LA VITRINA DE LA CONVERSA

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martes, septiembre 01, 2026

¿Qué es un cretino? *

 

En la imagen: Germán Navas T. / Jurisconsulto - excongresista colombiano

Por: Germán Navas Talero

Editor: Francisco Cristancho R.

Al usurpador parece que los trabajadores le huelen a pecueca. Él prefiere el olor perfumado del patrono, el del gerente

Volvemos a un tema que hace muy poco tocamos: los cretinos; con la precisión, una vez más, de que cretino no es el que nace en Creta, cuyo gentilicio sería cretense. Me referiré aquí al verdadero cretino, a aquel que está muy cerca del idiota -pero no de El idiota, de Dostoyevski-, sino a ese idiota que han clasificado como “débil mental” quienes estudian la psiquiatría.

Tanto el diccionario como Google contienen varias definiciones sobre cretino, incluso desde el punto de vista glandular, al advertir que sufren de cretinismo aquellos que su glándula tiroides no funciona como debería; sin embargo, para mí, el verdadero cretinismo -o el verdadero cretino- es aquel que hace honor a la estupidez o la estulticia. Ejemplo claro de ello es aquel que se dejó convencer y terminó votando por el payaso que hoy funge como presidente de Colombia.

¡Es que estaban advertidos! Desde diferentes escenarios se les advirtió la clase de individuo que era este peligroso payaso; cómo era su verdadera forma de pensar, quiénes eran sus amistades, quiénes lo rodeaban y apoyaban. Todo el mundo sabía de dónde venía; cómo, a través de estafar a estafadores y beneficiar a mafiosos, logró amasar su fortuna. ¿Y entonces por qué votaron por él?: ¡Por cretinos!

Una persona que sepa leer y escribir no votaría nunca por un sujeto de las características de aquel mata-gatos. De un ignorante podemos esperar cualquier cosa, incluso que vote por él; precisamente por eso, porque es ignorante, porque desconoce algo, porque no tuvo acceso a la educación. Entonces al ignorante se le perdona, porque su ignorancia le impide ir más allá de la punta de su nariz, pero aquel que sabe leer y escribir, aquel que ya ha trabajado, que ha desempeñado un cargo público, a él no se le puede perdonar su cretinismo.

Quien votó por el usurpador fue porque le gustó lo que él ha hecho en su vida; los amigos que él tiene; los negocios sucios que hacía; sus estrafalarias pintas, su grotesco vocabulario, y su muy cuestionable comportamiento. Le gustó incluso su maquillaje, sus implantes, y el convencimiento que tiene de que eso es lo que le gusta a la gente, y parece que sí, porque por ese payaso fue por el que votaron. Y si votaron por él… ¡Que se lo aguanten!

Pero hay muchos, muchos, que en su trampa cayeron, estos sí por ignorantes. Por ejemplo, los vigilantes; esas personas que se dedican a la celaduría o al cuidado de diferentes propiedades. He tenido oportunidad de hablar con algunos de ellos y debo decir que están energúmenos con su presidente. Yo les advierto que su furia debería ser contra ellos mismos, porque fueron finalmente los que lo ayudaron a elegir; incluso, hubo una asociación de vigilantes que le dio todo el apoyo. Pues resulta que una de las primeras medidas que hace este usurpador es la de quietarles el reconocimiento de horas extras que el presidente Gustavo Petro había conseguido a través de la reforma laboral. Todas las cosas buenas que el anterior gobierno consiguió se les olvidaron.

¡Pues ahora, sóbense! Todo lo que se logró en el anterior gobierno no les gustó porque era algo bueno para el trabajador, pero resulta que lo que les gusta es apoyar lo que sea bueno para el poderoso, lo que beneficia a oligarca; eso es lo que le gusta al usurpador. A él no le gusta el pueblo, a él el pueblo le gusta para exprimirlo, para espicharlo, para “destriparlo”, como él dice, con la sabiduría que tiene el patán, cuando afirmaba que iba a “destripar a todos los de la izquierda”. Entonces, lamentablemente, si votaron por él y son víctimas de eso -como en el caso de los vigilantes-, allá ustedes.

Vi una entrevista que le hicieron en estos días al doctor Antonio Sanguino, ex ministro de Trabajo, en la que mostraba, entre otras, todas las garantías que se le habían dado al trabajador a través de ese ministerio, y cómo todas se las venía a quitar el usurpador. Citó como cuatro casos, entre esos, lo correspondiente a las horas extras. Cuando a usted, elector de animal -por lo de tigre-, le vengan a quitar sus horas extras, no se queje. Esas se las van a quitar por pendejo. Porque usted estaba advertido y se le dijo, y se le repitió. El corroncho, siendo candidato, anunció que no quería horas extras, que no reconocería dominicales… todo eso lo dijo, y muy claro. Y en eso sí que está cumpliendo.

¿Y quién se beneficia con este tipo de medidas?, obviamente no es el trabajador. Al usurpador parece que los trabajadores le huelen a pecueca. Él prefiere el olor perfumado del patrono, el del gerente; entonces, trabajadores, entiendan de una vez por todas que cretino no es el que nació en Creta, sino cretino son ustedes, quienes terminaron clavándose el cuchillo.

Decían aquí en alguna época… “a quejarse al mono de la pila”, que era un muñequito que botaba agua y que estaba ubicado en ese tiempo en la carrera de primera con calle 11. ¡Vayan y quéjense allá! Porque había una opción decente. Había la opción de un hombre que es un caballero; que en su lenguaje no estaba la agresión, y esa opción era el doctor Iván Cepeda. Pero el doctor Cepeda no podía competir con ese patán. Iván Cepeda es un filósofo, un hombre de ideas. Es una persona seria que maneja bien la conversación de alto turmequé, jamás la vulgaridad ni la chabacanería del patán.

Dicen que el mejor retrato de una persona está en su léxico. Si usted se pone a escuchar a alguien su lenguaje indica muchas cosas. De la conversación usted puede deducir qué profesión tiene; qué tan respetuoso es con los demás; qué tan efectivo es con los animales, todo esto, simplemente hablando y observando con cuidado las expresiones faciales cuando se refiere a determinadas cosas. No se necesita de un psiquiatra, usted ya sabe quién es quién en medio de una charla o conversación.

En el caso de este patán que tenemos hoy como presidente, basta ponerlo a hablar y escuchar lo que dice y cómo lo dice. Durante esa campaña salí a las calles a entregar volantes y la gente me decía: “es que él dice que nos va a destripar a la izquierda”. Yo les decía: “mire, yo no creo que lo haga; pero de los derechistas podemos esperar cualquier cosa”. La gente quería respuestas, y lo único que yo podía decirles es que ese tipo es un patán, y de semejante personaje se puede esperar lo que se sea.

Una de las cosas que más lamento de esta elección es lo que tiene que ver con los animalitos, y especialmente con los gaticos, porque una persona que llega a jactarse de haberle amarrado voladores a un gato y haberlo hecho ‘volar’ por su simple entretenimiento no puede ser alguien bueno. Yo sería incapaz de maltratar a estos animalitos que tengo aquí en la casa. No acepto que un ser humano maltrate a un animalito porque él es un ser indefenso.

La maldad no existe en los animales, la maldad solo se da en los hombres. Si un perro le muerde a usted no es porque el perro sea malo, sino porque algo hizo usted que le molestó. A él su simple olor puede que lo fastidie y por eso los puede agredir. Hay personas a las cuales los animales no les hacen nada porque les son agradables. A mí nunca me ha mordido un perro. Los perritos me quieren. Y tengo una hija que ha tenido muchos perritos y nunca la han mordido, porque ella les inspira confianza. Pero alguien que agrede a un animalito de la forma como este loco agredió a esos gaticos ¿qué clase de alma tiene? ¿qué puede tener ese individuo adentro? ¿qué lo puede conmover? Basta mirar el ridículo que hizo este payaso con lo que acaba de ocurrir en el país, porque mientras todos nos preocupábamos porque a estas regiones llegara leche, pan, harina, agua… él prefirió mandar balones. Balones con el logotipo de su campaña. ¡Eso sí es de un verdadero salvaje!

Este individuo se ha comportado como lo que es… ¡Un vulgar mata-gatos!

Adenda: El 13 de junio de 1953 Colombia entera se vistió de fiesta, pues el teniente general Gustavo Rojas Pinilla dio golpe de Estado y sacó corriendo a Laureano Gómez Castro –El monstruo-, quien estaba exterminando a los liberales y propició una de las oleadas de violencia más crueles que ha padecido nuestro país, dejando más de 300 mil muertos. La fiesta fue monumental y todos los colombianos estuvimos felices; sin embargo, hoy, muchos años después, llega este ilegítimo y nos trae a tres de los herederos de este bárbaro: uno quedó en el Senado; otro, como ministro de Hacienda; y el otro en presidencia. ¡Qué país tan desgraciado este!

Coletilla por Deisdre Constanza. Dicen que estamos en la patria milagro y viendo la repentina devoción de Abelardo De La Espriella en la Plaza de Bolívar de Bogotá, encabezando un acto en memoria de las víctimas del terremoto del pasado 10 de agosto, rodeado de símbolos religiosos, oraciones y una puesta en escena cuidadosamente diseñada, es inevitable preguntarse ¿Cuándo ocurrió el milagro? Porque antes de ser presidente, él mismo afirmó en una entrevista que era “ateo”, y hoy posa como uno de los hombres más religiosos y marianos del país. Nadie cuestiona que una persona puede cambiar sus creencias, lo cuestionable es convertir esa nueva fe en espectáculo político y utilizar el dolor de una tragedia para fortalecer un personaje público. Y más preocupante aún es ver a quienes se tragan el cuento completo, sin una sola pregunta, convencidos de que están presenciando una milagrosa conversión. Las víctimas merecen respeto. Y Colombia merece ciudadanos que piensen antes de arrodillarse ante cualquier personaje que descubra a Dios justo cuando descubre que la fe da votos.

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).


martes, agosto 25, 2026

De la “batalla cultural” a la “resistencia chiquita” *

 

En la imagen: Consuelo Ahumada / PhD en Ciencias Políticas con énfasis en estudios latinoamericanos

Por: Consuelo Ahumada

En medio de los estragos del terremoto, se producen nombramientos de funcionarias, que generan preocupación y rechazo

El presidente oficializa los nombramientos de algunas funcionarias para atender asuntos cruciales, tales como la cultura, la educación y la atención y cuidado de los niños y niñas. 

Miremos un breve contexto. Durante las últimas dos décadas, paralelamente a la agudización de la crisis generada por el neoliberalismo, emergieron y se fortalecieron organizaciones, partidos y gobiernos de ultraderecha, que intentan captar el respaldo de importantes sectores de la población.

Sus promotores actuales reivindican el colonialismo en todas sus expresiones, la supremacía racial, las estructuras patriarcales, la xenofobia y la homofobia, la guerra, el odio a la diversidad, la acumulación de la riqueza y la concentración del ingreso. Todo ello sobre la base de preservar una supuesta uniformidad entre poblaciones diversas.

Al respecto, adquiere una gran relevancia la llamada batalla cultural. Es parte de su estrategia. Ya no se trata solo de desacreditar al Estado y lo público y de glorificar lo privado, como se hacía en los ochentas y los noventas, cuando se impuso el pensamiento único.  

Ahora se trata de revertir los derechos sociales y políticos adquiridos durante luchas de décadas. Pero también de atentar contra las reivindicaciones de sectores específicos: la lucha de las mujeres por la vida y la igualdad, contra la violencia de género, por los derechos reproductivos; las luchas identitarias de minorías étnicas y sexuales.

Se trata también de pasar al ataque y emprender la contraofensiva, sin ninguna contemplación. De dar la batalla en el campo de la cultura, allí donde la izquierda y los sectores democráticos han logrado una mayor influencia, introduciendo reivindicaciones de género, raciales, étnicas, para “tratar de demoler la civilización occidental y cristiana”, señala el argentino Agustín Laje, asesor de Milei e inspirador de los gobiernos de ultraderecha. 

De eso se trata, en últimas, la batalla cultural. De tratar de legitimar las políticas excluyentes. De desacreditar a la izquierda y a quienes luchan por sus derechos. De generar incertidumbre, miedo y rabia, como señalaba el vocero de la Operación Júpiter, puesta en práctica en las elecciones pasadas en Colombia.   

Para lograr sus objetivos, recurren al enorme desarrollo tecnológico y de las comunicaciones alcanzado en los últimos años. La llamada guerra cognitiva. La reciente detención de Fernando Cerimedo y las denuncias de sus granjas de bots, en Bolivia, son ejemplo fehaciente de los intentos de manipulación de la voluntad de la gente en varios países, pero en particular en Latinoamérica

En este marco se entiende la batalla contra la llamada “ideología de género”, invocada como un mecanismo para oponerse a los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, y a la existencia misma de las diversidades sexuales. Todo ello se presenta como una amenaza a la familia tradicional y al orden de la naturaleza. 

Miremos el primer nombramiento mencionado. Viviane Morales, cristiana fanática reconocida, es la nueva ministra de Educación. Anuncia que el Estado intervendrá en los contenidos de los cursos, con el fin de restaurar principios y valores y desideologizar el proceso educativo. “Sacar a Marx y meter a Dios”, “Devolverles la dignidad a las aulas de clase”, señaló Abelardo cuando anunció su nombramiento. 

Por supuesto, la ministra critica a fondo la educación sexual y reproductiva, con lo que se opone a derechos contemplados durante más de tres décadas. La Ley 115 de 1994, conocida como Ley General de Educación, establece que la enseñanza de esos asuntos es obligatoria, tanto en colegios públicos como privados, en todos sus niveles. 

La Corte Constitucional también ha intervenido al respecto. En su sentencia C-085 de 2016 confirmó que la educación sexual es componente obligatorio de la escuela. A raíz del suicidio del estudiante Sergio Urrego, discriminado por su orientación sexual, ordenó cambiar los manuales escolares represivos. 

Así, la legislación colombiana recoge la normatividad internacional, desarrollada por la ONU desde la década del 90, para preservar los derechos de la mujer y de las diversidades sexuales. Se le confirió carácter institucional al concepto de “género”, para diferenciarlo del concepto biológico de sexo. Se promovieron debates sobre los derechos reproductivos de las mujeres. 

 El término de “ideología de género” ha sido utilizado para manipular y movilizar sectores conservadores en eventos electorales. Recordemos el triunfo del NO en el plebiscito sobre el Acuerdo de paz en Colombia en el 2016. En aquella ocasión la hoy ministra tuvo un papel preponderante. Ella y sus fanáticos copartidarios insistieron en que en La Habana se había pactado una educación “homosexualizadora”. 

El segundo nombramiento es el de la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, a cargo del cuidado de la infancia del país. Una vez posesionada, anunció que en adelante debía eliminarse el término Niña, en los documentos oficiales de la institución, por considerar que las palabras niño o niñez eran incluyentes. 

Sin embargo, nuevamente se controvierte la legislación colombiana. La Ley 1098 de 2006, o Código de infancia y adolescencia, utiliza explícitamente los términos niños, niñas y adolescentes. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Criminología, “Ignorar la condición particular de las niñas invisibiliza violencias estructurales que las afectan de forma diferenciada” 

“No nombrar a las niñas implica una nueva vulneración de sus derechos y corporeidad”, señala una antigua defensora delegada de infancia y mujeres.  

Se trata también de un reconocimiento de los riesgos que afectan de manera desigual a niñas y niños, en un país en donde la violación de las niñas alcanza cifras elevadísimas. Por eso, no tiene sentido el argumento de que se trata de no “ideologizar”, a la niñez, “cuya única preocupación debe ser la de jugar”. 

Pero la directora del ICBF también ordenó borrar un mural representativo de un colectivo de niñas denominado “Resistencia chiquita”. Se originó diez años atrás, a raíz de un caso que conmovió fuertemente a Colombia. Yuliana Samboní, una niña indígena muy pobre, que habitaba con su familia en Bogotá, fue violada y asesinada por un señor de apellidos ilustres. 

Algunas de las integrantes del colectivo aparecieron en un video oficial del ICBF. “Yo creía que a todas las niñas nos iba a pasar lo que le pasó a Yuliana”, afirmó Antonia, una de estas niñas.  

Por último, los conceptos de “batalla cultural” y de “ideología de género” tienen un peso adicional en Colombia. Un país donde persiste el conflicto armado que, de acuerdo con la Corte Constitucional, ha tenido un impacto desproporcionado sobre la mujer y la niñez, así como sobre los grupos étnicos diversos.

Por eso, cualquier amenaza de violencia debe tomarse en serio. 

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).


sábado, agosto 22, 2026

Cali: el terremoto que disputa el relato del orden y revela la autonomía popular (Parte final)

 

Quizquiz

Agosto/ 2026, Puerto Resistencia, Cali.

La solidaridad popular es el antídoto contra la distribución desigual de la muerte. Cuando una comunidad se organiza para rescatar a todos, sin preguntar, está diciendo: la vida no se negocia.

III. Lo que enseñan los terremotos: cuando cae el concreto y permanecen las relaciones.

Los grandes terremotos latinoamericanos muestran una constante: cuando el Estado se muestra insuficiente, lento o desbordado, las comunidades activan formas propias de organización.

México enseñó que una ciudadanía organizada puede convertirse en fuerza de rescate, coordinación y reconstrucción. El Eje Cafetero colombiano mostró que la reconstrucción requiere mucho más que recursos materiales: necesita tejido social sostenido en el tiempo. Venezuela recordó el costo humano que produce la erosión de las capacidades institucionales cuando la población debe asumir por sí misma tareas de supervivencia.

La enseñanza común es más profunda que cada caso particular. Los terremotos funcionan como experimentos extremos sobre la estructura real de una sociedad. Cuando los edificios caen, permanecen las relaciones. Cuando las oficinas colapsan, aparecen las redes. Cuando falla la administración, sobreviven los vínculos.

Lo que enseñan los terremotos es que la vulnerabilidad no se distribuye igual. Los edificios caen, pero no todos. Los cuerpos mueren, pero no todos. La clase, la raza, el barrio y el acceso a recursos determinan quién vive, quién muere y quién es rescatado primero.

Pero también enseña que existe una respuesta que no está determinada por esas jerarquías. La solidaridad popular es el antídoto contra la distribución desigual de la muerte. Cuando una comunidad se organiza para rescatar a todos, sin preguntar, está diciendo: la vida no se negocia.

Las ciudades suelen medir su fortaleza por sus puentes, hospitales, vías y edificios. El terremoto obliga a medir otra cosa: la infraestructura social del cuidado. Esa infraestructura está hecha de confianza, cooperación, memoria organizativa, reciprocidad y capacidad de acción colectiva. Es menos visible que el cemento, pero mucho más resistente cuando el cemento se rompe.

Cali llega a este terremoto con una ventaja histórica singular: ya había entrenado colectivamente esas capacidades durante el estallido social. La emergencia no comenzó desde cero; comenzó desde una experiencia acumulada.

Esa ventaja no es fortuna. Es el resultado de una historia reciente de organización territorial que no fue destruida por la represión ni desactivada por el tiempo. Permaneció latente, como un músculo entrenado que espera la siguiente contracción. El estallido social no fue un momento aislado. Fue un laboratorio de autonomía. Y los laboratorios dejan equipamiento. No equipamiento material, sino equipamiento subjetivo: capacidad de decisión colectiva, hábito de asamblea, destreza logística, confianza horizontal. Ese equipamiento no aparece en los inventarios del Estado porque no pertenece al Estado. Pertenece al pueblo que aprendió a sobrevivir organizándose.

La diferencia entre una comunidad que reacciona y una comunidad que responde es la memoria organizativa.

IV. El símbolo final: el cuartel y la Madre Tierra

El nuevo gobierno de ultraderecha intenta imponer un relato fundado en el orden, la disciplina, la autoridad vertical y la militarización del territorio. El símbolo es el cuartel. El poder aparece como mando, control y obediencia.

El terremoto introduce otro símbolo completamente distinto: la Madre Tierra.

La Tierra recuerda algo que ningún decreto puede controlar. Nos recuerda que somos vulnerables, interdependientes y habitantes del mismo cuerpo común. Frente al cuartel, que organiza mediante jerarquía, la Tierra organiza mediante relación. Frente a la guerra, el cuidado. Frente al enemigo interno, el vecino que busca al otro entre los escombros.

La Madre Tierra no es un símbolo decorativo. Es una interpelación. Nos dice que nuestra relación con el mundo no es de dominio sino de pertenencia. Que la tierra no es un recurso para explotar sino un cuerpo del que formamos parte. Y que cuando ese cuerpo se sacude, lo que nos sacude a nosotros no es un fenómeno físico, sino una verdad política: no hay soberanía sin cuidado. No hay control que valga cuando la tierra habla. El cuartel puede organizar la represión, pero no puede organizar la vida. Solo el tejido social puede hacer eso.

Desde una mirada profundamente latinoamericana e indígena, la Madre Tierra no es una metáfora romántica. Es una pedagogía política. Nos enseña que la supervivencia depende del tejido, no de la dominación; de los lazos, no de la separación; de la comunidad, no del aislamiento.

El terremoto no solo derrumba edificios; despierta un organismo social. Activa una inteligencia colectiva, una vigilancia mutua, una disposición a cuidar y ser cuidado. Ese organismo permanece después de la emergencia. Queda atento, disponible, organizado. Y esa permanencia es la forma más profunda de la autonomía popular.

V. La ciudad que se salvó antes que el Estado

Lo que ocurrió en Cali no puede reducirse a una reacción solidaria frente a una catástrofe. Fue la manifestación visible de una capacidad histórica construida durante años de organización territorial, protesta, resistencia y cuidado mutuo.

El terremoto derrumbó edificios, pero también derrumbó el relato según el cual la salvación siempre viene desde arriba. Cali no esperó permiso para organizarse. No esperó autorización para cocinar, rescatar, distribuir, cuidar.

Ese es el verdadero terremoto cultural.

La solidaridad ampliada no es caridad. Es una forma de autonomía. Es la afirmación de que un pueblo que ha aprendido a organizarse posee una infraestructura política y moral capaz de sostener la vida incluso cuando las instituciones vacilan.

La Madre Tierra nos recordó que ninguna sociedad se salva únicamente por sus ejércitos, sus decretos o sus edificios. Se salva por la calidad de sus relaciones. Por la fuerza de sus tejidos sociales. Por la profundidad de sus lazos.

Y quizá esa sea la lección más importante que deja Cali para Colombia: un país comienza a transformarse cuando entiende que cuidar al otro no es un acto de compasión, sino la forma más profunda de construir poder colectivo. Cuando toda vida importa, no solo durante el terremoto ni durante la reconstrucción, sino en la lucha cotidiana por un país para todos.

Eso es lo que el terremoto deja en claro: que ningún gobierno, por más militarizado que esté, puede reemplazar el vínculo. Que ninguna ultraderecha, por más símbolos de orden que despliegue, puede clausurar la memoria organizativa de un pueblo. La Madre Tierra no pide permiso para recordarnos que somos cuerpos compartidos, destinos entrelazados, fragilidades comunes. Y los pueblos que han aprendido a cuidarse no olvidan esa lección. La convierten en músculo. La convierten en territorio. La convierten en vida.

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lunes, agosto 17, 2026

La «gran» donación de la ANDI *

 

En la imagen: Yezid García / excongresista de Colombia

Por: Yezid García Abello

Empresarios donaron solo 0,37% de sus utilidades totales del año anterior y, en particular Bavaria, donó solo el 3,03% de sus ganancias. ¡Menos bulla y más sobriedad, Bruce!

Del 12 al 14 de agosto se realizó en Cartagena la edición 11 del Congreso Empresarial Colombiano (CEC), convocado por la ANDI y su locuaz presidente Bruce Mac Master. Allí se hizo una «Colecta» de fondos para solidarizarse con las víctimas del terremoto y ayudar a la reconstrucción material de las ciudades y pueblos afectados. 

Con la boca llena y henchido el pecho de orgullo, el dirigente gremial de los empresarios y jefe de la oposición al gobierno nacional en el anterior cuatrienio le anunció al país que habían recolectado 201.000 millones de pesos, destacándose en la donación el aporte de 100.000 millones de Bavaria. A renglón seguido, todos los grandes medios de comunicación le informaron al país la buena nueva: «Colombia cuenta con los grandes empresarios más generosos y solidarios del mundo». 

Claro que es mejor contar que no contar con esa donación, lo que podría decirse de cualquiera otra por modesta que sea. Pero magnificarla en nada contribuye a aliviar el dolor de las víctimas y sus familias. 

Según el informe de la Superintendencia de Sociedades divulgado a mediados de 2026 sobre el ejercicio fiscal de 2025, las 100 empresas más grandes de Colombia acumularon ingresos operacionales por $614,4 billones y obtuvieron unas utilidades netas conjuntas de $54,3 billones (representando más de 40% de las ganancias totales de las 10.000 empresas más grandes del país). 

Es decir, en Cartagena donaron solo 0,37% de sus utilidades totales del año anterior y, en particular Bavaria, que ganó 3,3 billones de pesos, donó solo el 3,03% de sus ganancias. ¡Menos bulla y más sobriedad, Bruce!

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

martes, agosto 04, 2026

Tufillo pueblerino *

 

En la imagen: Germán Navas T. / Jurisconsulto - ex congresista colombiano

Por: Germán Navas Talero

Editor: Francisco Cristancho R.

Resolvieron que el show del Usurpador se realizaría en Cali, y resulta que en Cali no lo quieren. La prueba es que en Cali él perdió. Entonces lo que va es a retar a los caleños.


Cuando uno ve el deseo de algunos colombianos de que el presidente de la República -ese que se coló ahí a la presidencia- se posesione en su municipio, y ve la felicidad que les causa eso, yo me pregunto: ¿de qué le sirve a un pueblo de esos, o de una ciudad de esas, que este badulaque se posesione allí? ¡No les sirve para nada!

Recuerdo, en mis épocas de fiscal instructor, cuando me tocaba andar de pueblo en pueblo por todo el país, que un día estaba en una población donde llegaría el obispo. Y eso fue la locura. Todo el mundo engalanando su casa, arreglándose, gastándose lo que no tenía en regalos, detalles y viandas para el señor obispo. Hacia las once de la mañana llegó el fulano obispo, dio una misa, les echó la bendición, y se largó. Y el pueblo siguió igual de vaciado. No ganaron absolutamente nada, no les dieron absolutamente nada… ¡Ah, pero había ido el obispo!, y ya con eso tuvieron.

Exactamente eso es lo que va a pasar ahora con la ‘brillante’ idea del presidente usurpador. Va a llegar a Cali, y una vez posesionado, se larga, y eso queda igual. No va a aumentar el presupuesto para esa ciudad, no va a disminuir impuestos, y ni siquiera va a rebajar el pasaje del bus. ¡Todo va a continuar igual! Pero… “¡Ve, el presidente se posesionó acá!”

Pero a nosotros, los contribuyentes, sí nos cuesta un jurgo de plata que este señor se vaya a posesionar allá, y por puro capricho. El presupuesto para ese lujito, según los medios de comunicación -o de incomunicación-, costará más o menos 14 mil millones de pesos. Claro, porque tienen que pagarle tiquetes al personal del Congreso, a los representantes y senadores; también a los invitados. ¡A todos! A los secretarios, y hasta a los escoltas. Pero como, según los entendidos, Petro entregó el país arruinado. Si lo entregó arruinado, pues no se gasten lo poco que queda. Inviértanlo, aunque sea en una escuelita, pero no.

Yo me pregunto, ¿qué va a ganar Cali con que ese pisco vaya allá? Lo único que va a ganar es un problema, porque ya los estudiantes de la universidad Santiago de Cali, con justa razón, dicen que no admiten que ese señor se vaya a posicionar en su universidad. Escuché a un estudiante que dijo: “nuestra universidad es para estudio, no para el maltrato.” Y otros reconocen que su universidad no va a ganar nada con que ese sujeto se posesione allá.

Obviamente hay algunos que creen que porque les llegó el obispo se les arregló la suerte. Me gustó la posición de los estudiantes de la Santiago de Cali. Desde esta columna les envío un fuerte aplauso; porque no se dejaron contaminar ‘de pueblecito’. Es que esa es una universidad con prestigio; una universidad donde los estudiantes han pagado sus estudios, porque allá no les están regalando nada, y consideran que su campus no debe ser profanado por un capricho de este pisco; porque no hay razón ni jurídica ni práctica para que se vaya a posesionar allá.

El presidente usurpador iba a ir en un principio al Cauca, y allí le ofrecieron balas. Entonces resolvieron que no; que eso era muy peligroso. Entonces resolvieron que su show se realizaría en Cali, y resulta que en Cali no lo quieren. La prueba es que en Cali él perdió. Entonces lo que va es a retar a los caleños.

Pero también la intentó hacer en un cuartel, pero por fortuna habemus presidente, y Petro ordenó: “mientras yo sea presidente de la República, no lo dejo posesionar en ningún cuartel ni puesto de policía.” ¡Hizo bien! Hasta que el payaso no se posesione no puede darle órdenes a la tropa. Las órdenes las da Petro, y los militares tienen que obedecer, porque hasta que este badulaque no jure que va a incumplir la Constitución, pues el que manda es Gustavo Petro.

¿O será que el usurpador va a hacer dos posesiones, una con civiles y otra con militares? ¿Qué gana este sujeto posesionándose en un cuartel? ¿Qué gana nuestra democracia? ¡No gana nada! Es pura fantochería de ese corroncho. Un costeño que hizo plata de un momento a otro y quiere hacer aspaviento en todas partes. Algo típico de ciertas clases en esa región del país.

Sería bueno que alguien le dijese al usurpador que con la modestia se gana más que con la imprudencia. ¿Pero quién convence a este fantoche de eso? Es que hay que verlo exhibiendo su reloj, y sus zapatos sin medias, y sus pantalones pegados. Todo un maniquí, pero de los más ordinarios. Hay quienes, por ofenderlo, le dicen dizque filipichín. Pero decirle filipichín a ese vagazo, es una flor. Filipichín es una persona que está siempre muy bien arreglada, alguien bien vestido; alguien que tienen cierta condición o clase social; pero el usurpador no es más que un badulaque del que ni siquiera sabemos cómo hizo su fortuna. Lo único que sabemos es lo que muchos aseguran: que tumbó a varios delincuentes. Tumbó hasta DMG. Es un estafador de estafadores. Embaucador de narcotraficantes; a todo el bajo mundo le sacó tajada y se llenó de plata.

Tan llenito está de plata el usurpador que, según las malas lenguas, la casita que tiene en Miami le costó en su época 3 millones y piquito, de dólares obviamente. ¿Y de dónde sacó esa plata? Pues de estafar a estafadores. Según quienes tienen el disgusto de conocerlo, el tipo se mofa de aquel adagio que dice que ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón. Lo que deduzco es que se tiene que ser más delincuente que el delincuente para poderle quitarle la plata al delincuente. Y ese será nuestro futuro presidente.

Es que esos millones de dólares que tiene no se hicieron a punta de recoger limosnas, no. Fueron negocios sucios. Si incluso terminó robando a quien robó a los venezolanos. Ahora, como a él le gusta tanto la posesión entre uniformados, lo mejor sería que se posesionara en una cárcel, y así va a estar rodeado de uniformados. De pronto, y si estamos de buenas, se amañan con él y lo dejan de una vez guardado.

Este país es muy de malas. Recuerdo que el 13 de junio de 1953 se dio el golpe de Estado al godo Laureano Gómez Castro, un tipo que odiaba a los liberales; ¡los odiaba!, y estaba a punto de exterminarlos. Él quería acabar con todo lo que fuera liberal. Ese sujeto fue el responsable de la violencia en Colombia después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Los curas lo adoraban porque era godo, como ellos; y este señor manejaba el país con sangre; se bañaba con sangre; teñía su ropa con sangre. Y el 13 de julio de 1953, el general Gustavo Rojas Pinillas, harto ya de la matanza de este pueblo, le da un golpe de Estado y lo saca. Lo sacó. Lo exportó. Y el godo terminó en Madrid, obviamente. Los que estábamos vivos en ese entonces recordamos cómo el país entero estaba de fiesta. La gente gritaba, aplaudía, pitaban, cantaban. Todos estábamos felices, porque nos habíamos quitado de encima a ese asesino.

Cualquiera que esté vivo hoy y que haya vivido en esa época podrá dar fe del júbilo del país cuando Rojas Pinilla sacó a Laureano Gómez. Y el tipo corrió para España, donde gobernaba otro godo del corte de él: Francisco Franco, dictador de España. Semejante asesino, que mató miles y miles de personas de izquierda; que permitió que se ensayaran armas en su país; ese era el presidente de España de aquella época, y obviamente se entendía a la perfección con Laureano Gómez, porque eran del mismo estilo: rezanderos hasta la médula. Porque el que reza mucho es porque debe mucho, y el que no reza es porque nada debe.

Laureano debía mucho y rezaba mucho. Y obviamente Francisco Franco también. Franco entregó España a los curas, y su dictadura fue como de 40 años, de puro oprobio. Se prohibió hasta el cine. Estableció la censura. Aquí, por fortuna para nosotros, vino Rojas Pinilla y nos quitó ese sambenito de encima. Yo recuerdo que nosotros estábamos niños, íbamos en el carro de mi papá, y por toda la calle veíamos a la gente pitar, y votar flores, y hasta se compartían el aguardiente de carro a carro.

Semejante felicidad porque nos habíamos quitado de encima a el monstruo. Y pasan los años, y pasa el tiempo; el país por primera vez tiene un gobierno decente, de izquierda, el de Gustavo Petro. Y al salir, Petro cumple su palabra de entrega del poder. Y ahora viene este payaso y nos ofrece los tres descendientes de Laureano Gómez. Uno, hijo de su hermano; otro, sobrino, y el otro bisnieto. Cambiamos después de 60 años a un godo por tres ultra godos. ¿Será de malas este país? Ahora, por falta de uno, tenemos que soportar a tres.

¿Será que no aparece otro Rojas Pinilla para que nos haga el favor de quitarnos de encima a este fantoche y a sus tres Gómez? Porque en aquella oportunidad, recuerdo, que cuando Rojas sube al poder la guerrilla en los llanos estaba bastante fuerte. Los llaneros estaban bravos, y fue general Duarte Blum quien se fue hasta los llanos, se entrevistó con los guerrilleros liberales y ellos se entregaron, y entregaron las armas. Una entrega pacífica. Recuerdo que publicaron fotografías de una fila larguísima de guerrilleros entregándoles las armas al general Duarte Blum. Ojalá volviera Gustavo Rojas Pinilla y nos quitara todos estos males, y de paso que nos quite a los elenos, y que haya un poquito de paz. Porque este sujeto que viene ahoritica, después del 7 agosto, ese sí que es un mal augurio. Ese sujeto ya nos está mostrando qué clase de individuo es. Cuando miramos los nombramientos que ha hecho, cuando vemos que la hija de uno de los asesores de Pablo Escobar Gaviria va a ser ministra, nos damos cuenta de la desgracia que se avecina. Porque el papá de la señora Paola Holguín fue testaferro de Escobar.

¿Nos les parece que este país es un chiste? Este país no alcanza a ser una ópera, es que no llega ni a opereta. Acá hay circo para todo: tiene animales y hartos. Si uno ve quiénes votaron por el usurpador, razón tienen de considerarse una manada. Son, efectivamente, unos seres irracionales.

Y miren con calma a los demás. Miren a quién puso como ministra de Salud, el de Hacienda, el de Defensa, y miren con calma, con cuidado. Creo que bueno no hay nada. Son los mismos con los peores. El cambio fue el gobierno de Gustavo Petro, que entregó la economía saneada, y que reconstruyó el país, algo que han querido negar. Qué tristeza tanto esfuerzo del país y destruir todo por la llegada de un animal a la presidencia. Gracias, Gustavo Petro.

Coletilla por Deisdre Constanza. De la Constitución al cuartel.Hace apenas unos días se hablaba de respetar la Constitución. Hoy, el discurso parece haber cambiado. Resulta paradójico que quien invoca la defensa del orden constitucional plantee ahora trasladar, en la práctica, el centro de poder político fuera de Bogotá, proponiendo que Barranquilla sea la capital y que la posesión presidencial se realice en una guarnición militar. La Constitución Política no deja esos asuntos en capricho de ningún gobernante. Bogotá es el Distrito Capital de la República y la transmisión de mando presidencial tiene un profundo significado institucional; el presidente hace su juramento ante el Congreso de la República, representante de la soberanía popular. No es un simple protocolo, es un símbolo de poder al orden constitucional y al principio de separación de poderes. Cuando se pretende reemplazar el recinto democrático por un escenario militar, el mensaje es más peligroso. Las Fuerzas Militares están llamadas a proteger la Constitución, no a convertirse en el escenario de legitimación del poder político. Y la pregunta inevitable ¿Cuánto le costará al país mover toda la logística, los esquemas de seguridad y la infraestructura? ¿Dónde quedó la austeridad que tanto pregonaba? como dice el refrán:  Abra bien los ojos, “por el desayuno se conoce el almuerzo.”

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

lunes, agosto 03, 2026

De la banalización a la negación, la estrategia exitosa de la extrema derecha *

 

En la imagen: Hernán Riaño / Periodista - Director SoNoticias

Por: Hernán Riaño

La responsabilidad inicial es crear una red de información popular para contrarrestar el aparato comunicativo de los medios corporativos de derecha

La ultraderecha colombiana, desde siempre, ha fabricado una realidad a su acomodo, y de paso la hace creer e imponerla a todos los colombianos; una “verdad”, en la que sus valores son los únicos que han importado, asegurándole a la sociedad colombiana que también deben ser los suyos, a pesar de la pobreza y miseria que puedan tener los hogares colombianos. Para imponer esos falsos dogmas ha utilizado la violencia, el asesinato, las desapariciones, la muerte, los mal llamados falsos positivos, los desplazamientos y todos los crímenes posibles apelando a una crueldad tal que haría sonrojar a cualquier líder nazi o fascista de la segunda guerra mundial.

Se ha caracterizado por usar todos los medios a su alcance, desde el uso de las agencias de seguridad para espiar y “fabricar” situaciones en contra de quienes reclaman derechos o mejores condiciones de vida hasta la creación y uso de medios de comunicación para imponer “realidades” a su acomodo. Cuando no existían los medios que hoy conocemos, y sobre todo en los municipios, el medio de comunicación por excelencia fueron los púlpitos de la iglesia católica, desde los que se “informaba”, se daban órdenes de los gobiernos nacional, departamental y local, de la jerarquía eclesiástica y se impartían tareas a cumplir, como el “sapeo de personas peligrosas” para el gobierno, la muerte de liberales o cualquiera que no pensara como los conservadores,  la contribución con dinero tanto para la iglesia como para los partidos o para el régimen imperante y en general los curas eran quienes daban forma a las verdades que querían impulsar desde Bogotá y su cumplimiento a rajatablas. 

Luego apareció la prensa escrita, los dos partidos políticos dominantes, ni cortos ni perezosos, fueron montando sendos periódicos, los liberales El Tiempo y El Espectador y los conservadores El Siglo y la República, obedeciendo a los intereses particulares de los llamados “lideres naturales” y sus colectividades. 

A medida que la tecnología de la información se fue desarrollando, fueron apareciendo la radio, la televisión hasta llegar a lo que hoy conocemos con las redes sociales, las plataformas, las páginas web, los portales y un sinnúmero de oportunidades que encontramos en la llamada virtualidad, para poder comunicarnos entre los seres humanos. Pero igualmente su dominio también ha sido abordado por la ultraderecha mundial y nacional.  

Así hayan sido los curas o las redes sociales, el resultado es el mismo, la desinformación, las calumnias, las mentiras, los entrampamientos y las falsedades con la que han oprimido a los ciudadanos, los han explotado y esclavizado para quitarles su vida y sus ingresos de todas las formas posibles. La estrategia siempre es la misma; primero el ocultamiento de los hechos, cuando ya no pueden hacerlo porque las evidencias son notables, pasan a los siguientes pasos: la banalización de lo sucedido, o sea quitarle la importancia que tiene hasta considerarlo algo sin transcendencia. Luego la normalización, como si lo ocurrido debiera considerarse común y corriente, hasta llegar a lo más grave, la negación, decir: “eso nunca sucedió”. El orden de esta estrategia puede variar de acuerdo a los protagonistas, las regiones, los intereses y las víctimas.

Para dar un ejemplo: La masacre de las bananeras a principios del siglo XX, cuando por protestar por unos abusos de la United Fruit Company, norteamericana, en contra de los trabajadores en la zona norte del país, en el departamento del Magdalena, el gobierno, defendiendo los intereses de la multinacional, arremetió y asesinó a los miembros del sindicato que habían declarado una huelga. El gobierno de turno ocultó los hechos hasta que Jorge Eliecer Gaitán lo denunció ante el Congreso de la República tiempo después (1). Luego, la prensa y los políticos volvieron a taparla hasta mediados de los 60, cuando Gabriel García Márquez lo plasmó en su galardonada novela “Cien años de soledad” y los movimientos de izquierda completaron la denuncia pública, masivamente. Hoy, los políticos de la extrema derecha minimizan la matanza diciendo que nunca ocurrió o que no fueron sino unos cuantos muertos y no se que más cuentos; una senadora uribista se atrevió a decir que era un mito de García Márquez y de la izquierda (2). A propósito de esta “metida de patas”, todos los medios se unieron para lavarle la cara a la senadora y tratar de minimizar lo expresado dando “explicaciones” y planteando teorías (3), aunque muchos historiadores la refutaron (4). Así opera la ultraderecha.

Lo mismo sucedió con las masacres de los paramilitares, los desplazamientos de campesinos colombianos, los hornos crematorios, el robo de tierras, los mal llamados falsos positivos, el exterminio de la UP, el asesinato de líderes sociales y candidatos presidenciales, siempre ocultando, minimizando, ignorando, negando y en últimas echándole la culpa a otros.

Con Gustavo Petro y su gobierno, el proceder de la ultraderecha y sus medios ha quedado en evidencia hasta la saciedad, y si no es por la franqueza y el actuar siempre frentero y sin dudas del señor presidente, muchas de esas intenciones de ocultar o cambiar los hechos habrían tenido éxito. A él lo han tratado de mentiroso, a pesar de que las afirmaciones que dice, tarde o temprano, se comprueban. Le han tergiversado declaraciones, lo han tratado de interpretar para desautorizarlo, han acudido a “técnicos”, “tecnócratas” y hasta funcionarios del mismo gobierno para cambiar la realidad.  

Pero lo más grave es lo sucedido con el fraude electoral. Este se empezó a conocer desde hacía varios meses, por lo sucedido en Chile, en Perú y en Bolivia con un modus operandi impuesto desde los Estados Unidos, queriendo reconfigurar sus relaciones con su patio trasero, como ellos mismos nos han llamado (muy despectivo y humillante término, por cierto) a los países situados al sur del Rio Bravo. Trump no ha ocultado sus intenciones encomendadas a Marco Rubio para concretarlas y de paso aliándose con un narcotraficante confeso como es Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, indultado por Trump, previo pago de Netanyahu, para crear una empresa de tecnología con el fin de influir en los gobiernos de México y Colombia, específicamente, incidiendo en sus procesos electorales o con otras acciones ruines en contra de estos y los demás gobiernos progresistas de América latina (5).

Con Colombia ya se vio el éxito obtenido por la ultraderecha con el fraude, comprobado con las evidencias aportadas por el señor presidente, con el proyecto Júpiter destapado hace unos meses, en los que se propusieron, y lo lograron, que la gente saliera a votar con odio y desconfianza en contra de Iván Cepeda, con la masiva compra de votos por parte de la campaña “ganadora”, con el aporte muy significativo de los hermanos Bautista y sus empresas de manejo electoral y con el concurso del gobierno sionista israelí y sus compañías dedicadas a variar los resultados electorales en vatios países. 

Todo inicia con la presentación de más de tres millones de firmas falsas ante el CNE para inscribir la candidatura de Abelardo De la Espriella, ese mismo órgano, la registraduría, los políticos de derecha, los órganos de control no le “pararon bolas”, lo minimizaron, dijeron que era un error, a pesar de que el precandidato, en su momento, había dicho que él personalmente había verificado el total de esas firmas, aún así, lo dejaron como un simple hecho anecdótico.    

La táctica de la ultraderecha fue negarlo, ocultarlo, ridiculizarlo, normalizarlo, dependiendo de lo que se iba descubriendo, hasta tal punto que muchos líderes progresistas lo aceptaron, aprobando el preconteo inicial, y, aún ahora, muchos dicen que nunca ocurrió el fraude. Tratan a Petro de loco, enajenado, mentiroso y muchos otros calificativos, minimizan las pruebas, ocultan a los perpetradores y legalizan un timo tan grande como una catedral. Repito lo expresado en otra columna, lo quieren callar, que no diga nada más sobre el engaño electoral, que no aporte más pruebas y los abelardo-uribistas le dicen que no sea “llorón”, que acepte los resultados porque ya no hay nada que hacer.

La realidad es que las evidencias demuestran la injerencia de  los Estados Unidos, confesada por el mismo Trump, en por lo menos tres intervenciones, lo anunciado por Marco Rubio para América Latina, con las actuaciones de varios cónsules, con las acciones del registrador nacional, de los comisionados del Consejo Nacional Electoral, de los jurados de mesa en muchas regiones del país conocidas y a la vista del público.

Pero la ultraderecha y sus medios lo siguen ocultando, minimizando o ridiculizando. Esto se conocía desde el año pasado, el vicepresidente “electo” confesó que ellos estaban haciendo un empalme hacía 8 meses con 1.300 “técnicos” (6), ¿Por qué ocho meses antes de las votaciones? Pues porque ya tenían el plan para retomar el gobierno. Lo que sorprende es lo expresado por muchos líderes progresistas y colombianos del común: “ellos, la oligarquía, no son capaces de hacer eso”.  He oído tantas veces esa y otras frases similares que no puedo entender como hay pobres de barrio que aún creen en la “honestidad y buenas intenciones” de las derechas, pero lo más tiste es que muchos que se dicen progresistas, también les creen y con esa actitud terminan poniéndose del lado de ellos y en contra del pueblo colombiano.  

Lo que se viene es muy duro para los colombianos y solo el dejar de creerles a las derechas y organizarse como constituyentes primarios, participantes, deliberantes y capaces de decidir podrá parar la aplanadora ultraderechista en cabeza del ilegítimo. La responsabilidad inicial es crear una red de información popular para contrarrestar todo el aparato comunicativo de los medios corporativos y no sigan incidiendo en el pueblo, para que este siga apoyando a sus verdugos.

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

  1. https://centrodememoriahistorica.gov.co/cuatro-dias-de-verdad-el-debate-historico-de-gaitan-sobre-la-masacre-de-las-bananeras-1929/ https://archivo-obrero.com/jorge-eliecer-gaitan-el-debate-sobre-las-bananeras/ https://elcolectivocomunicacion.com/2019/09/24/jorge-eliecer-gaitan-y-el-debate-de-bananeras-1929/
  2. https://www.semana.com/nacion/articulo/maria-fernanda-cabal-niega-masacre-de-las-bananeras/549271/
  3. https://www.pulzo.com/nacion/version-maria-fernanda-cabal-sobre-masacre-bananeras-PP397210https://www.elespectador.com/actualidad/maria-f-cabal-explica-su-tesis-la-masacre-de-las-bananeras-fue-un-mito-historico-article-725665/ https://www.elcolombiano.com/colombia/la-senadora-maria-fernanda-cabal-explica-por-que-dijo-lo-de-las-bananeras-KL7782815
  4. https://www.semana.com/nacion/articulo/masacre-de-las-bananeras-historiadora-le-contesta-a-maria-fernanda-cabal/548923/ https://www.eltiempo.com/politica/congreso/historiadores-responden-a-maria-fernanda-cabal-tras-decir-que-masacre-de-las-bananeras-es-un-mito-156666
  5. https://hondurasgate.ch/audios
  6. https://x.com/Horadelaverdad/status/2071986070929956965

jueves, julio 16, 2026

ANÉCDOTA DE PABLO NERUDA CON LAUREANO GOMEZ *


 En consonancia con el resurgimiento político de la Casa Gómez, la más clara evidencia de la llegada de los sectores de ultraderecha colombianos al poder nacional de mano del Abelardismo, La Conversa de Fin de Semana publica esta, muy apropiada anécdota que nos comparte nuestro colaborador, el economista y analista político, Jhon Flórez. ¡Provecho!

A propósito de este feliz cumpleaños de muerto, es famosa la respuesta de Neruda a los ataques que sufrió el poeta por parte de Laureano Gómez desde más de un año antes de su visita a Colombia, por invitación que le hiciera el presidente Alfonso López Pumarejo. Desde el 25 de junio de 1942 comenzó Laureano a atacar y descalificar repetida y periódicamente a Neruda, en forma rastrera, grosera y vulgar, desde las páginas de El Siglo. Por fin, en septiembre de 1943, el poeta visitó Bogotá, Medellín y Cali y ni por su presencia cesaron los ataques del Monstruo; por el contrario, arreciaron con ferocidad. Neruda entonces, en respuesta, dejó escritos para que fueran publicados en El Tiempo, después de su salida de Colombia con dirección a Perú y Chile, los siguientes Tres sonetos Punitivos de Pablo Neruda contra Laureano Gómez.  Sobra decir que los ataques contra el poeta fueron múltiples y permanentes después de su publicación, pero ahora también en El Colombiano. Helos aquí:

SONETOS PUNITIVOS

I

Adiós Laureano nunca laureado.

Sátrapa triste, rey advenedizo.

Adiós emperador de cuarto piso

antes de tiempo y sin cesar pagado.

 

Administras las tumbas del pasado

y, hechizado, aprovechas el hechizo

en el agusanado paraíso

donde llega el soberbio denotado.

 

Allí eres dios sin luz ni primavera.

Allí eres capitán de gusanera,

y en la terrible noche de arcano

 

el cetro de violencia que te espera

caerá podrido como polvo y cera

bajo la jerarquía del gusano

 

II

Caballero del látigo mezquino,

excomulgado por el ser humano,

iracunda piltrafa del camino,

¡oh! pequeño anticristo anticristiano.

 

Como tú, con el látigo en la mano,

tiembla en España Franco el asesino

y en Alemania tu sangriento hermano

lee sobre la nieve su destino.

 

Es tarde para ti, triste Laureano.

Quedarás como cola de tirano

en el museo de lo que no existe.

 

En tu pequeño parque de veneno,

con tu pistola que dispara cieno.

Te vas antes de ser. Tarde viniste.

 

III

Donde esté la canción y el pensamiento.

Donde bailen o canten los poetas.

Donde la lira diga su lamento.

No te metas Laureano, no te metas.

 

Las críticas que aúllas en el viento,

la escritura que llena tus maletas,

te las devolverán con escarmiento.

No te metas Laureano, no te metas.

 

No toques con tus pies la geografía

de la verdad o de la poesía,

no está en lo verdadero de tu terreno.

 

Vuelve al látigo, vuelve a la amargura,

vuelve a tu rencorosa sepultura.

Que no nos abandone tu veneno.


*La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

lunes, julio 13, 2026

La total estupidez e incoherencia de muchos colombianos *

En la imagen: Hernán Riaño / Periodista - Director de SoNoticias

 
Por: Hernán Riaño

«Hay que dejar constancia: estos necios incoherentes son y serán cómplices y ejecutores de los asesinatos, desapariciones y torturas que ya se ven y se verán en todo el país en la era de Abelardo De La Espriella.»

Nuestro país se ha caracterizado por una ignorancia política, casi que total, impulsada por la oligarquía durante años, agravada por una mezcla de fanatismo religioso de todos los pelambres con un seguidismo político casi que esclavista hacía unos líderes llamados gamonales, que mutaron a los paramilitares que hoy conocemos, apoyados por la misma clase de siempre.

Esta simbiosis de politiqueros, religiosos, gamonales y armas son las que no dejaron mediante intimidaciones, amenazas, engaños, delitos electorales y complicidad de 6 millones de colombianos uribistas, según mis cálculos, no permitieron el segundo periodo progresista, después del magnífico gobierno de Gustavo Petro. Pero en esta oportunidad no quiero referirme a las elecciones, solo a las consecuencias de haber elegido un advenedizo, gringo por voluntad de él, quien renunció a la Constitución colombiana y, por ende, es mi parecer, ya no es ciudadano colombiano.

Después de ver, oír, leer (si a eso se le puede llamar frases o textos coherentes) todo lo que han escrito esos conocidos muy acertadamente, como uribestias, queda uno, no se sabe que calificativo darle, si sorprendido, asustado, triste por la capacidad tan “profesional” de decir tantas incoherencias que rayan en la estupidez, imbecilidad, idiotez, cualquier adjetivo se queda corto ante tanta frase que emitieron en la campaña y ahora con el triunfo del presidente ilegítimo de Trump. Dan pena ajena “la elocuencia, sabiduría y profundidad” de sus afirmaciones.

Durante el gobierno del cambio se impuso, con mayor virulencia y agresividad en la campaña, el lenguaje conocido eufemísticamente como “de odio”, pero que en castellano son amenazas, mentiras, calumnias, entrampamientos e injurias contra el mejor presidente del pueblo en la historia del país, ampliado a Iván Cepeda, por ser el candidato. La ultraderecha en complicidad con los periodistas que trabajan en sus medios de comunicación, impuso una “verdad creada” para no dejar gobernar, desacreditar e impedir los cambios que Colombia requería. Pero para que este plan tuviera éxito usaron las redes sociales, muy sofisticadas en estos tiempos complementadas por la IA y con el concurso gratuito de centenares de uribestias estúpidos que siguen a ciegas y les hacen casos sin chistar.

Se escuchaban y leían frases como. “la culpa es de Petro”, todos los progresistas o zurdos “son guerrilleros”, “terroristas”, “corruptos, “todo lo quieren regalado”, muy pocas por cierto y sin ninguna prueba, pero que hicieron carrera durante 4 años hasta llegar a la campaña electoral. No salieron nunca de esa palabrería, que, sin ningún sustento creó un imaginario en un sector de la población cómplice y que repitió como loros creando el ambiente de hostilidad más grave de las últimas décadas en contra del pueblo colombiano, porque es contra todos los ciudadanos el odio generado por la ultraderecha y no solo contra el señor presidente y sus leales colaboradores. 

Con la llegada del nuevo gobierno, repito, ilegítimo, se han generado otro tipo de frases, que reflejan una estupidez de campeonato mundial. Una persona con tres dedos de frente no puede entender la alegría casi celestial de muchos abelardo_uribistas, al quererse burlar de los ciudadanos demócratas por la pérdida del gobierno. Los llaman “llorones”, “zurdos hp perdedores”, o les desean la muerte “ojalá los maten”, o el exilio “váyase pa’ Cuba”. Se alegran porque van a subir los impuestos, porque van a acabar la educación pública gratis, o porque van a reencauchar las EPS, porque van a despedir 700.000 funcionarios, que ellos odian porque son burócratas, porque van a importar alimentos agrícolas “más baratos” quebrando a los campesinos, porque van a hacer fraking, porque van a fortalecer la minería acabando el agua; en síntesis, porque van a eliminar la vida y llevar a los colombianos, nuevamente, a la miseria y al hambre. No hay calificativo en el diccionario de la RAE que describa esas mentes “prodigiosas” que se alegran por lo que nos va a pasar, como si a ellos no les fuera a tocar. ¿O es que el nuevo gobierno impondrá esas medidas para solo los 13 millones de “mamertos” y sus familias? Pues obviamente que no, ya lo advirtieron la reforma tributaria será para aumentarle los impuestos a los pobres, claramente lo dijeron: hay que rebajárselos a los ricos. Lo que implica que habrá IVA a toda la canasta familiar y más gente estratos 1, 2 y 3 tendrán que pagar renta, pero esos estúpidos creen que a ellos no los van a tocar.   

Muchos pobres, además, andan denigrando de Petro, como si este les hubiera hecho algo o les hubiera quitado algo. El presidente de la república nunca ha tomado alguna disposición que lo beneficie a él o a su entorno, todas las medidas que ha tomado han sido en favor del pueblo. Son tan estúpidos que a la persona que los ha ayudado, con salarios dignos, baja de precios de los productos básicos, rebajas en energía o en peajes, educación gratuita, es a la que odian, y otros mucho más imbéciles andan haciéndole coro a Abelardo De la Espriella y a Carlos Alonso Lucio, pidiendo su extradición. No saben nada, no entienden nada y son como el perro que muerde la mano del amo que lo alimenta, aunque estos animalitos son mucho más dignos y agradecidos que todos esos cipayos.

También estos personajes nefastos, de su propio pecunio y para congraciarse con el nuevo gobierno, lanzan amenazas contra todos a los que a ellos les parezca zurdo, comunista, progresista o demócrata y a todo el que se atreva a criticar al “enviado del cielo”, entiéndase Abelardo De la Espriella. Le añaden un saludo que no es militar ni es nada, dicen el famoso “firmes”, y “disparan” desde las redes una sarta de groserías, incongruencias, terminando con frases como “ojalá te desaparezcan”, “estas buscando que te destripen”, “te vamos a eliminar” o cualquier combinación de todas estas y otras de mayor calibre. Por este tipo de personas es que nació ese adagio que reza: “No hay nada más peligroso que un bruto con iniciativa”

Con todo esto, lo que quieren en el fondo es generar un ambiente en el que las muertes que ocasione este nuevo gobierno tengan una “justificación” que acepte la sociedad, como en el caso de los mal llamados falsos positivos y la frase lapidaria de Álvaro Uribe: «Esos muchachos no estarían recogiendo café», que según las últimas informaciones ya llegaron a los 8.737 asesinatos. Eso es lo que se vislumbra en el horizonte próximo de Colombia, ya se está viendo cómo será la represión y pérdida de derechos de todos, ratifico, todos los colombianos. Tal es la incoherencia, además, de la estupidez de estos “estimados compatriotas”.

Si no existiera este ejército de descerebrados, ni Uribe, ni Duque, ni los paramilitares, ni ahora, De la Espriella y sus socios tendrían el poder de hacer lo que pretenden, es gracias a ellos que el nuevo presidente ilegítimo se atreve a decir que odia a los progresistas, que los va a destripar y que los hubiera declarados enemigos irreconciliables, como si estos hubieran causado un daño al país irrecuperable como sí lo hicieron Turbay, Barco, Gaviria, Pastrana (padre e hijo), Uribe y Duque, Santos por lo menos firmó el acuerdo de paz con la guerrilla, lo que le generó el odio de Uribe para toda la vida. 

Como conclusión hay que hacer una pregunta que también es un reto: ¿Qué daño le ha causado al pueblo colombiano Gustavo Petro y el gobierno del cambio? Desde aquí desafío a cualquiera de estos abelardo_uribistas a que me diga una sola, solo una, medida que haya tomado en contra de los colombianos de a pie. 

Hay que dejar una constancia histórica o histérica, como dice un abogado amigo, que estos estúpidos incoherentes son y serán los cómplices, y en muchos casos los ejecutores, de todos los asesinatos, desapariciones, desplazamientos, masacres, pérdida de ojos y otros órganos, torturas y demás barbaridades, que desde ahora y sin que se haya posesionado el nuevo (o continuidad de todos los anteriores a Petro) gobierno, se están viendo en casi todo el país.  Todos saben y son conscientes de que nos van a destripar.   

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).