LA VITRINA DE LA CONVERSA

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martes, mayo 05, 2026

De candidatos… y otros chiflamicas *


En la imagen: Germán Navas T. / excongresista - jurisconsulto
Por: Germán Navas Talero

Editor: Francisco Cristancho R.

El nombre de Iván Cepeda Castro entra en la conversación, no por el escándalo fácil y populista, sino por la consistencia y la discusión de ideas. 

Que este país está al revés: ¡Pues sí! Como el cuento de la vieja Inés, con las enaguas al revés. El país está al revés porque el mundo está al revés. Parece que alguien quiso lavar al mundo y, como para lavarlo hay que desocuparlo, le sacó todo; pero terminó lavando lo de afuera y lo de adentro le quedó sucio. Así está el mundo y así está este país.

Aquí estamos esperando las elecciones, pero se muere uno de la risa cuando escucha las declaraciones de payasos como el tal ‘tigre’, o el pelagatos ese, el tal De La Espriella, a quien oírlo causa vergüenza. Uno lo escucha de forma casual, y porque le toca, pero yo no perdería un minuto de mi vida escuchando alguna intervención de ese señor. Es que es lo más ordinario, inepto e incapaz que he visto; y ahora está convencido de que él puede ser presidente de Colombia, claro que, si Duque logró serlo, también podría serlo este pisco. Después de Iván Duque, lo peor que puede pasarle al país es tener a un De La Espriella como presidente.

Y hablando de candidatos… ¡qué tal doña Claudia López de candidata! Podrá ser candidata, pero es candidote el que vote por esa inepta; y, sin embargo, ahí se ve por las calles, hablando de la lucha contra la corrupción; el mismo cuento con el que ella y su amiga, o su esposa, tramaron cuando estaban proponiendo un frente anticorrupción, y recogieron firmas y lograron llegar a la alcaldía… y ya estando allá no hicieron un carajo; fuera de hacer el oso, consintiéndose en público y diciéndose la una a la otra mi muñeca, no hicieron más. Ese fue todo el gobierno de doña Claudia López y su pareja.

Esas dos son un par de payasas que, en el circo, lo hubiesen hecho mucho mejor, porque en Bogotá no hicieron ni un pepino, sino acabársela de tirar; porque el que me diga que esa señora alcaldesa hizo algo positivo para el país o para Bogotá, que lo demuestre. No le he visto absolutamente nada. Lo único fue continuar con el mandato de Enrique Peñalosa, porque él la montó ahí porque ella iba a hacer lo que él quería, como construir ese metro elevado, no sabemos por qué elevado. ¡Elevados los pendejos que votaron tanto por él y como por ella!

Los bogotanos, definitivamente, son de malas. Yo no, porque yo no voté por ninguno de esos. Me refiero a los que votan por el que no es. Los que votaron por Antanas Mockus, por ejemplo. Semejante pelele que no hizo un carajo por Bogotá. Pintó cuatro rayitas en una esquina y ya eso fue culturizar a Bogotá. Quien esto escribe jamás votaría por Mockus, ni en un estado de desesperación en el desierto del Sahara, donde no hubiese sido un candidato, votaría por él. Si allá hubiese un camello y un candidato como Antanas Mockus, yo voto por el camello. Creo que el camello lo haría mejor que Antanas. Es que él no hizo nada, y no hay que olvidar que ese señor es aliado, socio, o compañero de Claudia López y de Enrique Peñalosa.

¡Qué vergüenza! Esta ciudad sí que ha sido de malas. Esperamos que, en la próxima elección, cuando ya no tengamos a esos payasos compitiendo, se elija en Bogotá a un alcalde que valga la pena. Un alcalde que de verdad quiera a esta ciudad; que quiera hacer de Bogotá algo grande, no el pueblo al que aspira convertirla Peñalosa, Claudia y su esposa, Angélica Lozano, quienes creen que esto todavía es parte de Fusagasugá.

Yo quiero una ciudad grande, importante. Una ciudad moderna. Una ciudad que, si llegara a ser lo que es París, por lo menos se le parezca en algo. ¿Pero en qué se parece Bogotá a las grandes ciudades?: En nada. Bogotá lleva 20 años o más de atraso. Desde que llegó Peñalosa a la alcaldía, por ahí en el 99, no ha habido nadie que haga absolutamente nada por Bogotá. Todos pasan, se llevaron el título de ex, y creen que por haber sido alcaldes de Bogotá ya tienen méritos para ser presidentes de la República.

Pregúntele al chiflamicas del Peñalosa. Él aspiraba a ser presidente de la República porque fue alcalde de Bogotá; Claudia López hace lo mismo. Se hacen elegir alcaldes de Bogotá porque creen que al tener el título de exalcaldes ya eso los habilita a ser presidentes de la República. ¡No sean tan tontos! Ustedes lo hicieron mal como alcaldes y lo harían peor como presidentes de la República.

Colombianos, tienen que mirar qué hicieron estos personajillos por la capital para ver si vuelven a cometer el error de votar por ellos. Ustedes, que están leyendo esta columna, y que por ende tienen sentido común, al saber leer, y porque algo entienden de política… ¿alguno de ustedes votaría por el pelagatos ese? Ese señor es un mercachifle, pero aspira a ser presidente. Y hay que escuchar las barbaridades que dice… ¡Da vergüenza ese señor!

En fin… para algunos es un pelagatos, para otros, un chilamicas, y para otros es un simple tunante que aspira a llegar a la presidencia a ver qué otro daño le puede causar a este país.

Coletilla por Deisdre Constanza. Los noticieros principales que se emiten en este horario estelar de siete a ocho se convirtieron más en una telenovela o show dramático. Noticias presentadas con énfasis en el escándalo, el conflicto o la emoción, más que en el análisis profundo. Esa crítica en que no se construye el relato informativo, sugiriendo que se privilegia el entretenimiento sobre el contexto y la objetividad. En pocas palabras, no se habla de un programa específico, sino de un estilo de informar. Convertir la política y la realidad en algo parecido a un “capitulo diario” cargado de drama, que engancha a la audiencia, pero no la informa mejor. Mientras muchos repiten el libreto del escándalo diario, otros están ocupados proponiendo, debatiendo y trabajando sin tanta vitrina. Pero claro, eso rara vez abre titulares y en medio de tanta bulla, hay quienes siguen apostándole a una política con argumentos, con trayectoria y con debates de fondo. Ahí es donde el nombre de Iván Cepeda Castro entra en la conversación, no por el escándalo fácil y populista, sino por la consistencia y la discusión de ideas. Por eso, si de verdad interesa el país y no el show, vale la pena escuchar más, revisar datos y formar un criterio propio. No todo cabe en un titular ni todo lo importante hace ruido.

Adenda del editor. “Es imposible ser buen periodista sin ser buena persona”, le repetían a uno en la Facultad, de acuerdo con lo expresado en algún momento por Kapuscinski. Hoy, luego de ver otra de las ‘salidas’ de Victoria Eugenia, me convenzo de que en esos momentos la Vicky debió estar capando clases. Resulta que la Dávila no sirvió ni como política ni como periodista. Ayer, en su cuenta de X, Vicky le escribió un mensaje a Claudia López, donde parece suplicar que no la llame “fracasada”, según ella, porque tiene hijos, esposo, madre y hermanos que la aman y están orgullosos de ella. Ojalá que Victoria Eugenia se quedara con esos ‘aplausos’, y se enclaustrara con su familia, dado que, parecen ser ellos los únicos que la soportan y la consideran alguien de bien.

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).

martes, marzo 31, 2026

LA REVOLUCIÓN SOCIOECONÓMICA: una economía al servicio de la VIDA *

 

En la imagen: Carlos Medina G. / Historiador-analista político
Por: CARLOS MEDINA GALLEGO

La economía no es un fin en sí misma, sino un medio para garantizar condiciones de vida dignas para toda la población.

En Colombia, el debate sobre el rumbo económico ha estado marcado durante décadas por una tensión constante: ¿debe la economía orientarse prioritariamente al crecimiento de los mercados o al bienestar de las personas? La propuesta de una revolución socioeconómica plantea un giro fundamental en esta discusión, al afirmar que la economía no es un fin en sí misma, sino un medio para garantizar condiciones de vida dignas para toda la población. Este enfoque, presente en la visión programática de Iván Cepeda Castro, busca reordenar las prioridades del desarrollo nacional bajo un principio básico: primero la vida, luego el mercado.

Este artículo desarrolla, de manera didáctica, los principales componentes de esta propuesta, explicando su sentido, sus implicaciones y los desafíos que enfrenta.

1. LA ECONOMÍA AL SERVICIO DE LA GENTE.

Tradicionalmente, el éxito económico se ha medido por indicadores como el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), la inversión extranjera o la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, estos indicadores no siempre reflejan la calidad de vida de las personas. Es posible que una economía crezca mientras amplios sectores de la población siguen en condiciones de pobreza o exclusión.

La revolución socioeconómica propone invertir esta lógica: el objetivo principal de la economía debe ser garantizar VIDA DIGNA, lo que implica acceso efectivo a alimentación, salud, educación, vivienda y trabajo. El crecimiento económico deja de ser el fin y se convierte en un instrumento subordinado al BIENESTAR SOCIAL.

2. REDUCIR LA DESIGUALDAD: el núcleo del cambio

Colombia es uno de los países más desiguales de América Latina. Esta desigualdad no solo se expresa en los ingresos, sino también en el acceso a oportunidades, servicios y derechos. La propuesta plantea que no basta con crecer; es necesario redistribuir.

Esto implica políticas públicas orientadas a:

1. Ampliar el acceso a la educación de calidad

2. Garantizar cobertura universal en salud

3. Reducir las brechas urbano-rurales

4. Fortalecer la movilidad social

La reducción de la desigualdad no es solo un imperativo ético, sino también una condición para la estabilidad social y el desarrollo sostenible.

3. HACIA UNA ECONOMÍA PRODUCTIVA y DIVERSIFICADA

Uno de los problemas estructurales de la economía colombiana es su alta dependencia de actividades extractivas, como el petróleo y la minería. Este modelo, aunque genera ingresos, tiene limitaciones importantes: volatilidad, bajo valor agregado y altos impactos ambientales.

La revolución socioeconómica propone una transición hacia una economía productiva, basada en:

1. El fortalecimiento de la industria nacional

2. El impulso al sector agropecuario

3. El apoyo a las economías locales y regionales

4. La promoción de la innovación y el conocimiento

Este enfoque busca generar empleo de calidad, aumentar la resiliencia económica y reducir la dependencia de los ciclos internacionales de precios.

4. SOBERANÍA ALIMENTARIA: garantizar el derecho a la comida

La soberanía alimentaria es un concepto clave en esta propuesta. No se trata solo de producir alimentos, sino de asegurar que todas las personas tengan acceso a una alimentación suficiente, saludable y culturalmente adecuada.

Para lograrlo, se plantea:

1. Fortalecer el campesinado como sujeto central del desarrollo rural

2. Promover la producción local de alimentos

3. Reducir la dependencia de importaciones

4. Proteger las semillas nativas y la biodiversidad

Esto no solo tiene implicaciones económicas, sino también sociales, culturales y ambientales. Un país que no garantiza la alimentación de su población es un país vulnerable.

5. TRABAJO DIGNO y ESTABILIDAD LABORAL

El trabajo es uno de los pilares fundamentales de la dignidad humana. Sin embargo, en Colombia una gran parte de la población se encuentra en condiciones de informalidad, precariedad o inestabilidad laboral.

La revolución socioeconómica propone avanzar hacia un modelo de trabajo digno, que incluya:

1. Formalización laboral

2. Salarios justos

3. Protección social (salud, pensión, riesgos laborales)

4. Condiciones laborales seguras

Esto no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también fortalece el tejido social y dinamiza la economía interna.

6. LA INVERSIÓN SOCIAL COMO MOTOR DEL DESARROLLO

Durante mucho tiempo, el gasto social ha sido visto como un costo que debe ser limitado. La propuesta plantea una visión distinta: la inversión en educación, salud y vivienda no es un gasto, sino una inversión estratégica.

Una población educada, saludable y bien alojada tiene mayor capacidad productiva, mayor participación ciudadana y mayor estabilidad social. Por tanto, invertir en derechos sociales es invertir en el futuro del país.

7. REFORMA TRIBUTARIA PROGRESIVA

Uno de los mecanismos fundamentales para financiar esta transformación es una reforma tributaria progresiva.

Esto significa que quienes tienen mayores ingresos y riqueza deben contribuir en mayor proporción al financiamiento del Estado.

El objetivo es:

1. Reducir la carga sobre los sectores populares

2. Combatir la evasión y la elusión fiscal

3. Aumentar la capacidad del Estado para invertir en lo social

La justicia fiscal es una condición necesaria para la justicia social.

8. TRANSICIÓN ENERGÉTICA JUSTA

El cambio climático y la crisis ambiental obligan a replantear el modelo energético. La propuesta plantea una transición energética justa, que combine sostenibilidad ambiental con justicia social.

Esto implica:

1. Reducir la dependencia de combustibles fósiles

2. Impulsar energías renovables

3. Proteger los territorios afectados por actividades extractivas

4. Garantizar alternativas económicas para las comunidades dependientes de estos sectores

La transición no puede hacerse a costa de las poblaciones más vulnerables; debe ser inclusiva y equitativa.

9. LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN

La corrupción es uno de los principales obstáculos para el desarrollo en Colombia. No solo implica la pérdida de recursos, sino también la erosión de la confianza institucional.

La revolución socioeconómica plantea una lucha frontal contra este fenómeno, entendiendo que cada peso recuperado puede destinarse a mejorar las condiciones de vida de la población.

Esto requiere:

1. Fortalecimiento de los mecanismos de control

2. Transparencia en la gestión pública

3. Participación ciudadana en la vigilancia

Sin combatir la corrupción, cualquier proyecto de transformación pierde legitimidad y eficacia.

10. UNA ECONOMÍA PARA LA PAZ

Finalmente, la propuesta reconoce que la economía y la paz están profundamente interrelacionadas. La desigualdad, la exclusión y la falta de oportunidades han sido factores que alimentan el conflicto armado.

Por ello, una economía orientada al desarrollo territorial, la inclusión y la justicia social es también una economía para la paz. Esto implica:

1. Inversión en regiones históricamente marginadas.

2. Generación de oportunidades económicas legales.

3. Fortalecimiento de la presencia del Estado.

La paz no es solo la ausencia de violencia; es la presencia de condiciones dignas de vida.

A MANERA DE SÍNTESIS

La revolución socioeconómica no es simplemente un conjunto de políticas aisladas, sino un cambio de paradigma. Propone pasar de una economía centrada en el mercado a una economía centrada en la vida; de un modelo excluyente a uno incluyente; de una lógica extractiva a una productiva y sostenible.

Este enfoque plantea desafíos importantes: requiere voluntad política, capacidad institucional y participación ciudadana. También implica enfrentar resistencias de sectores que se benefician del modelo actual.

Sin embargo, también abre la posibilidad de construir un país más justo, más equitativo y más humano. En última instancia, la pregunta que plantea esta propuesta es profundamente ética y política: ¿para quién y para qué existe la economía?

Responder a esta pregunta es, quizás, el primer paso hacia una transformación real.

* Nota original publicada en: SoNoticias y compartida con la Comunidad de La Conversa, gracias a la generosidad del periodista Hernán Riaño. La Conversa de Fin de semana valora el sagrado derecho de opinión de nuestros (as) colaboradores (as) por lo que invita a nuestra comunidad a opinar, criticar y/o sugerir con respeto, indicando que las reflexiones aquí publicadas, son responsabilidad de sus autores (as).