A continuación nos permitimos dar a conocer el comunicado público de los partidos políticos de Santander de Quilichao- Cauca, que invitan a marcar SI en tarjeton de PLEBISCITO REFRENDATORIO DEL "Acuerdo para la terminación del conflicto armado..."
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LA VITRINA DE LA CONVERSA
jueves, septiembre 29, 2016
lunes, septiembre 26, 2016
OSCURANTISMO 2016 versión 2.0
OSCURANTISMO 2016 versión 2.0
15. Entonces los fariseos se retiraron a tratar
entre sí cómo podrían sorprenderle en lo que hablase… 17. Esto supuesto, dinos qué te parece: ¿Es o no
es lícito pagar tributo al César? 18. A lo cual Jesús, conociendo su malicia, respondió: ¿Por qué me tentáis,
hipócritas? 19. Enseñadme
la moneda con que se paga el tributo. Y ellos le mostraron un denario. 20. Y Jesús les dijo: ¿De quién es esta imagen
y esta inscripción? 21. Respóndenle:
Del César. Entonces les replicó: Pues dad al César lo que es del César y a Dios
lo que es de Dios… (Evangelio,
según Mateo, Cap. 22)
Ya vamos
perdiendo la cuenta de las veces en las que, algunos líderes y lideresas de las
credos judeocristianos presentes en Colombia, olvidan de manera conveniente las
enseñanzas, o si se quiere, los ejemplos-mandatos de su fundador Jesús, el
nazareno o simplemente Jesús, intentando de manera forzada; un regreso a las
épocas del Concordato (al menos para los católicos), cuando el Estado
Colombiano, aunque laico en el papel, era una especie de teocracia católica
disimulada.
Coinciden
estos intentos de una especie de coadministración religiosa del Estado
colombiano, con el arribo a la Procuraduría General de la Nación, del señor
Alejandro Ordoñez, contumaz quemador de libros y perseguidor de “herejes”
librepensadores, y la proliferación de un sinnúmero de iglesias evangélicas a
lo largo y ancho del territorio nacional.
Aunque obvio,
vale la pena anotar que el libre ejercicio de cualquier credo religioso, hace
parte de la intimidad de todos y cada uno y una de los ciudadanos y ciudadanas
de Colombia y que este ejercicio tiene el carácter de derecho fundamental en
nuestra Constitución Política y que por lo tanto, la libertad de practicar las orientaciones de cada
iglesia es respetabilísima como cualquier otro derecho humano fundamental, sin
embargo, esta facultad de ejercer la espiritualidad sin cortapisa, también
tiene unos límites inherentes al carácter laico del Estado y a su ordenamiento
jurídico (Dad al Cesar lo que es del César...).
En
pleno siglo XXI, en un mundo globalizado por las T.I.C.´s y con la aparición, difusión e implementación
de los llamados Derechos Humanos de tercera generación, “…
referida
a los derechos de la diferencia cultural, de la paz y del desarrollo, también
llamados derechos a la diferencia cultural y de solidaridad, provenientes de
las constantes demandas de las minorías nacionales y grupos étnicos” (Guerrero, 2010),* parece inconcebible
que existan personas o movimientos que traten de imponer sus creencias
religiosas, sin tener en cuenta los derechos de los demás, reclamando para sí,
el poder autodenominarse “defensores(as) de la democracia” (léase: Vivan
Morales, H.S. de la República de Colombia), en una deplorable muestra de
manipulación político-religiosa.
De
manera egoísta, autoritaria e invocando la hoguera para herejes y descreídos,
éstos y éstas lideresas religiosas, intentan que el orden jurídico y social de
La Nación, regrese de alguna manera a los tiempos del oscurantismo de La
Sagrada Inquisición Católica, para poder someter a “justo y piadoso”
escarmiento a todos aquellos y aquellas que osen subvertir el orden divino de
“La sagrada familia” conformada por un papá con pene y una mamá con vagina. Aborrecen
y desean las llamas eternas del infierno (que según concepto papal, no existe)
para quienes se atrevan a hacer manifestaciones que difieran de las
recomendaciones del Padre Astete y se permitan ligerezas entre seres del mismo
sexo (Se excluyen por vía Vaticana, algunos sacerdotes y religiosas) y que
decir de esas súcubos, descendientes de Lilith reina de la oscuridad, que osan
ejercer su autodeterminación en cuanto a su cuerpo y su sexualidad, lo mínimo
que merecen, según estos democráticos líderes y lideresas religiosas, es hervir
en la sempiterna “Paila Mocha”.
Pretenden
estos pocos pero muy influyentes guías espirituales, oponerse a toda costa a la
abominación pretendida por pervertidos y Castro chavistas íncubos y súcubos, de
adoptar a esos inocentes angelitos huérfanos por abandono o maltrato que,
aunque olvidados y hasta despreciados por estas nobilísimas iglesias, no
merecen padecer el terrible purgatorio del amor y la protección.
Y
por último, pero no menos importante, saltan con la justa furia del arcángel
San Miguel, al conocer de la depravación del satánico y maoísta DANE, que
pretende incitar a la lujuria y al desenfreno a nuestros ingenuos y castos
párvulos, preguntándoles por cosas del diablo que ellos y ellas “no saben”, a
pesar de estar ejerciendo a temprana edad, su novel sexualidad de manera
irresponsable, ser víctimas de abuso sexual, incluso por parte de miembros
distinguidos de algunas iglesias judeocristianas o caer en la trata sexual y la
pornografía infantil, por no saber que significan vocablos tan degenerados como
PENE, VAGINA, ANO y ACTO SEXUAL.
*
Guerrero
Ana Luisa, Derechos humanos y ciudadanía en América Latina, Centro de
Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, UNAM, 2010
jueves, septiembre 22, 2016
LA PARTICIPACION SOCIAL VERSUS EL DERECHO A INFORMAR.
LA PARTICIPACIÓN SOCIAL VERSUS EL
DERECHO A INFORMAR.
Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-
Indagando acerca
de los posibles escenarios en un pos acuerdo o posconflicto en Colombia (la
denominación queda al gusto de los lectores), me encontré con un interesante,
pero muy preocupante artículo de Juanita León publicado en el Portal La Silla
Vacía, titulado: “El
doble filo de la participación social en el Acuerdo de Paz”, del 19 de septiembre de 2016.
El
título del artículo en cuestión llama la atención y preocupa, puesto que la
expresión: “Doble Filo”, siembra dudas respecto a la esencia misma del
concepto “participación social”, que antes de ser el resultado de la
negociación entre el actual gobierno colombiano y la guerrilla de las
F.A.R.C.-E.P., es la esencia de la democracia, en el sentido más literal de la
definición misma de este sistema de gobierno.
Empecemos
por el comienzo. Los principios fundamentales de la Constitución Política de
1991 (Aún vigente, así muchos no lo crean), establecen el carácter pluralista y
participativo de la República Colombiana, determinan además que es un fin del
Estado facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y
en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; que La
soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público y
que El pueblo la puede ejercer en forma directa y finalmente, entre otros
principios; el reconocimiento y la protección por parte del Estado de la
diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana.
Una
vez hecho este necesario “recorderis”, se puede observar fácilmente, que la participación
es el eje central del ordenamiento social de Colombia y que poner
bajo sospecha tanto el deber del Estado de promoverla y protegerla, así como el
derecho de las comunidades y organizaciones sociales de ejercerla, no es ni más
ni menos que tratar de poner en riesgo el ordenamiento mismo del Estado,
independientemente de que uno esté de acuerdo o no con el proceso del Fin del
Conflicto con la guerrilla, puesto que como se puede colegir; la participación
social ya hacía y hace parte de los principios fundamentales de nuestro
ordenamiento jurídico-social, desde mucho antes del inicio de los más recientes
diálogos de la Habana entre las F.A.R.C. Y el Gobierno Nacional.
Habla
o mejor escribe Juanita León en su artículo, de la peligrosidad de la explosión
del ejercicio “extremista” de este principio fundamental de nuestra
Constitución, por parte de comunidades u organizaciones sociales, dizque
adoctrinadas por el comunismo en nuestro territorio desde hace mucho años y disemina
otra duda cercana a las tesis del Uribismo (La llegada del Marxismo-leninismo-Maoísmo-Castro-Chavismo
al País), cuando citando al experto Sergio
Guarín, se pregunta “si las condiciones
están dadas para que la participación de las organizaciones sociales conduzca a
una democracia más deliberante o si se convertirá en la expresión de las
posiciones más radicales”(Tomado de: http://lasillavacia.com/historia/el-doble-filo-de-la-participacion-social-en-el-acuerdo-de-paz-57983),
insinuando de paso que las expresiones sociales son extremistas, léase en el
lenguaje de los enemigos de la Paz: Terroristas.
Si
bien es cierto que la autora del artículo en mención, brinda unas claves para
resaltar la importancia que tiene la participación social en el marco del Acuerdo Final Para La Terminación del
Conflicto y La Construcción de Una Paz Estable y Duradera, también lo es; el
hecho de dejar instalada en los lectores y lectoras, una inseguridad más acerca
de las bondades del Acuerdo del Fin del conflicto, cuando mezcla su intención
de reclamar el derecho de ejercer la libertad de opinión y expresión para unos
colegas suyos, en su calidad de integrante y directiva de la Fundación para la
Libertad de Prensa, con su muy respetable, pero no totalmente compartida,
opinión acerca del derecho, también constitucional, que tiene el Soberano
Colombiano de organizarse, ejercer directamente su poder, mediante la Participación Social, para la
toma de decisiones que afecten a su entorno y su comunidad.
Para finalizar, en un entorno de reconciliación
nacional, lo menos deseable es avivar el la candela de un posible choque de
intereses por la defensa de derechos fundamentales, esto es, el derecho de
expresarse y de informar versus el derecho al ejercicio de la autonomía cultural,
étnica y comunitaria del Soberano (Pueblo), sin embargo; es necesario recordar que,
aunque muchas personas llamen al ejercicio del periodismo “El cuarto poder”, en
nuestro ordenamiento constitucional, no aparece como tal, por lo que; al igual
que todos los ciudadanos, quienes ejercen esta necesaria y noble profesión
también están sujetos al respeto por la autonomía, la soberanía y la intimidad
de los otros.
Nota: La periodista
León hace defensa acérrima del ejercicio sensacionalista de programas como LOS
INFORMANTES del canal privado de T.V. Caracol, y no menciona que otro programa
del mismo estilo ya fue denunciado públicamente por abuso, por parte de una organización
social a la que ella trata de sacar en limpio en este artículo, me refiero a la
comunidad Indígena de Colombia y al programa SEPTIMO DIA, del mismo canal.
Para más información ver: http://www.indepaz.org.co/el-poder-de-los-medios-aplicado-contra-las-comunidades-indigenas-caso-programa-septimo-dia/
lunes, septiembre 19, 2016
TAN SOLO NIÑOS Y NIÑAS
TAN SOLO NIÑOS Y NIÑAS
Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-
Un niño no
mayor de doce años, con su torso desnudo, con su carita pálida, desfigurada por
gestos desencajados, quizás por estar su mente fuera de sí, por causa de la
excitación del reciente evento o tal vez por el consumo de alguna sustancia
tóxica, está forcejeando con dos niñas no mayores en edad a él, lo vienen
arrastrando, “rescatado de la tomba”, según ellas, mientras le toman su rostro
con las mismas manos que acaban de ocultar una navaja en la intimidad de sus
muy cortos pantalones, le dicen gritándole: “¡Tranquilo, fresqueate, que cuando
lleguen al colegio, los agarramos uno a uno..”, mientras intentan apartarlo del
barullo del más reciente hecho de violencia infantil en el Parque Santander del
municipio norte caucano del mismo nombre.
La escena no es
el preámbulo de una guion de T.V. o cine
de porno-miseria, a los que ya nos hemos acostumbrado en Colombia, esta escena de
la vida real, ya se está tornando rutinaria en los parques, centros
comerciales, las calles o las afueras de las instituciones educativas de toda
nuestra geografía, esta misma escena ahora hace parte de esa aterradora
cotidianidad de nuestros niños, niñas y adolescentes, hijos, nietos o bisnietos
de la inveterada violencia nuestra de cada día, debidamente registrada y
popularizada por buenos y alcahuetes reporteros ciudadanos, quienes haciendo
buen uso de la tecnología inteligente de que disponen, intentan ganar más
seguidores exhibiendo nuestra tiste realidad en YouTube o cuanta red social de
Internet exista.
Una de las
niñas, ahora acompañada por otra, regresa al sitio en donde se encuentran
reunidos el resto de los impúberes
protagonistas de la más reciente gresca infantil acontecida en Quilichao. Se la
ve llevar sus manitas hacia su intimidad, de donde aparece nuevamente una
navaja, con paso afanado y decidido, se va junto a su amiguita, con mirada
llena de agresividad e imprecando palabrotas más grandes que sus pequeñas
humanidades, en pos de otras preadolescentes “más viejas”, con catorce años a
lo sumo, quienes las desafían vociferando altisonantes palabras de grueso
calibre y con miradas llenas de odio. Más allá, en el centro del parque,
nuevamente se oye el ruido de botellas que son despicadas contra la estatua del
prócer y la algarabía de cientos de chiquitines que corren como en una
alucinante coreografía de odio y violencia en procura de terminar el encuentro
interrumpido por algunos casi indefensos policiales.
Resulta muy
difícil tratar de describir las sensaciones de los adultos espectadores de tan
trágica muestra de intolerancia y violencia física protagonizada por estos
menores. Estupefacción resulta ser lo más cercano, aunque cabrían aterrador,
triste o indignante, para tratar de narrar lo que pasó por las mentes de
quienes nos hemos vuelto auditorio de este triste acontecer y que sólo atinamos
a preguntar ¿Qué pasó?
En un país,
como el nuestro, lleno de violentólogos, repleto de sesudos estudios sobre el
origen y las causas de nuestra violencia,
vale la pena preguntarse una vez más ¿Qué hemos hecho mal o qué no hemos
hecho? Para intentar dar explicación a este fenómeno de la violencia infantil,
en la que los niños y niñas, además de ser víctimas ahora asumen el papel de
victimarios.
Estamos
haciendo algo terriblemente mal, para lograr que el futuro de nuestra Nación se
nos esté embolatando, en medio de las miles de pandillas que pululan nuestras
ciudades, en medio de la violencia escolar, en medio de los combos, las barras
bravas de futbol, las “chiquitecas,” los piques clandestinos y el microtráfrico
de estupefacientes.
Quizás el
ejemplo que les hemos legado lleno de intolerancia, de segregación, de
discriminación, de violencia , de apología del crimen, de buscar siempre la
justicia vindicativa en vez del perdón, de linchar en vez de acudir a la ley,
haya sido el más efectivo de los ingredientes de este atroz caldo de cultivo social, para que estos
chiquitines ahora y de manera repetida se citen vía “Smartphone” o redes
sociales, para dirimir esos muy adultos conflictos heredados y/o imitados, que
no los dejan ser tan solo niños o niñas, nada más.
martes, septiembre 13, 2016
LA CORRUPCIÓN NUESTRA DE CADA DIA
LA CORRUPCIÓN NUESTRA DE CADA DÍA.
Al momento de
escribir estas líneas, luego de efectuar mi, ya desacostumbrado, tour por el
parque de las Palomas Caídas del Municipio norte caucano de Santander de
Quilichao, y entre los dimes y diretes concernientes al próximo debate
electoral o plebiscitario respecto al Acuerdo Final para la Terminación del
Conflicto Armado y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, mire con
asombro, ubicadas en el costado sur del parque, unas carpas inflables, las
cuales según fui informado estaban allí con motivo de la visita de funcionarios
venidos desde la capital, para atender a las víctimas del conflicto armado.
Obstaculizando
la movilidad que tan celosamente cuida y promueve la actual Secretaría de Transito
de este municipio, estaban las carpas dummies y las filas de personas que
pretendían ingresar a ellas. Mi primera curiosidad se fue transformando en una
especie de regocijo, puesto que allí, infladitos de azul y con todos los
letreros de la institucionalidad colombiana, se erigían imponentes, estos símbolos
concernientes al proceso de paz, para mandar a callar a cuanto desinformado o
desinformador recalcitrante, pretendiera seguir insistiendo en la mentira según
la cual, el actual proceso de acuerdo entre la guerrilla y el gobierno nacional
no sirve.
Vi las caras
de muchas personas que se acercaban para saber cómo iba su proceso, o si aún se
podía inscribir o qué papel les hacía falta, como en la canción de J. Luis Guerra:
“Eran
las cinco de la mañana /un seminarista, un obrero /con mil papeles de solvencia
/que no les dan para ser sinceros”,
todos y todas juiciosamente esperando y buscando la visa para este otro sueño.
Al
acercarme y mirar con un poco más de detalle, vi caras conocidas desde hace mucho tiempo, algunas de ellas pertenecientes
a personas establecidas económicamente, con pensión una que otra, con vivienda,
una que otra o con trabajo, una que otra,
exigiendo con voz imperativa; la obligación del Estado de resarcir su “extrema
desventura” de no tener más de lo que ya gozan, haciendo fila y buscando visa
para este otro sueño.
Confieso
que la curiosidad, que se volvió regocijo y esperanza, súbitamente se volvió
amargura, rabia e indignación al comprobar, una vez más, hasta dónde ha llegado
la corrupción en Colombia, que ya no es inherente a los funcionarios públicos o
privados, que no es solo atribuible al clientelismo endémico de estas tierras,
esta otra corrupción tiene que ver más con esa herencia de la cultura “traqueta”
del atajo y todo vale, está relacionada con esas consignas mal entendidas y
peor aplicadas de las nuevas religiones del “coaching ”y la auto superación,
las nuevas herramientas del capitalismo extremo, que pregonan la competencia
despiadada y el individualismo extremo en pos del ser proactivo y exitoso que pasa
por encima de los demás, sin remordimiento alguno.
Una
sombra vestida de pesimismo me cubrió, al contemplar la triste escena de
paisanos y paisanas medianamente acomodados, tratando de sacar provecho de las
circunstancias y de las oportunidades, en desmedro de las victimas reales de esta histórica tragedia
nacional que no cuentan con amigotes en la institucionalidad del Estado
Colombiano, que los apunten en las listas de los elegidos para recibir esta otra
visa de la visibilización y la
reivindicación.
Tan
deprimente espectáculo social me recordó, por enésima vez, una verdad de a puño,
dictada por un indio zapoteca que llegó a ser presidente de Méjico: “El respeto al derecho ajeno es la paz” y que la corrupción nuestra de cada
día; es el verdadero mal contra el que tenemos que unirnos y luchar, empezando
por nuestra casa y nuestros corazones..
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