LA VITRINA DE LA CONVERSA

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viernes, enero 23, 2026

Negociaciones laborales en Emquilichao: El Futuro del patrimonio público y el agua en Santander de Quilichao

 

Imagen tomada de: La negociación colectiva y el papel de los sindicatos • Trabajadores

Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com- 

El verdadero objetivo de la negociación laboral en Emquilichao debe ser la construcción de un Pacto Social por el Agua para modernizar la empresa, ordenar el territorio y asegurar que el agua de Quilichao sea un bien público, no una mercancía

El inicio, aunque aún informal, de las negociaciones laborales entre las organizaciones sindicales y la administración de la Empresa de Saneamiento Básico de Santander de Quilichao (Emquilichao) representa mucho más que un diálogo laboral rutinario; es un evento crucial de definición extrema para una empresa pública que, como el agua que gestiona, es vital para la ciudad y se encuentra en un estado de vulnerabilidad alarmante. Este proceso de negociación debe trascender la discusión salarial para convertirse en una reflexión estratégica, comunitaria y urgente sobre la supervivencia misma de Emquilichao como patrimonio público y la garantía futura de un derecho fundamental.

La importancia de este diálogo se entiende solo al dimensionar la difícil situación operativa y financiera que presenta la empresa. Esta crisis no es coyuntural; es el resultado acumulado de una histórica apatía en la planeación municipal, donde administraciones sucesivas (incluidas las dos del actual alcalde) han carecido de la voluntad o la visión para trazar una estrategia clara de corto, mediano y largo plazo. Emquilichao opera hoy como una entidad reactiva, atendiendo emergencias y cubriendo una demanda de crecimiento urbano caótico, pero sin los instrumentos técnicos básicos para hacerlo de manera sostenible. La ausencia de un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) acorde a la realidad geofísica y la falta de un verdadero Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado son dos vacíos que condenan a la empresa a la improvisación.

Este desorden no es casual puesto que se alimenta de una dinámica de urbanización irresponsable, permitida y promovida desde la Secretaría de Planeación Territorial y Vivienda, que ha venido otorgando licencias de construcción y urbanismo, al parecer; atendiendo más a intereses particulares que a las capacidades reales de Santander de Quilichao, tales como su escasa disponibilidad hídrica y la ausencia de una dirigencia político-administrativa con una visión integral de sostenibilidad. 

A la expansión urbanística desbocada se le suma la crisis de la disposición final de residuos sólidos, formando una mezcla que presiona de manera insostenible la infraestructura sanitaria, forzando un escenario de servicio desmejorado para los usuarios y de incremento de tarifas. Resulta evidente que, en este particular escenario, cualquier negociación laboral que ignore este contexto de quiebre estructural sería un ejercicio de miopía colectiva.

Frente al panorama recién descrito, la responsabilidad comunitaria de ambos actores (administración y sindicatos) adquiere una dimensión crítica. Existe un pasado local reciente de coqueteos con lógicas privatizadoras, cercanas al manual ya conocido en Colombia [1], en el que se debilita a la empresa pública mediante la desinversión y la mala gestión, se estigmatiza a sus trabajadores presentando sus legítimos derechos salariales y prestacionales como la causa principal de los males y se crea un clima de opinión pública favorable para una “intervención” que termine en liquidación o venta. Frente a este guion, la histórica postura de compromiso de los trabajadores de Emquilichao con la empresa y la comunidad es un capital social invaluable. Su lucha no puede reducirse a la defensa legítima de su Convención; debe ampliarse a la defensa estratégica de la empresa como bien público.

Por todo lo anterior, estas negociaciones son una encrucijada, ya que, de las decisiones que se tomen, particularmente en materia de estabilidad, formación y condiciones laborales, dependerá la capacidad de Emquilichao para retener talento, mejorar su eficiencia y proyectarse. 

La dirigencia sindical tiene el desafío de ejercer su histórico buen juicio con visión de futuro, comprendiendo que la salud financiera de la empresa es el sustento de sus puestos de trabajo a largo plazo y de esta forma no darle oportunidad a funcionarios como el mismo Eduardo Grijalba, quien, en recientes declaraciones públicas, ya había mencionado su preocupación por los, según su opinión, “exagerados sueldos” de los trabajadores de Emquilichao. En este mismo orden de ideas, la administración municipal y la nueva gerencia de la empresa están llamadas a abandonar cualquier tentación cortoplacista o de sometimiento a presiones privatizadoras. Su deber es pensar en el fortalecimiento institucional del patrimonio de las y los quilichagüeños y no en su marchitamiento.

Santander de Quilichao tiene en sus manos una de las pocas empresas públicas de saneamiento básico que mantiene viabilidad en el país. Este es un patrimonio colectivo que no se puede malbaratar. La solución a los problemas históricos de des- planeación, cobertura y calidad del servicio no está en ceder Emquilichao a intereses privados, que priorizarán la rentabilidad sobre el acceso universal. La solución está, precisamente, en lo que este diálogo laboral podría germinar: Un Pacto Social Por El Agua, en el que los trabajadores y la administración, con el acompañamiento veedor de la comunidad, definan una hoja de ruta conjunta para modernizar la empresa, exigir y co-crear una planeación territorial seria y garantizar que el agua de Santander de Quilichao siga siendo un bien común, gestionado con eficiencia pública y sentido de pertenencia. 

[1] La privatización desbordada ... 


martes, agosto 19, 2025

Vergüenza Ajena: El Discurso desesperado del Alcalde-Constructor

Por: Omar Orlando Tovar Troches – ottroz69@gmail.com- 

El mayor truco del diablo es hacernos creer que no existe (1)

Conversando con amigos (los dos otres que todavía quedan) y con mucho conocido de Quilichao fue posible constatar un sentimiento generalizado de vergüenza ajena al ver y oír la reciente intervención pública en redes del repitente alcalde, ingeniero Eduardo Grijalba.

Al mejor estilo del famoso personaje del genial Mario Moreno, el alcalde-constructor, haciendo gala de su talante politiquero, del mesianismo de sus seguidores, pero, sobre todo, de la muy corta memoria de la gran mayoría de los quilichaüeños, utilizó el viejo y conocido truco del “espejo retrovisor” para zafarse de su responsabilidad por el paupérrimo ejercicio de su actual administración.

En el colmo de su desespero y falta de argumentación, utilizando la impostura y el tono de prócer venido a menos, afirmo que todos los males del municipio eran responsabilidad de las administraciones anteriores (¿?); olvidando, convenientemente, que esas administraciones estuvieron a cargo de sus copartidarios eventuales y, en el colmo de la paradoja, de él mismo, en su primer ejercicio como alcalde. El chiste se contó solo.

Fuentes confiables confirmarían sospechas alrededor de la ejecución de un plan metódico de corte neoliberal para privatizar la empresa Emquilichao

El Blooper del burgomaestre se dio en medio de un nuevo intento de desmentir informaciones sobre un muy probable proceso de privatización de la Empresa municipal de aseo y saneamiento básico: EMQUILICHAO. A pesar de la negativa pública del alcalde de Santander de Quilichao, existe una firme sospecha, respaldada por fuentes confiables, de que su administración sigue la estrategia neoliberal del Consenso de Washington para privatizar Emquilichao mediante un proceso metódico que contradice sus declaraciones y podría estar amenazando el patrimonio público.

Esta estrategia consiste, primero, en un marchitamiento premeditado de la empresa. Esto se logra entregando su gestión a recomendados políticos con discutible idoneidad, negando las inversiones estratégicas cruciales para su sostenibilidad; como el mantenimiento, la modernización de redes, la ampliación de cobertura, la solución pronta y eficiente al lío de la disposición final de las basuras o permitiendo que la corrupción la debilite desde adentro.

Posteriormente, una vez creada artificialmente la crisis, se ejecuta la segunda fase: echarles la culpa a los trabajadores. Se señala a los altos costos laborales y a la existencia de sindicatos como los males principales, ocultando que las decisiones catastróficas se toman en los escritorios de la Alcaldía y de las gerencias que ellos mismo designaron. Al mismo tiempo, se encarecen las facturas de los usuarios, generando descontento y un desapego calculado hacia la empresa pública dentro de la ciudadanía.

Este malestar, alimentado desde la propia administración, es luego utilizado como justificación para intervenir la empresa y allanar el camino hacia su privatización. Todo este proceso se enmascara con una campaña de desinformación mediante la prensa amiga y utilizando recursos del Estado para asegurar, de manera cínica y repetitiva, que “Emquilichao no se va a privatizar", buscando adormecer a la población mientras se consuma el desmantelamiento del patrimonio público.

Antes de que los funcionarios, concejales y simpatizantes de la actual administración municipal y las de los últimos 20 años, afines al Bonillo-Grijalbismo, emitan críticas o desacrediten mi postura, invito de manera respetuosa a consultar la historia de las privatizaciones en Colombia. Asimismo, sugiero revisar las columnas que he publicado, en las que he advertido sobre el riesgo inminente de perder el patrimonio público que se vivió en la administración anterior, durante las negociaciones frustradas con la empresa URBASER.

Comparto con quien, a bien tenga, los respectivos enlaces. Buen provecho: 

Quilichao vive bajo la amenaza de la privatización. | www.MagazinCnc.Com

https://youtu.be/VF7zlLhYMgM?si=di6gWZouCclY3tTG (QUILICHAO VIVE BAJO LA AMENAZA DE LA PRIVATIZACIÓN II)

¿Avanza la privatización de Emquilichao?

(1) Baudelaire, Las flores del mal.

viernes, agosto 04, 2023

QUILICHAO VIVE

 


Por: Omar Orlando Tovar Troches -ottroz69@gmail.com-

¡Claro que sí!

A pesar de las últimas 5 o 6 administraciones, que como se sospechaba y se supo, eran la misma, aunque en cuerpos ajenos, ¡Quilichao vive!; así sea de milagro y por obra y gracia de la resiliencia de las comunidades.

Ahora bien, viendo el calamitoso estado en que se encuentra el municipio de Santander de Quilichao, al que se le prometió ser ciudad región, tener un centro hospitalario decente, una ciudadela universitaria bien dotada y funcional, una reorganización de su infraestructura vial y comercial, pleno empleo, crecimiento económico y sana convivencia en paz y armonía, en un entorno de respeto de la naturaleza; resulta difícil creer que aún quede espacio para la esperanza.

Han sido más de veinte años de lo mismo y de los mismos y las mismas. Lo único que tristemente ha cambiado, es la increíble capacidad de resignación o quizás de auto abandono a su suerte que ha venido asumiendo la sociedad Quilichagüeña, a quien a punta de ferias, fiestas, presentaciones, videítos y premiecitos se le ha distraído de la terrible desgracia que padece y que sitúa a esta comarca como la segunda localidad más peligrosa de Colombia.

El estado de la malla vial del casco urbano, parchada y re parchada una y ene veces, el desesperante caos del espacio público, la cada día más insoportable contaminación de todo tipo y el estado permanente de terror que se vive en Quilichao por las diarias noticias de violencias de todo tipo, evidencian que las medallitas, los premiecitos, los diplomitas que con orgullo han exhibido y exhiben quienes hasta hoy han gobernado a Quilichao, lo mismo que los continuos anuncios de fiesta y borrachera comunitaria, sirven, y mucho, para tapar la incompetencia, la inoperancia y la inutilidad de quienes han gobernado y gobiernan a Quilichao, que como se mencionó al principio; pertenecen al mismo grupo.

A escasos días de terminar el mandato de la más reciente encarnación del Bonillo-Grijalbismo, esto es, la actual alcaldesa municipal; con orgullo y entusiasmo se apresta a repetir, una vez más, la infalible fórmula de pan y circo…para el caso local: circo, con la poco noble intención de mantener anestesiada la creciente inconformidad de una comunidad que vive amedrentada por los violentos y que, tristemente terminará resignada a escoger la menos mala de las opciones, a ver si por obra y gracia de la Rosa de Guadalupe, se obra el milagrito de cesar esta horrible y larga noche de hace más de veinte años.

En el colmo de la desfachatez uribista, la actual mandataria, otra vez, como sus antecesores, se lavó las manos y le botó la pelota al actual gobierno nacional, para que asumiera la responsabilidad de hacerle la tarea de velar por la integridad y la vida de quienes la eligieron y de quienes no, en su encargo de alcaldesa de Quilichao.

En medio de un contexto de extrema inseguridad, en el que aún no se han evaporado las lágrimas de los dolientes de los recientes asesinados de todos los días; ya se anuncia con bombos y platillos, la reciente edición de las Ferias y fiestas municipales, algo así como: El muerto al hoyo y el vivo al baile, que es lo mismo que Pan y Circo. Aunque efectiva fórmula, no deja de ser inmoral, pero sobre todo antipática y desconsiderada con, las ya, miles de víctimas de la violencia y del régimen Bonillo-Grijalbista, que siempre ha encontrado presupuesto para el jolgorio comunitario.

El Bonillo-Grijalbismo, responsable del actual caos de Quilichao, ahora disfrazado de Frente Amplio, en cuerpo ajeno, o hasta en los mismos cuerpos, insiste en mantenerse en el poder

Acostumbrados, como han estado, a que la comunidad no les cobre electoralmente sus repetidos desaciertos e inutilidades, aspiran a que, celebrando Ferias y con las jugaditas de cambiar las metas de sus planes de desarrollo municipal, para que cuadren con los formatos de evaluación de Planeación Nacional y la Contraloría, puedan obtener, una vez más, el favor del voto de la comunidad.

El Bonillo-Grijalbismo, responsable del actual caos de Quilichao, ahora disfrazado de Frente Amplio, en cuerpo ajeno, o hasta en los mismos cuerpos, insiste en mantenerse en el poder, aprovechándose de la necesidad y del desconcierto de una sociedad amedrentada por la violencia, apelando a esconderse tras caras “nuevas” para seguir repitiendo las engañosas promesas de puesticos, contraticos, recomendacioncitas y apoyitos para los proyecticos, con un discurso de cambio, renovación e independencia, escrito y hasta recitado por los camaleones de siempre, quienes nunca han perdido ni una sola elección.

Aún se alcanzan a percibir los lamentos de los familiares y allegados de esas víctimas de la violencia a quienes no les quedará más remedio que sumarse a la borrachera colectiva, así no sea para festejar, sino para ahogar con licor su tristeza y su indignación.

Sí, Quilichao vive, pero de milagro. ¡Que viva la fiesta!