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LA VITRINA DE LA CONVERSA
sábado, julio 03, 2021
lunes, junio 28, 2021
Ultraderecha en Colombia y la psicopatía exitosa
Ultraderecha en Colombia y la
psicopatía exitosa
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| Imagen: listennotes.com |
Un tiempo después, con curiosidad, pero, sobre todo con asombro, este opinador, leyó con ávido interés la columna de Ricardo Silva en El Tiempo de septiembre de 2019, titulada ¿Será que Colombia necesita un Psiquiatra General de la Nación? (Ver: Ricardo Silva: Historia de la locura en Colombia - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM), en la que Silva Romero, desarrolla, como lo hacen los que saben, aquella vaga idea que, quien les escribe, había alcanzado a garabatear tiempo atrás. En las líneas de Romero Silva, se sustentó de manera más completa, la sospecha de la presencia de una anomalía en la salud mental de la sociedad colombiana, pero ahora, involucrando, o mejor, replanteando el esquema del síndrome de Estocolmo, para ponerlo en términos, no de la enfermedad de la víctima, si no en términos de la enfermedad de los victimarios.
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| Imagen: estilonext.com |
La sospecha de la presencia de algún tipo de desorden sicológico comunitario, o al menos en buena parte de la comunidad, se vio reforzada en tiempos recientes, al atestiguar la manera en la que la mayoría de quienes pueden votar en Colombia, elegían una y otra vez, a quienes representaban las propuestas políticas soportadas en un modelo socio económico de gobierno de exclusión, desamparo, olvido y violencia, aun cuando públicamente la mayoría de miembros de la sociedad expresaran su desespero por la constante crisis económica y el desempleo, así como su deseo de paz, así lo evidenciaron los resultados de la consulta anti corrupción y la re elección del uribismo en el gobierno nacional, no obstante que durante la campaña electoral, planteara su objetivo de hacer trizas el Acuerdo de Paz, recientemente alcanzado.
Al hacer un muy superficial y muy limitado análisis sobre las características sicológicas de la clase política colombiana, para este humilde opinador los victimarios (En el esquema del Síndrome de Estocolmo), siguiendo con el planteamiento de Ricardo Silva, es posible encontrar que, efectivamente, la dirigencia colombiana, cumple con los presupuestos sintomáticos de quienes padecen lo que se conoce como Trastorno Antisocial de la personalidad - TAP(psicopatía), tales como: “falta de remordimiento o empatía por los demás, la falta de culpa o la capacidad de asumir la responsabilidad de sus acciones, el desprecio por las leyes o las convenciones sociales y la inclinación a la violencia y una naturaleza engañosa y manipuladora.”[1]
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| Imagen: elcolombiano.com |
Es claro que, aunque hace falta una verdadera aproximación científica al fenómeno aquí esbozado, no obstante que ya existan algunas en el plano internacional, en las que la presencia de los TAP en la clase dirigente está sustentada (ver: Trastornos de Personalidad y Violencia. Artículo de Reflexión Para el Posconflicto Colombiano en Enlace ORCID: http://orcid.org/0000-0001-7495-0314 ), la afición de la dirigencia colombiana, al menos la de los últimos veinte años, por imponer por la fuerza sus puntos de vista, incluso con el abuso de la autoridad, irrespetando de paso, los derechos de las mayorías, evadiendo la responsabilidad e incluso, atribuyéndosela a las víctimas, confirma que la permanencia de la ultraderecha en el poder, es reafirmación de que en política, al menos en Colombia; la psicopatía en el poder es exitosa.
[1]Alonso, María y Skodol, Andrew, en: ¿Qué
diferencia a un psicópata de un sociópata? y Trastorno de la personalidad
antisocial (TPA), respectivamente. Disponibles en: ¿Qué
diferencia a un psicópata de un sociópata? | Psyciencia y Trastorno
de la personalidad antisocial (TPA) - Trastornos psiquiátricos - Manual MSD
versión para profesionales (msdmanuals.com)
sábado, junio 26, 2021
jueves, junio 24, 2021
lunes, junio 21, 2021
HAY QUE CONVENCER A LOS DEL CENTRO
HAY QUE CONVENCER A LOS DEL CENTRO
Por: Omar Orlando Tovar Troches ottroz69@gmail.com
Ahora que gracias al sistema de comunicación del uribismo, nos hemos dado cuenta que las movilizaciones sociales tienen objetivos políticos y hasta electorales, se hace necesario empezar a dar los pasos precisos para transformar todas esas expresiones de descontento y reclamo de cambio, en mecanismo efectivos para lograr que esas masivas movilizaciones en las calles, carreteras y redes sociales, se transformen en los votos para elegir a un nuevo congreso y ojalá a un nuevo ejecutivo nacional, que garanticen la oportunidad de construir un país distinto a este, que hemos heredado y que les estábamos heredando a las generaciones futuras.
Contrario a
lo que planteaban las nuevas castas de opinadores y periodistas al servicio del
gobierno de Duque, la dispersión de coordinaciones del Paro Nacional, traducidas
en primeras, segundas, terceras y cuartas líneas, a lo largo y ancho de
Colombia, antes que ser un signo de debilidad, al que tanto le apuntó y le
apuntan los voceros de Uribe, tal dispersión; se ha convertido en un valioso
recurso, lleno de novedosas perspectivas y formas de hacer política, que antes
que chocar con la vieja dirigencia social, ha empezado a refrescar esos
tradicionales modos de pensar y hacer.
Sin
embargo, tras una larga batalla, en la que, efectivamente se alcanzaron grandes
avances en lo reivindicativo, en lo político, pero, sobre todo; en lo
organizativo, es preciso, no quedarse solo en los triunfos, que, aunque
valiosos, aún son insuficientes para lograr un gran cambio del modelo, que por
más de doscientos años ha ordenado a la sociedad colombiana. En este punto, los
nuevos escenarios del Paro, llamadas Asambleas Populares Permanentes, tienen
que servir, en primer lugar, como verdaderos puntos de encuentro democrático,
de los cientos de miles de colombianos, desencantados e indignados con el
sistema y con sus gobiernos, de forma tal, que lo que allí se acuerde y se
mandate, sea fruto de verdaderas representatividades y del consenso.
De otro
lado, al realizar los urgentes balances, es menester analizar el futuro mediato
de las movilizaciones, en el entendido de que, la derecha ya viene implementando toda una estrategia de
manipulación de la opinión pública, por medio de informaciones tendenciosas,
verdades a medias y de señalamientos, tanto al paro como a sus coordinaciones,
de forma tal, que dentro de la memoria colectiva, se vaya posicionando al paro
y a su dirigencia, como los causantes de la exclusión, la miseria, la violencia
y la muerte que padecen millones de colombianos de todas las edades y no, los
malos gobiernos de los partidos tradicionales, que han gobernado durante toda
la historia republicana de Colombia.
Es
precisamente en este punto, el de la manipulación de la opinión, en el que las
dirigencias sociales de base, tienen que prestar especial atención, puesto que,
si bien es cierto que a momentos de escribir estas notas, los porcentajes de
favorabilidad que tienen las movilizaciones sociales y el paro, sobrepasan el
70%, también lo es, el hecho, fácilmente constatable, del paulatino re
alinderamiento hacia el statu quo, por parte de algunos miembros de los
estratos medios (personas con trabajo estable, propietarios de pymes,
profesionales independientes emprendedores, como se auto clasifican y
pensionados) que poco a poco, vienen sucumbiendo a la constante manipulación,
que de ellos hace, la derecha colombiana, a través de su sistema informativo.
Este
segmento de la población, el de los estratos socio económicos 3,4 y 5, es el
sector de la sociedad colombiana, que ha encontrado en las posiciones de centro
o de “apoliticismo”, un conveniente refugio, para protestar cuando sus
intereses particulares se ven seriamente afectados (principalmente impuestos y
tarifas de servicios públicos) y a la vez, para no involucrarse en lo que
muchos de sus miembros consideran, polarizaciones innecesarias, cuando de
reclamar los derechos de los otros estratos se trata. Es a este particular
grupo poblacional, los del centro, al que toda la dirigencia social de base,
debe prestar especial atención, para poder traducir sus reivindicaciones y
exigencias sociales en votos. 
Imagen: Coalición centrista de Colombia. Tomada de Confidencialcolombia.com
La empatía que despertaron las novedosas movilizaciones sociales, la indignación y el rechazo que provocaron los desmanes del uribismo, pero sobre todo, una especie de hermandad en el desamparo, causada por el mal gobierno de Duque, alcanzadas dentro de miles de ciudadanos y ciudadanos de las capas medias urbanas, son los puntos de partida para empezar a construir, nuevas rutas de acercamiento, pero sobre todo, de pedagogía, para acabar de convencer, a este sector, de que en el centro político, no es posible encontrar la salida al atolladero, en el que la derecha de extremo nos ha dejado y que ya los alcanzó a ellos y ellas.
Hay que
insistir en que este avance de la protesta social, también es el triunfo de la
gente que se refugia en el mal llamado centro político, que es por la ruta de
estar juntos y no por la salida facilista de apelar a hacernos pasito en
elecciones, por donde se puede lograr el fin de este modelo corrupto e inhumano
que nos está exterminando.



