que, si usted como periodista se entera que el presidente de la República tiene una mosaica en otro país, eso no lo puede contar, porque eso afecta a la seguridad nacional. Porque eso indica que si tiene su mosaica en otra parte tendrá que ir a verla y cuando tenga que ir a verla tendrá que desplazarse en el avión 001. Eso no lo puede saber nadie porque es seguridad nacional.

Son unos ridículos. Cuando yo vi esa información quedé aterrado. ¿Hasta dónde ese país llegó? ¿Hasta dónde lo que llamaban democracia se acabó? Si usted quiere conocer la democracia vaya a un país comunista.

En serio, no es mentira. Yo he estado en los dos regímenes, y les quiero contar la atención que he recibido cuando he ido a los regímenes comunistas, han sido muy amables, muy atentos con uno, nadie me ha maltratado ni me han requisado en la calle, nada, nada, nada. Usted presenta su visa, entra y listo.

Mientras no cometa ninguna contravención nadie lo molesta, nadie le está averiguando a usted si va a comer o no. En cambio, en los Estados Unidos desde que usted llega ya le están averiguando donde va a vivir, qué va a hacer, cuanta plata trae, a mí nunca me preguntaron.  En países que en la época del comunismo duro nunca me lo preguntaron. Pasé con mi progenitor al antiguo Berlín comunista, a la Alemania oriental, pasamos, fuimos, hicimos compras, nadie nos molestó.

Había que hacer un chequeo en la frontera, nos dieron un permiso, ¿cuántos días van a estar? Dijimos tres días, no más preguntas, no más. Señores, feliz día. Cuando regresamos, ¿cuál fue su visita? Señores, no nos molestaron para nada, mi papá aterrado, se ha visto el trato que le dieron y esto dice que es un régimen comunista porque él había tenido aquí a los Estados Unidos y ha tenido que sacar visa.

Nosotros nada, llegamos allá al check point ¿qué van a hacer? No, queremos conocer aquí, ¿cuántos días están listos? Pasaportes y entramos y salimos, pero nadie nos maltrató, ni nos ofendió, ni nos dijo capitalistas, nada de eso, nada de lo que a usted le dicen cuando intenta cruzar la frontera de la antidemocrática de Estados Unidos. Señor, si usted tiene respeto por su patriotismo, por su patria, por su familia, no vaya a esa tortura que llaman Estados Unidos.

Yo admiro mucho al presidente Petro, lo aprecio, lo admiro fui su elector, fui su compañero de banca en el Congreso, pero sí lo creo muy ingenuo cuando se atreve a ir a encontrarse con el tramposo, perdón, el Trump allá en Estados Unidos. Ese inescrupuloso no tiene ningún empacho de si está Gustavo Petro en los Estados Unidos hacerlo capturar. Él no tiene respeto por los derechos humanos, ni el derecho internacional, ese sujeto no sabe qué es el derecho internacional. Lo demostró cuando hizo lo que hizo en Venezuela.

Me pareció fabulosa la jugada que hace ahoritica Rusia y China cuando le dicen, señores, ese petróleo que ustedes tienen ahí es nuestro, nosotros compramos esos derechos de explotación. China y Rusia habían hecho un acuerdo con el gobierno venezolano para la explotación de unos pozos con plata que había invertido Rusia y que había invertido la China y como los gringos quieren coger todo le dijeron un momentico. Eso sí no lo cogen porque eso no es de ustedes, eso es de nosotros, los chinos, y eso es de nosotros, los rusos.

Nosotros pagamos derechos por eso. Aquí están los contratos, quiten las manos de ahí que ese petróleo es nuestro. Y así se la hicieron y le tocó al señor Trump que es alzado con todo el mundo achicarse junto a los grandes y los barcos rusos llegaron hasta puerto y los chinos y sacaron el petróleo y se fueron, en las narices de los gringos, porque ellos son valientes con el pequeño al grande le tienen miedo, le tienen pánico.

Ellos no se atreven a hacerle una pilatuna a Rusia porque Rusia el día que coja un cohetico que se inventaron. Oiga hablando de inventos raros, impresionante, ese cañón de láser que acaban de fabricar los chinos, es un cañón que no dispara balas, dispara un rayo láser, un rayo láser que lógicamente va a la velocidad de la luz, o sea que si están chequeando para un avión extraño, basta simplemente oprimir el botón y el rayo láser llegará en lo que gasta un rayo de luz y llegará de un sitio a otro, es decir será indefectible para tumbarles todos los aviones que los gringuitos quieran si intentan asomarse por el lado de la China.

A la vuelta de 15 años el mundo estará manejado por los chinos y los prefiero a los gringos.

Bueno hasta la próxima.

Coletilla por Deisdre Constanza. La entrega de la medalla de paz a Donald Trump por parte de María Corina Machado constituye una ofensa abierta al sentido mismo de los galardones de paz. La señora Machado, que se presenta como defensora de la democracia y la ética pública, incurre así en una contradicción profunda, al entregar la medalla del nobel al presidente norteamericano. Este hecho no eleva el debate sobre la paz, ni cuestiona el uso político de los reconocimientos; por el contrario, lo constituye como una banalización. La paz no se decreta, ni se regala, se constituye con coherencia, responsabilidad y respeto por las instituciones que la representa. Este acto no dignifica a Trump ni fortalece ninguna causa democrática. Lo que deja es una herida simbólica en los galardones de paz y un precedente peligroso. Cuando el reconocimiento se entrega por conveniencia, la paz pierde su valor moral y se convierte en un simple trofeo político. La paz no se improvisa ni se regala por complacencia, es degradarla. Las reacciones oficiales y de opinión en Noruega han sido de crítica, incredulidad y rechazo. Recordando que el galardón no puede ser transferido ni compartido una vez otorgado por el Comité Nobel de Oslo. María Corina no defendió la paz, la convirtió en un obsequio para el ego de Trump.


* Esta columna fue publicada originalmente en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.