LA VITRINA DE LA CONVERSA

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lunes, marzo 31, 2025

RTVC y la libertad de prensa

 

¿Quién empoderó a esa FLIP para determinar qué es o qué no es libertad de prensa y además censurar al único medio, el estatal, por decir la verdad y presentar un punto de vista diferente al de la prensa tradicional? 

Desde su aparición en el mundo, la prensa fue catalogada como el cuarto poder, es decir, que debería ser el contrapeso a los poderes conocidos en la democracia: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, con el fin de que esos otros tres no se desbordaran y se convirtieran en un factor dictatorial en las democracias del mundo.

En cuanto a la noción de libertad de prensa, según Wikipedia, se tiene que, aunque muchos no le tienen confianza; la libertad para subir contenidos es: “La libertad de prensa o la libertad de los medios de comunicación es el principio de que la comunicación y la expresión a través de diversos medios, incluidos los medios impresos y electrónicos, especialmente los materiales publicados, deben considerarse un derecho que se ejerce libremente. Tal libertad implica la ausencia de interferencia del Estado. Esto implica la prohibición de la censura previa” (1). 

Siguiendo con el portal Concepto: “La libertad de prensa es el derecho de los periodistas y los medios de comunicación a informar, publicar y difundir noticias sin interferencias del gobierno u otros actores sociales. Es un derecho esencial para el ejercicio de la libertad de expresión, que busca garantizar que la ciudadanía pueda acceder a información veraz y diversa. La libertad de prensa no es un derecho absoluto y puede estar sujeta a limitaciones, especialmente en aquellos casos que implican proteger la seguridad nacional, el orden público o la privacidad de las personas. 

Hoy en día, la libertad de prensa enfrenta desafíos en todo el mundo. Aunque esté protegida por la ley, se ve afectada por presiones políticas y por la influencia de las grandes corporaciones económicas que buscan manipular la opinión pública y el consumo. En regímenes autoritarios, los periodistas enfrentan censura, amenazas y arrestos. Además, en cuanto al contexto mundial: “La libertad de prensa está protegida por normas internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (1966), que reconocen este derecho como un principio fundamental en todas las democracias.” (2).

En Colombia, la libertad de información está consagrada en el artículo 20 de la Constitución política de Colombia que afirma: “Artículo 20. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de comunicación. Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura” (3).

En nuestro país y como en la mayoría de muchos aspectos de la vida política y social de la nación, este derecho está determinado por los dueños de los medios, que son los grandes conglomerados económicos ultraderechistas, que se fueron apoderando de todos los medios de comunicación nacionales y regionales para defender sus intereses, tapar sus excesos, posibles delitos, negociados y corrupción. Resumiendo, cada grupo económico tiene un conglomerado de periódicos, revistas, emisoras de radio, canales de televisión, páginas web y redes sociales, aunque no en ese orden, en los que presentan “su” verdad, para que solo los favorezca a ellos y en detrimento de los intereses de los ciudadanos. En esto coinciden mucho con lo planteado por el portal web “Concepto”, cuando manifiesta que: “Aunque esté protegida por la ley, se ve afectada por presiones políticas y por la influencia de las grandes corporaciones económicas que buscan manipular la opinión pública y el consumo”. Pero el gran problema de nuestra república es que muchos de esos intereses que afectan a la veraz información, tienen que ver con actividades delictivas y con el narco-poder que se apoderó de nuestro país hace 30 años.  

En Colombia la única “libertad de prensa” que se conocía era la que ejercían los medios tradicionales como El Tiempo, El Siglo, La República, Caracol, RCN, etc. y los medios regionales, todos voceros de la derecha liberal–conservadora, nunca había habido otra visión de la realidad ni, mejor dicho, alguien que informara la verdad, salvo El Espectador que por mucho tiempo y de la mano de Don Guillermo Cano dio algunos visos de independencia y periodismo real; en estos tiempos y por pertenecer al Grupo Valorem (Santo domingo) cambió su rumbo yéndose para la derecha más recalcitrante de la mano de Fidel Cano hijo del asesinado director. Pero con el gobierno de Gustavo Petro, las redes sociales y la aparición de muchos medios autodenominados alternativos, se abrió la posibilidad de contar la verdad de la realidad colombiana.

En este contexto, en las últimas semanas hemos visto un feroz ataque de todos los medios, los empresarios y políticos de la ultraderecha contra RTVC, el sistema de medios públicos por su objetividad para informar todo lo que ocurre y que lo hace con las pruebas en la mano. Pero este ataque no solo se ha remitido al sistema sino también a su gerente Hollman Moris y los periodistas que lo acompañan en esta difícil misión de nadar contra la corriente informativa. A Morris lo siguen atacando por los hechos ocurridos en el pasado, a los cuales se expuso ante la sociedad y a la rama judicial, saliendo totalmente inocente y sin ningún cargo por los que lo acusó el complot del uribismo. A los demás, por su vestimenta, por su afinidad o gusto por determinada música, literatura o por la defensa de los genocidios o injusticias cometidos en todo el mundo, los han llamado “focas que aplauden” por presentar las realizaciones del gobierno del cambio tal y como son.

En el caso de Morris, no solo está la derecha sumida en este ataque, sino que se les ha unido, además desde el principio, un grupo de personas que se autodenominan feministas, las parlamentarias que con votos progresistas llegaron al Congreso para, una vez allí, traicionar a sus electores y al pueblo colombiano y otra muy “digna”, que sin fórmula de juicio y desconociendo las sentencias judiciales siguen empeñadas en esta agresión convirtiéndose en parlantes de la ultraderecha. Hay que ratificarlo, de una vez por todas ¡Hollman Morris salió inocente de todos los cargos!, después de un proceso muy meticuloso.   

Pero además del ataque de los comunicadores de los grandes emporios de medios, en la última semana llegó el de la Fundación para la libertad de prensa FLIP, una entidad privada que no es autoridad de nada, que entre sus fundadores tiene a Francisco Santos, exvicepresidente uribista y enemigo declarado de Petro. Es eso, una entidad privada, una fundación, que por arte de magia se convirtió de la noche a la mañana en un censor más. ¿Quién empoderó a esa FLIP para determinar qué es o qué no es libertad de prensa y además censurar al único medio, el estatal, por decir la verdad y presentar un punto de vista diferente al de la prensa tradicional? Además, lo hace como si fuera un juez pero que ataca a funcionarios y periodistas que no sean de su visión de la realidad. Como esta fundación podrían crearse muchas de diferentes corrientes políticas, porque esta pareciera ser de la ultraderecha. Ellos no son dueños absolutos de la verdad ni mucho menos y en estos episodios han violado el principio fundamental del periodismo que es el de contrastar la información. 

En carta a la junta directiva de la FLIP, Morris plantea lo siguiente:  “A propósito de un pronunciamiento de la Flip, reproducido por algunos medios de comunicación, me entero de que ustedes “han documentado” treinta casos de “censura y presión editorial” dentro del Sistema de Medios Públicos y que han conocido “decenas de publicaciones” que han investigado y documentado “reiteradas irregularidades en la administración de la entidad”, cubriendo, la primera afirmación, con el manto de la generalidad, el anonimato y el rumor, animados por ustedes; y constituyendo, la segunda, una aseveración temeraria, en la medida que ninguna autoridad competente ha constatado esas denuncias falaces.” (la negrilla es de origen) (4). Es de anotar que, en varias oportunidades, esta fundación privada ha querido callar al señor presidente por aclarar las mentiras y calumnias con las que lo atacan. En Colombia se garantiza el debido proceso, ¿ellos tienen patente de corzo para violarlo? A estos neo censores de la FLIP, se han unido otros como “La silla vacía” y “Colombia check” que con la excusa de luchas contra las fake news o noticias falsas, que hoy pululan por todas partes, quieren silenciar a muchos periodistas que se atreven a mostrar otras visiones de la realidad.

RTVC, en algo más de medio año y de la mano de Morris, ha logrado la independencia y veracidad de la información y con ellas el aumento de la aceptación de los sectores progresistas del país o de los que están cansados de la comunicación corporativa mentirosa. Se perdieron más o menos dos años por las presiones de estos grupos, que por un odio irracional al gerente no permitían que los ciudadanos tuviéramos un periodismo independiente y objetivo. Las preguntas obligadas que deben hacerse los malquerientes “progresistas” de Hollman y demás grupos ¿en tan corto tiempo quién hubiera logrado lo que Morris ha hecho? ¿O prefieren que el país no tenga una información independiente y veraz como debe ser, por hundirlo, por sacarlo de la escena periodística? Esa es la calidad humana de muchas de estas personas, que además ¡se dicen progresistas! Debemos defender la información de RTVC, a los periodistas que allí laboran, a su gerente, personal técnico, ya que, si permitimos que todos estos ataques fructifiquen sacando a Hollman Morris y su equipo de la escena noticiosa, será el primer paso para que la derecha vuelva al poder con las cruentas consecuencias que ellos traerían para todos los verdaderos demócratas colombianos. 

PD: AMENAZAS DE MUERTE CONTRA HOLLMAN MORRIS: En las últimas horas el gerente de los medios públicos Hollman Morris ha sido amenazado de muerte, un día después de que apareciera un editorial de El Espectador en contra de RTVC, sin contrastar la información y con acusaciones falsas, según Morris, por hechos ocurridos el jueves en una emisión de “El calentao” (5).


https://es.wikipedia.org/wiki/Libertad_de_prensa

https://concepto.de/libertad-de-prensa/

https://www.constitucioncolombia.com/titulo-2/capitulo-1/articulo-20

https://www.rtvc.gov.co/noticia/comunicado-rtvc-flip-gerente-hollman-morris

https://www.facebook.com/share/p/12KxQ7FjJmc/ https://www.facebook.com/share/v/18rapN8XGj/

Las opiniones de los columnistas son de su exclusiva responsabilidad.  Les invitamos a leer, comentar, compartir y a debatir con respeto.

lunes, julio 01, 2024

La FLIP y el abuso del derecho (1). Primera parte

 

Por: Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com- 

Si el legislador nos concede unas prerrogativas, ha sido con un fin determinado y, en caso alguno, para sobrepasar manifiestamente los límites normales o racionales del ejercicio de un derecho, mucho menos si con ello, además, ha de causarse daño a otro”. Fernando Fueyo2 

En primer lugar, estimado (o) lector (a), me permito solicitar su comprensión y su paciencia, puesto que el tema o los temas centrales de las reflexiones que deseo compartir con Usted, deben tratarse con exactitud y con sumo cuidado, para no caer en la trampa de inescrupulosos manipuladores de la información, cuyo único objetivo es que los ciudadanos de a pie, como Usted o como yo, no podamos compartir información verídica sobre lo que pasa en nuestro país. De antemano, Gracias totales. 

Hecha la claridad. A lo que vinimos. 

Los mismos socios del club de defensa del abuso del derecho a comunicar y a expresar la opinión, también se han constituido en los primeros censores, cuando no, inquisidores, de todos los comunicadores independientes o de los pequeños medios regionales que no obedezcan las órdenes de los grandes conglomerados empresariales y financieros

Continuando con la campaña de desinformación o de manipulación de la verdad, algunos jornaleros de las comunicaciones, agremiados en la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) pretenden incendiar la opinión pública mediante aseveraciones tendenciosas sobre un pretendido intento de censura hacia los medios de comunicación por parte del presidente de Colombia, Gustavo Petro. 

A este respecto, en estas líneas (y contando con su paciencia y comprensión) pretendo señalar algunas imprecisiones (cuando no, mentiras), lanzadas desde la FLIP, amplificadas y replicadas por la mal llamada Gran Prensa colombiana. 

En primer lugar (Contestando la afirmación de la opinadora Ana Bejarano, en su columna del medio Cambio Colombia3) la fundación de marras no es de todos. Ni siquiera es de la mayoría de los periodistas de Colombia.  

Haciendo uso de la demagogia y el populismo que acostumbra la clase política tradicional, la opinadora Bejarano del medio Cambio, pretende inducir una solidaridad popular artificial, al intentar socializar una entidad que, como ella misma señala en su columna, fue fundada, entre unos pocos periodistas, entre los cuales figuraban los primos Francisco y Enrique Santos, dándole la razón a lo señalado por el presidente Petro, en cuanto a que la FLIP si fue un invento de Francisco Santos. 

Si bien es cierto que dentro de la dirección de esta fundación se encuentran (en calidad de subdirectores eméritos) dos referentes indiscutidos del ejercicio periodístico como Javier Darío Restrepo y el mismo Gabriel García Márquez; también lo es, el hecho de que  a lo largo de su tiempo de funcionamiento, pero especialmente, durante los últimos años de hegemonía política del uribismo, esta entidad no ha tenido una posición consistente frente a los abusos del poder de Álvaro Uribe y sus copartidarios en la presidencia de Colombia (Santos (no es coincidencia) y Duque), como lo pueden corroborar cientos de comunicadores y periodistas de las regiones y de medios pequeños; perseguidos, amenazados, exiliados y los familiares de quienes fueron asesinados durante este periodo, en el que la famosa FLIP no tuvo los arrestos para presentar una posición tan enérgica como la que presenta frente al actual gobierno de Petro. 

Afirman los “socios” y convenientes plañideras de la FLIP que las reacciones del actual presidente de Colombia, frente a las “críticas” que le lanzan desde la Gran Prensa colombiana, tipifican un intento de censura y hasta una amenaza personal a los comunicadores que las han hecho. En este sentido, vale la pena señalar que, no obstante estar bajo la sombra de la Fundación Gabo, la FLIP no ha emitido ni una sola línea para reprochar los excesos y la falta de profesionalismo de esos mismos periodistas que hoy acusan al presidente de perseguirlos, luego de haber emitido informaciones tendenciosas, cuando no falsas, respecto a los integrantes del actual gobierno y sus actuaciones, tal y como consta en las constantes rectificaciones que el mismo gobierno nacional ha tenido que hacer públicamente, ante la negativa de auto control de los socios de la FLIP. 

Tampoco se tiene memoria alguna sobre los llamados de atención de la Fundación para la Libertad de Prensa sobre los desvíos deontológicos de los legatarios de Darío Restrepo y García Márquez, o las denuncias en cuanto a la falta de ética periodística de la Gran prensa colombiana, referidas a su incumplimiento de “los conceptos de verdad, objetividad y exactitud como cualidades esenciales de la noticia informativa... los falsos rumores y ... el derecho a rectificar los eventuales errores” (Fundación Gabo4).  

Finalizando esta primera entrega, es indispensable resaltar la incoherencia que tienen los integrantes del club de los grandes periodistas de Colombia, al evadir la discusión sobre ética, deontología y derecho relativo al ejercicio de la comunicación social o periodismo que llaman. Los mismos socios del club de defensa del abuso del derecho a comunicar y a expresar la opinión, también se han constituido en los primeros censores, cuando no, inquisidores, de todos los comunicadores independientes o de los pequeños medios regionales que no obedezcan las órdenes de los grandes conglomerados empresariales y financieros, actuales dueños de la Gran Prensa colombiana, por medio de su nueva organización de verificación, eufemísticamente nombrada con un nombre anglo: “Colombiacheck”5 y que, casualmente trabaja de la mano con el portal La Silla Vacía, un medio, supuestamente independiente.  

Continuará ... 


1. “El ejercicio extremadamente libre que hace el individuo de los derechos subjetivos que le confiere el ordenamiento jurídico, atendiendo más a su interés propio y egoísta que al de los demás”. BENJAMÍN GARCÍA, Revista ACTUALIDAD JURÍDICA N° 35 - enero 2016. 

2. En: Instituciones de Derecho Civil Moderno, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 1990, pág. 270. 

3. https://cambiocolombia.com/los-danieles/la-flip-es-de-todos  

4 ¿Qué es la ética periodística? 21 de septiembre de 2016, en ¿Qué es la ética periodística? (fundaciongabo.org) 

5.  El equipo de esta entidad lo conforman comunicadores que han trabajado en medios como El País de Cali (Conservador y actualmente propiedad del grupo Gilinski), El Tiempo (del Grupo Aval del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo), Semana (Gilinski) y El Universal (de la familia Araujo). Esta entidad es financiada por Facebook, Google, Microsoft, entre otras organizaciones. Ver: Sobre nosotros | Colombia Check