LA VITRINA DE LA CONVERSA

jueves, octubre 06, 2016

NUEVAMENTE MACONDO

NUEVAMENTE MACONDO



Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com -

Macondo es ese “no lugar” con nombre de árbol grande, en donde se resumen las exuberancias y las excentricidades de nuestro país, algunos extienden este resumen a América Latina. Macondiano es el gentilicio de quienes viven o padecen esa realidad, que aunque de génesis imaginaria, terminó siendo tan real como la que muchos creen que existe y reside en las redes sociales de Internet. Pero macondiano también es un adjetivo para describir  lo delirante, lo irracional, lo poco creíble, que se impone y acaba existiendo.
El pasado domingo 2 de octubre, a eso de las 5 de la tarde, cuando las cajas mágicas, que ahora gobiernan a la humanidad y dizque son inteligentes, le avisaron al mundo entero que un mayoría de pocos macondianos, había decidido ponerle zancadilla al anhelo y la necesidad de paz de una nación, nuevamente el resto del mundo y algunos connacionales colombianos recordamos que para bien y para mal; Colombia irremediablemente es Macondo.
Se impusieron las mentiras orquestadas y repetidas hasta la saciedad por los alumnos aventajados de  Goebbels, el propagandista nazi de la Alemania de Hitler y asociados, tal como lo corrobora jactanciosa e impúdicamente Juan Carlos Vélez, excandidato a la alcaldía de Medellín y gerente de la Campaña por el No en el plebiscito , en reciente entrevista publicado por el Periódico La República de Colombia (Ver: http://www.larepublica.co/el-no-ha-sido-la-campaña-más-barata-y-más-efectiva-de-la-historia_427891). “Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca… En la Costa individualizamos  el mensaje de que nos íbamos a convertir en Venezuela.  Y aquí el No ganó sin pagar un peso. En ocho municipios del Cauca pasamos propaganda  por radio la noche del sábado centrada en víctimas.” Afirma con desfachatez  y a fe que lo lograron. La manipulación pagada por las élites económicas de este país (Organización Ardila Lülle,  Grupo Bolívar, Grupo Uribe, Codiscos, y Corbeta.) termino dejando como ignorantes o caídos del zarzo a sus incautos seguidores, según palabras de este gerente del NO.
Ahora nos vamos (se van) dando cuenta de las motivaciones no tan ocultas del líder natural del NO, el EX-presidente Uribe, mentir, manipular, usar y engañar a sus seguidores, para poder ser ungido nuevamente por los medios masivos de comunicación colombianos (los de la capital) como “El salvador” y el tercero en discordia, en un diálogo al que mayoritariamente los colombianos y colombianas habíamos invitado a dos; la Guerrilla de las F.A.R.C. y al Jefe de Estado Colombiano, quien a pesar del anhelo de sus pocos amigos y muchos manipulados, no es Uribe.
Intentan los “ganadores” del plebiscito llamar a la reconciliación, cuando hasta hace poco argumentaron para triunfar, la intolerancia, la exclusión, la venganza y el miedo. Asustados con el triunfo, los manipuladores del NO, en cabeza de su líder natural, evaden las responsabilidades, sólo hasta ahora intentan construir una propuesta a lo ya acordado y firmado en la habana, “son unas glositas al texto”, dejó entender en un principio y en tono afable y condescendiente el aspirante a Mesías colombiano, pero, ante la carencia de argumentos de peso, recula nuevamente a la intransigencia y descalifica el 70 u 80% del texto final acordado, para poder atrincherarse en eternas discusiones con su viejo ex aliado; el hoy presidente Santos, en procura de impunidad y de defensa de los intereses de sus socios o patrones, buscando un re-lanzamiento para la próxima campaña presidencial.
Los avergonzados del NO intentan aprovecharse de las marchas estudiantiles, “Es que TODA Colombia está por la Paz…”, que es necesaria la reconciliación, que en últimas quien debe definir lo de la paz es el presidente, que quienes votaron NO, lo que realmente querían decir era que SI y que debemos confiar en la dirigencia que irresponsablemente nos ha llevado hasta este limbo social, a saber: el re-encauchado Pastrana, el neo-Mesías y Santos, dejando otra vez por fuera; al resto de la VERDADERA SOCIEDAD CIVIL de Colombia, como tratando de orquestar un nuevo FRENTE NACIONAL entre los nietos y bisnietos de los otrora lideres naturales de los trapos rojos y azules, que aunque arropados con otros nombres y colores, pretenden burlar con una “sucesión no traumática” de poder, el derecho de los y las colombianas de construir y alcanzar una PAZ ESTABLE, DURADERA, INCLUYENTE Y CON JUSTICIA SOCIAL, para todos y todas, incluyendo a los despistados macondianos.



jueves, septiembre 29, 2016

INVITACION A VOTAR PLEBISCITO 2 DE OCTUBRE 2016

A continuación nos permitimos dar a conocer el comunicado público de los partidos políticos de Santander de Quilichao- Cauca, que invitan a marcar SI en tarjeton de PLEBISCITO REFRENDATORIO DEL "Acuerdo para la terminación del conflicto armado..."


lunes, septiembre 26, 2016

OSCURANTISMO 2016 versión 2.0

OSCURANTISMO 2016 versión 2.0
Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-

15. Entonces los fariseos se retiraron a tratar entre sí cómo podrían sorprenderle en lo que hablase…  17. Esto supuesto, dinos qué te parece: ¿Es o no es lícito pagar tributo al César? 18. A lo cual Jesús, conociendo su malicia, respondió: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? 19. Enseñadme la moneda con que se paga el tributo. Y ellos le mostraron un denario. 20. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen y esta inscripción? 21. Respóndenle: Del César. Entonces les replicó: Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios… (Evangelio, según Mateo, Cap. 22)

Ya vamos perdiendo la cuenta de las veces en las que, algunos líderes y lideresas de las credos judeocristianos presentes en Colombia, olvidan de manera conveniente las enseñanzas, o si se quiere, los ejemplos-mandatos de su fundador Jesús, el nazareno o simplemente Jesús, intentando de manera forzada; un regreso a las épocas del Concordato (al menos para los católicos), cuando el Estado Colombiano, aunque laico en el papel, era una especie de teocracia católica disimulada.
Coinciden estos intentos de una especie de coadministración religiosa del Estado colombiano, con el arribo a la Procuraduría General de la Nación, del señor Alejandro Ordoñez, contumaz quemador de libros y perseguidor de “herejes” librepensadores, y la proliferación de un sinnúmero de iglesias evangélicas a lo largo y ancho del territorio nacional.
Aunque obvio, vale la pena anotar que el libre ejercicio de cualquier credo religioso, hace parte de la intimidad de todos y cada uno y una de los ciudadanos y ciudadanas de Colombia y que este ejercicio tiene el carácter de derecho fundamental en nuestra Constitución Política y que por lo tanto, la libertad de practicar las orientaciones de cada iglesia es respetabilísima como cualquier otro derecho humano fundamental, sin embargo, esta facultad de ejercer la espiritualidad sin cortapisa, también tiene unos límites inherentes al carácter laico del Estado y a su ordenamiento jurídico (Dad al Cesar lo que es del César...).
En pleno siglo XXI, en un mundo globalizado por las T.I.C.´s  y con la aparición, difusión e implementación de los llamados Derechos Humanos de tercera generación, “… referida a los derechos de la diferencia cultural, de la paz y del desarrollo, también llamados derechos a la diferencia cultural y de solidaridad, provenientes de las constantes demandas de las minorías nacionales y grupos étnicos(Guerrero, 2010),* parece inconcebible que existan personas o movimientos que traten de imponer sus creencias religiosas, sin tener en cuenta los derechos de los demás, reclamando para sí, el poder autodenominarse “defensores(as) de la democracia” (léase: Vivan Morales, H.S. de la República de Colombia), en una deplorable muestra de manipulación político-religiosa.
De manera egoísta, autoritaria e invocando la hoguera para herejes y descreídos, éstos y éstas lideresas religiosas, intentan que el orden jurídico y social de La Nación, regrese de alguna manera a los tiempos del oscurantismo de La Sagrada Inquisición Católica, para poder someter a “justo y piadoso” escarmiento a todos aquellos y aquellas que osen subvertir el orden divino de “La sagrada familia” conformada por un papá con pene y una mamá con vagina. Aborrecen y desean las llamas eternas del infierno (que según concepto papal, no existe) para quienes se atrevan a hacer manifestaciones que difieran de las recomendaciones del Padre Astete y se permitan ligerezas entre seres del mismo sexo (Se excluyen por vía Vaticana, algunos sacerdotes y religiosas) y que decir de esas súcubos, descendientes de Lilith reina de la oscuridad, que osan ejercer su autodeterminación en cuanto a su cuerpo y su sexualidad, lo mínimo que merecen, según estos democráticos líderes y lideresas religiosas, es hervir en la sempiterna “Paila Mocha”.
Pretenden estos pocos pero muy influyentes guías espirituales, oponerse a toda costa a la abominación pretendida por pervertidos y Castro chavistas íncubos y súcubos, de adoptar a esos inocentes angelitos huérfanos por abandono o maltrato que, aunque olvidados y hasta despreciados por estas nobilísimas iglesias, no merecen padecer el terrible purgatorio del amor y la protección.
Y por último, pero no menos importante, saltan con la justa furia del arcángel San Miguel, al conocer de la depravación del satánico y maoísta DANE, que pretende incitar a la lujuria y al desenfreno a nuestros ingenuos y castos párvulos, preguntándoles por cosas del diablo que ellos y ellas “no saben”, a pesar de estar ejerciendo a temprana edad, su novel sexualidad de manera irresponsable, ser víctimas de abuso sexual, incluso por parte de miembros distinguidos de algunas iglesias judeocristianas o caer en la trata sexual y la pornografía infantil, por no saber que significan vocablos tan degenerados como PENE, VAGINA, ANO y ACTO SEXUAL.
* Guerrero Ana Luisa, Derechos humanos y ciudadanía en América Latina, Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, UNAM, 2010


jueves, septiembre 22, 2016

LA PARTICIPACION SOCIAL VERSUS EL DERECHO A INFORMAR.

LA PARTICIPACIÓN SOCIAL VERSUS EL DERECHO A INFORMAR.


Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-

Indagando acerca de los posibles escenarios en un pos acuerdo o posconflicto en Colombia (la denominación queda al gusto de los lectores), me encontré con un interesante, pero muy preocupante artículo de Juanita León publicado en el Portal La Silla Vacía, titulado: “El doble filo de la participación social en el Acuerdo de Paz”, del 19 de septiembre de 2016.
El título del artículo en cuestión llama la atención y preocupa, puesto que la expresión: “Doble Filo”, siembra dudas respecto a la esencia misma del concepto “participación social”, que antes de ser el resultado de la negociación entre el actual gobierno colombiano y la guerrilla de las F.A.R.C.-E.P., es la esencia de la democracia, en el sentido más literal de la definición misma de este sistema de gobierno.
Empecemos por el comienzo. Los principios fundamentales de la Constitución Política de 1991 (Aún vigente, así muchos no lo crean), establecen el carácter pluralista y participativo de la República Colombiana, determinan además que es un fin del Estado facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; que La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público y que El pueblo la puede ejercer en forma directa y finalmente, entre otros principios; el reconocimiento y la protección por parte del Estado de la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana.
Una vez hecho este necesario “recorderis”, se puede observar fácilmente, que la participación es el eje central del ordenamiento social de Colombia y que poner bajo sospecha tanto el deber del Estado de promoverla y protegerla, así como el derecho de las comunidades y organizaciones sociales de ejercerla, no es ni más ni menos que tratar de poner en riesgo el ordenamiento mismo del Estado, independientemente de que uno esté de acuerdo o no con el proceso del Fin del Conflicto con la guerrilla, puesto que como se puede colegir; la participación social ya hacía y hace parte de los principios fundamentales de nuestro ordenamiento jurídico-social, desde mucho antes del inicio de los más recientes diálogos de la Habana entre las F.A.R.C. Y el Gobierno Nacional.
Habla o mejor escribe Juanita León en su artículo, de la peligrosidad de la explosión del ejercicio “extremista” de este principio fundamental de nuestra Constitución, por parte de comunidades u organizaciones sociales, dizque adoctrinadas por el comunismo en nuestro territorio desde hace mucho años y disemina otra duda cercana a las tesis del Uribismo (La llegada del Marxismo-leninismo-Maoísmo-Castro-Chavismo al País), cuando citando  al experto Sergio Guarín, se pregunta si las condiciones están dadas para que la participación de las organizaciones sociales conduzca a una democracia más deliberante o si se convertirá en la expresión de las posiciones más radicales(Tomado de: http://lasillavacia.com/historia/el-doble-filo-de-la-participacion-social-en-el-acuerdo-de-paz-57983), insinuando de paso que las expresiones sociales son extremistas, léase en el lenguaje de los enemigos de la Paz: Terroristas.

Si bien es cierto que la autora del artículo en mención, brinda unas claves para resaltar la importancia que tiene la participación social en el marco del Acuerdo Final Para La Terminación del Conflicto y La Construcción de Una Paz Estable y Duradera, también lo es; el hecho de dejar instalada en los lectores y lectoras, una inseguridad más acerca de las bondades del Acuerdo del Fin del conflicto, cuando mezcla su intención de reclamar el derecho de ejercer la libertad de opinión y expresión para unos colegas suyos, en su calidad de integrante y directiva de la Fundación para la Libertad de Prensa, con su muy respetable, pero no totalmente compartida, opinión acerca del derecho, también constitucional, que tiene el Soberano Colombiano de organizarse, ejercer directamente su poder, mediante la Participación Social, para la toma de decisiones que afecten a su entorno y su comunidad.
Para finalizar, en un entorno de reconciliación nacional, lo menos deseable es avivar el la candela de un posible choque de intereses por la defensa de derechos fundamentales, esto es, el derecho de expresarse y de informar versus el derecho al ejercicio de la autonomía cultural, étnica y comunitaria del Soberano (Pueblo), sin embargo; es necesario recordar que, aunque muchas personas llamen al ejercicio del periodismo “El cuarto poder”, en nuestro ordenamiento constitucional, no aparece como tal, por lo que; al igual que todos los ciudadanos, quienes ejercen esta necesaria y noble profesión también están sujetos al respeto por la autonomía, la soberanía y la intimidad de los otros.
Nota: La periodista León hace defensa acérrima del ejercicio sensacionalista de programas como LOS INFORMANTES del canal privado de T.V. Caracol, y no menciona que otro programa del mismo estilo ya fue denunciado públicamente por abuso, por parte de una organización social a la que ella trata de sacar en limpio en este artículo, me refiero a la comunidad Indígena de Colombia y al programa SEPTIMO DIA, del mismo canal.





lunes, septiembre 19, 2016

TAN SOLO NIÑOS Y NIÑAS

TAN SOLO NIÑOS Y NIÑAS



Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-


Un niño no mayor de doce años, con su torso desnudo, con su carita pálida, desfigurada por gestos desencajados, quizás por estar su mente fuera de sí, por causa de la excitación del reciente evento o tal vez por el consumo de alguna sustancia tóxica, está forcejeando con dos niñas no mayores en edad a él, lo vienen arrastrando, “rescatado de la tomba”, según ellas, mientras le toman su rostro con las mismas manos que acaban de ocultar una navaja en la intimidad de sus muy cortos pantalones, le dicen gritándole: “¡Tranquilo, fresqueate, que cuando lleguen al colegio, los agarramos uno a uno..”, mientras intentan apartarlo del barullo del más reciente hecho de violencia infantil en el Parque Santander del municipio norte caucano del mismo nombre.
La escena no es el preámbulo de una guion  de T.V. o cine de porno-miseria, a los que ya nos hemos acostumbrado en Colombia, esta escena de la vida real, ya se está tornando rutinaria en los parques, centros comerciales, las calles o las afueras de las instituciones educativas de toda nuestra geografía, esta misma escena ahora hace parte de esa aterradora cotidianidad de nuestros niños, niñas y adolescentes, hijos, nietos o bisnietos de la inveterada violencia nuestra de cada día, debidamente registrada y popularizada por buenos y alcahuetes reporteros ciudadanos, quienes haciendo buen uso de la tecnología inteligente de que disponen, intentan ganar más seguidores exhibiendo nuestra tiste realidad en YouTube o cuanta red social de Internet exista.
Una de las niñas, ahora acompañada por otra, regresa al sitio en donde se encuentran reunidos  el resto de los impúberes protagonistas de la más reciente gresca infantil acontecida en Quilichao. Se la ve llevar sus manitas hacia su intimidad, de donde aparece nuevamente una navaja, con paso afanado y decidido, se va junto a su amiguita, con mirada llena de agresividad e imprecando palabrotas más grandes que sus pequeñas humanidades, en pos de otras preadolescentes “más viejas”, con catorce años a lo sumo, quienes las desafían vociferando altisonantes palabras de grueso calibre y con miradas llenas de odio. Más allá, en el centro del parque, nuevamente se oye el ruido de botellas que son despicadas contra la estatua del prócer y la algarabía de cientos de chiquitines que corren como en una alucinante coreografía de odio y violencia en procura de terminar el encuentro interrumpido por algunos casi indefensos policiales.
Resulta muy difícil tratar de describir las sensaciones de los adultos espectadores de tan trágica muestra de intolerancia y violencia física protagonizada por estos menores. Estupefacción resulta ser lo más cercano, aunque cabrían aterrador, triste o indignante, para tratar de narrar lo que pasó por las mentes de quienes nos hemos vuelto auditorio de este triste acontecer y que sólo atinamos a preguntar ¿Qué pasó?
En un país, como el nuestro, lleno de violentólogos, repleto de sesudos estudios sobre el origen y las causas de nuestra violencia,  vale la pena preguntarse una vez más ¿Qué hemos hecho mal o qué no hemos hecho? Para intentar dar explicación a este fenómeno de la violencia infantil, en la que los niños y niñas, además de ser víctimas ahora asumen el papel de victimarios.
Estamos haciendo algo terriblemente mal, para lograr que el futuro de nuestra Nación se nos esté embolatando, en medio de las miles de pandillas que pululan nuestras ciudades, en medio de la violencia escolar, en medio de los combos, las barras bravas de futbol, las “chiquitecas,” los piques clandestinos y el microtráfrico de estupefacientes.

Quizás el ejemplo que les hemos legado lleno de intolerancia, de segregación, de discriminación, de violencia , de apología del crimen, de buscar siempre la justicia vindicativa en vez del perdón, de linchar en vez de acudir a la ley, haya sido el más efectivo de los ingredientes de este atroz  caldo de cultivo social, para que estos chiquitines ahora y de manera repetida se citen vía “Smartphone” o redes sociales, para dirimir esos muy adultos conflictos heredados y/o imitados, que no los dejan ser tan solo niños o niñas, nada más.