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| En la imagen: Felipe Solarte / Escritor - periodista |
Por: Leandro
Felipe Solarte Nates
La violencia en el norte del Cauca, con raíces en el paramilitarismo es una herida real, pero nunca fue el detonante del colapso, sino el pretexto que algunos medios venden para no cuestionar el modelo económico.
El cierre de Propal obedece a la suma de varios factores
internos y externos que mermaron la demanda y rentabilidad del negocio de la
fabricación de papel bond.
La compañía primero cerró la planta de Yumbo y a pesar de
ajustes administrativos y técnicos en la planta de Guachené que usaba el bagazo
de caña como materia prima, factores como la oferta a menos precios de papel
importado, la valorización del peso y el desplome de la demanda al digitalizar
la mayoría de los documentos y reducirse la publicación de periódicos, folletos,
revistas y libros, impidieron frenar las pérdidas.
En algunos medios locales, comentaristas favorables al nuevo
gobierno le achacan el retiro de la empresa a continuos bloqueos en las vías y
problemas de orden público.
Pero. aunque estos factores pueden pesar si no son
superados, la realidad es otra. También el ingenio La Cabaña con casi 60 años
de arraigo en Puerto Tejada, anunció su cierre definitivo después de no poder
cumplir con sus cuantiosas deudas.
Es cierto que en los municipios del norte del Cauca y en las
carreteras hay inseguridad, por parte de grupos indígenas que reclaman tierras
en la parte plana, por grupos armados cuyo proceso de paz no cuajó con él
gobierno del presidente saliente Gustavo Petro y pandillas juveniles que en
Puerto Tejada aprendieron de los paramilitares de las AUC que en el año 2000
los reclutaron, al igual que lo hicieron en Buenaventura, y cuyos alumnos 26
años después copan numerosos sectores de esta población plagada de fronteras
invisibles que al cruzarse generan cruentos enfrentamientos entre ellos, y para
financiarse, además de la extorsión, sus jóvenes miembros acechan especialmente
a los motociclistas y transportadores para dispararles y asaltarlos en los
caminos entre cañaduzales; pero esta causa no fue la que determinó el cierre de
Propal, ni del ingenio La Cabaña, dejando entre ambos cerca de 2500
desempleados, entre obreros de las plantas y funcionarios de administración,
más los numerosos contratistas, proveedores y comercios que les vendían
servicios y sus ingresos dependían de estas empresas y sus empleados y
trabajadores.
Lo cierto es que la economía mundial, nacional y regional
está sufriendo muchos cambios, no sólo por la robotización de los procesos
productivos en el campo y en las factorías, acelerado este proceso con el
acelerado desarrollo de la Inteligencia Artificial, AI, que sustituye a muchos
empleados y profesionales.
También por la transición energética encaminada a sustituir
energías contaminantes derivadas del petróleo y carbón por energía solar,
eólica, nuclear y de los volcanes.
Si bien este proceso de transición energética no es tan
inmediato y más cuando el gobierno del presidente Trump, a favor de sus amigos
petroleros lo frenó en los Estados Unidos y en países cuyos mandatarios le
siguen ciegamente, la tendencia a la sustitución de los combustibles fósiles es
inevitable y mientras tanto los chinos son los que sacan ventaja por el
retroceso de los gringos que en el gobierno de Trump frenaron la instalación y
construcción de fuentes de energía no contaminantes y cedieron a los chinos el
liderazgo en la producción de autos, motos y trenes eléctricos, que en Colombia
cada vez son comprados en mayor cantidad.
En un futuro no muy lejano muchos ingenios, tendrán
problemas como el del Cauca y otros con sus plantas asentadas en el Valle
geográfico del río Cauca, que además de producir azúcar invirtieron en la
instalación de gigantescas destilerías de etanol para adicionarlo a la gasolina
y el cual recibe billonarios subsidios del presupuesto nacional.
Cuando sea mayor la demanda de vehículos eléctricos la
disminución del consumo de gasolina afectará los volúmenes de alcohol para
adicionarle y los ingenios que hoy producen miles de millones de litros no
tendrán a quien vendérselos.
Tendrán que hacer una reconversión, tanto del uso de suelos
como del monocultivo de la caña de azúcar que gracias al uso intensivo de
maquinaria pesada y agro-químicos en la adecuación de las tierras, durante
décadas han sido colmatadas y empobrecidas en sus nutrientes y los propietarios
de las tierras arrendadas a los ingenios, con ayuda del gobierno, de
cooperativas agropecuarias e inversionistas privados, tendrán que dedicarlas a
otros cultivos que ayuden a recuperarlas naturalmente, dejando franjas boscosas
sobrevivientes como refugios de flora, fauna nativa, insectos y microorganismos
que a los largo de milenios evolucionaron en el Valle geográfico del Cauca y
están a punto de desaparecer por la invasión del monocultivo de la caña de
azúcar.
Puede ser una de varias alternativas, por ejemplo, la
variedad de frutas tropicales, que brindarán otra actividad productiva y de
generación de empleos, tanto en su cultivo como en el procesamiento para
abastecer el mercado del país y el exterior, buscando además brindarles
posibilidades de estudio, recreación y empleo a niños y jóvenes de los
municipios del norte del Cauca que hoy son reclutados por las pandillas urbanas
y guerrillas y que deberían vincularse a la práctica de varios deportes en los
que se han destacado numerosos jóvenes de la región, en la música, danza,
artesanías, creación literaria y plástica y aprovechar los diversos programas
abiertos por el SENA y universidades como las del Cauca, Valle y otras públicas
y privadas que han abierto sedes en la región.
*La
Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as)
colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o
sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son
responsabilidad de sus autores (as).



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