LA VITRINA DE LA CONVERSA

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martes, septiembre 22, 2026

Idiota natural con inteligencia artificial *

En la imagen: Germán Navas T. / Jurisconsulto - Excongresista colombiano

Por: Germán Navas Talero

Editor: Francisco Cristancho R.

Se puso de moda la Inteligencia Artificial lo que demuestra que hay mucho idiota a quien su inteligencia natural no le sirve. En mi caso, la inteligencia artificial me es inocua, porque con las neuronas que mi papá y mi mamá me dieron he podido sobrevivir, llevar adelante mi profesión y de vez en cuando escribir tonterías en esta columna.

Definitivamente yo no necesito la tal IA, pero en un país donde hay tanto idiota -o si no miremos a quién tenemos hoy como presidente-, sí se debe requerir, y con urgencia; pero acá al parecer no sirve ni la una ni la otra, ni la artificial ni la propia. Por eso terminó el usurpador en el solio de Bolívar y por eso estamos como estamos.

Mucha gente se está preguntando por qué el presidente de la República de Colombia no asiste a la asamblea de la ONU y, en reemplazo, se está mandando al vicepresidente. ¡Muy fácil! Es que el usurpador no está en la capacidad de sostener un encuentro de esa magnitud. Él no tiene la capacidad para ir a la ONU. Le da culillo demostrar que no sabe y, por otra parte, es bien notorio el mal ambiente que hay contra este caballero a nivel internacional. Por eso es por lo que por allá el tipo ni se aparece.

En las oportunidades que tuve durante los últimos años de viajar al exterior escuché varios comentarios que se hacían respecto al presidente Gustavo Petro. A nivel internacional Petro estaba bien cotizado, pero ahora que volví a salir del país me encontré con una sorpresa no tan grata, y es que mucha gente en el mundo conoce ya las andanzas del usurpador que hoy tenemos como presidente. Obviamente en este reciente vieje me preguntaron por aquel danzarín de cadáveres, entre otras cosas, que en qué escuela de baile de nuestro país lo enseñaban a uno a bailar sobre los muertos. Esto, contrario a risa, me generó profundo dolor; pero qué puedo hacer yo ante tan bochornosa imagen que está dejando este mequetrefe que tenemos hoy como mandatario. Es lógico que el mundo entero se empiece a burlar de nosotros.

Ahora, si el mundo entero ya está conociendo quién es realmente el danzarín de cadáveres pues tiene toda la razón de no ir a meter las narices en la ONU ni en ninguna otra organización internacional, porque allá sí se va a exponer a que le hagan preguntas que él no podrá responder, o si las contesta terminará confesando que le gusta la danza macabra; que verdad sea dicha no es ninguna “danza”, es un delito, como bien lo expliqué en mi anterior columna. El usurpador cometió los delitos de irrespeto a cadáveres y abuso de autoridad.

Lo que sí es gracioso es lo que está ocurriendo en estos momentos en los Estados Unidos con Donald Trump, el mayor apoyo del pelafustán que ocupa hoy nuestra presidencia. Todo indica que Trump va -como se dice coloquialmente- de colita para el estanco. No es sino escuchar lo que dicen varios congresistas norteamericanos, muchos de los residentes de ese país y a la opinión pública en general… todos dicen que están hartos con ese señor. ¡Aburridísimos! Y los gringos, que todo lo apuestan, aseguran que para las elecciones intermedias que se llevarán a cabo ahora en noviembre, hay ya sumas multimillonarias en las que este señor sale muy mal parado. Esperemos a ver quién gana esas apuestas, pero no le auguro nada bueno al señor trampas.

Y hablando de augurios… ya comienzan a emerger diferentes marchas, protestas y concentraciones aquí en Colombia en contra de algunas decisiones por parte del usurpador; entre estas, con lo que tiene que ver con el Servicio Nacional de Aprendizaje – Sena. Todos sabemos que al usurpador poco le gusta la educación, y por ello ha golpeado presupuestalmente al Sena, de ahí que se estén organizando marchas multitudinarias en contra del usurpador por el maltrato con esta institución y con su estudiantado, principalmente.

-Cambiando de tema- Hay una cosa que, debo reconocer, fastidia mucho. Soy locutor profesional, miembro de la Asociación Colombiana de Locutores, y me tocó someterme a un riguroso examen para que me dieran mi licencia como locutor. Ser locutor era algo bien visto. Los locutores cuidábamos mucho el manejo del lenguaje y el buen empleo del castellano; pero hoy, sí que da vergüenza el escuchar a muchos de los que se dedican a hablar por los medios -ni qué decir de las redes sociales-. Ahora, quien no diga groserías por el micrófono cree que no está a tono. En ningún lado he escuchado la cantidad de barbaridades como las que aquí se están empleando. Palabrota para arriba y para abajo. Ahora cuesta mucho hablar decentemente. Si no son capaces de hablar el castellano por lo menos no digan groserías; pero para todo tienen que usar malas palabras. A uno le da vergüenza el descrédito al que han llegado los locutores en este país. Recuerdo que, en materia deportiva, había un ícono que era Carlos Arturo Rueda. De los locutores buenos estaba también Hernán Castrillón, admirado en todas partes y sin necesidad de decir groserías. A nosotros nos pedían como requisito una licencia para hablar ante un micrófono, para hablar bien, para entender que teníamos la responsabilidad de formar a quienes nos escuchaban, no de deformarlos.

Y algo para finalizar… estoy por creerle a un comentarista mexicano que afirmó recientemente que el señor que hoy funge como presidente de la República de Colombia padece de problemas mentales, más cuando le escuché que va a retirarse -así como así- del Estatuto de Roma. Quiero decirle a nuestro pollino usurpador que el Estatuto de Roma fue adoptado por medio de una reforma constitucional, y sumercé, por más presidente que crea ser, no puede con un decreto mandar para el diablo ese Estatuto. Hubo una reforma constitucional -en la cual intervine como ponente- para que Colombia se adhiriera a esa normatividad. Entonces, señor mequetrefe o presidente de Locombia, si usted quiere deshacerse de este Estatuto tendría que pedirle al Congreso que modifique la Constitución. El Estatuto de Roma se crea para perseguir a delincuentes contra el Derecho Internacional Humanitario o criminales de guerra. Lo que se busca es que esos crímenes no queden impunes, pero como ahora las cosas cambiaron y aquí lo que se quiere es impunidad, por eso debe ser que a este usurpador le incomoda; tal vez porque algunos de sus exsocios -y hoy amigos- puedan ser víctimas de la aplicación de este Estatuto. Si lo va a revocar, revóquelo bien, señor usurpador.

Coletilla por Deisdre Constanza. ¿Y ahora la paz no alcanza para entrar en el presupuesto? El presidente Abelardo De La Espriella dice que hay que cuidar los recursos de los colombianos y cuestiona el presupuesto de la JEP. Perfecto, hablemos de plata, pero también hablemos de lo que el Estado está obligado a cumplir. Porque la JEP no nació de la nada. Hace parte del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición y su creación fue incorporada al orden constitucional mediante el Acto Legislativo 01 de 2017. La Corte Constitucional Ha reconocido que estos instrumentos tienen como propósito contribuir a la terminación del conflicto y a la construcción de una paz estable y duradera. Entonces la pregunta es ¿recortamos presupuesto para la justicia transicional y después nos sorprendemos porque los procesos no avanzan al ritmo esperado? ¿De verdad queremos volver a gastar en balas lo que hoy cuestionamos gastar en justicia? La paz no se construye solamente firmando acuerdos, también se construye cumpliéndolos. Y mientras unos hablan de presupuesto, las victimas siguen esperando verdad, justicia, reparación y no repetición. Porque La paz puede ser muy costosa, pero siempre costará menos que la guerra.

¡Hasta la próxima!

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).


martes, octubre 01, 2024

Petro, el nuevo lenguaje mundial: La verdad

 

Por: Hernán Riaño

En sus últimos discursos en Chicago y la asamblea general de la ONU, el presidente Gustavo Petro denunció valientemente las corporaciones y gobiernos que causan los genocidios que estamos viendo en vivo y en directo en la franja de Gaza y que se extendió a otras regiones vecinas y el hecho de que el mundo va a permitir que el sionismo acabe con un pueblo entero.

Históricamente, las relaciones entre las naciones se han caracterizado por unas condiciones que tienen que ver más con la forma que con el contenido. Los famosos protocolos que se han impuesto se volvieron una trama de “obligaciones” que se han convertido en todo, menos en unas relaciones sinceras y que vayan en beneficio de toda la humanidad. Es más importante la forma de saludar, de caminar, el vestido que se lleva, la forma de sentarse y todo lo que tiene que ver con la apariencia y las formas que lo que se dice en cualquier encuentro entre mandatarios, ministros o representante de cualquier gobierno mundial.

En muchos casos, unos gobernantes o representantes de un régimen se ofenden por cualquier pequeñez y hay que hacer todo un proceso para desagraviar al “ofendido”, pero, contradictoriamente, muy pocas veces se le pone la atención suficiente y obligatoria a los planteamientos de quienes quieren informar, denunciar o proponer cualquier cosa para mejorar la naturaleza, la vida en el mundo y para sus habitantes. Esto ha sido así desde la creación de la Sociedad de las Naciones, preámbulo de la Organización de las Naciones Unidas ONU, con el agravante de que los países que más dinero tienen son los que ponen las condiciones de agenda, de veto y permiten o no que una propuesta avance y sea aprobada. 

Países como los Estados Unidos de América, el Reino Unido, Francia, Israel y en los últimos tiempos Rusia y China son quienes “mandan la parada” en el tema de las relaciones internacionales, condenan, ponen sanciones y premian a quienes son de sus afectos políticos sin importar los efectos que estas acciones tengan en el planeta. El dinero y las armas son quienes definen qué se hace o no en el mundo.

En esta maraña de “formas” con ausencia casi total de contenidos importantes, se impuso la mentira, el engaño, el incumplimiento y cualquier forma de evitar cumplir con las decisiones de la ONU o cualquiera de sus organizaciones. Esas son las relaciones mundiales que no permiten el avance hacia una igualdad de los seres humanos y una mejora en su calidad de vida. El hambre, la miseria, los genocidios, la contaminación, el cambio climático y todos los males que aquejan a la tierra son impulsados por países que defienden a capa y espada a sus multinacionales y trabajan abiertamente para que éstas puedan enriquecerse cada día más. 

Mentir, ocultar, confundir, incumplir y calumniar ha creado una forma de relación que genera desconfianza tanto entre los países como en el organismo internacional que hace muy poco o nada para que sus mismas resoluciones las cumplan y sean acatadas. La verdad está proscrita y quien la diga es condenado al ostracismo y al olvido. Los organismos de seguridad de los estados están por encima de la ONU y sus filiales y ellos, con sus gobiernos son los que deciden qué se hace y qué no.

Esta situación ha creado una realidad virtual que nos quieren imponer como cierta y real. 

Para ello tienen todo un aparato de canales de televisión, radio, medios impresos y ahora redes sociales con inteligencia artificial, que le cuenta a los terrícolas solo lo que ellos crean que deben saber, de una forma distorsionada y mentirosa para defender sus intereses a costa de la salud y la vida tanto del planeta como de sus habitantes. La verdad real está plagada de genocidios, hambre, miseria e injusticias. 

Por ejemplo, El cambio climático es una verdad que, por las evidencias, por lo que está pasando, ya no lo pueden ocultar, así encarcelen, silencien y hasta asesinen a los científicos que valientemente muestran el problema o a cualquier ciudadano que inicie una campaña para defender el planeta y denunciar a quienes están causando estos males.    

A pesar de que todos los “líderes mundiales” saben desde hace tiempo y son conscientes de las dificultades que aquejan al planeta, se quedan callados y lo más grave es que no hacen nada para detener la destrucción del planeta y la raza humana, solo para que se enriquezcan los empresarios que están detrás de ellos y son sus patrocinadores. Por esto es que muchos países comenten genocidios y explotan a los otros países que son incapaces de defenderse, por las mismas condiciones que los primeros les pusieron. 

Pero en los últimos meses el mundo ha visto otra forma de tratar los problemas en estos organismos internacionales por parte del señor presidente de la República de Colombia, Gustavo Petro Urrego, y esta forma es decir la verdad, llamar a las cosas por su nombre, sin eufemismos y siempre de frente. En sus últimos discursos en Chicago y la asamblea general de la ONU, denunció valientemente las corporaciones y gobiernos que por un lado causan los genocidios que estamos viendo en vivo y en directo en la franja de Gaza y que se extendió a otras regiones vecinas y que el mundo parece que va a permitir, ojalá no, que el sionismo acabe con un pueblo entero. También hay otros genocidios “menos mediáticos” como los de Sudán, el Congo y otros países tanto de África como de otras latitudes.  Son las mismas élites que están permitiendo y patrocinado la explotación irracional y delincuencial de los recursos naturales de diferentes regiones del planeta; acción que está causando los incendios que a diario también vemos en vivo y en directo en santuarios silvestres como la Amazonía. Esta situación ha sido alertada, desde hace muchas décadas por los científicos, líderes ambientales y naturalistas del mundo pero muchos de ellos, especialmente los segundos, son asesinados de forma inmisericorde por sicarios que les envían las multinacionales o los gobiernos cómplices. De hecho, ser líder y defensor ambiental se ha convertido en una de las profesiones más riesgosas del planeta.     

Las condiciones reales de nuestro mundo, como las de vida, de la mayoría de sus habitantes y la del globo terráqueo en sí, ya no dan espera, como él lo ha dicho muy claramente en su último discurso ante diferentes foros internacionales.

En nuestro país, las derechas se ponen de lado de las corporaciones que están acabando con el planeta y sus habitantes. Varios representantes de este sector político tratan a Petro de mentiroso y loco por defender la vida tanto en nuestro país como en cualquier parte del mundo, demostrando que la vida de sus conciudadanos no les importa ni hoy ni nunca; de hecho, somos el país más desigual del mundo, con más muertes, desaparecidos, asesinatos de Estado (falsos positivos), desapariciones y desplazamientos. Miseria y hambre, a pesar de que el gobierno del cambio ha sacado en sus primeros dos años a un millón seiscientos mil personas de la miseria y trata, a pesar de la oposición de las derechas y del “centro”, de llevar alimentos, salud, una mesada pensional, educación y una vida más o menos digna a los más necesitados.

Lo demostrado por Petro es que se impone una nueva forma de relación entre las naciones basada en la verdad, para poder confiar el uno en el otro y entre todos salvar el planeta y a la humanidad. Basta ya de protocolos insulsos e innecesarios, llenos de mentiras, de ocultamientos, de complots. El tiempo se está acabando, muchos daños son ya irreversibles, como los asesinatos de más de 40.000 palestinos, muchos de ellos(as) niños(as) y la recuperación a su punto original de gran cantidad de regiones que ya no se pueden recuperar. Si esto no se logra estaremos ante una inminente autodestrucción. 

Esta nota fue publicada originalmente en SoNoticias y compartida con la comunidad de La Conversa de Fin de Semana, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño.

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.