LA VITRINA DE LA CONVERSA

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sábado, agosto 22, 2026

Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular (Parte final)

 

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Agosto/ 2026, Puerto Resistencia, Cali.

La solidaridad popular es el antídoto contra la distribución desigual de la muerte. Cuando una comunidad se organiza para rescatar a todos, sin preguntar, está diciendo: la vida no se negocia.

III. Lo que enseñan los terremotos: cuando cae el concreto y permanecen las relaciones.

Los grandes terremotos latinoamericanos muestran una constante: cuando el Estado se muestra insuficiente, lento o desbordado, las comunidades activan formas propias de organización.

México enseñó que una ciudadanía organizada puede convertirse en fuerza de rescate, coordinación y reconstrucción. El Eje Cafetero colombiano mostró que la reconstrucción requiere mucho más que recursos materiales: necesita tejido social sostenido en el tiempo. Venezuela recordó el costo humano que produce la erosión de las capacidades institucionales cuando la población debe asumir por sí misma tareas de supervivencia.

La enseñanza común es más profunda que cada caso particular. Los terremotos funcionan como experimentos extremos sobre la estructura real de una sociedad. Cuando los edificios caen, permanecen las relaciones. Cuando las oficinas colapsan, aparecen las redes. Cuando falla la administración, sobreviven los vínculos.

Lo que enseñan los terremotos es que la vulnerabilidad no se distribuye igual. Los edificios caen, pero no todos. Los cuerpos mueren, pero no todos. La clase, la raza, el barrio y el acceso a recursos determinan quién vive, quién muere y quién es rescatado primero.

Pero también enseña que existe una respuesta que no está determinada por esas jerarquías. La solidaridad popular es el antídoto contra la distribución desigual de la muerte. Cuando una comunidad se organiza para rescatar a todos, sin preguntar, está diciendo: la vida no se negocia.

Las ciudades suelen medir su fortaleza por sus puentes, hospitales, vías y edificios. El terremoto obliga a medir otra cosa: la infraestructura social del cuidado. Esa infraestructura está hecha de confianza, cooperación, memoria organizativa, reciprocidad y capacidad de acción colectiva. Es menos visible que el cemento, pero mucho más resistente cuando el cemento se rompe.

Cali llega a este terremoto con una ventaja histórica singular: ya había entrenado colectivamente esas capacidades durante el estallido social. La emergencia no comenzó desde cero; comenzó desde una experiencia acumulada.

Esa ventaja no es fortuna. Es el resultado de una historia reciente de organización territorial que no fue destruida por la represión ni desactivada por el tiempo. Permaneció latente, como un músculo entrenado que espera la siguiente contracción. El estallido social no fue un momento aislado. Fue un laboratorio de autonomía. Y los laboratorios dejan equipamiento. No equipamiento material, sino equipamiento subjetivo: capacidad de decisión colectiva, hábito de asamblea, destreza logística, confianza horizontal. Ese equipamiento no aparece en los inventarios del Estado porque no pertenece al Estado. Pertenece al pueblo que aprendió a sobrevivir organizándose.

La diferencia entre una comunidad que reacciona y una comunidad que responde es la memoria organizativa.

IV. El símbolo final: el cuartel y la Madre Tierra

El nuevo gobierno de ultraderecha intenta imponer un relato fundado en el orden, la disciplina, la autoridad vertical y la militarización del territorio. El símbolo es el cuartel. El poder aparece como mando, control y obediencia.

El terremoto introduce otro símbolo completamente distinto: la Madre Tierra.

La Tierra recuerda algo que ningún decreto puede controlar. Nos recuerda que somos vulnerables, interdependientes y habitantes del mismo cuerpo común. Frente al cuartel, que organiza mediante jerarquía, la Tierra organiza mediante relación. Frente a la guerra, el cuidado. Frente al enemigo interno, el vecino que busca al otro entre los escombros.

La Madre Tierra no es un símbolo decorativo. Es una interpelación. Nos dice que nuestra relación con el mundo no es de dominio sino de pertenencia. Que la tierra no es un recurso para explotar sino un cuerpo del que formamos parte. Y que cuando ese cuerpo se sacude, lo que nos sacude a nosotros no es un fenómeno físico, sino una verdad política: no hay soberanía sin cuidado. No hay control que valga cuando la tierra habla. El cuartel puede organizar la represión, pero no puede organizar la vida. Solo el tejido social puede hacer eso.

Desde una mirada profundamente latinoamericana e indígena, la Madre Tierra no es una metáfora romántica. Es una pedagogía política. Nos enseña que la supervivencia depende del tejido, no de la dominación; de los lazos, no de la separación; de la comunidad, no del aislamiento.

El terremoto no solo derrumba edificios; despierta un organismo social. Activa una inteligencia colectiva, una vigilancia mutua, una disposición a cuidar y ser cuidado. Ese organismo permanece después de la emergencia. Queda atento, disponible, organizado. Y esa permanencia es la forma más profunda de la autonomía popular.

V. La ciudad que se salvó antes que el Estado

Lo que ocurrió en Cali no puede reducirse a una reacción solidaria frente a una catástrofe. Fue la manifestación visible de una capacidad histórica construida durante años de organización territorial, protesta, resistencia y cuidado mutuo.

El terremoto derrumbó edificios, pero también derrumbó el relato según el cual la salvación siempre viene desde arriba. Cali no esperó permiso para organizarse. No esperó autorización para cocinar, rescatar, distribuir, cuidar.

Ese es el verdadero terremoto cultural.

La solidaridad ampliada no es caridad. Es una forma de autonomía. Es la afirmación de que un pueblo que ha aprendido a organizarse posee una infraestructura política y moral capaz de sostener la vida incluso cuando las instituciones vacilan.

La Madre Tierra nos recordó que ninguna sociedad se salva únicamente por sus ejércitos, sus decretos o sus edificios. Se salva por la calidad de sus relaciones. Por la fuerza de sus tejidos sociales. Por la profundidad de sus lazos.

Y quizá esa sea la lección más importante que deja Cali para Colombia: un país comienza a transformarse cuando entiende que cuidar al otro no es un acto de compasión, sino la forma más profunda de construir poder colectivo. Cuando toda vida importa, no solo durante el terremoto ni durante la reconstrucción, sino en la lucha cotidiana por un país para todos.

Eso es lo que el terremoto deja en claro: que ningún gobierno, por más militarizado que esté, puede reemplazar el vínculo. Que ninguna ultraderecha, por más símbolos de orden que despliegue, puede clausurar la memoria organizativa de un pueblo. La Madre Tierra no pide permiso para recordarnos que somos cuerpos compartidos, destinos entrelazados, fragilidades comunes. Y los pueblos que han aprendido a cuidarse no olvidan esa lección. La convierten en músculo. La convierten en territorio. La convierten en vida.

La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

jueves, julio 16, 2026

ANÉCDOTA DE PABLO NERUDA CON LAUREANO GOMEZ *


 En consonancia con el resurgimiento político de la Casa Gómez, la más clara evidencia de la llegada de los sectores de ultraderecha colombianos al poder nacional de mano del Abelardismo, La Conversa de Fin de Semana publica esta, muy apropiada anécdota que nos comparte nuestro colaborador, el economista y analista político, Jhon Flórez. ¡Provecho!

A propósito de este feliz cumpleaños de muerto, es famosa la respuesta de Neruda a los ataques que sufrió el poeta por parte de Laureano Gómez desde más de un año antes de su visita a Colombia, por invitación que le hiciera el presidente Alfonso López Pumarejo. Desde el 25 de junio de 1942 comenzó Laureano a atacar y descalificar repetida y periódicamente a Neruda, en forma rastrera, grosera y vulgar, desde las páginas de El Siglo. Por fin, en septiembre de 1943, el poeta visitó Bogotá, Medellín y Cali y ni por su presencia cesaron los ataques del Monstruo; por el contrario, arreciaron con ferocidad. Neruda entonces, en respuesta, dejó escritos para que fueran publicados en El Tiempo, después de su salida de Colombia con dirección a Perú y Chile, los siguientes Tres sonetos Punitivos de Pablo Neruda contra Laureano Gómez.  Sobra decir que los ataques contra el poeta fueron múltiples y permanentes después de su publicación, pero ahora también en El Colombiano. Helos aquí:

SONETOS PUNITIVOS

I

Adiós Laureano nunca laureado.

Sátrapa triste, rey advenedizo.

Adiós emperador de cuarto piso

antes de tiempo y sin cesar pagado.

 

Administras las tumbas del pasado

y, hechizado, aprovechas el hechizo

en el agusanado paraíso

donde llega el soberbio denotado.

 

Allí eres dios sin luz ni primavera.

Allí eres capitán de gusanera,

y en la terrible noche de arcano

 

el cetro de violencia que te espera

caerá podrido como polvo y cera

bajo la jerarquía del gusano

 

II

Caballero del látigo mezquino,

excomulgado por el ser humano,

iracunda piltrafa del camino,

¡oh! pequeño anticristo anticristiano.

 

Como tú, con el látigo en la mano,

tiembla en España Franco el asesino

y en Alemania tu sangriento hermano

lee sobre la nieve su destino.

 

Es tarde para ti, triste Laureano.

Quedarás como cola de tirano

en el museo de lo que no existe.

 

En tu pequeño parque de veneno,

con tu pistola que dispara cieno.

Te vas antes de ser. Tarde viniste.

 

III

Donde esté la canción y el pensamiento.

Donde bailen o canten los poetas.

Donde la lira diga su lamento.

No te metas Laureano, no te metas.

 

Las críticas que aúllas en el viento,

la escritura que llena tus maletas,

te las devolverán con escarmiento.

No te metas Laureano, no te metas.

 

No toques con tus pies la geografía

de la verdad o de la poesía,

no está en lo verdadero de tu terreno.

 

Vuelve al látigo, vuelve a la amargura,

vuelve a tu rencorosa sepultura.

Que no nos abandone tu veneno.


*La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

lunes, julio 13, 2026

La total estupidez e incoherencia de muchos colombianos *

En la imagen: Hernán Riaño / Periodista - Director de SoNoticias

 
Por: Hernán Riaño

«Hay que dejar constancia: estos necios incoherentes son y serán cómplices y ejecutores de los asesinatos, desapariciones y torturas que ya se ven y se verán en todo el país en la era de Abelardo De La Espriella.»

Nuestro país se ha caracterizado por una ignorancia política, casi que total, impulsada por la oligarquía durante años, agravada por una mezcla de fanatismo religioso de todos los pelambres con un seguidismo político casi que esclavista hacía unos líderes llamados gamonales, que mutaron a los paramilitares que hoy conocemos, apoyados por la misma clase de siempre.

Esta simbiosis de politiqueros, religiosos, gamonales y armas son las que no dejaron mediante intimidaciones, amenazas, engaños, delitos electorales y complicidad de 6 millones de colombianos uribistas, según mis cálculos, no permitieron el segundo periodo progresista, después del magnífico gobierno de Gustavo Petro. Pero en esta oportunidad no quiero referirme a las elecciones, solo a las consecuencias de haber elegido un advenedizo, gringo por voluntad de él, quien renunció a la Constitución colombiana y, por ende, es mi parecer, ya no es ciudadano colombiano.

Después de ver, oír, leer (si a eso se le puede llamar frases o textos coherentes) todo lo que han escrito esos conocidos muy acertadamente, como uribestias, queda uno, no se sabe que calificativo darle, si sorprendido, asustado, triste por la capacidad tan “profesional” de decir tantas incoherencias que rayan en la estupidez, imbecilidad, idiotez, cualquier adjetivo se queda corto ante tanta frase que emitieron en la campaña y ahora con el triunfo del presidente ilegítimo de Trump. Dan pena ajena “la elocuencia, sabiduría y profundidad” de sus afirmaciones.

Durante el gobierno del cambio se impuso, con mayor virulencia y agresividad en la campaña, el lenguaje conocido eufemísticamente como “de odio”, pero que en castellano son amenazas, mentiras, calumnias, entrampamientos e injurias contra el mejor presidente del pueblo en la historia del país, ampliado a Iván Cepeda, por ser el candidato. La ultraderecha en complicidad con los periodistas que trabajan en sus medios de comunicación, impuso una “verdad creada” para no dejar gobernar, desacreditar e impedir los cambios que Colombia requería. Pero para que este plan tuviera éxito usaron las redes sociales, muy sofisticadas en estos tiempos complementadas por la IA y con el concurso gratuito de centenares de uribestias estúpidos que siguen a ciegas y les hacen casos sin chistar.

Se escuchaban y leían frases como. “la culpa es de Petro”, todos los progresistas o zurdos “son guerrilleros”, “terroristas”, “corruptos, “todo lo quieren regalado”, muy pocas por cierto y sin ninguna prueba, pero que hicieron carrera durante 4 años hasta llegar a la campaña electoral. No salieron nunca de esa palabrería, que, sin ningún sustento creó un imaginario en un sector de la población cómplice y que repitió como loros creando el ambiente de hostilidad más grave de las últimas décadas en contra del pueblo colombiano, porque es contra todos los ciudadanos el odio generado por la ultraderecha y no solo contra el señor presidente y sus leales colaboradores. 

Con la llegada del nuevo gobierno, repito, ilegítimo, se han generado otro tipo de frases, que reflejan una estupidez de campeonato mundial. Una persona con tres dedos de frente no puede entender la alegría casi celestial de muchos abelardo_uribistas, al quererse burlar de los ciudadanos demócratas por la pérdida del gobierno. Los llaman “llorones”, “zurdos hp perdedores”, o les desean la muerte “ojalá los maten”, o el exilio “váyase pa’ Cuba”. Se alegran porque van a subir los impuestos, porque van a acabar la educación pública gratis, o porque van a reencauchar las EPS, porque van a despedir 700.000 funcionarios, que ellos odian porque son burócratas, porque van a importar alimentos agrícolas “más baratos” quebrando a los campesinos, porque van a hacer fraking, porque van a fortalecer la minería acabando el agua; en síntesis, porque van a eliminar la vida y llevar a los colombianos, nuevamente, a la miseria y al hambre. No hay calificativo en el diccionario de la RAE que describa esas mentes “prodigiosas” que se alegran por lo que nos va a pasar, como si a ellos no les fuera a tocar. ¿O es que el nuevo gobierno impondrá esas medidas para solo los 13 millones de “mamertos” y sus familias? Pues obviamente que no, ya lo advirtieron la reforma tributaria será para aumentarle los impuestos a los pobres, claramente lo dijeron: hay que rebajárselos a los ricos. Lo que implica que habrá IVA a toda la canasta familiar y más gente estratos 1, 2 y 3 tendrán que pagar renta, pero esos estúpidos creen que a ellos no los van a tocar.   

Muchos pobres, además, andan denigrando de Petro, como si este les hubiera hecho algo o les hubiera quitado algo. El presidente de la república nunca ha tomado alguna disposición que lo beneficie a él o a su entorno, todas las medidas que ha tomado han sido en favor del pueblo. Son tan estúpidos que a la persona que los ha ayudado, con salarios dignos, baja de precios de los productos básicos, rebajas en energía o en peajes, educación gratuita, es a la que odian, y otros mucho más imbéciles andan haciéndole coro a Abelardo De la Espriella y a Carlos Alonso Lucio, pidiendo su extradición. No saben nada, no entienden nada y son como el perro que muerde la mano del amo que lo alimenta, aunque estos animalitos son mucho más dignos y agradecidos que todos esos cipayos.

También estos personajes nefastos, de su propio pecunio y para congraciarse con el nuevo gobierno, lanzan amenazas contra todos a los que a ellos les parezca zurdo, comunista, progresista o demócrata y a todo el que se atreva a criticar al “enviado del cielo”, entiéndase Abelardo De la Espriella. Le añaden un saludo que no es militar ni es nada, dicen el famoso “firmes”, y “disparan” desde las redes una sarta de groserías, incongruencias, terminando con frases como “ojalá te desaparezcan”, “estas buscando que te destripen”, “te vamos a eliminar” o cualquier combinación de todas estas y otras de mayor calibre. Por este tipo de personas es que nació ese adagio que reza: “No hay nada más peligroso que un bruto con iniciativa”

Con todo esto, lo que quieren en el fondo es generar un ambiente en el que las muertes que ocasione este nuevo gobierno tengan una “justificación” que acepte la sociedad, como en el caso de los mal llamados falsos positivos y la frase lapidaria de Álvaro Uribe: «Esos muchachos no estarían recogiendo café», que según las últimas informaciones ya llegaron a los 8.737 asesinatos. Eso es lo que se vislumbra en el horizonte próximo de Colombia, ya se está viendo cómo será la represión y pérdida de derechos de todos, ratifico, todos los colombianos. Tal es la incoherencia, además, de la estupidez de estos “estimados compatriotas”.

Si no existiera este ejército de descerebrados, ni Uribe, ni Duque, ni los paramilitares, ni ahora, De la Espriella y sus socios tendrían el poder de hacer lo que pretenden, es gracias a ellos que el nuevo presidente ilegítimo se atreve a decir que odia a los progresistas, que los va a destripar y que los hubiera declarados enemigos irreconciliables, como si estos hubieran causado un daño al país irrecuperable como sí lo hicieron Turbay, Barco, Gaviria, Pastrana (padre e hijo), Uribe y Duque, Santos por lo menos firmó el acuerdo de paz con la guerrilla, lo que le generó el odio de Uribe para toda la vida. 

Como conclusión hay que hacer una pregunta que también es un reto: ¿Qué daño le ha causado al pueblo colombiano Gustavo Petro y el gobierno del cambio? Desde aquí desafío a cualquiera de estos abelardo_uribistas a que me diga una sola, solo una, medida que haya tomado en contra de los colombianos de a pie. 

Hay que dejar una constancia histórica o histérica, como dice un abogado amigo, que estos estúpidos incoherentes son y serán los cómplices, y en muchos casos los ejecutores, de todos los asesinatos, desapariciones, desplazamientos, masacres, pérdida de ojos y otros órganos, torturas y demás barbaridades, que desde ahora y sin que se haya posesionado el nuevo (o continuidad de todos los anteriores a Petro) gobierno, se están viendo en casi todo el país.  Todos saben y son conscientes de que nos van a destripar.   

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).