LA VITRINA DE LA CONVERSA

viernes, marzo 25, 2011

OTRA HISTORIA


Como les venìa anotando; tengo que calmar esta urgencia de escribir otras cosas.



A lo largo y ancho de mis cuatro dècadas he conocido mùltiples rostros y personas, algunos me sonrìen, otros no tanto y unos màs que se voltean a otro lado.


He tenido la fortuna de que uno de ellos no sòlo me sonriera, sino que ademàs me dejara entrar algo màs alla de las formalidades de la cortesìa y las buenas costumbres. Como siempre he creido, de una u otra forma todos los seres humanos estamos conectados de diferentes maneras, y una de esas causalidades me permitiò encontrarme con esta mujer.


Podrìa detenerme en cientos y cientos de palabras para tratar de acercarme en algo a una descripciòn màs o menos acertada de lo que es esta mujer. Una primera aproximaciòn seria : BELLA, pero no en el concepto de estereotipo( la palabra me la regalò ella misma) sino en algo màs complejo.


Para empezar, la podrìa definir como una mujer en todo lo largo ancho y alto del concepto que encierra la palabra. Claro se podrà afirmar con gran tino que lo que acabo de escribir no es nada màs ni menos que una frase de cajòn, cierto es, pero alrededor de este clisè gira la vida de esta enorme mujer, en ser eso, mujer y lograr que otras tantas, muchas; lo entiendan.


Siempre està en esta tarea, siempre ajetreada, siempre dispuesta, siempre ocupada, como hormiguita, - no!, como hormiga no..como mariposa!- dirà ella, y es cierto, siempre està revoloteando sobre todo, sobre todos y todas, siempre bella y alegre. Siempre firme.


Y le he dicho no se cuantas veces.GRACIAS, MIL Y MIL GRACIAS, por regalarnos tus vuelos, por compartirnos la dulzura de tus ojos miel, por corregirnos con firmeza, por ser consecuente y me contesta una y otra vez que no es necesario. Yo creo lo contrario.


Tengo que confesar que me ha faltado el coraje para vencer el miedo a las alturas, a sus alturas, no he sido lo suficientemente humano para dejar que sus multicolores alas me despeguen de esta aburridisima realidad patriarcal(nuevamente uso sus palabras). Sòlo me conformo con verla desde lo lejos, que digo verla, digo admirarla, sin atreverme a dejarme abrazar por esa llamarada de su convicciòn feminista.


He tenido la fortuna de conocerla y que de vez en cuando me regale una que otra mirada, una que otra sonrisa pero siempre, siempre su convicciòn, de cuando en vez hasta me regala su presencia acompañada de un tecito de frutos multicolores

UNA BUENA HISTORIA


Hace muy largo tiempo no sentía esta necesidad de contar una historia. Ahí va:


Conocí un gran ser humano,claro incluidos todos sus errores y vicios, tan cotidiano como cualquiera de nosotros, un ser de a pie, como diría cualquier desprevenido paisano, un ser con una profesión( lease "cartón) sin mayor relevancia, como la de millones y millones de otros seres humanos. Mi encuentro con esta personalidad fué sin querer queriendo, pero imagino que ya las causalidades estaban dadas para que sucediera. Hablamos de lo divino y lo terrenal, me impactó sobremanera esa inmensa capacidad de entenderlo todo con una claridad infinita y la habilidad de expresarlo con una coloquial sencillez a prueba de idiotas. Quedamos en seguir charlando y lo único que atiné a decir a mis otros contertulios fué: se ve lo grande que será.


Conversación tras conversación, fué capaz de convencerme de sueños que yo hacía rato había desechado por inconvenientes para una sociedad y un mundo como el nuestro, y caminé esta senda nuevamente siguiendo sus grandes huellas: fué arduo el camino.


Su primer intento de escalar un gran peldaño en su afán de cambiar el mundo se vió truncado por nuestra incapacidad de soñar y de creer, a pesar de casi aferrarlo entre sus manos, como siempre; se rasco su cabeza, dibujó algo así como una sonrisa de resignación acompañada con esa mirada de tosudez que siempre está mirando mucho mas alla del siguiente paso. Siguió caminando.


Nos seguimos encontrando en diferentes escenarios, acompañados ahora sí por mi terquedad de seguir intentando el primer escalón, ahora era un poco más grande que cuando recién nos encontramos y para fortuna nuestra muchas más personas ya lo habian visto y escuchado.


Ahora este ser conocido, respetado y admirado por muchas personas en varias partes del mundo menos aquí, se ha puesto nuevamente esa especie de armadura de caballero hidalgo, esa capa de super heroe que representa su ser indigena, a pesar de que fenotípicamente no lo es, y se alista a dar ese gran salto rodeado de todas esas personas cotidianas como él y otras un poco más celebérrimas quienes pensamos que este inmenso quijote moderno, tiene todo servido para empezar a guiarnos en ese difícil camino de realizar el sueño de una buena sociedad para que podamos vivir bien todos y todas.


Y así estamos ahora, seguimos charlando sobre lo divino y lo humano al rededor de un cafecito o una cerveza fría, cada que las innumerables llamadas de la indiada , los campesinos , los distinguidos, los doctores, las autoridades o su familia nos lo permiten, claro, ahora ya es grande aquí y tiene muchas ocupaciones todas tan importantes como la de ir a mirar un becerrito que se le desbarrancó.

martes, febrero 22, 2011

SOCIEDAD EN LINEA


Hasta hace unas pocas decadas parecìa dificil creer que la profesìa de Mac Luhan, acerca de la aldea virtual se pudiera convertir en una realidad. El inverosìmil avance en la industria de las comunicaciones y sus nuevas tecnologìas, al hechar mano de todos los avances en la fìsica moderna, ha hecho posible esta nueva revoluciòn de escala mundial.


Desde los rincones màs apartados de nuestro planeta hoy es posible conectarse con el resto del mundo, haciendo uso de una variadìsima gama de productos y servicios, que le permiten a un poblador terrestre conectarse con otro u otros con tan sòlo mover su dedo pulgar sobre cualquier dispositivo de comunicaciòn movil.


Este "milagro", por llamarlo de alguna forma, le ha permitido a la humanidad un acceso casi que ilimitado a una tambièn ilimitada cantidad de informaciòn, ha permitido cortar distancias y ahorrar tiempo, pero, paradòjicamente este milagroso acercamiento entre los seres humanos, ha convertido a nuestro planeta en una gran aldea de individuos solitarios.


El nuevo paradigma de la intercomunicaciòn, si bien es cierto ha traido consigo la conexiòn en linea de un sinnumero de actividades, ha ocasionado por otro lado; el paulatino ensimismamiento de las nuevas generaciones de terricolas, que se ven bombardeados por una increible cantidad de informaciòn, que desafortunadamente es mera basura, y que no permite una verdadera comunicaciòn personal entre los usuarios de la red mundial de información.


El frenetico movimiento de conexiòn - desconexiòn de lo que es rentable y lo que no; ha creado una especie de anarquìa dentro de una red que se creìa le permitiria el acceso sin limite a toda la informaciòn a la humanidad, esta anarquìa es aprovechada para desinformar, mal informar o como quiera que se le pueda llamara a esa cortina de humo virtual que hunde màs y màs a los cibernautas en un inmenso oceano de tonterias en lìnea.


Las nuevas niñeras ahora tienen controles inalàmbricos, sonido surround, alta definiciòn y son de facil conexiòn a la red mundial, pero infortunadamente carecen de responsabilidad y de cariño, estas nuevas niñeras de la modernidad estan creando una nueva generaciòn capaz de teclear codigos inentendibles a velocidades asombrosas, al mismo tiempo que escucha una descarga de un artista en red y conversa con un amigo que vive al frente de su casa, ah y de vez en cuando come chatarra pedida por la red a domicilio. Esta asombrosa generaciòn tan versatil; es incapàz de entablar una conversasiòn coherente con una persona de carne y hueso y claro tambièn es incapaz de establecer una relaciòn màs o menos sana con el resto de sus congèneres.


Los padres de carne y hueso brillan por su ausencia en estos hogares de la modernidad... si no compiten en el nuevo orden mundial corren el riego de quedar desconectados y convertirse en humanos de segunda clase.

lunes, diciembre 20, 2010




Sancocho de ácido, carbón y mercurio... Por: JUAN GOSSAÍN / CARTAGENA DE INDIAS 9:28 p.m. 06 de Diciembre del 2010/ El Tiempo


El alcatraz que vuela entre mis sueños lleva en su enorme pico una quimera... (Walt Whitman, Hojas de hierba).


Una mañana de mayo pasado, los viejos madrugadores del pueblo de Marytown, perdido en las costas que bordean el sudeste de los Estados Unidos, se levantaron como todos los días a echarles unas migajas de pan a los pájaros marinos que merodean con mansedumbre por los patios y que se han ido convirtiendo en sus amigos.
Lo que vieron los dejó espantados: las gaviotas de cabeza negra, que son tan bellas, también tenían negro el plumaje. Del pico les goteaba una mancha babosa. No podían levantar el vuelo de la arena, con las patas hundidas en una masa de chapapote pastoso, como el asfalto cuando se derrite. Una de las gaviotas miró a la gente pidiendo ayuda.
Según cuentan los testigos, más allá de la playa, cerca del río, tres garzas morenas habían muerto con los ojos despepitados. El guiso espantoso que navegaba corriente abajo, matando todo lo que se le atravesara, era la mezcolanza de petróleo crudo de la empresa British, que cayó pocos días antes a las aguas del Golfo de México.
A esa misma hora los alcatraces de la bahía de Santa Marta, al norte de Colombia, desayunaban su ración cotidiana de buñuelos de carbón. El periodista Antonio José Caballero, grabadora en mano, esperaba en la playa el regreso de los pescadores que habían salido a trabajar temprano. Mientras aguardaba, la cámara de su teléfono celular retrató la pala enorme de un barco carbonero que arrojaba al mar el polvo negro que sobró en las bodegas.
A esa misma hora, en las playas legendarias de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura, los lancheros de cabotaje que llevan carga y pasajeros por los pueblos que se arraciman en las orillas del Pacífico limpiaban sus motores preparándose para un nuevo día de trabajo. Como si fuera la cosa más natural del mundo, arrojaban al mar el contenido de unos tanques repletos de residuos de gasolina, queroseno y diésel. Un langostino magnífico, que medía un jeme, iniciaba el día tomándose su primera taza de combustible. Cuando vi la fotografía en El País de Cali me dieron ganas de echarme a llorar.
A esa misma hora, en la zona industrial de Cartagena de Indias, abierta sobre la bahía del Caribe resplandeciente, los trabajadores de una compañía empacadora se sentaron a desayunar en los comedores de su empresa. En ese momento volvieron a ver, como venía sucediendo en las mañanas más recientes, que una nata de tizne cubría la superficie del café con leche, y que una mermelada negra, tan semejante al betún de limpiar zapatos, se había pegado al pan y al queso blanco.
Entonces, no aguantaron más. Se levantaron todos, sin que nadie los hubiera convocado, y comenzaron a golpear los platos contra los mesones. La algarabía se oyó en media ciudad. Las autoridades ambientales ordenaron el cierre de un muelle vecino, que se dedica a cargar carbón a cielo raso, sin mayores precauciones ni cuidados, sin tubos cerrados ni conductores protegidos. Seis días después el muelle fue reabierto.
A esa misma hora, en la región acuática de La Mojana, que cubre un gigantesco territorio húmedo de los departamentos de Bolívar, Sucre y Antioquia, bajaban resoplando los ríos Cauca y san Jorge, que se desbordan en caños y ciénagas. El apóstol Ordóñez Sampayo, que se ha gastado la vida defendiendo de la contaminación a campesinos, cosechas y animales, apareció en la plaza de Guaranda con el dictamen médico en la mano: los doctores certificaban que los tres niños que nacieron deformes tenían mercurio en el sistema sanguíneo.El terrible mal de Minata, como lo saben los japoneses, porque las empresas en cualquier parte del mundo, en Tokio o en Majagual, arrojan porquerías químicas a las corrientes, y primero se pudren las aguas, y después nacen degenerados los peces y los camarones, y después nacen sin ojos los niños cuyas madres, en aquellos caseríos extraviados de la mano de Dios, consumen esa agua y esos pescados.
En las cabeceras de ambos ríos, las compañías mineras, que buscan oro entre la tierra, hacen sus excavaciones con un sancocho de mercurio y ácidos. Arroyos y acequias se llevan el mazacote. Los bocachicos mueren con la boca abierta en los playones. Las espigas de arroz no volvieron a crecer.En medio del desastre causado por las inundaciones, y como si fuera poco, las yucas harinosas de antes florecen ahora con un hongo químico a manera de cresta. El hambre campea entre los pocos ranchos que no se ha llevado el invierno. Las emanaciones de las lagunas huelen a lo mismo que huele un laboratorio de detergentes.
Hay que decir, también, que los empresarios mineros se defienden diciendo que Ordóñez Sampayo está loco. Claro que está loco: ningún hombre cuerdo expone su pellejo ni dedica su vida entera a defender a un ruiseñor, una mojarra, un plátano pintón, una mazorca de maíz o a una mujer embarazada que carga un fenómeno en el vientre.
Epílogo
Aquella mañana, cuando los pescadores de Santa Marta regresaron a la playa, el periodista Caballero los acompañó en su tarea de descamar y abrirles el buche a los escasos pescados que traían.
-¿Qué es eso? -preguntó, intrigado, al ver unas bolas negras en el estómago de un bagre.
-Carbón, amigo -le contestó uno de ellos, levantando el animal-. Pelotas de carbón. Eso es lo que comen ahora.
Caballero tomó más fotografías y se las llevó a algunos funcionarios de la industria carbonera.
-No se preocupe -le contestó el gerente-. Vamos a construir un nuevo muelle de última generación.
-No lo dudo -dijo el reportero, con una mueca de dolor que parecía sonrisa-. No lo dudo: será la última generación.
El día que Caballero me contó esa historia, y me enseñó sus fotografías, ya no sentí ganas de echarme a llorar, como la vez aquella del langostino bañado en combustible. Lo que sentí ahora fue rabia. Cuando ya no quede una sola hoja de acacia, cuando el último pulpo haya muerto atragantado con ácido sulfúrico y cuando nuestros nietos nazcan con un tumor de carbón endurecido en la barriga, entonces será demasiado tarde. Dispondremos de computadores infrarrojos de última generación, pero ya no habrá agua para beber; los celulares de rayos láser se podrán comprar en las boticas, pero el sol no volverá a salir; los niños encontrarán el algoritmo de 28 a la quinta potencia con solo cerrar los ojos, pero dentro de 20 años no sabrán de qué color era una golondrina.


Los invito a todos a ponerse de pie antes de que se marchite el último pétalo. Usen el arma prodigiosa del Internet para protestar. Hagan oír su voz. Que el correo electrónico de los colombianos sirva para algo más que mandar chistes y felicitaciones de cumpleaños. Porque, si seguimos así, el día menos pensado no quedará nadie que cumpla años. Ni quién envíe felicitaciones.


JUAN GOSSAÍN