LA VITRINA DE LA CONVERSA

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lunes, julio 13, 2026

La total estupidez e incoherencia de muchos colombianos *

En la imagen: Hernán Riaño / Periodista - Director de SoNoticias

 
Por: Hernán Riaño

«Hay que dejar constancia: estos necios incoherentes son y serán cómplices y ejecutores de los asesinatos, desapariciones y torturas que ya se ven y se verán en todo el país en la era de Abelardo De La Espriella.»

Nuestro país se ha caracterizado por una ignorancia política, casi que total, impulsada por la oligarquía durante años, agravada por una mezcla de fanatismo religioso de todos los pelambres con un seguidismo político casi que esclavista hacía unos líderes llamados gamonales, que mutaron a los paramilitares que hoy conocemos, apoyados por la misma clase de siempre.

Esta simbiosis de politiqueros, religiosos, gamonales y armas son las que no dejaron mediante intimidaciones, amenazas, engaños, delitos electorales y complicidad de 6 millones de colombianos uribistas, según mis cálculos, no permitieron el segundo periodo progresista, después del magnífico gobierno de Gustavo Petro. Pero en esta oportunidad no quiero referirme a las elecciones, solo a las consecuencias de haber elegido un advenedizo, gringo por voluntad de él, quien renunció a la Constitución colombiana y, por ende, es mi parecer, ya no es ciudadano colombiano.

Después de ver, oír, leer (si a eso se le puede llamar frases o textos coherentes) todo lo que han escrito esos conocidos muy acertadamente, como uribestias, queda uno, no se sabe que calificativo darle, si sorprendido, asustado, triste por la capacidad tan “profesional” de decir tantas incoherencias que rayan en la estupidez, imbecilidad, idiotez, cualquier adjetivo se queda corto ante tanta frase que emitieron en la campaña y ahora con el triunfo del presidente ilegítimo de Trump. Dan pena ajena “la elocuencia, sabiduría y profundidad” de sus afirmaciones.

Durante el gobierno del cambio se impuso, con mayor virulencia y agresividad en la campaña, el lenguaje conocido eufemísticamente como “de odio”, pero que en castellano son amenazas, mentiras, calumnias, entrampamientos e injurias contra el mejor presidente del pueblo en la historia del país, ampliado a Iván Cepeda, por ser el candidato. La ultraderecha en complicidad con los periodistas que trabajan en sus medios de comunicación, impuso una “verdad creada” para no dejar gobernar, desacreditar e impedir los cambios que Colombia requería. Pero para que este plan tuviera éxito usaron las redes sociales, muy sofisticadas en estos tiempos complementadas por la IA y con el concurso gratuito de centenares de uribestias estúpidos que siguen a ciegas y les hacen casos sin chistar.

Se escuchaban y leían frases como. “la culpa es de Petro”, todos los progresistas o zurdos “son guerrilleros”, “terroristas”, “corruptos, “todo lo quieren regalado”, muy pocas por cierto y sin ninguna prueba, pero que hicieron carrera durante 4 años hasta llegar a la campaña electoral. No salieron nunca de esa palabrería, que, sin ningún sustento creó un imaginario en un sector de la población cómplice y que repitió como loros creando el ambiente de hostilidad más grave de las últimas décadas en contra del pueblo colombiano, porque es contra todos los ciudadanos el odio generado por la ultraderecha y no solo contra el señor presidente y sus leales colaboradores. 

Con la llegada del nuevo gobierno, repito, ilegítimo, se han generado otro tipo de frases, que reflejan una estupidez de campeonato mundial. Una persona con tres dedos de frente no puede entender la alegría casi celestial de muchos abelardo_uribistas, al quererse burlar de los ciudadanos demócratas por la pérdida del gobierno. Los llaman “llorones”, “zurdos hp perdedores”, o les desean la muerte “ojalá los maten”, o el exilio “váyase pa’ Cuba”. Se alegran porque van a subir los impuestos, porque van a acabar la educación pública gratis, o porque van a reencauchar las EPS, porque van a despedir 700.000 funcionarios, que ellos odian porque son burócratas, porque van a importar alimentos agrícolas “más baratos” quebrando a los campesinos, porque van a hacer fraking, porque van a fortalecer la minería acabando el agua; en síntesis, porque van a eliminar la vida y llevar a los colombianos, nuevamente, a la miseria y al hambre. No hay calificativo en el diccionario de la RAE que describa esas mentes “prodigiosas” que se alegran por lo que nos va a pasar, como si a ellos no les fuera a tocar. ¿O es que el nuevo gobierno impondrá esas medidas para solo los 13 millones de “mamertos” y sus familias? Pues obviamente que no, ya lo advirtieron la reforma tributaria será para aumentarle los impuestos a los pobres, claramente lo dijeron: hay que rebajárselos a los ricos. Lo que implica que habrá IVA a toda la canasta familiar y más gente estratos 1, 2 y 3 tendrán que pagar renta, pero esos estúpidos creen que a ellos no los van a tocar.   

Muchos pobres, además, andan denigrando de Petro, como si este les hubiera hecho algo o les hubiera quitado algo. El presidente de la república nunca ha tomado alguna disposición que lo beneficie a él o a su entorno, todas las medidas que ha tomado han sido en favor del pueblo. Son tan estúpidos que a la persona que los ha ayudado, con salarios dignos, baja de precios de los productos básicos, rebajas en energía o en peajes, educación gratuita, es a la que odian, y otros mucho más imbéciles andan haciéndole coro a Abelardo De la Espriella y a Carlos Alonso Lucio, pidiendo su extradición. No saben nada, no entienden nada y son como el perro que muerde la mano del amo que lo alimenta, aunque estos animalitos son mucho más dignos y agradecidos que todos esos cipayos.

También estos personajes nefastos, de su propio pecunio y para congraciarse con el nuevo gobierno, lanzan amenazas contra todos a los que a ellos les parezca zurdo, comunista, progresista o demócrata y a todo el que se atreva a criticar al “enviado del cielo”, entiéndase Abelardo De la Espriella. Le añaden un saludo que no es militar ni es nada, dicen el famoso “firmes”, y “disparan” desde las redes una sarta de groserías, incongruencias, terminando con frases como “ojalá te desaparezcan”, “estas buscando que te destripen”, “te vamos a eliminar” o cualquier combinación de todas estas y otras de mayor calibre. Por este tipo de personas es que nació ese adagio que reza: “No hay nada más peligroso que un bruto con iniciativa”

Con todo esto, lo que quieren en el fondo es generar un ambiente en el que las muertes que ocasione este nuevo gobierno tengan una “justificación” que acepte la sociedad, como en el caso de los mal llamados falsos positivos y la frase lapidaria de Álvaro Uribe: «Esos muchachos no estarían recogiendo café», que según las últimas informaciones ya llegaron a los 8.737 asesinatos. Eso es lo que se vislumbra en el horizonte próximo de Colombia, ya se está viendo cómo será la represión y pérdida de derechos de todos, ratifico, todos los colombianos. Tal es la incoherencia, además, de la estupidez de estos “estimados compatriotas”.

Si no existiera este ejército de descerebrados, ni Uribe, ni Duque, ni los paramilitares, ni ahora, De la Espriella y sus socios tendrían el poder de hacer lo que pretenden, es gracias a ellos que el nuevo presidente ilegítimo se atreve a decir que odia a los progresistas, que los va a destripar y que los hubiera declarados enemigos irreconciliables, como si estos hubieran causado un daño al país irrecuperable como sí lo hicieron Turbay, Barco, Gaviria, Pastrana (padre e hijo), Uribe y Duque, Santos por lo menos firmó el acuerdo de paz con la guerrilla, lo que le generó el odio de Uribe para toda la vida. 

Como conclusión hay que hacer una pregunta que también es un reto: ¿Qué daño le ha causado al pueblo colombiano Gustavo Petro y el gobierno del cambio? Desde aquí desafío a cualquiera de estos abelardo_uribistas a que me diga una sola, solo una, medida que haya tomado en contra de los colombianos de a pie. 

Hay que dejar una constancia histórica o histérica, como dice un abogado amigo, que estos estúpidos incoherentes son y serán los cómplices, y en muchos casos los ejecutores, de todos los asesinatos, desapariciones, desplazamientos, masacres, pérdida de ojos y otros órganos, torturas y demás barbaridades, que desde ahora y sin que se haya posesionado el nuevo (o continuidad de todos los anteriores a Petro) gobierno, se están viendo en casi todo el país.  Todos saben y son conscientes de que nos van a destripar.   

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

viernes, abril 04, 2025

DIALÉCTICA DE LA ESTUPIDEZ*

 

Imagen tomada de Depositphotos

Por: Carlos Medina Gallego

Defender la paz, los derechos humanos y la dignidad de las comunidades y de los pueblos no es un acto de debilidad, sino el mayor signo de fortaleza y humanidad.

Una reflexión crítica sobre la violencia, la guerra y la urgencia de la transformación social

La historia de la humanidad está marcada por una constante pugna entre la razón y la sinrazón, entre la lucidez creadora y la estupidez destructiva. La guerra, como máxima expresión de esta última, representa no solo un fracaso ético, sino también un colapso racional. La violencia organizada, ejecutada con precisión técnica y justificada con discursos ideológicos, constituye una de las formas más brutales de estupidez colectiva: aquella que destruye lo que debería proteger, que mata en nombre de la vida y que oprime invocando la libertad. Aquella que se alegra con el fracaso de la paz y le otorga el triunfo a la estupidez de la guerra y la violencia. 

La dialéctica de la estupidez emerge cuando los actores sociales, políticos, económicos y armados sustituyen el diálogo por la imposición, la empatía por el odio, y la justicia por la venganza. Esta dialéctica no construye, sino que descompone el tejido de lo humano. Se sostiene en un conjunto de lógicas perversas que normalizan lo inaceptable: la desigualdad, la explotación, la marginación y la muerte de inocentes. A lo largo de la historia, imperios, estados y movimientos han sido arrastrados por esta inercia de la estupidez, repitiendo las mismas lógicas criminales bajo nuevas banderas, porque han hecho de la guerra un oficio y un negocio. 

La guerra no es —como algunos pretenden— una necesidad natural ni un destino inevitable. Es una construcción política y económica que responde a intereses de dominación y acumulación. Quienes la promueven suelen estar lejos del frente de batalla; sus beneficios son siempre desproporcionados frente a un elevadísimo costo humano en vidas y sufrimientos. En este sentido, la estupidez no radica únicamente en la violencia en sí, sino en su legitimación social cuando las comunidades y los pueblos aceptan la guerra como única salida, han sido ya vencidos en el terreno de la conciencia, son comunidades alienadas.

Por ello, repudiar la guerra no es una postura ingenua ni romántica, sino un imperativo ético, humano y revolucionario. Es preciso rechazar todo discurso que glorifique el conflicto armado como vía de solución o de redención histórica después de décadas de estruendosos fracasos y terribles desenlaces. La única victoria verdadera es la que preserva la vida, garantiza la dignidad y protege los derechos fundamentales de todas y cada una de las comunidades y de cada ser humano.

Frente a esta dialéctica perversa, saludamos y celebramos los esfuerzos de paz, diálogo y transformación social que surgen desde abajo, desde los márgenes, desde las comunidades que se niegan a ser carne de cañón. La paz no es solo la ausencia de balas; es la presencia de justicia, de pan, de salud, de educación, de tierra, de libertad. Es una construcción ardua, que exige valentía y compromiso, pero es el único camino digno de ser recorrido.

Las transformaciones sociales verdaderas —las que rompen con las estructuras de opresión y promueven una redistribución justa del poder y los recursos— no pueden imponerse por la fuerza, porque entonces reproducen la lógica que dicen combatir. Solo una sociedad que renuncia conscientemente a la violencia como instrumento político puede aspirar a una paz duradera y a una democracia real. Estos son otros tiempos que están movidos por nuevas fuerzas sociales y políticas, que han aprendido del fracaso de la vía armada y le están apostando a reinventar la política y la democracia sin renunciar a su agenda de cambios y transformaciones revolucionarias. 

En tiempos donde resurgen los discursos de odio, la militarización de la vida civil y la normalización del sufrimiento ajeno es urgente desenmascarar la dialéctica de la estupidez. No basta con denunciar sus efectos: hay que atacar sus raíces, combatir la indiferencia, rechazar la desinformación y desarticular las estructuras que la sostienen. La lucidez crítica es un acto de resistencia que construye y transforma.

Hoy más que nunca, defender la paz, los derechos humanos y la dignidad de las comunidades y de los pueblos no es un acto de debilidad, sino el mayor signo de fortaleza y humanidad. Porque en un mundo donde todo conspira contra el sentido común, pensar, amar y transformar son actos radicales y revolucionarios.

*Esta nota fue publicada originalmente en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.

martes, octubre 08, 2024

Pegasus

Por: Hernán Riaño

Hasta hace muy poco en nuestro país, la mayoría de los colombianos no sabíamos que era Pegasus (además de ser una figura mitológica griega de un caballo alado). El señor presidente de la república, en una alocución presidencial, en medio de un paro patronal camionero, dio a conocer la noticia de la compra, por no darle otro calificativo, que hicieron subrepticiamente y, según parece, con dineros decomisados al narcotráfico, en el gobierno Duque para espiar a periodistas, líderes sociales, políticos de izquierda y jóvenes en medio del llamado estallido social.

En los siguientes días, los posibles implicados, apoyados por sus medios de comunicación, se dieron a la tarea de “desmentir”, disimular, tapar y desviar la atención de esta compra realizada al gobierno israelí por un valor de 11 millones de dólares pagados en dos contados en efectivo que trasladaron hasta Tel Aviv, capital del estado judío, en un avión privado. 

No se trata de la adquisición de un bien trivial, sino de la compra de un virus para espiar. Por ello, toda la información relacionada con este asunto debería ser accesible a los gobiernos involucrados y a la ciudadanía. ¿A qué se debe el temor a que se conozca la verdad? ¿Por qué se insiste en mantener todo en secreto?

Es necesario aclarar que la denuncia de Gustavo Petro se basó en un documento oficial de la plataforma antilavado de activos Grupo Egmont, una asociación de 140 países en el que se comparte información de movimiento de dineros de dudosa procedencia. El presidente leyó un documento oficial, en el que decía que el banco en el que depositaron el dinero alertó al gobierno israelí y este, mediante un vocero oficial, autorizó la transacción.

¿Pero qué es Pegasus? Es un virus informático capaz de infiltrarse en cualquier dispositivo electrónico y manipularlo al antojo de quien hace la infección, para saber con quién se comunica, qué dice, en dónde se encuentra y, en fin, hacer todo un espionaje de la persona a la que se dirigió el ataque. Han informado que, como no es un software, no hay un sitio específico de trabajo, como una bodega, una empresa o algo similar, sino que, desde un celular, una tableta o un computador se puede dirigir la infección.

A partir de la denuncia del señor presidente, empezaron a aparecer más informaciones sobre este hecho y sobre otras aplicaciones posiblemente adquiridas por los gobiernos de derecha y en especial por el gobierno Duque. Por ejemplo, la denuncia del especialista en seguridad  cibernética Marcel Ramírez, entrevistado por Hollman Morris para RTVC en el que explica específicamente qué es Pegasus con lujo de detalles; además implica a Hasan Nassar, secretario de información de Iván Duque, en la adquisición por casi de un millón de dólares de otro software espía, denuncia la compra del virus denominado Phoenix por 4.300 millones de pesos, que entre otras cosas y en palabras del especialista, no sirvió para nada (1), o sea, esa platica de los colombianos se perdió. La compra de esos virus se dio en medio del conocido estallido social con la finalidad de espiar a los jóvenes, líderes sociales y políticos. Tenían, asimismo, una lista de mas de 100 personas sujetas de seguimientos e infección de sus dispositivos electrónicos.

Otro episodio sobre este virus es el asesinato de ingeniero judío Yariv Bokor en Medellín, aparentemente vinculado a Pegasus y la desaparición de su computador portátil en el que supuestamente tendría información valiosa sobre ese software y quién lo estaría manipulando en este momento (2), que serían personas ajenas al gobierno nacional o cualquier organismo de seguridad del estado.

En medio de este mar de informaciones, conocidas a raíz de la denuncia presidencial (3), que hizo con información oficial del gobierno israelí y denunciado por un periodista de esa nacionalidad (4) y confirmado por la UIAF (5), Colombia fue aislada temporalmente porque el señor presidente hizo esa denuncia abrogándose ese derecho por ser el primer mandatario y porque es un tema de seguridad nacional (6). El Grupo Egmont, plataforma de información de lavado de activos, toma esta decisión, no sabemos con base en qué, pero dicen: “no cumplió con los estándares para que se garantizara la independencia de la Unidad de Inteligencia Financiera de cualquier otra entidad, en este caso la propia Presidencia de Colombia”, según informa Vanguardia que afirma tener el comunicado oficial del grupo (7). Dice el mismo medio que: “La suspensión aplica para el canal cerrado del grupo Egmont, que es el mecanismo por el cual todos los países comparten información clave en la lucha contra delitos que involucren transacciones financieras y lavado de activos”. 

Obviamente todos los medios y políticos de las derechas se han regodeado con la decisión de este grupo cerrado para tratar de desacreditar al gobierno Petro haciendo profecías apocalípticas sobre el lavado de activos y el narcotráfico para Colombia. 

El argumento esgrimido por el Grupo Egmont, informado por el medio de la referencia, es muy etéreo y no da luces del porqué de la suspensión, pero sí deja muchas dudas sobre el actuar tanto del gobierno israelí, como del mismo grupo.

Algunos de los interrogantes:

 ¿Por qué el gobierno israelí hace este tipo de negocios “secretos”?

¿Por qué acepta dineros de lavado de activos?

¿Por qué no hay contrato? 

¿Por qué no hay recibos de pago?

¿Qué tipo de ética tiene este gobierno?

¿Ellos, Israel, acceden y también controlan la información del gobierno adquiriente?

¿Qué papel juega la Mosad, grupo de investigación secreta de ese gobierno?

¿Por qué el Grupo Egmont de lavado de activos sanciona a la UIAF?, según ellos porque el gobierno ¿violó la confidencialidad e independencia de la UIAF? 

¿A qué confidencialidad e independencia se refieren? 

¿Para quién trabajan? 

Si el gobierno nacional ve afectada su seguridad nacional, ¿eso es secundario?

¿A quiénes defiende el Grupo Egmont?

Si es un problema de seguridad nacional ¿Petro estaría obligado a quedarse callado, porque el Grupo Egmont lo obliga?

¿Por qué quieren que todo sea secreto?

¿No es mejor y transparente exponer ante el mundo a los lavadores de dólares?

¿Para el Grupo Egmont, ¿la seguridad Nacional de un país es baladí?

Recordemos que esta no es una compra de algún bien sin importancia, es la adquisición de un virus para espiar y toda la información referente a ese negocio debiera ser abierta a los gobiernos involucrados y que si un mandatario, en este caso el de Colombia, lo considere conveniente, lo informe a sus ciudadanos. O ¿por qué le tienen miedo a que se sepa la verdad? ¿Por qué todo debe ser a la escondida? 

El lavado de activos va de la mano de todos los negocios ilícitos que producen dineros oscuros y, en este momento, el conocimiento de esas actuaciones es un aspecto de mayor importancia para la estabilidad de todos los gobiernos del mundo. En mi opinión debe ser abierta, sin secretos para erradicar de una vez por todas esas actividades y conocer a sus participantes. ¿El secreto a quién beneficia?

Esta nota fue publicada originalmente en SoNoticias y es compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.

(1) https://www.facebook.com/share/p/6ScfXnav5xxfuR4Y/ https://www.youtube.com/watch?v=MzIgCzucLYQ https://www.youtube.com/watch?v=oAX23U4fnbM

(2) https://www.facebook.com/share/p/Xmss7yetY2AypHnR/

(3) https://canal1.com.co/noticias/nacional/petro-denuncia-compra-de-software-israeli-durante-el-gobierno-duque-para-espiar-telefonos/

(4) https://canal1.com.co/noticias/nacional/petro-denuncia-compra-pegasus-denuncia-periodista-gur-megiddo/

(5) https://www.rtvcnoticias.com/uiaf-confirma-adquisicion-pegasus-gobierno-duque

(6) https://canal1.com.co/noticias/nacional/petro-denuncia-compra-pegasus-presidente-puede-revelar-informacion-reservada/

(7) https://www.vanguardia.com/colombia/2024/09/23/es-oficial-colombia-fue-suspendida-por-el-grupo-egmont-tras-filtracion-de-petro-sobre-pegasus/

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.