LA VITRINA DE LA CONVERSA

viernes, agosto 22, 2025

La Parca se llevó al Cerdo más rockero.

En la imagen Moure, Cerdo Molina y De Francisco en una escena de La Tele (años 90 del S. XX)

Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com- 

Se nos están acabando los verdaderos símbolos de la incorrección política y estamos quedando en manos de los Bad Bunnies y los tales Maluma. En serio: ¡Qué susto!

El año 2025 será recordado como un periodo fatídico para la cultura rock y pop. La eficiente y, en ocasiones, injusta Parca se llevó al cielo, al Nirvana, al infierno, al Hades o adondequiera que vaya la esencia energética de la gente, a muchos (en serio: demasiados) de los íconos de la cultura rockera de este triste y cada día más anodino mundo.

El último en partir hacia el más allá, arriba, abajo o fuera de este mundo material, fue Carlos Molina, el famoso Cerdo Molina; eterno acompañante de Santiago Moure y Martín de Francisco y, en ocasiones, personaje central de uno de los espacios verdaderamente irreverentes de la televisión colombiana en cualquiera de sus versiones a lo largo de los años: La Tele, El Siguiente Programa o La Tele Letal.

Junto a Doña Anciana Decrépita (Blanca Ligia Franco), hicieron parte del set y las invenciones satíricas del colectivo creador de La Tele, liderado por Moure y De Francisco. Desde una especie de "Bob Patiño" criollo e inadaptado en la época de La Familia De La Cerda, pasando por su caracterización de un perfecto imbécil catedrático (El Profe), hasta su majestuosa personificación de candidato presidencial, el Cerdo Molina, con su estética de criollismo y simpleza del colombiano común, retrató de forma ácida aquello que, en el fondo, muchos colombianos somos.

Si bien es cierto que, en los últimos tiempos, esa figura del rockstar criollísimo se fue desvaneciendo debido a los achaques de los años, en el imaginario de muchos de nosotros, los Baby Boomers y la Generación X, siempre estará presente la imagen de un desenfadado personaje dispuesto a todo en el rebusque cotidiano con ínfulas de despistado divo de la farándula colombiana.

Y da susto. Se nos están acabando los verdaderos símbolos de la incorrección política, de la crítica despiadada a la realidad, y estamos quedando en manos de los Bad Bunnies, los tales Maluma, u obligados a llorar colectivamente por postizos próceres de la nadería política, mientras los verdaderos héroes de lo contestatario se siguen yendo en silencio. En serio: ¡Qué susto!

martes, agosto 19, 2025

Vergüenza Ajena: El Discurso desesperado del Alcalde-Constructor

Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com- 

El mayor truco del diablo es hacernos creer que no existe (1)

Conversando con amigos (los dos otres que todavía quedan) y con mucho conocido de Quilichao fue posible constatar un sentimiento generalizado de vergüenza ajena al ver y oír la reciente intervención pública en redes del repitente alcalde, ingeniero Eduardo Grijalba.

Al mejor estilo del famoso personaje del genial Mario Moreno, el alcalde-constructor, haciendo gala de su talante politiquero, del mesianismo de sus seguidores, pero, sobre todo, de la muy corta memoria de la gran mayoría de los quilichaüeños, utilizó el viejo y conocido truco del “espejo retrovisor” para zafarse de su responsabilidad por el paupérrimo ejercicio de su actual administración.

En el colmo de su desespero y falta de argumentación, utilizando la impostura y el tono de prócer venido a menos, afirmo que todos los males del municipio eran responsabilidad de las administraciones anteriores (¿?); olvidando, convenientemente, que esas administraciones estuvieron a cargo de sus copartidarios eventuales y, en el colmo de la paradoja, de él mismo, en su primer ejercicio como alcalde. El chiste se contó solo.

Fuentes confiables confirmarían sospechas alrededor de la ejecución de un plan metódico de corte neoliberal para privatizar la empresa Emquilichao

El Blooper del burgomaestre se dio en medio de un nuevo intento de desmentir informaciones sobre un muy probable proceso de privatización de la Empresa municipal de aseo y saneamiento básico: EMQUILICHAO. A pesar de la negativa pública del alcalde de Santander de Quilichao, existe una firme sospecha, respaldada por fuentes confiables, de que su administración sigue la estrategia neoliberal del Consenso de Washington para privatizar Emquilichao mediante un proceso metódico que contradice sus declaraciones y podría estar amenazando el patrimonio público.

Esta estrategia consiste, primero, en un marchitamiento premeditado de la empresa. Esto se logra entregando su gestión a recomendados políticos con discutible idoneidad, negando las inversiones estratégicas cruciales para su sostenibilidad; como el mantenimiento, la modernización de redes, la ampliación de cobertura, la solución pronta y eficiente al lío de la disposición final de las basuras o permitiendo que la corrupción la debilite desde adentro.

Posteriormente, una vez creada artificialmente la crisis, se ejecuta la segunda fase: echarles la culpa a los trabajadores. Se señala a los altos costos laborales y a la existencia de sindicatos como los males principales, ocultando que las decisiones catastróficas se toman en los escritorios de la Alcaldía y de las gerencias que ellos mismo designaron. Al mismo tiempo, se encarecen las facturas de los usuarios, generando descontento y un desapego calculado hacia la empresa pública dentro de la ciudadanía.

Este malestar, alimentado desde la propia administración, es luego utilizado como justificación para intervenir la empresa y allanar el camino hacia su privatización. Todo este proceso se enmascara con una campaña de desinformación mediante la prensa amiga y utilizando recursos del Estado para asegurar, de manera cínica y repetitiva, que “Emquilichao no se va a privatizar", buscando adormecer a la población mientras se consuma el desmantelamiento del patrimonio público.

Antes de que los funcionarios, concejales y simpatizantes de la actual administración municipal y las de los últimos 20 años, afines al Bonillo-Grijalbismo, emitan críticas o desacrediten mi postura, invito de manera respetuosa a consultar la historia de las privatizaciones en Colombia. Asimismo, sugiero revisar las columnas que he publicado, en las que he advertido sobre el riesgo inminente de perder el patrimonio público que se vivió en la administración anterior, durante las negociaciones frustradas con la empresa URBASER.

Comparto con quien, a bien tenga, los respectivos enlaces. Buen provecho: 

Quilichao vive bajo la amenaza de la privatización. | www.MagazinCnc.Com

https://youtu.be/VF7zlLhYMgM?si=di6gWZouCclY3tTG (QUILICHAO VIVE BAJO LA AMENAZA DE LA PRIVATIZACIÓN II)

¿Avanza la privatización de Emquilichao?

(1) Baudelaire, Las flores del mal.

miércoles, agosto 13, 2025

Los amores callados

Imagen tomada de: 'Couple Holding Hands' Photographic Print | AllPosters.com

SPTO

En ocasiones, por cierto, muy seguidas; nacen amores condenados al silencio. Van creciendo en la penumbra, respirando y arrullados por el aire especial del secreto. Cuando menos lo esperan, toman conciencia de la paradoja de incendiarse y resplandecer, mientras su nombre debe permanecer oculto, como una joya o una tara que no puede ser expuesta en público.

Su existencia, paulatinamente, se debe transformar en un perceptible y necesario susurro en la tormenta, un latido ahogado por la fuerza de la conveniencia o del miedo.

Y así transcurren sus días, en medio de la contradicción de albergar una ternura con la intensidad de mil soles contenida en el frágil cristal de una muy ocasional y furtiva mirada, en el oportunismo de un breve y bien escondido roce de los dedos, o en palabras que se dicen sin ser dichas, encriptadas en códigos privados o camufladas en mensajes cuidadosamente puestos en el aire para que el viento se los lleve antes de que dejen rastro.

Estos amores callados, que quieren con la plenitud del universo y la constancia de un río subterráneo; se nutren en la oscuridad con la esperanza-maldición de que su santo y seña o su identidad más íntima, puede ser la más grande traición si en algún descuidado momento se llegase a pronunciar.

En el jardín oculto de la complicidad tácita empieza a florecer una lealtad pura y casi mítica, regada a cuentagotas, pero siempre a la sombra; sin reconocimiento. Estos amores estoicos, los condenados al anonimato, los forzados al disimulo desarrollan una particular fidelidad a prueba de la ausencia y de la luz de otras soledades, porque saben que ese, su amor de verdad, no se valora en sus gestos públicos sino en la constancia silenciosa, en la intangible pero oportuna presencia o en la perpetua esperanza de un fugaz encuentro.

En su autoimpuesta soledad construyen puentes para conjurar esa ausencia que sí les importa, tejidos con los invencibles hilos de la comprensión y la paciencia. A cambio reciben, con todo el cariño del universo, amor en dosis precisas, en gotas de magia contra el olvido y el peligro. Saben que no es posible, si quiera, la lejana y muy vaga promesa de un presencia permanente a la vista de todos.

Lo que es incuestionable y cotidiano para los amores callados es su frágil y muy poderosa certeza de ser, para un oculto alguien, un secreto y muy cálido refugio, un escondido faro para la pasajera incertidumbre, la palabra o el gesto que no necesitan sonido para resonar en el alma.

Bonus track: Amores escondidos - Fabian Gallardo


lunes, agosto 11, 2025

Vidas que Valen, Vidas que No: La Hipocresía de la Derecha (*)

 

Imagen tomada del perfil Facebook
Por:  Valparaíso Antioquia Humana** 

 No pidas lo que no das…ni exijas lo que no entregas

Para los parásitos, cínicos y miserables miembros de la derecha colombiana, la vida tiene precio. No lo digo yo, lo demuestra la reacción de quienes hoy lloran a unos, pero callaron o justificaron cuando asesinaron a otros. Para ellos hay vidas que sí valen y vidas que no.

En Colombia la vida debería ser sagrada, sin excepciones. La muerte de Miguel Uribe Turbay es lamentable, como lo es la muerte de cualquier ser humano. Nadie merece morir, la violencia nunca debe ser justificada.

Pero resulta imposible no ver la hipocresía de la prensa tradicional y de la derecha política que hoy se rasgan las vestiduras, exigen justicia y señalan culpables con dedo acusador. Son los mismos que guardaron silencio o, incluso, justificaron [la violencia y la muerte][1], cuando el alcalde de El Roble fue asesinado, cuando a Jaime Garzón le arrebataron la vida, cuando Dilan Cruz cayó por un disparo del ESMAD y se atrevieron a decir que “se le metió al proyectil

En este país pareciera que hay vidas que importan y vidas que no.

[…En Colombia][2] el valor de un ser humano depende de su apellido, su cargo o su cercanía al poder. Mientras tanto, la mayoría del pueblo colombiano: campesinos, estudiantes, líderes sociales, trabajadores, etc., seguimos siendo para ellos esas vidas que no valen, esas muertes que no merecen portada ni duelo nacional.

La verdadera justicia solo existe cuando se aplica a todos por igual. Cuando el dolor por una muerte es el mismo sin importar la clase social, el color político o la posición económica de la víctima. De lo contrario, seguiremos viviendo en un país donde unos pocos son intocables y la mayoría somos desechables.

¿A qué clase cree que pertenece Usted?


*El título de este texto no aparece en la nota original. Fue agregado por LaConversa de Fin de Semana para señalar su total acuerdo con el contenido de la mencionada nota

**Texto original tomado del perfil Facebook: https://www.facebook.com/profile.php?id=100075200780998


[1] Texto en cursiva dentro de corchetes por fuera del texto original

[2] Ibid.

miércoles, julio 23, 2025

Adiós Ozzy

 

Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com-

Times have changed and times are strange
Here I come but ain’t the same.

(Tomado de: Mamma I´m Coming Home)

En medio de la cacofonía de los medios de comunicación corporativa, recordándonos cuánto nos odiamos y lo poco que nos importa el futuro; la noticia de la partida de Ozzy Osbourne, justo a unos días del evento de última reunión y despedida de Black Sabbath, le recuerda a la generación X y a los supervivientes Baby Boomers, la sentencia contundente de Rubén Blades: “… El tiempo no se detiene ni por amor, ni por dinero” y que hasta nuestro Príncipe de las Tinieblas tenía fecha de vencimiento.

Para quienes nacimos oyendo las notas del recién inventado hard rock de los setenta y maduramos bajo los riffs atronadores de los ochenta, la noticia de la partida del cofundador de Black Sabbath resuena como el último acorde de una era irrepetible. La muerte del referente del Metal representa, no solo, el final simbólico de un coloso que forjó, junto a Page, Jagger, Bowie y otros titanes, el paisaje sonoro de nuestra identidad como Generación X, sino el ocaso de la brillantez lírica y sonora del Rock. El Heavy Metal; la criatura poderosa que surgió de las fábricas de Birmingham con el Sabbath a la cabeza fue mucho más que volumen y excesos. Fue, y sigue siendo, una catedral de genialidad musical a menudo incomprendida.

Es cierto, las hazañas de Ozzy, como, por ejemplo, la leyenda del murciélago, los días perdidos en nieblas químicas, se convirtieron en titulares fáciles, caricaturas que eclipsaron la sustancia. Pero detrás de esa máscara de "loco del rock", latía una fuerza vocal única, una presencia escénica magnética y, sobre todo, el vehículo para una música revolucionaria. Los riffs de Tony Iommi, pesados como bloques de acero y oscuros como minas abandonadas, no eran simple ruido; eran arquitectura sonora. Las letras, que exploraban la paranoia, la guerra, la locura y lo oculto ("Paranoid", "War Pigs", "Iron Man"), fueron mensajes crudos y poéticos sobre el lado sombrío de la condición humana.

Ozzy, con su voz capaz de pasar de un aullido desgarrador a una melodía inesperadamente conmovedora ("Changes"), fue el chamán perfecto para guiarnos por esos paisajes sonoros. Y he aquí el verdadero duelo para nuestra generación. Estos dinosaurios del Rock son, sencillamente, irrepetibles. Nacieron en un crisol único: la efervescencia creativa post-psicodélica y la necesidad de expresar la rabia y la alienación de épocas convulsas a través de instrumentos analógicos y gargantas sin filtro. El genio de Ozzy y los otros dinosaurios del Metal fue forjado en el escenario en vivo, sin redes de seguridad digitales. No hubo Autotune que corrigiera sus imperfecciones (que eran parte de su humanidad), ni beats electrónicos que suplantaran la furia orgánica de una batería. Fueron auténticos, vulnerables, gigantescos en sus talentos y en sus caídas.

El reggaetón y la producción digital dominan las ondas hoy, y tienen su lugar. Pero no pueden replicar la épica, la artesanía instrumental, la densidad lírica y la autenticidad visceral que Ozzy y sus contemporáneos vertieron en cada nota. Ellos no seguían algoritmos; creaban los códigos. Eran alquimistas que transformaban el blues, el rock psicodélico y sus propias angustias en un sonido nuevo, monumental.

Por eso, el último viaje del Príncipe de las Tinieblas será el deterioro de un pedazo fundamental del ADN cultural de la Generación X, un recordatorio brutal de que presenciamos y crecimos con una constelación de genios irrepetibles. Ozzy Osbourne, con toda su locura y su innegable talento, fue la voz distorsionada de nuestra juventud rebelde, el chamán que nos inició en las sombras sonoras del Metal.

Buen viaje, Príncipe. Tu grito distorsionado, tus melodías inesperadas y la genialidad monumental del Metal que ayudaste a crear, resonarán eternamente en las sábanas de sonido de nuestra memoria. Gracias por el caos, por la oscuridad y, sobre todo, por la auténtica, cruda e imborrable genialidad rockera. El mundo será un lugar mucho menos interesante cuando se acabe la estirpe de titanes.

There is a woman living in my head

She comes to visit every night in bed

(Tomado de Ghost behind my eyes)

Ojalá que el riff final sea eterno…